Pero miren quien se digno a aparecer!
No pienso disculparme, porque no existe disculpa alguna que excuse mi tardanza. Solo puedo decir, si les consuela, que a lo largo de este año, por semana he logrado aproximadamente siete horas de sueño en total.
He tenido proyectos sin parar, de hecho, en este momento debería estar acabando tres proyectos finales que entrego en la semana, pero no pasa nada, el dormir y yo ya no somos tan amigos como antes hahaha.
Les traigo el final de esta historia al fin. Me senté este fin de semana, y decidi que era hora de concluirla, casi un año después de la ultima actualización.
Espero que les guste este capitulo final. Gracias por seguir la historia, y de hecho, en este momento tengo tres historias SasuSaku escribiéndose. Dos son en mundos alternativos, y la tercera es mi versión de eventos después del capitulo 699 del manga.
SPOILER SI VES EL ANIME Y NO LEES EL MANGA:
Sasuke y Sakura son pareja oficial, y creo que no podríamos ser más felices ¿No es así?
Les mando un enorme abrazo para estas fechas, y todo mi amor y buenos deseos!
Ahora sí. A leer!
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Sasuke respiraba agitado. No importa los golpes que acertaba, o cuanto llevaban peleando, aquellos dos hombres no parecían dar tregua. Dio un vistazo hacia la entrada del templo, como si Sakura fuera a salir de ahí en cualquier segundo, y lo peor era que sabia que eso era casi imposible… con suerte, la encontraría tirada moribunda con poca vida. Su interior se estrujo en una inmensa angustia.
Kakashi peleaba contra Tsuo, mientras que él y Naruto iban contra Dodo, que era del doble de tamaño de un humano normal, mas él y el rubio le daban buena pelea, ya se le podía ver cansado.
—Estamos a punto de derribarlo, Sasuke—le dijo Naruto una vez que Dodo se tambaleo para tras, apenas manteniendo su equilibrio.
—Vamos.
—Sabes que hacer.
Sasuke asintió, e hizo un par de signos con las manos. Tomó una bocanada de aire inmensa y luego sopló creando una enorme llamarada hacia Dodo.
El enorme moreno logró hacerse para atrás con las manos tapando su cara para que el fuego apenas le hiciera un par de quemaduras sencillas, pero sin esperárselo, del cielo cayó Naruto acertando su famoso rasengan en la espalda de este, derribándolo.
—Bien hecho—murmuró Sasuke.
Naruto empezó a correr hacia su mejor amigo, los dos listos para ir a ayudar a Kakashi, pero entonces ambos quedaron paralizados en su lugar. Sasuke había sentido algo helado tocarle la nariz, al igual que Naruto.
Los dos voltearon al cielo sin quitar la cara de asombro, y luego se vieron fijamente sin quitar aquella expresión de su rostro.
—E-Esta nevando—dijo el rubio incrédulo.
—¡Sasuke! ¡Naruto!—gritó Kakashi sin dejar de pelear contra Tsuo.
Había visto a sus dos alumnos quedarse paralizados sobre sus pasos, y entendió la razón cuando varias fracciones de copos de nieve empezaban a caerle encima. El jutsu estaba terminado. Sakura y Kirishi lo habían ejecutado correctamente.
El grito de Kakashi fue suficiente para que los dos salieran corriendo dentro del templo con una velocidad que parecía que eran perseguidos por el mismísimo diablo que venia a reclamar sus almas.
Sasuke iba delante de Naruto. Su corazón latía fuertemente, y podía sentir sus ojos ligeramente más cristalinos que de costumbre. Quería llorar, sus emociones lo estaban traicionando. Su desespero llegaba a ese punto, al punto de querer tirarse y llorar, pero no podía parar, tenia que llegar al centro del templo y encontrarla, tenia que ver sus ojos verdes aún con brillo, y sentir su piel cálida.
