Nota:¡Por fin estoy aquí otra vez! Han pasado unas tres semanas desde el último capítulo, pero como por fin he conseguido poner un poco en orden el caos en el que he estado viviendo estos días, aquí tenéis una nueva actualización.

Esta vez no os he respondido a las reviews por mensaje privado. Lo siento mucho: no volverá a pasar. Os agradezco mucho que me escribáis, apoyéis y deis sugerencias, de verdad.

Sin más preámbulos, resolvemos el cliffhanger en el que os dejé en el capítulo 6.


CAPÍTULO 7

Culpables


Era muy doloroso mantenerse durante tanto tiempo en esa postura, pero no tenía más remedio que obedecer si quería seguir con vida. El huma no estaba seguro de cuánto tiempo llevaba ahí encerrado: sus músculos empezaban a adormecerse y el gélido tacto de la boquilla del arma le mantenía en tensión a cada segundo, obligándole a recordar que bastaba con que aquel desconocido viese una oportunidad para que le disparase y acabase con él.

El estrés y la posición forzada hicieron que su cuerpo comenzase a temblar ligeramente. Eso pareció divertir mucho al asesino, que le susurró algo al oído:

— ¿Tienes miedo? ¿Echas de menos tu espadita? Patético…

Shulk notó el tacto de una mano enguantada en su cuello y sintió escalofríos. Si encontraba la oportunidad, le golpearía con todas sus fuerzas para escapar, pero no era el momento. La mano se detuvo a la altura de su hombro.

— Todos vosotros sois una panda de inútiles. No valéis para nada.

Lo siguiente que sintió Shulk fue un dolor lacerante, como si cinco cuchillas se hubieran clavado en su carne justo donde el desconocido tenía la mano. Era terrible, como haber recibido el zarpazo de un animal salvaje. Contuvo las ganas de gritar con todas sus fuerzas, sabiendo que el más mínimo ruido acabaría su vida, y a sus espaldas escuchó una pequeña risotada.

— Ridículo.

En sus ansias por torturar a su víctima, el asesino no se había dado cuenta de un detalle crucial: hacía falta menos que un grito de ayuda para alertar a cierto smasher.


Cuando Lucario notó la explosión de dolor del aura no tuvo que decirle nada a Charizard para que lo comprendiese: el Tipo Fuego había sido capaz de leerlo en su mirada.

Solo hizo falta un Envite Ígneo para derribar la puerta de Falcon, y Lucario saltó con furia asesina por encima de su compañero, guiado por el rastro de Shulk. La entrada no había sido precisamente discreta, y para cuando el Pokémon se abalanzó sobre el armario, el asesino ya había clavado otra vez sus garras en la carne del huma, obligándole a colocarse delante de él. La puerta del armario se abrió de golpe, y Charizard no pudo contener su sorpresa. Lucario, por otra parte, ya conocía el aura que tenía frente a él.

— Je, cuánto tiempo, Lucario. Y tú, Charizard, te veo bien ahora que te has… independizado.

Delante de ellos, con el pelaje lleno de sangre y sus terribles zarpas hundidas en Shulk, un viejo conocido sonrió.

— Wolf…

Shulk apretó la mandíbula. Ahora entendía por qué su voz le resultaba familiar… ¡Le había visto pelear en las grabaciones del anterior torneo! ¡Era el mismísimo Wolf O'Donnell, compañero de universo de Fox y Falco!

— ¿Por qué habéis tenido que venir? — Gruñó el lobo, apretando tan fuerte la mano que Shulk temió que le arrancase el hombro — Aunque que hayáis sido vosotros dos está bien. Total, también tienen sustitutos para vosotros…

— Cállate —. Ordenó Lucario, interrumpiéndole. Un halo de color azulado había empezado a concentrarse alrededor de sus puños — Suelta a Shulk. Ahora.

— ¿Ah, sí? ¿Y por qué? ¿Es que os vais a atrever a atacarme? Puedo cargármelo en menos de un segundo. No tenéis huevos.

Fue entonces cuando el huma lo entendió. Si se quedaba quieto, lo único que haría sería alargar esa situación hasta el infinito. Lucario y Charizard nunca correrían el riesgo de tentar a Wolf a disparar, y Meta Knight… ¿dónde estaba Meta Knight? Shulk no lo veía por ninguna parte.

Tenía que actuar. Ese era el momento. Tuviera o no la Monado, era capaz de defenderse por sí mismo.

Con un grito que cogió por sorpresa al antiguo smasher, el huma se lanzó hacia delante con todas sus fuerzas, aprovechando que Wolf aún tenía una de sus manos clavada en él. Lucario y Charizard, acostumbrados a pelear, no tardaron en reaccionar: el Tipo Fuego mordió al asesino en la espalda, mientras que Lucario levantó a Shulk y lo alejó de allí. La herida de su hombro sangraba a borbotones y le impedía mover el brazo, pero la adrenalina del momento le hizo olvidarse momentáneamente del dolor.

Sin embargo, Wolf era un luchador veterano y hacía falta algo más que eso para acabar con él. En un movimiento rápido como una centella, disparó al aire, sin mirar, sin atender demasiado a su puntería. El láser atravesó la membrana de una de las alas de Charizard, que dejó escapar un terrible rugido.

Lucario se abalanzó sobre él, pero el lobo logró esquivarle rodando hacia un lado y volvió a disparar, esta vez sin lograr dar a nadie. La herida de su espalda era terrorífica, pero Wolf O'Donnell nunca se rendía. Si querían acabar con él, tendrían que matarlo ahí mismo.

