Antes de que se dieran cuenta, había amanecido.

Los dos estaban caminando alegremente directo hacia el café "El Gato de la Suerte" Era fin de semana, días de descanso, y parecía adecuado compensar el tiempo que perdieron platicando y comiendo helado el día anterior en vez de empezar de una vez por todas el proyecto. En el transcurso del recorrido, aprovecharon para seguir con la interminable conversación entre bromas y carcajadas. Al menos esta vez no presentaron problemas para saludarse.

-Muy bien, ya estamos aquí.-anuncio Tadashi con la frente en alto, abriendo de golpe la puerta de entrada que emitió un leve tintineo de cascabel. Con un falso acento francés, añadió: "Bienvenida al café 'El Gato de la Suerte', señorita Lemon."

Honey contemplo el lugar, maravillada. El suave aroma del café impregnaba el aire, la paleta de colores junto a las luces daba ese ambiente tan cálido y familiar, con cierto aspecto de negocio contemporáneo situado en la época victoriana. Parecía un lugar ideal para alguien como ella; tranquilo, simpático y lleno de cosas dulces. Su compañero, como todo caballero, le cedió el paso antes de que entrara él, y ella respondió con una reverencia algo burlona.

-¡Tía Cass, regrese!-le aviso el joven estudiante mientras se dirigía hacia el mostrador, pasándole el dedo a la cobertura de crema batida de un pastelillo y llevándoselo a la boca.

-¡Me alegro cariño! ¡Pero ni se te ocurra tocar el pastelillo que acabo de hornear!-grito la voz de una mujer desde la cocina, provocando que Tadashi retrocediera un poco y ocultara ambas manos a sus espaldas. Honey soltó una risita.

La tía Cass apareció detrás de una puerta cercana, llevando varias bandejas amontonadas una sobre la otra en sus brazos, tambaleándose de un lado a otro. Le impedían ver muy bien por donde iba, y resultaba sorprendente el equilibrio que había desarrollado con el paso de los años.

-Cielo, ¿podrías ayudarme con…? ¡Dios mío!-la enorme montaña de bandejas cayeron al suelo en un gran estruendo metálico, con una lluvia de diversos panes de diferentes colores y sabores volando por los aires. La sorpresa la tomo completamente desprevenida.- ¡Trajiste a una chica! ¡Mi pequeño hombrecito acaba de traer una chica al café!

La dueña del negocio dio unos pequeños saltitos muy emocionada mientras se acercaba a la susodicha corriendo y le plantaba dos enormes besos en cada mejilla, para después envolverla en un largo y asfixiante abrazo, estrujándola hasta más no poder. A Honey le impresiono lo cariñosa que era, y por eso le agrado al instante. Esta le devolvió el abrazo con menos fuerza, igual con una sonrisa alegre en su rostro.

-¡Tú debes ser Ethel*! ¡Tadashi me habló mucho sobre ti!

La sonrisa de la rubia se torno nerviosa, claramente incomoda por la confusión de parte de la señora. Antes de que pudiera decir nada, Tadashi intervino:

-No, tía, ella no es… eh… Ethel. Es mi compañera de clases, vino para trabajar en un proyecto de ciencias.

La tía Cass alcanzo a pronunciar un leve "Oh" al darse cuenta de su error, avergonzada y decepcionada a la vez. Aún así, no dejaba de estar feliz. De que su sobrino tuviera el valor de invitar a una muchacha al café tomando en cuenta como reaccionaria su tía era un gran avance de por sí.

-Ay, lo lamento, linda, lo que pasa es que en ocasiones el trabajo me vuelve un poco "loca" y despistada.-hizo ligero visco para ponerle mayor énfasis a la palabra- Permíteme presentarme; mi nombre es Cassandra** Hamada, pero de preferencia puedes llamarme Tía Cass. ¿Cuál es tu nombre, dulzura?

-Bueno, todos me llaman Honey Lemon.-contesto con algo de timidez.

-¡Qué bonito nombre! Apuesto a que tienes hambre ¿no?-la tía Cass ya se dirigía de nuevo a la cocina, sin permitirle a que respondiera.- ¡Te voy a preparar algo delicioso! ¡Tadashi! ¿Podrías atenderla mientras cocino, tesoro?

-Claro, tía.-respondió en voz alta mientras le indicaba un asiento vacío en dónde sentarse.

Su acompañante se sentó ahí, cruzando las piernas.

-Así que… ¿conozco a esa tal Ethel?-empezó ella lanzándole una mirada pícara

-Oh, es una amiga cercana, es todo. Nunca se la he presentado a mi tía, tal vez esa sea la razón de su confusión.-aclaro mientras tomaba asiento frente a ella.- Es una buena chica, algo distante o fría, pero si la llegarás a conocer mejor, apuesto a que te podría agradar.