Tras pasar por miles de pasillos, sabia que habían llegado a la habitación cuando al fondo de un pasillo lleno de oscuridad, había un arco que llevaba a una habitación de la cual salía un brillo blanco, ese debía de ser el núcleo nuevamente con vida.
Sus piernas estaban abatidas, pero corrieron una vez más.
—Yo voy por Sakura—anunció Sasuke, y Naruto no rechistó, lo entendía perfectamente. Jamás había visito una cara, ni oído una voz tan llena de miedo como la del azabache en ese momento.
Una vez que llegaron fueron cegados por la luz que el núcleo emitía. Venían de correr en casi completa oscuridad. Una vez que sus ojos lograron ajustarse un poco a aquel brillo empezaron a buscar los cuerpos de Sakura y Kirishi.
Naruto fue el primero en identificar el cuerpo de el hombre, Sasuke se tardó un poco pero dio con el cuerpo de su novia.
Sakura estaba boca arriba, y sus ojos cerrados con la boca entreabierta. Él no notó el temblor de su cuerpo hasta que dio un par de pasos hacia ella, sus rodillas cedieron cuando él quiso hincarse al lado de la pelirosa. Tragó grueso, y una mano, que temblaba como una hoja al merced del viento, acomodo un par de mechones que se cruzaban sobre el rostro femenino, y luego con el dorso de la mano acaricio su mejilla.
No estaba fría, pero no sentía el usual calor que ella emitía.
—Sasuke—habló Naruto, y él supo que estaba tomándose demasiado tiempo. Pero tenia miedo. No quería buscar su pulso y no encontrar nada.
Tenia que hacerlo, solo tenia que checar su pulso. En un arranque de valentía, la tomo entre brazos y pegó su cabeza contra el pecho de ella. Pasó una milésima de segundo que para él fue una eternidad, donde no sentía el vaivén de su pecho, ni oía el bombeo de su corazón, pero entonces lo oyó. Era débil y lento, pero había un latido.
—Esta viva—dijo incrédulo separándola de él para ver el inmutable rostro de Sakura, después la abrazó contra él con más fuerza. Ella solo tenia que descansar mucho y así recuperar todas sus energías.
—¿Qué? Sasuke ¿Qué dijiste?
—Que esta viva. Sakura esta viva.
Con delicadeza le quitó un par de mechones que se posicionaban en su cara, viéndola perfectamente.
—Jamás en mi vida he sentido tanto alivio. Kirishi también esta débil, pero vive. Salgamos de aquí.
Naruto se colgó a Kirishi en su espalda, mientras que Sasuke cargaba a Sakura en sus brazos, manteniéndola muy pegada a él.
No sabia en que estado estaría la pelea de Tsuo y Kakashi, no sabían que les esperaba afuera.
Entre más se acercaban a la salida, más empezaban a sentir una brisa helada. Al parecer la restauración del núcleo fue perfecta. Cuando salieron, sus pies se hundieron inmediatamente en una gruesa capa de nieve. Copos blancos no dejaban de caer del cielo. Una vez nevado el lugar, se podía apreciar la belleza que este poseía, y lograron entender la insistencia de las otras aldea de revivir aquel paraíso invernal. Claro, porque para ellos no conllevaba el arriesgar algún ser querido para poder traer de vuelta la Aldea del Invierno.
Sasuke oyó un ligero quejido y volteo en seguida encontrándose con un par de ojos verdes brillantes asomándose a través de un par de pesados parpados entreabiertos.
Frente a ellos, el cuerpo de Tsuo voló aterrizando con la suficiente fuerza para hundirse por completo en la gruesa capa de nieve desapareciendo de su vista.
—Sakura, despierta.
—Hace frio—susurró débilmente sintiendo como pequeños fragmentos de algo helado le caían sobre su rostro expuesto.
—Lo sé.
—Sasuke, Naruto—les habló Kakashi llegando frente a ellos. Ambos solo asintieron con calma dándole entender a su sensei que ambos estaban vivos.
