EXTRA

En medio de la calma que había en el apartamento de Rouge the Bat, un sonido empezaba a ser acto de presencia. Este sonido provenía del baño. Allí, en medio del aire, se comenzaba a vislumbrar una grieta, haciendo un sonido de algo desquebrajándose. Las líneas que lo conformaban podían cegar a una persona con su brillo casi idéntico como el sol, mientras el fondo de este parecía un "Vacío" infinito. Dentro no parecía haber nada, como la soledad infinita. El día y la noche no podrían distinguirse dentro de este. En medio de eso, una risa se escuchó proveniente de esta. Una risa demoniaca, capaz de matar a los más débiles. En menos de un segundo, esta grieta desapareció sin dejar ningún daño atrás, en el instante en que Enzo entraba, con temor en su rostro.

- Juraría que vino de aquí. – Decía él, mientras inspeccionaba el baño.

- ¿Qué pasó? Te levantaste y saliste corriendo. – Decía Rouge, quien llevaba puesto una bata negra que se ajustaba a su cuerpo delineado.

- Es que escuché una risa tétrica proveniente de aquí. – le dijo a la murciélago.

- Eso no es posible. Yo lo hubiera escuchado. – Le refutó mientras bostezaba. – Enzo, son las seis de la mañana. ¿Qué tal si volvemos a la cama y más tarde te doy un plato fuerte que jamás olvidaras? – Le dijo Rouge a Enzo, con un tono de lujuria.

- Me parece un buen plan. Supongo que fue una pesadilla. – Le dijo a Rouge, mientras la abrazaba y caminaban de regreso a la cama.

- Sí. Hay pesadillas que parecen casi reales. Pero, con alguien a tu lado, estas desaparecerán. – Terminó de decir, dándole un beso en los labios y acostándose en la cama.

Viejos recuerdos atormentaran a nuestros héroes, llevándolos al borde de la locura. ¿Podrán enfrentarse al pasado para salvar su futuro y el de la realidad misma? ¿O todos los mundos caerán a manos de un ser infernal?

Esta historia Continuara y terminará en STH & DW: El Terror de Sonic Exe


Bueno, ¿eso es todo? La respuesta es: ¡Claro que no, Carajo! A continuación encontraran un episodio semi-Gore. Se lo agradezco a Sonatika, ya que en cierta manera es quien desata la imaginación dándome esas ideas en sus Reviews XD. Además, encontraran las Notas de Autor. Tengo que ser honesto, debo darle crédito a las series de donde saqué las ideas en las que me inspiré. Bueno, sin más que decir, ¡A LEER (Sí quieren)!


¿Hay Compasión En El Infierno?

Pesado. Se sentía pesado respirar el aire de aquel lugar. No podía ver nada. Su mente le decía que ya había estado muchos siglos atrapado en ese lugar pero al mismo tiempo le decía que solo ha estado segundos. Todo era oscuridad en ese sitio, pero a lo lejos se escuchaba los gritos de agonía de ciento, no, de miles de millones de almas como si fueran torturadas. Rápidamente dedujo donde estaba, recorriéndole un frio por las venas. Trató de correr pero sus piernas no se lo permitían. En medio de todas esas sombras que inundaban el lugar, una silueta se alzaba en medio de todo eso. Strauss levantó la mirada, pero aún estaba muy oscuro como para ver quién era. Sin embargo, sintió como esta figura le lanzo una patada contra su cara. El dolor que sintió fue insoportable. Era mil veces más doloroso que cuando estaba vivo. Patada tras patada, sentía los golpes dados a su cuerpo. Al cerrar los parpados y abrirlos, se encontró atado una mesa de operaciones. Notó como su cuerpo estaba totalmente desnudo. También notó como sus genitales estaban expuestos fuera de su pelaje, preguntándose el porqué, ya que estar en esa condición no le excitaba para nada. Al dejar de lado esa duda, miró alrededor y vio como había una especie de chimenea en donde se hallaban varias varillas de metal siendo abrasadas por el fuego. También notó como, en una pequeña mesa al lado de chimenea, había varios utensilios de tortura. Su corazón comenzó a latir fuerte. No quería imaginarse lo que le esperaba.

- ¿Preparado? – dijo una voz de una mujer. Strauss se sorprendió al escuchar la voz. Reconocería ese tono de voz en cualquier parte. En medio de la oscuridad, vio como una Pegaso hacia acto de presencia. Su apariencia era como lo recordaba, pero en un estilo demacrado y terrorífico.

- ¡Sapphire! ¡Sácame de aquí! – Le ordenó gritando.

