La había visto antes un par de veces.

Era imposible que ella pasara desapercibida.

Sin mencionar la fama que tenía por traer esos enormes tacones, destacaba por esa burbujeante y alegre personalidad que la caracterizaba. Saludaba con una enorme sonrisa a sus amigos, los trataba afectuosamente dándole abrazos sin razón aparente y nunca dudaba en tomarse una foto con ellos. Incluso era así con gente desconocida.

A excepción de él, claro está. En ocasiones parecía que lo evitaba en lo posible. Y eso lo dejaba algo frustrado. No le sorprendería en lo más mínimo que ni siquiera supiera su nombre. Asunto que no le molestaría tanto debido a que él tampoco se sabía el suyo.

¿Por qué le rehuía en cada intento de acercarse? ¿Acaso había hecho algo mal? Es improbable, pensó. La joven apenas había puesto atención en él. O al menos eso creía. A no ser de que en esos raros momentos en los que él no tenía su mirada en ella, volteara a verlo también. Se burlo de sí mismo; tenía fe en algo que era remotamente posible. Aunque no del todo. Pudo comprobarlo de la manera más inimaginable ese mismo día.

Anteriormente iban a salones de clases diferentes, y seguramente nunca se hubiera percatado de su existencia si no la hubieran cambiado a su grupo. Pero a diferencia de él, no tenía un grupo de amigos del mismo aula con los quienes juntarse, por lo que las horas aparte del descanso, en las que no podía estar con sus compañeros del otro grupo, todo el tiempo se encontraba sola. Los demás la rechazaban por ser diferente; la discriminaban por no cumplir el estereotipo de la rubia bonita que debía seguir para encajar en la sociedad. El problema era su inteligencia. Su amor por la ciencia contrastaba con lo que la gente pensaría de una chica que se arreglaba de esa manera.

Tal vez esa había sido la causa de tanta curiosidad en conocerla. Cuatro meses de intentos fallidos para entablar conversación lo llevaron casi al borde de la locura.

Pero fueron recompensados cuando el universo se animo en darle una oportunidad. La clase de ciencia inicio. El maestro empezó a asignar las parejas para el proyecto de fin de curso. Conforme el tiempo paso, la mayoría de los alumnos ya tenían compañero en los que apoyarse. Sus amigos tampoco se encontraban disponibles. En ese momento lo único que podía esperar era lo que le deparara el destino.

-Señorita Lemon.-la llamo el profesor.

Ella levanto la mirada de su libreta de apuntes. Todos se burlaban a sus espaldas por su apellido*; limón en inglés, al parecer.

-Aquí.-respondió.

-Señorita Lemon.-repitió el hombre, dispuesto a dar su veredicto.-Usted realizara el proyecto junto a…

El joven deseo en silencio que lo eligiera a él. Era posible.

No perdía las esperanzas.

Aún.

-….la señorita Sophie Becker.

Pero la cruda realidad siempre terminaba ganando. Se reclino más hacia adentro de su asiento, algo desilusionado.

-Disculpe, profesor.-una voz al fondo retumbo por las paredes del salón. Era una chica tímida que alzaba la mano levemente para pedir la palabra. El mayor se la concedió con un ademan.-No es por molestarlo, pero Sophie fue expulsada del instituto el semestre pasado.

El rostro del chico se ilumino. El maestro reviso su lista, mostrando cierta sorpresa al comprobar lo atestiguado.

-Tienes razón. Supongo que no quedaría otra opción más que asignarle como compañero al señor Hamada, jovencita. Ya se pueden retirar.

A fin de cuentas la suerte se puso esta vez de su lado. Volteo a ver a la-chica-sin-nombre Lemon. Su rostro parecía demostrar que acababa de chupar un limón. Lo cual era algo irónico. Ella soltó un suspiro gordo y recogió cada una de sus pertenencias, no muy feliz que digamos. Estuvo a punto de salir por la puerta hasta que el joven la detuvo en el acto, atravesándose en su camino. Lo miro con expresión de susto, como si fuera un psicópata acosador. Puede que lo fuera, un poco.