No lo había dicho, y no lo pensaba admitir, pero cuando le había dicho a ambos chicos que tenia que confiar en las habilidades de Sakura y Kirishi para salir adelante y superar aquella misión, él mismo temblaba de pánico por la enorme posibilidad que había de perder a su alumna. Pero ahora la veía viva, respirando lentamente en los brazos de Sasuke, y sin poder evitarlo subió su mano hasta la cabeza rosada y revolvió un poco el pelo. Mentalmente se dijo a si mismo "Esa es mi niña".
—Tenemos que llevarlos a descansar—les volvió a decir su sensei.
Pero cuando se disponían a irse de ahí se empezaron a escuchar como si truenos chocaran entre ellos creando un sonido escalofriante. En seguida Kirishi se empezó a retorcer en la espalda de Naruto.
—Kirishi—Naruto lo bajó colocándolo en la nieva—Hombre, que tienes. Responde.
Pero Kirishi solo seguía retorciéndose mientras aquel horrible sonido iba en aumento. Y a pocos segundos que Kirishi empezó con aquellos extraños ataques, Sasuke sintió como el cuerpo de Sakura se tensaba, y empezaba a tener espasmos que eran notablemente de dolor. Sakura empezó a dejar salir ligeros quejidos mientras un mano iba a pasar a su pecho.
No sabia que era aquel sonido, pero desde que había empezado, el aire le estaba faltando, y cada vez era peor. Varias punzadas que iban desde su corazón hasta el resto de su cuerpo, cada vez más fuerte. Los ojos de Sasuke empezaron a detonar el comienzo del pánico al verla en aquel estado. No entendían que estaba pasando.
—A Sakura también le pasa algo.
Una risa igual, o más escalofriante que el sonido de aquellos truenos chocando entre ellos llamó la atención de todos. De entre la nieve apareció Tsuo manchando la blanca nieve con su sangre, con rayos de luz chocando entre ellos a su alrededor. Casi como la apariencia del Chidori Nagashi de Sasuke. Una expresión psicótica se había posesionado de su rostro. Sus ojos estaban muy abiertos, con la pupila encogida, y su sonrisa era la de un maniaco.
—Esos dos no escaparan de mi—sonó su voz afirmando su locura. Tsuo había perdido los estribos—Esta técnica tiene una frecuencia especial que tiene un devastador efecto en los posesores de un tipo especial de chacra. Poco a poco puedo matarlos de dolor. Pero creo que será rápido dado a que los dos estúpidos están demasiado débiles. ¡Podre morir con esta técnica pero ellos dos morirán conmigo!
—Naruto, carga a Kirishi y vámonos de aquí.
En seguida obedecieron a Kakashi, y empezaron a correr a través de la nieve, lo que les dificultaba los pasos.
—Kakashi—le habló Naruto—Necesitamos matarlo, o no dejara de seguirnos.
—Primero necesitamos poner a salvo a Sakura y Kirishi. Al menos de su jutsu.
—Yo lo matare—dijo Kirishi haciendo que todos voltearan a verlo—Él… él fue el que mató a mis abuelos. Su familia acabó con la mía.
Gotas de sudor corrían por la frente de Sakura gracias a la desesperación que había sido sentir que estaba asfixiando. Había oído cada palabra de lo que Kirishi había dicho.
—No estas en condiciones—le dijo débilmente Sakura—Seria como un suicidio.
—Sí podre, gracias a lo que tú hiciste.
—Creo que es mejor que ambos descansen y recuperen sus energías—les dijo Kakashi.
—Yo jamás podre descansar sin acabar con él.
Sin previo aviso, Kirishi de un jalón se soltó del agarre de Naruto haciendo que su cuerpo rodara por la nieve gracias a la velocidad con el que corría el grupo de ninjas.
—¡Kirishi!—gritó Sakura tratando de zafarse por igual del agarre de Sasuke, pero este la tenia bien sujeta.