- ¡Ooohh! ¿No te gustaron las caricias que te di con mis piernas? – Decía ella en modo de burla. Strauss vio como ella cogía unas tijeras de jardinería, las abría y las ponía en sus genitales. – ¿O prefieres un trato especial? – Decía ella con una sonrisa.

- Tú no eres Sapphire. Solo eres un demonio que tomó su cuerpo. – Le dijo. Pro ella solo sonreía.

- Estas en lo correcto y a la vez no. El cuerpo es de un demonio pero si soy yo. – Strauss sintió como ajustaba la tijera un poco, sitiando un pequeño ardor.

- Nuestra hija me mató. Al final y al cabo, salió idéntica a mí. – Dijo, mostrando una sonrisa. La Pegaso le sonrió ante su declaración.

- ¿Y qué tal si lo sacó de mí? Porque, si te soy honesta, si le hubieras hecho daño a Rouge yo no habría hecho nada más que registrar el planeta entero en tú búsqueda patética basura infernal… y enviarte al infierno, lugar al que perteneces. – Strauss vio como Sapphire soltaba unos sollozos. – Yo le prometí a una amiga que te perdonaría y me iría de aquí. Lamentablemente,…– En eso, la Pegaso cerró las tijeras, amputando el miembro viril del murciélago, quien gritaba a todo pulmón por esto. –… no puedo hacerlo. Tengo que devolverte todo el dolor que me distes esa vez. Aun así, de todo ese dolor salió algo bueno. Mi preciosa Rouge. – terminó de decir, mientras cogía los genitales amputados y se los mostraba a Strauss. – ¿Qué pasa Strauss? ¿Tú herramienta se desatornilló de su lugar? – Dijo ella, mostrándole una sonrisa tétrica. Strauss no dejaba de gritar, pero vio como Sapphire cogía una de las varillas de la chimenea.

- ¿Qué vas hacer con esa cosa? –Le preguntó Strauss, mientras en sus venas aun sentía el dolor de la amputada.

- Bueno, quiero que sientas lo que yo sentí todos esos días contigo. – Al terminar la frase, le clava la varilla ardiente por el trasero. Los músculos de su cara se tensan al sentir ese dolor recorrerle por todo su cuerpo. – Así es como me sentía. Sentía como una varilla era incrustada dentro de mí. Una varilla que quemaba mis entrañas. Una varilla que me llevó al borde de la locura. – Decía Sapphire, sacándole y metiéndole la varilla rápidamente. – ¿Te gusta? – Preguntó sarcásticamente.

- Eres una maldita. Aun así, siempre seré tú amo. Y con todo lo que hicimos, salió Rouge. Una pequeña abominación. Aun cuando sufra aquí, siempre seré feliz por destruir tu vida. – Dijo Strauss con una sonrisa.

- ¿En serio? Pues veamos que tanto aguantas conmigo. – Dijo, cogiendo una pequeña sierra eléctrica y comenzando a abrirle el estómago. Sacó sus intestinos y se los metió en la boca del murciélago. Con un mazo, empezó a romperle los diferentes huesos de las piernas y los brazos. Strauss gritaba a más no poder. Nunca creyó que su vida terminaría de esa manera. Sin darse cuenta, sintió como le taladraban el pecho. Cuando creyó que ya no podía pasar nada más, ve como Sapphire coge de nuevo el mazo y le comienza a golpear el cráneo. Siente como los huesos perforan sus ojos, quedando ciego. – Yo solo soy la menta que te dan antes del aperitivo. Quisiera verte sufrir el resto de la eternidad. – dijo ella en tono de locura. Strauss sintió como su conciencia se desmayaba. En ese momento Strauss volvió abrir los parpados, notando a una Sapphire desconcertada. – ¿Qué pasó? No quiero dejar de torturarte. – dijo ella, en tono de locura.

- Sapphire respóndeme esto, ¿por qué tuviste a Rouge? – Decía Strauss, sin dejar el dolor dado por la Pegaso.

- Porque un hombre fantástico, que era novecientas veces mejor que tú, me guió por el camino correcto. – Decía ella.

- Entonces si no lo hubieras conocido, ¿habrías tenido a Rouge o la habrías arrancado de tus entrañas? – Preguntó, con una sonrisa monstruosa.

- Yo, yo…– Comenzó a titubear, ya que no sabía que responderle.

- Exacto. Si el infierno existe, eso quiere decir que existen otros mundos. En otros mundos, tú la mataste. – Dijo, haciendo que Sapphire lo viera aterrado y comenzara a llorar.

- Eso es posible. Yo la maté. La he matado en otros mundos. ¡Acabé con mi pequeña gema! – Gritó, mientras se tiraba en el suelo en posición fetal, y empezaba a llorar aún más.

