En medio del silencio de la sala se escuchaba el eco de un par de pasos que lentamente se acercaban a ella. La muñeca, en lugar de alegrarse empezó a tener miedo, no sabía quién se acercaría a ella o que cosas le haría. Cerro los ojos y dejo de ver el mundo a su alrededor hasta que sintió las cálidas manos de alguien. Abrió los ojos y allí había una persona que nunca había visto antes pero que le resultaba muy familiar al mismo tiempo, una persona con ojos azules. Esta persona no le sonrió, pero tampoco la observo con repudio. En su lugar esta persona abrazo a la muñeca y dejo que todas las emociones de ella se liberaran.
La muñeca de porcelana se enteró que, aunque no se acercara siempre había un par de personas que la admiraban desde la lejanía. Una de ellas es la persona de ojos azules que la encontró y la otra es de ojos grises.
Había aclarado todo malentendido con Oishi, estaba a punto de reconciliarme con lo que podría ser un tierno abrazo cuando escucho un fuerte golpe seguido por las quejas de dolor de Oishi.
Levante la mirada y vi a Hikaru sumamente enojado con los puños cerrados y a Oishi tirado en el piso con una mano en su mejilla
No alcance a decir nada ya que Hikaru me tomo fuertemente de mi brazo y me saco a rastras del lugar.
-e-espera, Hikaru… ¡suéltame!- hice que se detuviera en un parque cercano a nuestra casa
-… ¿Por qué llorabas?- me dijo este en voz baja
-eso no importa ahora, ¿¡por qué golpeaste a Oishi!?
-¡golpearía a cualquier persona que te haga llorar!
-¡Oishi no me hizo llorar!
-¡es mentira!, desde hace tiempo estas deprimida encerrándote en tu habitación toda la tarde ¡es por culpa de él que estas así!
-¿¡que te hace pensar eso!? ¡No logro entenderte, tú siempre te molestas cuando salgo de casa y no dejas de meterte en mi vida social! ¿¡Por qué lo haces!?
-¡porque te amo!... te amo- Hikaru baja la cabeza intentando ocultar su rostro con el flequillo de su cabello
-Hikaru…- al decir su nombre hizo que él reaccionara y salió corriendo
No dude ni un minuto en correr tras de él. Llegamos hasta nuestra casa y él se escondió en su habitación dejándome a mí fuera
-Hikaru, abre la puerta- golpeaba la puerta con mi puño esperando alguna respuesta de él pero no pasaba nada
-¿Qué está pasando?- Shouta se acercó a mí al notar el escandalo
-tengo que hablar con Hikaru ¿podrías sacarlo de allí?
-está bien- Shouta se acercó a la puerta y golpeo varias veces mencionándole que era él quien quería entrar y casi de inmediato la puerta se abrió
Me quede allí esperando a que Shouta saliera pero paso mucho tiempo hasta que por fin escuche que alguien abría la puerta
-Shouta ¿Qué paso allí dentro?- le pregunte casi de inmediato
-tengo que hablar contigo, ¿podríamos ir afuera?- me dijo con una expresión seria
Respondiéndole con la cabeza nos dirigimos al patio trasero de la pensión, allí Shouta se recostó en una pared y dio un profundo suspiro
-Hikaru me dijo que él se declaró a ti
-s-sí, eso paso- le dije ruborizada
-no te hablo para decirte que Hikaru es un buen muchacho y que deberías darle una oportunidad y bla bla bla. Trato de que, a pesar de lo idiota y precipitado que fue aun puedan tratarse como si fueran amigos
-gracias, aunque creo que él estará esperando una respuesta y no sé qué decirle
-no le digas nada, ya hable con él y le hice entender que no espere ninguna respuesta
-de alguna forma eso suena feo
-y es por eso que me costó tanto convencerlo- Shouta me mira y me sonríe- supongo que ahora las cosas se te van a complicar un poco
-¿Por qué lo dices?
-no te diré nada, pero te recomiendo que te concentres en otras cosas primero, no le des el placer de verte llorar a nadie
-¿a qué te refieres?- le dije aun que tenía una idea de lo que se refería
-yo sé lo que te pasa en la escuela, si dejas que esas chicas te hundan todo lo que quieran entonces estarás tan vulnerable como lo estaba yuuki
-¿c-como sabes lo que pasa en la escuela?- le pregunte desconcertada
-tengo algunos amigos que te vigilan por mí- me sonrió y entro en la casa
No podía creerlo, ¿desde cuándo soy vigilada en la escuela? Tal vez era Kou el que lo hace. Sin embargo Shouta tiene razón, debo encargarme del club de fans de Kou y Oishi. Aunque no sepa cómo hacerlo no puedo dejar que hagan de mi lo que quieran.
Ya eran casi las 7 de la noche y recibí un mensaje de Oishi, le pedí perdón por el golpe que le dio Hikaru y al parecer a él no le molesto mucho. Le conté con más detalle todo lo que había pasado, le explique que su club de fans me odia y que inventaron toda una historia para que él se aleje de mí.
Me entere que le dijeron que vivía en una simple casa y que Hikaru, Kou y Shouta éramos todos amigos con derecho que vivíamos todos en la misma casa. Me molesté al instante y Oishi trato de tranquilizarme así que me invito al centro comercial a comer algo y acepte de inmediato.
Salí de la cama de un salto y revise toda la ropa que tenía, me detuve de inmediato al notar que ¡me estaba interesando en mi apariencia por primera vez!
Bueno, esta es una ocasión importante así que ¿Por qué no? Me puse un short de jean negro y una playera roja con encaje de crochet en las mangas y unas zapatillas estilo botas de color gris.
Camine lentamente hasta el comedor y vi que Mamiko estaba sola lavando los platos sucios
-voy a salir un momento- le dije mientras me acercaba a ella
-está bien, pero intenta no llegar muy tarde- me sonrió y me despedí de ella
Salí de casa un poco apurada ya que estaba llegando un poco tarde, pero aun así estaba entusiasmada, estaba sonriendo y me sentía libre.
Después de unos 15 minutos llegue al centro comercial, y vi a Oishi esperándome en una fuente de agua que se encontraba justo en el centro del gran lugar.
Mientras me acercaba pude ver que Megumi estaba observando desde lejos, pensé en lo que Shouta me dijo de enfrentar a los que intentan hundirme y me asegure que Megumi me notara
-¡Oishi!- lo llame desde lejos mientras me acercaba- ¿te hice esperar mucho?- intente mostrarme feliz, pues no solo estaba de nuevo con Oishi sino que también tenía la oportunidad de demostrarles a esas arpías que no seré alguien fácil de vencer.
-acabo de llegar, ¿te gustaría tomar un helado?- me dijo con una gran sonrisa
Asentí con la cabeza y cuando estábamos por ir a una heladería tome la mano de Oishi causándole un claro rubor en su cara, mire discretamente hacia atrás y ya no pude ver a Megumi. Al menos le hice entender que no me he rendido.