—No iras lejos de mí, Sakura. No serás de ayuda.
Gruesas lagrimas salían de sus ojos. Sasuke tenia razón, apenas podía hablar, seria imposible que ella atacara. Kakashi y Naruto se habían quedado atrás, cerca de donde Kirishi había aterrizado mientras Sasuke seguía corriendo con Sakura en brazos. No iba a dejar que aquel bastardo alcanzara a la pelirosa. Sobre su cadáver Tsuo iba a tocarla.
—Entonces ayúdalo tú.
—Kakashi y Naruto lo harán. Mi prioridad es ponerte a ti a salvo.
Sakura se asomó sobre el hombro de Sasuke, aún siendo capaz de ver que pasaba atrás de ella.
Una enorme bola de luz azul brilló y de entre un remolino de nieve voló Kirishi en forma de Hipogrifo.
Kirishi volaba dando zarpazos con sus enormes garras a Tsuo, quien solo gemía de dolor. Él también estaba cansado.
Harto de estar a la merced de aquella creatura, con un grito, hizo que todos aquellos truenos y rayos que giraban en torno a él, explotaran en una gran expolición que hizo que enormes olas de nieve se levantaran a su alrededor. Naruto y Kakashi se agacharon para protegerse, mientras que Kirishi regresaba a su forma humana, cayendo a la nieve con un hilillo de sangre brotando de su boca y oídos.
Sakura se aferró a Sasuke y escondió su rostro cuando una repentina tormenta de nieve llegó a ellos gracias a la explosión. El azabache tuvo que luchar con sus fuerzas para no caer junto con Sakura al suelo gracias a la inercia de la nieve y la explosión. Creí que estarían bastante lejos de Tsuo, pero al parecer no.
De entre la nieve, una enorme bola de rayos voló hacia ambos. Aturdido aún por la explosión y con poca referencia visual de su alrededor, Sasuke apenas pudo esquivarla. A mitad de su movimiento evasivo un par de shurikens volaron a él, específicamente a su pierna, acertando. Esto provocó que él tropezara agresivamente. El cayó de lleno contra la nieve, y Sakura rodó varios metros lejos de él.
—Maldición—murmuró.
Con la mirada hiperactiva, moviéndose por todos lados, trataba de identificar donde se encontraba su novia. No la veía por ningún lado cerca de él. Con dolor en su pierna se paró y siguió inspeccionando el lugar. Entonces la vio, mucho más delante de él, hundida a medias en la nieve. Iba a empezar a correr hacia ella, pero las shurikens habían provocado cortes profunda en la parte baja de su pierna, causándole un dolor insoportable cada que apoyaba el pie. Sin importar, empezó a cojear con velocidad hacia ella. Los habían atacado, lo único que eso significaba era que Tsuo se había librado de Naruto, Kakashi y Kirishi, y ahora iba contra Sakura. Con estos pensamientos, e ignorando el dolor que punzaba en su pierna empezó a avanzar con un poco más de velocidad.
Entonces frente a sus ojos se presentó su peor pesadilla. Tsuo estaba parado frente a Sakura, con una mano en alto. En ella empezaba a formarse de nuevo aquel extraño ataque. Iba a matarla de un solo golpe. Sakura estaba demasiado cansada para poder curarse.
Sakura lo veía con horror, y con las lagrimas aún el los ojos. Hacia tanto que no se sentía tan impotente e inútil. Le estaba costando trabajo concentrar todo su chacra restante en su mano para poder darle un golpe en el brazo, y desviar el ataque, y con suerte, romperle el brazo de una vez. Prefería morir porque se quedó sin energías sobrantes en el campo de batalla, que asesinada por no haber podido hacer algo. Solo tenia que esperar a que Tsuo acabara de cargar su ataque contra ella, y apenas estuviera listo para embestirla, ella lo haría primero.
