Kurt se levanto sobresaltado de la cama alguien estaba tirando piedras en su ventana, quien en su sano juicio tiraría piedras a las 6 de la madrugada.
Poco a poco se acerco a la ventana, donde vio a Blaine abajo mirándolo, que hacía a esa hora Blaine es que la gente en su pueblo no dormía o que, eran vampiros o alguna posesión extraña habría de haber poseído a Blaine para levantarlo a las 6 de la mañana.
-Kurt, baja tengo una sorpresa –dijo susurrando Blaine desde abajo.
-Son las 6 de la mañana, la única sorpresa será que te irás por dónde has venido, porque servidor se va a la cama –dijo Kurt enfadado sin levantar el tono de voz no fuera caso que su padre se levantara y tuviera que dar mil y una explicaciones.
-Kurt baja –suplico Blaine mientras veía como cerraba la ventana y repitió sus suplicas varias veces, sin más remedio para Kurt que acudir a su encuentro si no quería que estuviera castigado por el resto de su vida cuando su padre viera a Blaine por su jardín y empezara a pensar lo que no era.
Kurt se abrió paso entre su armario, se puso unas botas, una camisa blanca, unos pantalones tejanos, y una cazadora. Luego bajo las escaleras sigilosamente esperando que nadie lo oyera y finalmente cogió sus llaves de casa alargando la mano al plato donde ponían las llaves y cerró la puerta tras él.
La prueba estaba superada, si ahora se despertara alguien él ya estaría lejos de la casa y de las futuras discusiones. Por ahora estaría a salvo.
-Donde quieres ir Blaine –dijo Kurt no muy convencido de tal ofrecimiento pero aceptando ir a regañadientes.
-Es una sorpresa –dijo Blaine mientras le agarraba del brazo y lo llevaba a rastras a un lugar desconocido.
-Espero que sea algo excepcional Blaine, no me he levantado a las 6 de la mañana para que luego sea una tontería, mejor que sea algo interesante si quieres continuar viviendo por el resto de tu vida.
-Lo será Kurt te lo prometo –dijo Blaine convenciéndolo que había merecido el esfuerzo levantarse a las 6 de la mañana.
Pero Kurt no lo veía claro, no sabía si era por la falta de sueño, o porque ir por la calle cuando ni siquiera hay ni un gato no era buena señal.
-Falta mucho –se quejo Kurt cuando llevaban ya una hora caminando.
-Muy poco Kurt, muy poco –respondió Blaine.
-Eso lo llevas diciendo hace media hora.
-Es porque falta muy poco –dijo Blaine sonriendo.
Kurt se esperaba lo peor seguramente estaban perdidos en mitad de la nada y Blaine se negaba a afrontar la realidad, estaban perdidos.
-Mira ya hemos llegado –dijo Blaine mientras señalaba la punta del horizonte lo que significaba que todavía quedaban unos metros más para llegar.
-Al menos no nos hemos perdido –dijo Kurt riendo.
-No, no estamos perdidos
Entonces Kurt abrió los ojos con sorpresa, nunca imagino que alguien haría todo esto por él. Había un camino lleno de velas que daba forma de sendero mientras iban caminando, el suelo cubierto de pétalos. Luego al final del camino de velas, había una tela de camping con comida y bebida, era un picnic romántico.
-Siéntate quieres –dijo Blaine
-Vaya no sé qué decir –dijo Kurt mientras observaba todo esto que había preparado Blaine solo y exclusivamente para él cuando nadie se había tomado tantas molestias nunca para hacerle una cosa así.
-Mira el horizonte, no es precioso –dijo Blaine mientras Kurt se giraba y observaba el paisaje todo rojo y naranja, era el amanecer que se abría paso para dar comienzo al nuevo día que estaba a punto de venir.
-Es precioso Blaine, muchas gracias –dijo Kurt mientras contemplaba el paisaje.
-A que valia la pena despertarse a las 6 de la mañana –dijo Blaine
-Si –dijo Kurt mientras lo abrazaba
Y Asi se quedaron un buen rato hasta que finalmente se despejaron el uno del otro y Kurt volvió a su casa para que luego no hubieran sospechas. Entro sigilosamente a su casa, cerro la puerta tras el, entro a paso ligero por las escaleras, y entro en su habitación. Se sento sobre la cama y miro el reloj, eran las 9 todavia era pronto para ser fin de semana, pero aun asi, no podía arriesgarse a ser visto.
Porque seguramente no le creerían y se imaginarían que hubiera pasado toda la noche fuera de casa y entonces vendrían los castigos y las discusiones, y todavía quedaba por planear la fiesta de la semana que viene en la cual unirían a Quinn y a Rachel no podía perderse esa fiesta.