-Hola.-la saludo.

Tardo un poco en reaccionar. Tosió un par de veces, se aclaro la garganta y con una sonrisa algo forzada dijo:

-Hola.

-Mi nombre es Tadashi. ¿Y el tuyo es…?-extendió su mano para estrecharla con la suya.

-Llámame Honey.-respondió aceptando con desconfianza el gesto

-Muy bien, Honey Lemon, gusto en conocerte. Me preguntaba en qué lugar querrías empezar el proyecto; podríamos ir a mi casa, o a la tuya…

-Mejor vamos a tu casa.-lo corto sin dejarlo terminar la frase.

-¿Alguna fecha determinada?

-Ahora.-contesto ella con la mayor naturalidad del mundo.

-¿Estás segura?

-¿Por qué no? Yo te sigo.

-Esta… ¿bien?-contesto algo extrañado por su actitud. Se encamino directamente a su destino, y ella más bien parecía tratar de ignorar su presencia. Como si fuera su sombra. Después de un rato en silencio, decidió interactuar un poco con ella.

-No hablas mucho, ¿verdad?

Honey frunció el ceño.

-¿A qué te refieres?

-A que no sueles conversar seguido con la gente.-respondió, con la mirada en otro lado.- Se nota tu ausencia de participación en clases, aunque probablemente sepas el doble de lo que yo sé a juzgar por tus calificaciones de exámenes.

Ella arqueo las cejas, sorprendida. Ninguno de sus compañeros de salón le habían hecho un cumplido antes, a pesar de ser de forma indirecta. No obstante, no podía dejarse engañar tan fácilmente. Se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.

-Bueno, es debido a que no puedo estar del todo segura si no eres como los demás.

-¿Cómo los demás?

-Sí, como ellos. Parece que no me doy cuenta pero obviamente escucho sus cuchicheos sobre mí a mis espaldas. Existe la posibilidad de que me estés tratando de forma amable sólo para utilizarme en ese proyecto.

-Así que… ¿esa es la razón por la que siempre rechazabas mis intentos de hablarte?

La joven sonrió algo avergonzada. Tadashi lo interpreto como un .

Tenía cierto sentido. Quería evitar hacerse falsas ilusiones, ella no iba a permitir que cualquier persona jugara de manera cruel con su mente, con sus emociones. Buscaba a alguien que la quisiera por lo que es en realidad.

Honey Lemon no era tan ingenua como aparentaba serlo.

Ahora era él el que estaba impresionado. Comprendió como se sentía; también encontraba nauseabundo esa clase hipocresía. Sin embargo, esperaba poder demostrarle que no era la persona que ella creía. Honey hablo antes de que pudiera decir nada:

-Eso no significa que no desconfíe de ti. Aun pienso que estás hablando conmigo para obtener algo a cambio.-defendió su postura.

-Un chico que sólo te hablaría por interés no te invitaría un helado ¿o sí?-rezongo jugueteando un poco con ella.

-¿Eso qué significa? ¿Qué es una cita?- le contesto sonriendo en modo de burla.

Tadashi la miro con sorpresa. Honey se percato de lo que acababa de decir.

-Quiero decir, una cita como de estudio, bueno, no como de estudio, sino como una invitación para merendar algo y relajarnos un poco, espera, eso sí sería una cita.-balbuceo en un intento de corregir su error.

-Digamos que es una cita amistosa.-le dijo sonriendo.

-Sí, una amistosa.- le devolvió la sonrisa. En el momento se dio cuenta con horror de que empezaba a comportarse dulce con él. -¡¿Pero que estoy haciendo?! ¡Yo no pienso aceptar ningún helado de parte de nadie!

-Ya es tarde.-canturreo en tono de broma mientras se desviaba a un pequeño puesto de helado.

Honey suspiro irritada. Ese chico lograba sacarla de sus casillas. "Es tan hostigador." se quejo para sus adentros "No puedo creer que alguien pueda llegar a ser así de molesto, y de descarado… e insolente… y… encantador… espera, ¿¡qué!?"