Ante los ojos de terror de los hombres del equipo siete, que por más que corrían hacia su compañera, no parecían llegar a ella, Tsuo levantó la mano en alto, y con todas sus fuerzas remitió su ataque creando que otras enormes olas de nieve se levantaran causando otra pequeña tormenta de nieve a su alrededor. Habían estado a tan solo pocos metros de llegar con ella, tan cerca de salvarla.
Sasuke y Naruto quedaron paralizados, no sabían si querían seguir corriendo a aquel lugar, solo para encontrarse con el ahora cadáver de su pelirosa. No podrían aguantar aquella imagen. En cambio, Kakashi seguía corriendo. No le importaba si Sakura estuviera muerta, aún así acabaría con Tsuo de una vez. Si no podía salvarla, al menos, acabaría con el bastardo que se atrevió a ponerle un fin a la prospera vida que debía de haber tenido.
Entonces la nieve empezó a aclararse, y el escenario que tenían en frente era todo menos lo que esperaban.
Pequeñas gotas de sangre gotearon, cayendo en su níveo rostro. Sus ojos estaban abiertos de par en par, con la impresión, y dolor marcados en ellos. Tsuo había atravesado a alguien, pero no había sido a Sakura.
Entre ella y Tsuo estaba Kirishi, sosteniendo por la muñeca la mano que lo había penetrado por el estomago, quedando hincado frente a Sakura.
Tsuo iba a sacar la mano de ahí y acabar con los dos de un solo golpe ahora que los tenia juntos, y enfrente de él. Pero entonces él fue atravesado igual por la mano de Kakashi, exactamente en el corazón, haciendo que su muerte fuera instantánea.
—Se acabó—susurró Kakashi para él mismo.
Sin cuidado alguno sacó su mano de Tsuo para después, sacar la mano de él del cuerpo de Kirishi con cuidado, y aventar el cuerpo con desgane a un lado. Entonces Kirishi cayó debidamente de rodillas, dejando cada mano a cada lado de Sakura, quedando sostenido sobre ella, viéndola fijamente.
—Pero ¿Cómo?—susurró ella sin salir de su asombro.
—Creíste que no lo notaria, pero en el templo dejaste fluir más chacra del que debías. Mientras yo daba una gran cantidad de mi chacra, tú estabas dando más que yo. Estabas tratando de que al menos yo saliera con vida de ahí—con esto, Kirishi empezó a llorar—Mi elemento es la nieve ¿Recuerdas? Movilizarme en ella es un regalo, me muevo en ella como el tiburón en el agua. Gracias a la porción de chacra extra que tú diste, y que me dejaste conservar a mi, fui capaz de venir hasta acá a salvarte.
—No—Sakura gimió—Yo podía con él, no tenias que hacer esto.
Kirishi negó.
—No iba a arriesgarme. Hiciste tanto por mi, Sakura, que no iba a arriesgarme. Te tuve una vez, a punto de morir desangrada en mis brazos. No iba a arriesgarme a pasar por eso de nuevo.
—Necesitamos irnos—susurró ella—Vamos a llevarte a un hospital en este momento.
Kirishi volvió a negar.
—Esta bien, yo ahora puedo irme en paz.
—No—esta vez más que una palabra fue un gemido. Ella comenzaba a llorar por igual—No vas a morir.
—Solo piénsalo—cada vez estaba más débil, le estaba costando hablar y su mirada empezaba a nublarse—Logré revivir mi aldea, y moriré en ella. No puedo pensar otra manera mejor para morir que entre la nieve. Este es el lugar en el que tengo que estar—El llanto la azotó con tanta fuerza que se le era imposible responderle. No quería dejarlo ir. En ese tiempo juntos, Kirishi se había vuelto inmensamente importante en su vida—Prométeme que serás muy feliz. Siempre. Es lo único que necesito.
—Sí, lo prometo.
—Y que te acordaras de mi siempre.
—Toda la vida.
—Eso es. Era todo lo que me faltaba.
