N.A: No soy dueña de Dude That´s my ghost

N.A2: Ni yo misma sé lo que va a pasar ahora mismo, es que siempre me dejo llevar por la historia y aunque tenga planeado una cosa acaba convirtiéndose en otra que no tiene ni punto de comparación (Supongo que eso es lo divertido de hacerlas que el escritor no tenga ni idea de a donde lo llevan y que lo trate como un lector más (aveces no me entiendo ni a mi misma)). Solo espero que por una vez logré hacer una buena historia.

N.A3: En este capítulo no se me ocurría otro título.


Capítulo 5: No puede ser

*Una semana más tarde*

Spencer y Billy por fin llegan a la capital, Spencer observa el diseño de la capital antes de entrar, desde que entraron cada vez que se adentraban en MJL todo apuntaban en que estaban en otra dimensión, pero ahora parecía incluso otra dimensión diferente a la ya vista.

La capital tiene dos dimensiones, es como si fuera una gran casa, pero sin las paredes, tan solo con el suelo, tampoco tiene tejado.

Las fábricas y los coches conducen por debajo, mientras que las casas y la ciudad entera está arriba, la segunda planta flota como si estuviera hechizada.

-La planta de arriba flota gracias a unos tubos de aire a presión están colocados estratégicamente por la parte de abajo, si alguno de los tubos fallan tiene una serie de hechizos para mantenerla en flote durante el período de reparación.

Spencer sigue observando, de repente nota de un brazo que lo tira:

-Venga, tienes que ver mi casa de aquí, vas a alucinar.

Spencer asiente mientras se deja guiar por Billy por una de las carreteras que lleva a la gran ciudad. La fuerza de gravedad parece no actuar sobre ellos.

Llegados arriba Billy le hace un tour enseñándole lo más destacado de la capital, la escuela de entrenamiento, el museo de historia, la gran casa de la magia…

Pasadas unas horas acaban de ver la ciudad, todavía es de día, algo llama la atención de Spencer y se aleja de Billy.

Spencer corre por las calles, apenas hay coches. Spencer observa a los incomprendidos que hay a su alrededor, todos parecen humanos, actúan como humanos, juegan como humanos, incluso piensan como humanos.

Sigue corriendo hasta llegar a una calle estrecha, ha perdido lo que estaba buscando, alguien le pone la mano encima del hombro, grita y luego lanza un largo suspiro de alivio:

-Menudo susto me has metido, Billy.

El fantasma sonríe, pero de repente su sonrisa se torna a una cara serie.

Billy se acerca al final del estrecho callejón. Le hace una señal a Spencer para que lo siga. Spencer lo sigue en total silencio sin entender que es lo que pasa. Billy semana a alguien entre la multitud y entonces Spencer lo mira, es el vampiro que vieron atacar a aquel pueblo.

Billy lo sigue atravesando a todo aquel que se cruza en su camino, Spencer lo imita y llegan a un callejón oscuro por culpa de los tejados de los edificios que le tapan la luz, al fondo no tiene salida. El vampiro se acerca al muro del final y lo traspasa…

-¿Cómo?

-Sigámoslo- es lo único que dice Billy.

Billy corre a toda prisa hacia el muro y lo atraviesa. Spencer lo sigue.

En el interior está oscuro, lo único que ilumina los oscuros pasillos son unas antorchas apenas visibles. Billy camina lentamente.

-Espera, creo que deberíamos marcar el camino de vuelta.

-Vete apagando las antorchas.

-Sí y luego nos damos de bruces contra sabe dios que.- Billy le saca la lengua.

Billy saca una tiza blanca de sus pantalones y marca rápidamente la pared.

-¿Llevas siempre una tiza blanca?

-No, la cojo solo cuando voy a salir para no perderme por el bosque, pero eso sí a 700 o 800 metros de mí casa, no vaya a ser que por esas malditas marcas lleguen a mi casa.

Siguen caminando hasta llegar a unas escaleras en forma de caracol bastante amplias, asomándose por la barandilla se puede ver un salón donde hay unas cinco personas, dos fantasmas, un mago, el vampiro y un hombre hecho de lava.

-¿Lo trajisteis?- le pregunta el hombre de lava.

-¡Cómo no, mi señor! Y usted trajo el dinero.

El hombre de lava manda al elfo a coger una pequeña bolsa que le ofrece al vampiro.