Honey asintió. Era probable.

-Bueno, ¿Qué te parece el lugar? ¿Te gusta?

-Tiene un ambiente cálido, como tu tía. Tu tía es asombrosa. Me contaste hace poco que ella atendió el café por más de diez años al mismo tiempo que lo cuidaba a ustedes, sin ayuda de nadie. Y uno termina encariñándosele mucho. Seguro que es por ella de que los clientes vienen aquí, puede que también por sus platillos, pero eso lo descubriré pronto.

Tadashi río. En ese momento llego la señora Hamada con otra bandeja de comida, sirviéndole con maestría unos pastelillos que minutos atrás su sobrino probó, junto a una taza de café humeante para él y un latte de caramelo para ella, añadiéndole una pequeña galleta de chispas de chocolate en el borde.

-Se me olvido preguntarte qué tipo de bebida te gustaba, corazón, así que supuse que este sería el indicado para ti.-comento apenada dejándole al lado unos sobrecitos de azúcar que Honey agarro en el instante.

-No se preocupe, señora, curiosamente el cappuccino con caramelo es mi favorito.-le dijo con una sonrisa de consternación, y le dio un sorbo a la suave espuma color perla.

La tía Cass la miro con dulzura.

-Ya sabes que no tienes que decirme señora, cielo. Perdón de nuevo por la confusión de hace unos segundos, mi muchachito mayor nunca antes había traído al café a una chica, y mucho menos una señorita tan guapa y esbelta como tú. A excepción de todas esas veces que traía a una niña de su edad todos los días cuando tenía ocho años, a pesar de que luego no supimos nada de ella tiempo después, como si se hubiera desvanecido por el aire...

-¡Suficiente platica, tía Cass! Tienes muchos clientes que atender, el tiempo vuela, el pan quemándose en el horno…

-¡Ay! ¡El pan! ¡Gracias por recordarme, pastelillo! Y hablando de pastelillos, no pase por alto la falta de crema batida del mostrador. Lavaras los platos esta noche por eso.-le dijo en tono de reproche antes de desaparecer de nuevo por la puerta de la cocina.

A su sobrino no le importo mucho. Su tía siempre buscaba una excusa para que alguien más hiciera la limpieza del hogar. Puede que por eso dejo el pastelillo ahí; sabiendo que él no podría resistirse en darle una pequeña probadita como de costumbre y tener así una razón para castigarlo. Ni que fuera la primera vez.

Un leve maullido se escucho en el momento, sacándolo de sus propios pensamientos. "Mochi" pensó el joven, volteando hacia el origen del sonido. El gato de pelaje esponjoso se encontraba enfrente ellos, probablemente esperando a que alguno de los dos tuvieran un poquito de compasión y le obsequiaran una taza de leche o un par de galletas.

La rubia de ojos verdes soltó un pequeño grito de exclamación, y no por miedo ni por temor, sino por la ternura que le provocaba la redonda bola de pelos. Se acerco a acariciarlo por un segundo, y sin darse cuenta ya lo estaba estrujando entre sus brazos, ignorando los quejidos y rasguños que le daba el animal para que lo soltara. Tadashi volvió a reír. Mochi podía ser un gato muy intolerante a la dulzura empalagosa de Honey en ocasiones.

Después de que Mochi pudo liberarse finalmente, regresaron a sus cafés. Honey jugueteo un poco con la cucharilla antes de volver a darle otro sorbo al líquido cremoso.

-Definitivamente la gente no solo viene por la hospitalidad de tu tía. Este cappuccino es el mejor que he probado en mi vida, y ni mencionemos las galletitas.-bromeo dándole un buen mordisco a las chispas de chocolate.

-Todos dicen eso cuando lo prueban, por lo que no me sorprende mucho que te gustara.

-Estas escuchando hablar a la barista de un café, genio.-le dijo con una sonrisa desafiante, divertida.

-¿En serio?

-Trabajo de medio tiempo. Aunque no se preparar cafés tan buenos como estos. Algún día tendrás que contarme la receta secreta.

-Dudo que llegue ese día.-bromeó.- Tengo suerte de que haya recibido comida deliciosa en mi plato por varios años, mi madre no sabía ni freír un huevo.

-¿Qué le paso a tus padres?

Tadashi bajo la mirada. Honey se dio cuenta de que acababa de hacer una de esas preguntas que no se deben preguntar. En ocasiones se preguntaba porque no podía mejor cerrar la boca de una vez.

-No tuve que decir eso. Lo lamento.-murmuro bajando la mirada también. Sintió como su mano agarraba suavemente su mejilla, acariciándola con dulzura. Se volvió a verlo, encontrándose con sus hermosos ojos color avellana en los suyos. Conectaron.