Sus ojos empezaron a cerrarse, y sus fuerzas a fallarle. Iba a colapsar sobre Sakura, pero Kakashi lo sostuvo por el troncó, cargando el cuerpo ahora sin vida de Kirishi. Entonces el llanto de Sakura no se hizo esperar y sus sollozos sonaban con fuerza por el lugar.
Sasuke en seguida corrió a ella como encontró manera y se sentó a su lado para no hacer presión en su pierna lastimada, y poder tomarla en brazos para acunarla contra su pecho. Con las pocas fuerzas que tenia, ella se aferró a él. Naruto se agachó junto a ambos, y con delicadeza empezó a acariciar uno de los brazos de su amiga en señal de condolencia y apoyo, mientras una mirada vacía se asomaba por el rostro de los tres hombres.
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Una cruz de madera fue encajada en la nieve por Naruto. Habían enterrado a Kirishi junto al templo de su aldea, y ahora la tierra que había sido removida y devuelta a su lugar, estaba siendo cubierta poco a poco de nieve.
Donde Sasuke había sido lastimado, ahora había una venda, y él se dedicaba a abrazar a Sakura.
Habían enterrado a Kirishi hacia un par de días, después habían montado un campamento en una cueva y habían descansado un poco. Lo suficiente para que Sakura recuperara algo de fuerzas, y ella se encargara de al menos hacer la herida de Sasuke soportable.
Ahora era hora de regresar a Konoha, y Sakura les había pedido regresar a despedirse de Kirishi, y poner una cruz en su lugar de entierro. Era fácil encontrar donde lo habían enterrado, dado que la nieve que caía era mínima, y no caía en todos momento. Era como si aquel lugar supiera nevar el tiempo necesario para cubrir sus tierras de aquella capa blanca, y luego detenerse hasta que fuera necesario volver a hacerlo.
—Es hora que nosotros vayamos a casa—susurró Sakura. Todos asintieron mientras empezaban a caminar fuera de los territorios de la aldea.
El camino de vuelta a casa había tomado más tiempo del que era necesario, pero no habían querido presionar a Sakura. Suficientes sustos les había dado aquella mujer en los últimos meses, ya no querían otro nuevamente. En especial cierto azabache que al fin lograba dormir tranquilo con aquella mujer entre sus brazos sin preocuparse de que algún loco fuera tras ella tratando de hacerle daño.
Tsunade había recibido con un apretado abrazo a su alumna, feliz de tenerla de vuelta con vida. Por lo contrario, cuando se enteró de lo sucedido con Kirishi había sentido su muerte, y genuinamente se sentía mal por aquella perdida, pero apenas el equipo siete dejó su oficina, junto sus manos, y en forma de un rezo, le agradeció a Kirishi hacer que Sakura regresara con vida a ellos, aún cuando esto significó perder su vida.
Un año después de aquellos sucesos, cuando el invierno llegó a Konoha, con este llegaron las nevadas. En ese momento, Sakura estaba sentada en el pórtico trasero de la casa que compartía con Sasuke. Hacia un frio debido de un buen invierno, pero ella había procurado colocarse botas, suéter y encima una gran chamarra para poder disfrutar de aquel clima. Mientras veía los copos caer, pensaba en Kirishi, sin poder dejar de agradecerle.
Konoha brillaba por las luces del ambiente navideño que venia junto con el mes de Diciembre. Naruto se preparaba para pasar su primera navidad con los Hyuuga. Generalmente, Naruto pasaría navidad junto con Sakura, Sasuke, Kakashi y Sai. De alguna manera cruel, pero graciosa en el nivel que las coincidencias son graciosas, nadie en el equipo siete poseía una familia. Claro, también contaban con la presencia de Tsunade y Shizune con ellos por las mismas razones. Con esto, ellos lograban una celebración navideña decente, pero cálida, con ese ambiente familiar, y eso es de lo que se trataba todo aquello. Ninguno se quedaba solo en aquellos fechas. Pero por esta ocasión, seria diferente.