-Un trato es un trato.

Dice entregándole un pequeño franco, el hombre de lava se la bebe y se transforma en un ser humano. Spencer abre los ojos.

-No puede ser- dice.

Spencer no se da cuenta, pero poco a poco sus pies empiezan a traspasar la escalera, no se da cuenta hasta que es demasiado tarde y ha traspasado completamente la escalera, cae encima de unas cajas.

-Auuchh, que daño- dice mientras se levanta, algo lo agarra son dos fantasmas.

Spencer se maldice así mismo, no puede traspasar a los fantasmas.

-¿Spencer?- pregunta el humano.

-En fantasma- dice.

-Vaya quién lo diría el pequeño Spencer es un fantasma, eso me facilita las casos.- sonríe.- Lleváoslo.

-¿Por qué?- pregunta.

-¿Por qué? Es que tú no me has visto o qué, esos malditos me convirtieron en eso, y no solo a mí también a todos ellos… incluido a ti.

-Lo mío fue por voluntad.

-Cómo sea, pienso acabar con todos estos bichos nauseabundos…

-Entonces tu también te destruirías eres uno de ellos.

-No exactamente, tan rápido como se vean acorralados les diré que su única solución será deshacer este maldito hechizo y entonces cuando por fin este deshecho, los acabaré de una vez por todas.

-No puedes hacer eso.

-Sí puedo y ningún fantasma como tú me lo puede impedir.

- Sí, sí que puedo-los ojos de Spencer empieza a brillar.

"No lo hagas"- piensa Billy para sí.

Un rayo de sol invade todo el salón, Billy cierra los ojos con fuerza.

"Lo hizo, deshizo el hechizo, pero es que este chico no piensa"

Tan rápido como la luz desaparece Billy abre los ojos. El vampiro se ha convertido en polvo y los dos fantasmas continúan frotándose los ojos, el humano sigue mirando a Spencer.

-Veo que un hechizo débil para ser tan fácil de disolver, pero como te apañas con este, ya que te gusta ser un fantasma- hace una pausa, Billy empieza a bajar las escaleras sin ser detectado- Ulises, dale una calurosa bienvenida a nuestro no invitado.

El mago de nombre Ulises eleva la varita y apunta a Spencer. De repente nota como si algo lo estuviese agarrando no puede levantarse. ¿Qué es lo que está pasando?

Billy corre hacia él y lo intenta apartar, pero ha sido en balde, el hechizo le ha dado a los dos.

Billy suspira aún tienen una oportunidad de salir de aquí mientras estén brillando.

Agarra fuertemente a Spencer y da un salto, llega a la escalera, dejan de parpadear, Spencer ha dejado de brillar y él también, suspira aliviado, al menos no se ha vuelto fantasma, no le desearía eso a nadie.

-Venga- dice- todavía tenemos una oportunidad de salir de aquí.

-Pero… Billy… esto…

Billy lo agarra rápidamente del brazo. Siguen las marcas de tiza y al llegar a la salida chocan contra la pared. Lo vuelve a intentar, nada, de repente sus ojos se fijan en sus manos, ya no son azules ahora son pálidas.

-No puede ser…

-Intente decírtelo- dice Spencer.

El hombre está en frente de ellos, detrás de él llegan los dos fantasmas y el mago.

-Vaya por dios le diste al fantasma.- dice- llévenselos.

Billy agarra a Spencer e intenta huir de ese sitio, pero el fantasma lo empuja y cae, detrás de él cae Spencer.

Los fantasmas los atrapan.

Unas horas después Billy se sienta en la cama y muerde la manzana.

-Mira el lado positivo, tenemos unas buenas vistas, buena comida, una gran habitación…

-Billy, estamos prisioneros… en…

-La torre del olvido…

-¿Eh?

-Estamos en la torre de las afueras de la capital, se usaba antiguamente para encerrar a humanos que habían sido capturados, pero ahora que no hay guerra, está torre ha quedado en el olvido.

-Pues es bastante pequeña.

-Nosotros estamos en el lugar donde mantenían prisioneros a las personas importantes, bajo tierra te asombraría cuantas mazmorras puede llegar a tener.

-Eso ahora me da igual- dice mirando por la única y diminuta ventana que hay. Suspira.- Siento lo que te ha pasado.