- Oh, ¿Qué pasa? ¿No puedes con la verdad? – dijo, mientras le daba una patada en el estómago de la Pegaso. – En este lugar no somos diferentes. Tú y yo somos lo mismo. Somos asesinos. – Dijo, sin dejar de golpearla.

- Lo que dices es ver…–

- ¡No! – Se escuchó este grito venir desde la oscuridad. Strauss vio como una felina lavanda demacrada aparecía de entre las sombras. Vio como ella hizo brotar unas llamas de sus manos y se la lanzaba a él. – No escuches sus palabras Sapphire. Solo trata de hacerte daño. – Le decía la felina, levantando a Sapphire del suelo.

- Dime que no es verdad lo que dijo. Dime que no la maté. – Le dijo la Pegaso al a felina.

- Hubo una Sapphire que impidió que el bebé que yacía dentro de ella viviera. – La Pegaso

- ¡Lo sabía la maté! – Gritó ella en llanto.

- No, esa Sapphire no eras tú. – Le dijo la felina

- No entiendo. – Dijo ella confusa.

- Hay muchos mundos. Hay una Sapphire que nunca fue secuestrada por esa basura. Hay una Sapphire que nunca tuvo a Rouge, pero Rouge nació en la cuna de un grupo de cazadores de tesoros. Hay otra tú que se casó con una versión buena y joven de Strauss. Hay otros mundos en los que ni siquiera existes. Pero el punto es simple, cada mundo es lugar distinto. Hay muchas tú, pero cada una tiene su propia vida. Lo que te pase en un mundo no significa que otro tú deba sufrirlo. Tuviste a Rouge y eso es lo que importa. Esa fue la decisión que se forjo en tú mundo. Qué bueno que el paraíso no permite que nos encontremos con otros de nosotros. Nos volveríamos locos si se nos permitiera eso. – La felina empezó a acariciar suavemente el rostro de la Pegaso. – Sé que es duro, pero debes perdonarlo. Él sufrirá aquí y eso es más que suficiente. Solo así, podrás descansar en paz. – Decía la felina, mostrándole una sonrisa. En eso la Pegaso le asintió y corrió hacia Strauss y lo abrazó.

- Gracias Strauss. A pesar de todo, lo mejores años que viví fueran al lado de Rouge. El día que nació tenía miedo. Miedo de verte en su rostro. Pero, cuando la cargué por primera vez, ese miedo se disipo. Vi como abría lentamente sus ojos y me miraba. Fue y será un bello momento que siempre perdurará en mí, como todos los demás. Adiós Strauss, disfruta de tú nueva vida. – Le dijo Sapphire, alejándose de él. – Vamos a casa, Flames. – Terminó de decir, mientras cerraba sus ojos. En eso un brillo cegó a Strauss. Cuando él abrió los parpados vio, sin poder creer, como las alas de la Pegaso habían desaparecido. La apariencia de ella se había vuelto más demacrada que antes. Él vio como ella se acercaba a la felina.

- Una vez al siglo nos permiten traer del cielo a alguien para que vea, perdone o torture a su asesino o la persona que más daño le hizo. Pero tú ya… ya habías usado ese permiso. –

- Sí. Yo ya lo usé hace tiempo. Aun así, no significa que tenga piedad por aquellas personas que pierden el camino. –

- ¿Por qué te importa tanto? Ellos nos consideran malos a nosotros. Le agradecen todo a Dios y a nosotros nos culpan de las cosas malas que suceden en sus vidas. Dios no baja al infierno a castigar a los malos. ¡Somos nosotros quienes castigamos a los malos, no Él! – Gritó ella, con ira en sus ojos.

- ¿Y por qué nos consideren malos, debemos serlo? Es verdad. Todo es Dios, incluso aquí, le agradecemos a él por nuestras vidas. También es verdad que muchos demonios van al mundo terrenal a estafar a las personas para torturarlos en el infierno. Pero, cuando su pecado de vender su alma es perdonado, y si fue bueno en vida, el cielo les abre las puertas. Yo nací para este trabajo y, muchas veces, desearía que fuera diferente. Pero esta es mi vida y no puedo cambiar mi destino. – Dijo la felina con tristeza.

- Creo que tienes razón. – Terminó de decir, mientras le daba un abrazo a la felina. – ¿Quieres ayudarme? – Terminó de decir, viendo como Strauss se asustaba y caía al suelo.

- Pensé que nunca lo dirías. Quiero su corazón. – dijo con una sonrisa tétrica la felina, mientras se le veían sus colmillos.