El joven estudiante le pidió al vendedor uno de fresa para Honey y uno de chocolate para él. Y a pesar de que ella insistió en pagar el suyo, Tadashi le entrego el dinero al hombre antes de que su compañera interviniera de nuevo. Honey acepto el helado de mala gana, en señal de derrota. Se sentaron en la banca más próxima a ellos y comieron sus sorbetes en silencio.

-Entonces…-empezó el joven buscando un tema de conversación- ¿Te gusta la ciencia?

-¿Tu qué crees?-le contesto empleando algo de sarcasmo.- Claro que sí.

-¿Alguna materia en especifico?

-La química, indudablemente. Es mi vocación. Desde pequeña he querido dedicar mi vida en ello.

-Déjame adivinar; reunías todos los productos domésticos de limpieza que pudieras encontrar en tu casa para luego mezclarlos y ver lo que pasaba.- comento con ironía antes de darle otro bocado al cremoso sabor chocolate.

-¿Cómo lo sabes?-pregunto estupefacta; no era broma lo que estaba diciendo.

La pregunta lo desconcertó. Lo único que estaba haciendo era divagar sin rumbo y sin coherencia. No pensó su respuesta, fue natural. Ella tenía razón, ¿cómo podía saber eso, si la acababa de conocer? Opto por cambiar de tema.

-¿Química, eh? En lo personal prefiero la robótica, aunque ambas materias son una buena combinación.

-Concuerdo completamente. Le daría mayor variedad a los poderes de un robot, con sólo tener los elementos necesarios podría mezclarlos y ser capaz de congelar, o de hacer explosiones, o provocar neblina…-la lista parecía no tener fin, y ella hablaba muy rápido. Resultaba difícil mantener el hilo de la conversación sin perderse, ya que rara vez dejaba un espacio de unos segundos para tomar aire y continuar con el relato. Pero a él no le molesto. Le parecía incluso entretenido escucharla hablar a esa velocidad. Se veía tierna.-… o lanzar bombas gelatinosas, o rodearlo de un campo de fuerza, no uno de rayos láser porque eso sería física, sino uno de material resistente, o tal vez… Bueno, creo que ya entendiste la idea. Las posibilidades son infinitas.

Su compañero no pudo reprimir una risita. Al parecer ya estaba entrando en mayor confianza, dejando atrás esa máscara de indiferencia y mostrando su verdadera personalidad.

A lo largo de la tarde intercambiaron ideas de sus proyectos soñados, compartieron divertidas anécdotas, bromearon sobre experimentos fallidos y bombas color rosa, incluso compraban un helado tras otro cada vez que se lo terminaban, como excusa de seguir con la conversación. Había una conexión especial entre ellos, con un gusto en común que les entusiasmaba por igual. El tiempo pasó volando, y empezaba a oscurecer. Le estaba contando la vez en la que un gatito se coló a su laboratorio, hasta que se entero de la hora que era. Tal fue la impresión que accidentalmente tiro al suelo lo que le quedaba de su helado.

-…y como no quería que se lastimara con los químicos, no me quedo otra opción más que liberarlo, sin embargo… ¡Dios mío! ¿Ya anocheció?

-Al parecer, sí.- respondió al observar el cielo nocturno. Alzo los brazos para estirarse, despreocupado.- Aun podemos ir a trabajar en el proyecto, si quieres.

-No creo, debo regresar a casa.-respondió con cierta condescendencia. Le mostro una sonrisa triste.- Pero si estás de acuerdo podemos reunirnos mañana de nuevo más temprano, debido a que es fin de semana.

-Perfecto. Quisiera saber como acaba el relato del gatito con problemas de orientación.

Honey río recordando al minino perdido entre los tubos de ensayo. Otro silencio incomodo. No sabía de qué manera despedirse. Usualmente lo hacía dando besos en cada mejilla, según la costumbre familiar**. Pero no parecía muy buena idea en la situación en la que se encontraba. ¿Debería abrazarlo? ¿Golpe de puños?