-No importa… bueno algo sí, vamos a morir de hambre en esta torre en cuanto se nos acaben las provisiones, ese maniaco, moriremos lenta y dolorosamente, volviéndonos locos y en cuanto se nos acaben las provisiones de seguro espera que nos matemos él uno al otro.- Se tumba en la cama.- Aunque nada de esto es comparable con lo que te podría haber pasado a ti si te acertaba ese hechizo, ser un fantasma no es nada fácil.- dice- Nunca te acostumbras a la soledad.

-Pero tú tienes a tu amigo Ruberto…

-Está demasiado ocupado con su trabajo.

-¿Al médico que te curo el tobillo?

-Solo es mi antiguo director de colegio, nada más.

-¿Algún compañero de la escuela básica?

-Ruberto era mi único amigo. No solía confiar en muchos.

Spencer hace una pausa.

-Me tienes a mí, Porqué tu y yo somos amigos ¿Verdad?

-Aún no… espera-dice Cobra- Te salve de convertirte en fantasma, ahora estamos en paz y ya podemos ser amigos.- dice mientras se pasa una mano por su pelo negro.

-Genial y ahora moriremos aquí.

-Por cierto… ¿De que conocías a ese hombre?

Spencer hace una larga pausa.

-Es un secreto- dice finalmente.

-A las puertas de morir y no confías en tu mejor amigo, cabezota.- dice dando vueltas en la cama- ahora me dirás que no te fías de mí y no vas a compartir cama conmigo.

-Exactamente.

-Genial, pues tú duermes en la alfombra.- dice mientras se tapa con las mantas.

-Era broma- suspira Spencer sentándose en el borde de la cama.

Unas horas más tarde, Spencer está mirando por la ventana mientras Billy hace horas que está roncando a pierna suelta. Suspira y observa las luces de la ciudad, están tan lejos y a la vez tan cerca.

No comparte la idea de Billy, piensa que lo peor que le pueden hacer a una persona y/o aún incomprendido es quitarle la libertad, pero que le va a discutir a un fantasma que se ha pasado la mayor parte de su vida encerrado en una casa.

Echa el aliento en la ventana y deja vaho, escribe en la ventana "Sálvenos" suspira, echa un último vistazo por la ventana y vuelve a sentarse en el borde de la cama.

Ahora lo único que puede hacer es esperar, esperar a que las provisiones se terminen o a que los venga a rescatar, se tumba, repara en el espejo, algo está brillando, se acerca a él y mira su reflejo… es él el que está brillando, grita con todas sus fuerzas.

Billy se despierta de un salto:

-Pero ¿Qué te ha dado? Ya te he dicho que nadie nos puede oír.

"Billy… tan positivo como siempre"- piensa Spencer rápidamente.

Billy se queda boquiabierto. Él también se mira en el espejo.

-No puede ser.- dice agarrando a Spencer fuerte de la mano- estamos salvados, lo abraza fuertemente.

Billy Joe Cobra vuelve a ser un fantasma, lo malo es que Spencer también.

Billy atraviesa la puerta de entrada y abre la puerta.

-Venga, para nuestra suerte aún no ha llegado nuestra hora, la vida ha decidido darnos una segunda oportunidad y debemos aprovecharla, debemos detener esto.

Spencer lo mira:

-¿Eso significa que me transformaré en fantasma todos las noches?

-Supongo que sí, como yo todos los días me transformaré en humano.

Spencer mira hacia al suelo:

-¿Vienes o qué? no tenemos toda la noche.

Spencer asiente mientras baja con Billy por las escaleras de caracol, Billy traspasa la puerta de entrada y la abre por fuera.

-Venga.

-¿Ahora hacia dónde vamos?

-A la capital a continuarlo donde lo dejamos, pero esta vez tendremos más cuidado además tan solo tenemos un par de horas antes de que esto se termine y volver a encerrarnos en esta torre.

-Espera… Vamos a volver a encerrarnos.

Billy asiente.

-No te olvides de que volveremos a ser humanos tarde o temprano y que estamos en MJL donde cualquier ser humano que pase podría con llevar a la guerra.

Billy empieza a correr hacia la capital, Spencer se queda atrás esperando que en algún momento en fantasma se gire y diga: "Venga vamos", pero él no se gira solo sigue corriendo. Spencer mira hacia la torre, puede que ese lugar sea el único en el que va a poder vivir a partir de ahora. Empieza a correr él también.