- Siempre el corazón. ¿No te cansas de ese órgano? – dijo la Pegaso en modo de burla, caminando lentamente hacia su objetivo. – Oh, Strauss. Espera a las lindas cosas que te haremos por toda la eternidad. – Decia ella, mostrándole una sonrisa siniestra.

- ¡ALEJENSE DE MÍ! – Grito aterrado, sabiendo el destino de su nueva vida. Gritaba sin contenerse, mientras lo desmembraban, miembro por miembro, sin poder evitarlo. Creyó que lastimar una vez más a Sapphire le daría la fuerza para soportar todo ese infierno. Lamentablemente, Sapphire fue más fuerte y ese logro no pudo obtenerlo. Cada recuerdo de las personas que lastimó venía a su mente, sintiendo su dolor. – ¡SÁLVENME! – Gritó, pero nadie lo salvaría. Aunque se arrepintiera de todo lo malo, ya era muy tarde. Y lo peor, es que todo ese calvario apenas comenzaba.

"SI PROPAGAS DOLOR AL MUNDO, NO TE SORPRENDAS SI ESTE TE LO DEVUELVE TARDE O TEMPRANO"


Bueno, espero que haya sido de su agrado. No olviden dejar sus Reviews y aquí abajo encontraran datos extras.

Notas de autor:

* El grupo extremista I.S.I.L está inspirado en un grupo del mundo real. No juzgo las razones, motivos o ideales de los grupos pero, en muchos casos, matar en nombre de un dios o cualquier cosa es la excusa más vieja y estúpida jamás conocida.

* La razón por la que escogí que la madre de Rouge fuera una Pegaso es que cuando vi la imagen de portada en el Fanfic me vino la idea y lo primero que se me vino a la mente fue una Pegaso.

* Aunque en para Japón el planeta en el que se encuentra Sonic es la Tierra, quise hacer un giño a la traducción que le hicieron en Estados Unidos, llamándolo Mobius. El mapa en el que me basé fue el que apareció en Shadow the Hedgehog.

* Traté de narrar un poco lo hechos ocurridos en Isla Navidad, desde otra perspectiva.

* Traté de parecer a Eggman más realista, siendo alguien vil y siniestro.

* En la historia traté de incluir los hechos que agobian el mundo real, donde los crímenes no son más que estadísticas para unos gobiernos.

* La nación/país de Tenochtitlan está inspirado en México.

* Carcer City es una localidad que aparece la saga de videojuegos Manhunt. Se inspira en Detroit.

* Cottonmouth, Florida. Es una localidad que aparece en el videojuego Manhunt.

* La Nación de Granadas está inspirada en Colombia y Venezuela.

* San Fierro, Los Santos y el estado de San Andreas los saqué del videojuego GTA: San Andreas.

*El poblado Kijuju lo saqué del juego Resident Evil, al igual que el nombre de la difunta novia de Enzo, Sheva.

* Los Carrier están inspirados en los Helicarrier de SHIELD o de otras series donde aparecían grandes naves pertenecientes a la fuerza militar.

* La frase "Bienvenida al Carrier. Las mejores naves de este siglo, que protegen los cielos del planeta Tierra" la inspiré en "Bienvenidos al Valiant… Es una nave del siglo 21, protegiendo los cielos del planeta Tierra" dicho por el Capitán Jack Harkness en Doctor Who 3x12 El Sonido de los Tambores.

* Traté de darle una explicación a los hechos ocurridos en el A.R.K y la razón por la que quedaron algunos sobrevivientes, así como el dolor por parte del Comandante y su odio hacia Shadow.

* Cuando Rouge es empujada fuera de su casa por el espíritu de su madre lo basé, de la misma manera, de un episodio de One piece donde Nami es empujada por el espíritu de su madre.

* Los personajes Trish y Cole McGrath los basé del juego inFamous. De hecho, cuando Cole le cuenta en broma lo que pasa, es un giño a la primera cinemática que aparece en el juego.

* La frase "Eres muy difícil… "Pero lo valgo" lo fueron dichas por el Capitán Jack Harkness en Doctor Who 1x11 Boom Town.

* La frase "hasta el infierno hay compasión." la saqué de la película Infierno al Volante (Drive Angry) dicha por Milton (Nicolas Cage) a la mano derecha del mismísimo diablo (William Fichtner).

* La frase "si le hubieras hecho daño a Rouge yo no habría hecho nada más que registrar el planeta entero en tú búsqueda patética basura infernal… y enviarte al infierno, lugar al que perteneces." La basé en la frase dicha por Jason Todd (Red Hood) a Batman casi al final de la película "Batman: Under the Red Hood"