Todo se quedó en silencio, la sala se había vuelto más oscura mientras las sombras desaparecían a las espaldas del recién llegado.

-Nico, pero que crees que estás haciendo- me sorprendió que mi tía supiera quien era ese chico, pero no ese era mi mayor problema.

No, mi mayor problema era que me había encontrado que tenía que decirle adiós a mi vida como un adolecente normal, a estar segura y tener una familia, a pasar desapercibida y poder caminar por las calles de New York con liberta

-Viene por ella- el me apunto tenía una sonrisa maliciosa como si hubiera esperado toda su vida para decirlo, en cambio mi tía no lucia muy confundida más bien diría que estaba triste tenía los lloroso como si en algún momento iba a explotar en llanto

-Pero, como…no me digas que ella- no puedo terminar la oración cuando yo la interrumpí

-Podrías esperar un momento mientras hablo con mi tía y preparo mis cosas- el asintió, dijo que me esperaría en la entra del departamento y que no tratara de escapar por que él lo sentiría. Me dejo a solas con mi tía y mientras se iba la habitación empezó a iluminarse más y el ambiente tenso se desvaneció.

-Esto no puede ser posible- ella se sentó en el sofá pequeño que estaba en medio de la sala, parecía traumatizada –No ella, no mi hermana, no Luci.

Al escuchar el nombre de mi madre, me paralice y una ola de emociones vino a mi ¿Por qué la tía Sally se lamenta por mi madre y no por mí? – ¿Que tiene que ver ella con todo esto?

Parada en frente de ella puede ver como subió la mirada para verme a los ojos –Pero, tú tienes algo diferente, no eres igual que él

-¿No me has respondido mi pregunta que tiene que ver mi madre?- no me interesaba, de que yo era diferente o si no era igual a alguien, yo quería saber por qué menciono a mi madre

-Que ella también se enamoró del hombre incorrecto- al escuchar eso todas mis respuestas fueron aclaradas sobre la descendencia de Percy y por qué nunca había oído hablar de mi tío, él era igual que yo

En eso lo único que hice fue poner un mínima sonrisa por la ironía de nuestra familia –Ustedes debieron tener gustos más divino- vi el reloj antiguo que colgaba de la pared y me di cuenta que mi tiempo se acababa

Mi tía no decía nada se quedó muda en el sofá, yo fui hacia la habitación que había sido mía por un mes. Al entrar fui directo a mi joyero saque un collar que le había pertenecido a mi madre y el anillo que mi padre me regalo cuando era un bebe

Saque toda la ropa que tenía, casi todas eran chaquetas y abrigos por el frío que había en Grecia mis favoritas las deje colgadas en el armario y las más vieja las puse en mi mochila para llevar. Si voy a un campamento para semidioses no quiero arruinar mis mejores ropa muchas fueron regalos. Agarré La Odisea que me había regalado mi madre (Esto definitivamente viene conmigo. Debo saber el final)

Puse los lentes falsos en mi cómoda Creo que ya no los necesito, me pare en frente del pórtico de la puerta di una vuelta e inspeccione mi recamara, di un fuerte suspiro por un minuto tuve una vida normal, pero todo era una mentira

Mi tía me esperaba en la salida del edificio junto con el tal Nico, ella llevaba un pequeño bolso el cual sostenía con manos tambaleantes. Yo corrí hacia ella y le di un fuerte abrazo le agradecí por toda su consideración y generosidad conmigo, también le pedí disculpa por no haberle dicho la verdad sobre mi padre

-No tienes nada que agradecer y menos disculparte, somos familia eso no lo olvides- un recuerdo se me curso por mi memoria esa misma frase es la que me había dicho cada dios que me había ayudado "Somos familia, no lo olvides"

Me tendió el bolso que traía en las manos –Para cuando te sientas sola. Solo me gustaría que habláramos más sobre el tema

Mire a Nica el me hizo un gesto que ya era hora de irnos y la verdad me salvo hablar con mi tía sobe mi otra familia era algo confuso y no estaba para esa charlas ahora. Le di otro abrazo y agarre el bolso. Mi tía entro al edifico y cerró la puerta mientras me dirigía hacia el tal Nico

-¿Y ahora qué? No creas que voy a ir con tus sombra- la verdad la idea de viajar con esa oscuridad me atormentaba y al ver su cuerpo cansado me di de cuenta que al también le hacía mal

-La verdad un amigo nos llegara- se puso de arrodillas y coloco una de sus manos en el suelo, por un momento no pasó nada de repente la tierra comenzó a temblar sentí como se abría en frente de nosotros, apareciendo a un hombre

Cuando dejo de surgí de la tierra pude notar que el "hombre" estaba muerto (o sea un zombie, bueno eso tiene más sentido de por qué salió del suelo)tenía un traje muy llamativo como si fuera sido en su vida un corredor

-Él es Jules Albert- el zombie alzo su brazo derecho como si me estuviera saludando, claro que no dijo nada

-Un gusto Jules- yo sostuve su brazo frio y muerto el cual se sentido mucho sus huesos, la verdad el zombie no me asustaba lo cual a Nico lo sorprendió (¿Por qué temerle a un mortal muerto? Como semidiosa he visto cosas peores que un cuerpo en descomposición caminando)

-Entonces… ¿Dónde está el auto?- el me miro confundido –Tienes uno ¿Verdad? – me esperaba una furgoneta con una carabera al frente y negra lo demás, que se desplazara en vez de neumáticos sombras. Pero nunca llego

-No hay auto, solo tengo 14, la carrosa la pones tu- el pensar en movernos con una carroza de Pegasos y un zombie conductor me dio mucha gracia lo que hizo sonriera mientras buscaba un auto que podríamos robar….digo tomar prestado

