El coche paro justo delante de la gran casa, su casa seguía igual que siempre, pintada toda la blanco, con el jardín bien cuidado gracias a que Carole se encargaba de toda la jardinería con rosas, amapolas, margaritas y toda clase de flores que daban un collage floral de primavera.
-Hola cariño –dijo Carole saliendo de la casa para dar un abrazo a Kurt el cual correspondió por cortesía.
-Buenas navidades Caroles –dijo Kurt
-Igualmente, cielo hacia mucho que no venias –dijo Carole con esa sonrisa que siempre tenía aunque a Kurt esa observación no le hacía nada de gracia porque todo el mundo tenía que señalar que nunca venía a Lima, que tenía Lima de importante para pasarse nada absolutamente nada, eran como mundos paralelos del cual Kurt no iba a ser parte.
-He estado ocupado –dijo el secamente
-Espero que vengas más a menudo, nos alegra mucho tus visitas –dijo ella acompañándolo dentro de casa
-Si claro, tengo las maletas al maletero –dijo Kurt girándose a ver el coche.
-Yo las cogeré tranquilo porque no entras a casa y la ves –dijo Burt mientras abría el maletero.
-Está bien –dijo Kurt acompañando a Carole hasta la puerta y entro.
-Veo muchos cambios por aquí –dijo Kurt al ver toda la decoración navideña, algunos muebles cambiados.
-Si compramos nuevos muebles y hemos decorado un poco la casa, que se note el espíritu navideño –dijo Carole.
-Ya veo –contesto él.
-¿Quieres un chocolate? –pregunto Carole tan atenta como siempre.
-Porque no, al fin y al cabo es navidad
-Claro que sí, ven a la cocina nos lo tomaremos allí
Kurt la siguió en la cocina, la misma de siempre podía verse años atrás sentados en las mismas sillas haciendo exactamente lo mismo y eso le produjo un escalofrió.
-Como están todos –dijo Kurt de repente haciendo que Carole se sorprendiera.
-Bien, Finn vendrá en un par de horas.
-Ah bien –dijo Kurt con indiferencia.
-Blaine estará en la boda mañana –dijo Carole.
A Kurt se le erizo los pelos solo de pensar que se encontraría a Blaine no habían hablado desde el día que lo rechazo delante de todo Dalton y de todo el mundo, el al día siguiente se había ido a Nueva York para no volver.
Había perdido el contacto con casi todo el mundo en Lima, y los pocos que le hablaban no le hablaban de Blaine, por decisión de Kurt había preferido un voto de silencio en todo lo relacionado con Blaine.
-Está bien al fin y al cabo él también está invitado no –dijo Kurt mientras miraba al infinito.
De pronto entro su padre y vio a otro chico con el bastante alto al que supuso que era Finn.
-Mira quien ha llegado a casa por navidad –dijo Burt, mientras el otro chico corría a abrazarlo.
-Cuanto tiempo Kurt –dijo el gigante que se le empotraba encima después de darle un gran abrazo que casi le muele todos los huesos del cuerpo.
-Hola Finn como has estado –dijo Kurt
-Bien tío, y tú que tal por la gran ciudad –pregunto Finn encuriosido
-Todo bien, van a lanzar mi colección por todo Asía y Dubái será una gran oportunidad para avanzar más en mi carrera –dijo Kurt viendo como los 3 lo miraban con cara de sorpresa.
-¿Te iras? –pregunto Burt algo dolido
-Solo por unos meses para ver cómo marcha todo luego regresare a Nueva York, tampoco será tanto tiempo –dijo Kurt sin darse cuenta de lo que eso significaba, significaba estar menos en Lima, mucho menos.
Y hablar menos por teléfono, muchísimo menos debido a la diferencia horaria.
-Bueno porque no me ayudas a preparar la cena Kurt, vosotros ir poniendo la mesa –dijo Carole mientras los demás iban preparando la mesa.
En un par de horas, ya estaba todo listo, ensalada, pavo al horno, patatas, pasta de toda variedad de comida estaba servida y lista para poner en la mesa.
-, hacía tiempo que no veía tanta comida –dijo Finn mientras alucinaba ver tanta comida junta.
-Kurt ha hecho la mayoría de platos –dijo Carole centrando todas las miradas en Kurt.
-Cuando uno vive solo tiene que aprender a cocinar –dijo Kurt para restarle importancia.
-Me quiero ir a vivir contigo –dijo Finn mientras comía una gran parte de patatas.
-Finn espera a bendecir la mesa –dijo su madre.
Cuando bendecían la mesa, Kurt estaba en otra dimensión, se preguntaba qué pasaría si hubiera dicho que si a Blaine habría cambiado su vida o que pasaría, porque ahora estaba solo en la cumbre. No tenía a nadie más para compartir tantos días en Nueva York.
Acabaron de comer, charlaron un rato y entonces, se fueron a dormir, Kurt vio su habitación tan como la había dejado hace tantos años atrás. Parecía que el tiempo se detenía. Y entonces noto una energía que lo dejo desmayado en el suelo.
Entonces se despertó, fue al baño y entonces al verse reflejado al espejo vio algo casi sobrenatural, tenía la misma cara que cuando estaba en el último curso de secundaria, que había pasado. Bajo las escaleras y se encontró a Finn, a Carole, y a Burt igual que hace años.
-Kurt te pasa algo –pregunto Burt preocupado.
-Se puede saber qué clase de broma es esta –dijo Kurt.
-¿Qué broma? –pregunto Finn confuso.
-Porque vais vestidos igual que en el año 2012 –pregunto Kurt.
-Porque estamos en 2012 –contesto Finn.
-No, estamos en 2030 –dijo Kurt.
-No, estamos en 2012 –dijo Finn
-ESTAMOS EN 2030! –dijo Kurt gritando.
-Creo que es mejor que hoy no vaya al instituto –dijo Burt
-Yo me quedare en casa y lo cuidare, tengo fiesta al hospital –dijo Carole.
-Gracias –dijo Burt besando a Carole.
-Vamos Finn, te llevo o llegaras tarde –dijo Burt a lo que Finn le siguió corriendo.
Kurt subió las escaleras, y se metió de nuevo en la cama, pensando que todo sería una pesadilla, si una pesadilla, de la cual despertaría, luego iría a la boda y finalmente volvería a Nueva York.