-Supongo que… te veré después.-titubeo nerviosa, ladeando los hombros. Tomo su bolso, se dio media vuelta para marcharse, y fue entonces cuando se acordó de algo importante.- ¡No, espera! ¡Casi se me olvida algo! No tengo tu número de teléfono.

-No pensaba irme aún.-replico sonriéndole de manera simpática. Agarro un pedazo roto de papel de su mochila y garabateo rápidamente varios números. Se lo dio. Ella saco su teléfono de su bolso para anotarlo.

-¿Cómo decías que te llamabas?-pregunto vagamente sin apartar la vista de la pequeña pantalla.

-Tadashi Hamada.

-¿Dashi?-arqueo las cejas. El nombre le resultaba familiar.

-No, Tadashi.-recalco con mayor ímpetu las dos primeras letras.

-Ah, perdón por la confusión, por un momento creí que tú eras…-empezó dudosa de sí misma, dejando la frase en el aire.-… ¿Sabes qué? Olvídalo. Te veré después.

Él la siguió con la mirada mientras se iba. Sonrió.

Definitivamente, valió la pena todo el dinero que gasto en los doce helados que consumieron.


*Obviamente su nombre real no es Honey Lemon, pero según mi mente alocada (?) pienso que ese es el nombre con el que se le presenta a todo el mundo, incluso a las figuras de autoridad o a la ley. (Relleno los datos de su solicitud de admisión a la universidad con ese apodo, lo juro.)

**Parece que ella es ligeramente de descendencia latina, debido a que su actriz de doblaje lo es y que su tono de piel es ligeramente más morena a la de ciertas personas. Y no se ustedes, pero en mi país existe gente que se acaba de conocer y así como si nada se saludan de manera muy afectuosa con todo y abrazo (?) Cabe mencionar que así fue como saludo cuando le presentaron a Hiro, por lo que supuse que ya era costumbre suya :3


A/N: Lo prometido es deuda. Es todo lo que puedo decir (?)

Nah, no es cierto, ya saben de qué en esta sección escribo hasta desmayarme xD

Regresando a lo viejo, ¿eh? Extrañaba hacer historias largas con capítulos de dos mil y tantas palabras, de esas en las que uno se aburre de leer x3 No lo puedo creer, ¡es la primera vez que actualizo un fanfic! :D ¡Galletas para todos! (?)

Perdonen por no actualizar antes, ya es temporada de exámenes :c (agh (?). Además, recientemente empece a escribir un fanfic Fredogo (Fred y Gogo), que publicare apenas lo termine nwn Pero tampoco se quejen, de que yo claramente especifique que pensaba actualizar cada dos semanas a lo mucho, mañana se cumple ese plazo. Soy taaaan~ responsable uwu. A quien engañamos, ni yo misma me lo creo xD (?)

La única sugerencia que recibí fue de Valeri12 Riffin, que trataba sobre que fueran a casa de alguno de los dos para hacer un proyecto escolar a solas, más creo que lo alargaremos hasta el siguiente capítulo e.e (si es que llega a haber otro, jajaja)

Y por último, les quería preguntar si les gustaría que este sea más bien un conjunto de drabbles de la parejita, sin orden especifico, o una historia con inicio-desarrollo-final feliz (?). Yo pensaba la segunda opción, pero como luego me quedo sin ideas (típico xD) ustedes me ayudaran con el proceso dándome sus chulas y requeté-hermosas ideas -w-

Sobre la prometida letra cursiva en la nota de la autora, decidí dejarlo así para darle un toque más informal ;D

Les agradezco con todo mi corazón a Valeri12 Riffin, Goldengate24, Silvermist Wattson, Guest anónimo y a jobitachi por sus preciosos reviews, me inspiran a seguir escribiendo ;u;

¡Me gustaría saber que les pareció la historia, acepto críticas siempre y cuando sean constructivas! ;D Lluévanme sugerencias (?)

Espero que hayan disfrutado la lectura, ¡y no olviden dejar un review para más! x3

Tami Tamagochi~