-Descuida, es normal. Sentiste curiosidad.-le dijo para tranquilizarla, quedándose así por un periodo de tiempo que pareció eterno. Entonces fue cuando se dio cuenta de donde estaba su mano. La aparto rápidamente con vergüenza, ambos ruborizados. Tosió un poco para aclararse la garganta.- Apenas tenía ocho años cuando fallecieron. Fueron a una cena romántica en un restaurante elegante por su aniversario, dejando a la tía Cass a cargo de nosotros. Nunca regresaron. Accidente automovilístico. Poco de lo que recuerdo que ellos se han estado borrando lentamente de mi memoria. Como si quisiera evitar algún recuerdo doloroso. ¿Triste, no?

Honey ya no pudo contenerse más y se levanto de su asiento para darle un abrazo. Era insoportable ver a alguien tan sonriente y simpático en un profundo pesar, tenía que callarlo de alguna manera.

-Siento mucho lo que tuviste que pasar.- le susurro dándole sus más sinceras condolencias, abrazándolo un poquito más fuerte.- Pero todo lo que nos pasa, pasa por alguna razón, y el universo te recompensará todo tu esfuerzo, ¿está bien?

-Está bien.-le respondió igual en voz baja, algo abrumado por la muestra de afecto repentina. Definitivamente, se sentía mucho, mucho mejor.

"Solo siente lástima por ti, tonto. Una chica como ella jamás estaría con alguien como tú." Esa vocecilla en su cabeza resonó en sus adentros, y aunque por lo general seguía los consejos que le daba, esta vez no le hizo el menor caso. Honey era muy buena dando abrazos. Su cabello olía a perfume de frutas. No quería que ese momento terminara.

Pero, como siempre, algo tenía que interrumpirlo. El tono de su celular resonó en su bolsillo, avisándole de una llamada entrante. Honey se separo al instante, mientras Tadashi agarraba el dispositivo y se lo llevaba a su oreja.

-¿Qué pasa, Gogo?...Sí… Sí… ¿En serio?-asentía de vez en vez, escuchando atentamente al auricular. Observo a Honey. No le gustaba ser grosera, sin embargo, tenía que admitir que se sentía un poco incómoda. El muchacho pelinegro seguía en su teléfono.-…Ah… ¿Es urgente?... Estoy ocupado en este momento…. Oh… Entiendo… Muy bien, voy para allá.

Finalizo la llamada oprimiendo una tecla y regresando el celular a su bolsillo.

-Escucha, Honey, detesto tener que decirte esto, pero debo irme. Unos amigos tienen un pequeño problema y al parecer necesitan mi ayuda. Regresaría lo más pronto posible, pero no me gustaría dejarte esperando aquí…

-No te preocupes, puedo esperar.-le contesto encogiéndose de hombros y mostrando una sonrisa triste.

-Pensándolo mejor… ¿Por qué mejor no me acompañas?

-¿Ah?

-Como dije, no tardaría mucho, y el lugar está ubicado cerca de aquí, así que podríamos ir juntos en mi motoneta.-sugirió agarrando las llaves del transporte y devolviéndole la sonrisa.- ¿Qué opinas? ¿Vienes conmigo?


*Según diversas fuentes, Ethel es el nombre real de Gogo Tomago.

**Desconozco el nombre completo de la tía Cass, pero probablemente podría ser entre Cassandra o Cassidy.

A/N: Hola, queridos lectores uwu. Creo que dejaremos el capítulo de hoy hasta aquí, rebasa las dos mil palabras ._.U (si no me creen cuenten palabra por palabra y ya hablamos después (?)

Bueeeno~ ¡Honey conoció a la tía Cass (y a Mochi) por primera vez! :D Me imagine a ella tan hospitalaria y acogedora como siempre, pero sin dejar de ser divertida -w- Sobre el nombre de Gogo, en realidad me entere en un fanfic donde ella es la protagonista, titulado "Más que una heroína" escrito por aleprettycat, el cual se los recomiendo mucho ;D (ya van tres veces que me entero de datos que no sabía de la película ._.)

Quería que ocurriera, aunque sea por solo unos segundos, un momento sentimental o cursi o así toda la cosa (?) entre ellos, pero les pregunto ¿no será que me estoy pasando un poco de la raya? :P

Dos días y esos jovencitos aún no empiezan a trabajar, desobligados :I (?) En una imagen del concept-art de la película, Honey trabajaba como barista del café El Gato de la Suerte, y yo solo quise incorporarlo en la historia :3

Agradezco con todo mi corazón a quienes comentaron, tales como jobitachi, fan-de-caídos-del-mapa, Valeria Grayson y a Strigidae Winter, no saben lo mucho que significa muchopara mí, ¡así que tampoco olviden dejar un review con alguna sugerencia para más! x3

¡Nos leemos pronto! ¡Feliz Navidad atrasada!

~Tami Tamagochi.