Pude ver el auto del Sr. Smith, era el vecino de mi tía un hombre medio canoso parecía pequeño por su joroba tenía los dientes amarillos y las uñas muy largas para un hombre de su edad, él era un ermitaño y nunca salía solo para recorrer su periódico. Así que me sorprendía que tuviera un carro si nunca salía de su departamento

Su auto era un dinosaurio (un Mustang) de los sesenta color rojo (nada mejor para andar desapercibido una chatarra de un rojo llamativa con un zombie al volante)Di un salto y me puse en el puesto del conductor era obvio que la llave no estaban, solo había periódicos y revistas antiguas por todos los asientos. Aunque también tenía un olor muy repugnante a comida podrida y mugre por tantos días bajo el sol y la lluvia (Estoy segura que hasta Jules olía mejor)

-¿Cómo pretendes encenderlo?- busque la ranura donde se colocaba las llaves pase mis dedos por ella y me concentré, imaginé que lo que necesitaba el auto era una dosis de electricidad y yo tengo sobra

El choque eléctrico paso por todas mis venas del brazo hasta llegar a las puntas de mi dedos y liberarlas en la cerradura la moví un poco con si estuviera prendiendo con la llave y en un instante el carro soltó un rugido, salió polvo del escape y las luces parpadearon

-¿Qué fue lo que hiciste?- su expresión era como de sorpresa combinada con diversión

-Cuando era pequeña aprendía a encenderlo para poder huir de los monstruos más rápidos- el me alzo una ceja, tratando de decir de porque no lo dijiste algo antes de que llamara a un zombie chofer

-Claro que eso era antes de estrellarme en el árbol más cercano- el aclaro su mirada y dijo que eso tenía más sentido a los que yo simplemente le di una sonrisa (Digamos que nunca fui muy buena desplazándome por tierra)

Jules se puso en el volante y yo me pase a las asientos de atrás junto con Nico -¿Y a donde queda el campamento?

-En Long Island- Pensar en cuanto camino teníamos que recorrer tardaríamos horas y no sabía si el viejo Mustang soportaría tanto camino

-¿Estás seguro que Jules podrá con tanto recorrido?- no tenía nada en contra del zombie mas bien pensaba en el estar manejando por más de 3 horas podría ser tedioso y más en un auto como este

Nico puso una sonrisa como la que había hecho la primera vez que nos vimos –Tranquila, que él es un experto detrás de cualquier volante- Hay el auto rugió y dio un arranque que tuve que sujetarme bien para no salir disparada (eso me pasa por cuestionar a un zombie corredor)

Me di de cuenta que amo a los Mustang, esa chatarra andante me encantaba, justo porque no tenía techo me fascinaba podía sentir el viento sobre mi piel y agitando mis cabellos podía ver el hermoso cielo azul despejado mientras pasábamos por las carreteras (¿Había acaso una mejor sensación que esa?)

El sol no estaba tan candente lo cual era raro ya que estábamos a pleno media día en verano debería a ver ahora una ola de calor ofrecida por Apolo, pero en vez de eso parecía como si estuviera apagado, como en invierno

Vi a Nico y pude notar que a él no le gustaba tanto el viaje como a mí, su cabello negro largo hacia que le tapara los ojos lo cual le fastidiaba y que no podía dejar de agitar las manos por los insectos que se pegaban a el

Me eche una risa lo cual no le gusto ya que me puso una mirada muy asesina -¿Preferías viajar por sombra?- dije respondiendo a su expresión

-Eso hubiera sido mejor y más rápido- lo examiné, era algo flaco como si tuviera desnutrido pensé en todo lo que debió pasar, en sus poderes y lo inusuales que eran. No podía evitar tener mis sospechas sobre quién era el y si era verdad lo que creía, pero más que todo en sus ojos podía ver tristeza

-Creo que esta es la mejor forma tanto para mí como para ti- su expresión era de duda tras mi comentario, decide despejarme de toda duda, si no era el ¿Quién más?

Lo mire con mucha seriedad –Eres el hijo de Hades que transporto el Atenea partenos del roma hasta el campamento ¿verdad?- Al escuchar eso el solo abrió sus ojos su sorpresa fue mucha tanto que estuvo como un minuto si responder mientras pasábamos por el Puente de Brooklyn

-¿Cómo es que sabes eso?- la verdad lo entendía conocer apenas a una semidiosa y que ella ya sabía lo que habías hecho era desconcertante y siente como si te observaran

-No soy tonta, por si no sabía vive en Grecia y también sufrí la guerra contra Gea junto con mis otros compañeros semidioses- me vio como si eso no le diera una respuesta de por qué yo sé sobre el

-Se sobre la antigua profecía de los siete, también que un semidiós de Hades junto con una romana se embarcaron en una misión para llevar la estatua- Se tranquilizó un poco y no me miraba ya tan intensamente

-Pero eso no implica que yo sea el, ¿O es que acaso te sabes los nombres de los semidioses de esa misión?- él tenía ganas de no creer que era ese hijo de Hades pero era demasiado obvio

-No, no se me los nombre sé que estaban hijos de los tres grandes, unos romano y un hijo de Atenea quien recupero la estatua. Pero no se los nombres- di una breve pausa para ver el bello puente que dejábamos atrás–Pero en ti es demasiado obvio, no conozco algún semidiós que viaje en sombra ni que invoque zombie choferes, además tu estilo es algo oscuro- dije señalando sus ropas negras

El dio un fuerte suspiro porque lo había descubierto se voltio hacia mi estuvo un rato mirándome sin decir ni una sola palabra lo cual me estaba incomodando –Se ve que eres buena descifrando a las personas

-Gracias- puse una leve sonrisa –es un don que tengo desde pequeña