— ¡Imbécil! — Gritó mientras le intentaba dar a Lucario una patada en el costado, sin éxito — ¡Eres un sustituto de Mewtwo, nada más! ¡Sin ti, el torneo seguirá exactamente igual!

Los dos luchadores intercambiaron un par de golpes. Lucario tenía algunos rasguños, pero eso no hacía más que fortalecerle: cuanto más débil estuviera, más poderosos serían sus golpes. Por su parte, Charizard descansaba en el suelo, intentando aguantar el dolor de su ala herida. Shulk se había acercado a él para ayudarle, pero con su hombro en ese estado, no podía hacer gran cosa.

— Eh, Pokémon — Siguió burlándose el lobo — ¿Sabes de quién es esta sangre? ¿Lo sabes? Qué pena que no llegaseis a tiempo, ¿eh? Poooobre patito…

— ¡BASTA!

Incapaz de aguantar la crueldad de su rival y presa de una rabia descontrolada, Lucario atacó de frente.

— ¡No, Lucario! — La voz de Shulk sobresaltó al Pokémon Aura, pero ya era tarde. Wolf le había tendido una trampa: había jugado con él para enfurecerle y hacerle calcular mal sus movimientos. Al atacar de esa forma, había dejado uno de sus costados desprotegidos. Un error así era algo que el criminal no podía dejar de lado.

El Tipo Lucha soltó un grito atroz cuando la garra se hundió en su carne.

— Je. Predecible.

Lucario reculó, sujetándose el costado herido con una de sus manos. Con una sonrisa de oreja a oreja, Wolf le apuntó a la cabeza con su pistola láser. El lobo abrió la boca para decir algo, pero un objeto le golpeó con fuerza en la espalda, haciéndole retorcerse de puro dolor.

Shulk le había lanzado uno de los cascos del Capitán Falcon con la mano sana.

— Cobarde… — Espetó el huma, colocándose en posición de defensa con los puños en alto — No voy a dejar que mates a nadie más.

Punzadas de dolor empezaban a atenazarle el hombro a medida que lo forzaba, pero Shulk sabía que no podía rendirse. Sin su espada, la única salida era una pelea cuerpo a cuerpo.

Lucario trató de levantarse, pero su herida era tan profunda que acabó desplomándose en un charco de su propia sangre. Charizard gruñó y se arrastró por el suelo para ayudar a Shulk a pelear, pero sin una de sus alas no era capaz de mantener el equilibrio. Se sentía mareado y sin fuerzas. Nunca había luchado de una forma tan violenta.

— En guardia, muchacho — Se rió Wolf, disparando un rayo láser a los pies de su contrincante, que logró esquivar el ataque — Esto ha acabado de una forma menos limpia de la que esperaba…

— ¡Y no acabará! ¡Vas a pagar por lo que le has hecho a mis amigos! — La voz de Shulk destilaba pura rabia, pero hizo todo lo posible para mantener la concentración. No quería que un luchador tan frío como Wolf se aprovechase de su odio en su favor — Por tu culpa Dark Pit y el Dúo…

— No solo esos dos, niñato — las garras del lobo pasaron peligrosamente cerca de la garganta del chico, pero Shulk logró arquear la espalda lo suficiente para esquivarlas. Contraatacó con una patada en el estómago que hizo perder el equilibrio durante un instante a su contrincante, pero los reflejos de Wolf eran rápidos y se movió antes de que pudieran tocarle otra vez — Si mi plan no hubiese empezado a fallar, ahora no quedaríais ninguno de vosotros.

El láser de Wolf era potente, pero demasiado lento. A esa distancia, Shulk podía esquivarlo con facilidad. A esas alturas, la pelea se había convertido en una mezcla de golpes y zarpazos en la que el huma tenía que comportarse de manera defensiva, evitando los golpes y tratando de distraer al lobo, mucho más entrenado que él en ese tipo de enfrentamientos.

— ¿¡Qué te hemos hecho!?

Shulk se adelantó para propinarle un puñetazo en la mandíbula, pero Wolf aprovechó este acercamiento para hacerle tropezar con sus propios pies y arañarle el pecho. El huma cayó al suelo, dolorido. Sin uno de sus brazos, era imposible ganar…

— Sois culpables —. Sentenció Wolf, levantando sus dos garras para propinar el golpe de gracia — Culpables de mi miseria. Culpables de que mi vida ya no tenga razón de ser.

Shulk retrocedió, arrastrándose por el suelo. Tenía la mirada clavada en el ojo de Wolf.

— Nosotros no hemos hecho nada… ¡Fue Master Hand el que nos llamó!

El lobo chascó la lengua sin dejar de avanzar. Pronto, acorraló a Shulk contra una pared.

— Me sustiuyeron. Se quedaron con Fox y Falco y a mí me tiraron a la basura. ¿¡Sabes lo que es eso, niñato!? ¿¡Lo sabes!?

Las garras del lobo bajaron a toda velocidad. Shulk no apartó la vista en ningún momento, hasta que el mundo… explotó en color naranja, caldeando el ambiente hasta tal límite que sintió que se asfixiaba.

El grito angustiado de Wolf resonó en la habitación. A unos metros de distancia, Charizard dejó escapar algo de humo de sus fosas nasales. Ese día el Pokémon, por primera vez en su vida, había utilizado sus poderes para herir de verdad a una persona.

— ¡MALDITA LAGARTIJA! ¡Voy a matarte!

En un acto de fortaleza suprema, y a pesar de tener las manos completamente quemadas, Wolf desenfundó su pistola una vez más.


Nota: Se acerca la Navidad, así que estaré inactiva una temporada, salvo para un par de proyectos que tengo pendientes. ¡Feliz año a todos, y que disfrutéis de las fiestas!