Naruto y Hinata seguían siendo simples novios, pero al fin Hiashi había permitido que el rubio pasara la navidad con ellos, sin poder negar más el hecho de que su hija mayor estaba perdidamente enamorada de aquel hombre, y que inevitablemente, sería su futuro yerno. O al menos eso más le valía al Uzumaki, que si por alguna razón le rompía el corazón a Hinata, el mismo Hiashi se iba a encargar de ir por él y encargase de ese asunto.
Sakura había convencido a Sasuke de ser los anfitriones de la cena navideña de ese año, y tras las miles de insistencias de ella, Sasuke se había doblegado ante sus encantos, y había aceptado. Para ellos, la única diferencia en esa celebración, es que ahora la pasarían como pareja.
Ella y Sasuke estaban comprometidos. Él se había hincado y se lo había pedido en su aniversario de, exactamente, un año, seis meses la semana pasada, después de tener una cena especialmente hecha por ella.
Sakuracpor supuesto que se había lanzado a sus brazos diciendo que sí una y mil veces. Cuando la noticia corrió por la aldea, de que ellos serian la primera pareja del grupo en contraer matrimonio, muchos pegaron el gritó en el cielo sin poder creerlo. Lo que era Kakashi, discretamente le había pedido de una manera casi amenazante a ambos que cuando tuvieron a su primogénito, él seria el padrino de esa creatura. Dado el hecho de que él siempre había cuidado a Sakura sin importar que, aparentemente haciéndole el favor a Sasuke, y que además, el Uchiha fuera su alumno favorito, nadie tenia derecho más que él a ser el padrino de ese bebé, que aún ni si quiera estaba en los planes de la pareja.
Sasuke se había sonrojado, y había tratado inútilmente de ocultarlo, mientras que Sakura, al igual sonrojada, solo le había dicho que sí a su sensei, que gustosos lo dejarían ser el padrino de su primer hijo. Que solo debían mantener el secreto hasta que llegara el momento, porque si no Naruto armaría un lió tremendo al no aceptar aquello.
Eso se lo debía a Kirishi. Si él no hubiera aparecido, entonces ella no hubiera sabido que iba a ser atacada, entonces no hubiera sido salvada cuando Tsuo casi logra extraerle su vida, y tampoco hubiera podido salir viva de su ultima pelea contra él. Y ahora le daba las gracias, y cumpliendo a su palabra, era feliz cada día de su vida.
La puerta atrás de ella se abrió, y Sasuke apareció tras ella. Sakura le regaló una sonrisa.
—Entiendo tus motivos, pero no creo que sea buena idea que estés fuera mientras una nevada se acerca. Te enfermaras.
—Sí, tienes razón.
Con su ayuda, Sakura se levantó de su lugar y entró a su hogar. Antes de cerrar la puerta del patio, Sasuke le echó una ultima mirada al jardín que ahora era cubierto por toneladas de nieve, y le dedicó una sonrisa mientras que mentalmente le hablaba a aquel espíritu que estaba seguro vivía en cada copo de fino cristal que caía y cubría la superficie de la aldea en ese momento.
Él también siempre estaría agradecido con aquel momentáneo rival, porque al igual que Sakura, él le debía su felicidad.
Cada vez que nevara, cada vez que las frías brizas de invierno azotaran el lugar, y los cielos tomaran esos colores especiales que solo poseen en esas fechas llegaran, recordarían a Kirishi.
Para ellos, la nieve no volvería a tener el mismo significado. Desde aquel trágico momento en la Aldea del Invierno, la nieve tenia el significado más puro que su mismo color. La nieve era símbolo de la más puras de las intenciones, de salvar lo que uno ama, de sacrificarse por ello.
Kirishi siempre estaría presente en la nieva, y para Sakura en especial, él estaría presente en su felicidad entera.
