Había sido la primera vez que se subía a una motoneta.
Honey intento actuar con naturalidad, observando como Tadashi tomaba asiento al frente despreocupado y colocaba en su cabeza su casco. Ella se dirigió vacilante a sentarse justo detrás de él, colocándose otro casco negro que le quedaba un poco apretado.
-Perdón si el casco que te presté es algo pequeño para tu cabeza… ¡N-no digo que tengas una cabeza grande! Tu cabeza es del tamaño común, ordinario… ¡Tampoco quiero decir que seas alguien ordinaria! Eres diferente a los demás, pero no rara… bueno, sí, pero no rara malo, sino rara en el sentido bueno.-tartamudeó el pelinegro, atascándose en sus palabras.
"Acabas de llamar a la chica de tus sueños fenómeno, inútil…" Esa voz retumbo en su cabeza de nuevo. Qué vergüenza. Oculto su rostro entre sus manos.
-Entiendo.-sonrió comprensiva.-Tú también eres diferente a los demás… en el sentido bueno.
Era mucho más que claro que Honey era alguien especial. No se sintió ofendida en lo absoluto por lo él que dijo, a diferencia de otras personas que le retirarían la palabra en el instante. Le devolvió la sonrisa y volteó de nuevo al frente, para arrancar el vehículo.
El estrepito sonido del motor sobresaltó a la joven, y sin detenerse a pensarlo abrazo al conductor de espaldas, con temor a caerse. Tadashi se sorprendió un poco al sentir sus brazos rodeándolo de la cintura, sin embargo, en cuestión de segundos terminó acostumbrándose y volviéndose normal para él.
Honey disfruto mucho del recorrido. Fue más tranquilo de lo que esperaba, aunque sin llegar a ser lento ni aburrido. El viento en su rostro, toda la gente pasando a gran velocidad, las empinadas colinas…
Tadashi también lo disfruto. En todo el trayecto, la dulce y risueña Honey no se separo de él ni por un instante, al mismo tiempo que reía de la emoción por las cosquillas en su estómago cuando bajaban cuesta abajo. Su risa era la más exquisita música que alguna vez escucho.
Se estaciono justo frente a una biblioteca. No quería decirlo, pero tenía que hacerlo si es que algún día iba a ponerse de pie.
-Honey… ya llegamos aquí.
-¡Ay! ¡Perdón! No me había dado cuenta.-se disculpo mientras se separaba de su compañero. La situación se había vuelto un poco embarazosa.
-No pasa nada.-se encogió de hombros y la ayudo a levantarse con una mano.
-¿En qué clase de lío se podría meter alguien cuando está en una biblioteca?-pregunto al voltear a ver el edificio.
-Te sorprendería. No conoces a mis amigos.-contesto con una sonrisa simpática.
Al entrar por la puerta principal, todo estaba sumido en un profundo silencio. Varios pasillos de libros en cualquier dirección que se mire, algunas mesas y sillas para estudiar y un escritorio enorme donde se encontraba una mujer algo mayor observando la pantalla de su computadora.
-Disculpe…-empezó el joven estudiante para llamar la atención de la señora. Esta lo volteo a ver con un rostro inexpresivo.- Por casualidad… ¿no ha visto a un grupo de personas aproximadamente de nuestra edad?
-¿Hablas de ese grupito de adolescentes escandalosos con las hormonas alborotadas?-pregunto con un tono de voz monótona y aburrida. Tadashi asintió.
La bibliotecaria señalo con su dedo índice a la derecha. La pareja volteo hacia allá. Precisamente, unos muchachos jóvenes se encontraban en unas sillas en el rincón. Honey le agradeció a la señora por su atención y se encamino junto al pelinegro a la dirección que les indico.
Al parecer, discutían. No se encontraban de pie, sino sentados como en un círculo, defendiendo sus argumentos al mismo tiempo sin escuchar al otro.
-Chicos…-los llamo Tadashi al darse cuenta que no se habían percatado de su presencia.
-¡Vaya sorpresa! El nerd de la gorrita decidió llegar al fin a salvar el día. ¡Hurra! Somos muy afortunados de tener a un superhéroe que llega tarde.-la chica pelinegra con un mechón morado le dio la bienvenida en burla, con cada palabra llena de sarcasmo. Ella observo de pies a cabeza a Honey Lemon, sin molestarse en levantarse de su asiento.
-Oh, y miren quien es su fiel ayudante para combatir al crimen.-añadió de paso con menos rudeza.
Otro chico rubio que les daba las espaldas se volteo a verlos, y una chispa de reconocimiento se ilumino en su mirada.
-¿Honey Lemon?
Su rostro también se le hizo familiar a la joven latina.
-¿Freddy?
Soltaron un pequeño grito de exclamación, impresionados. Fred se levanto de golpe para fundirse después en un abrazo, ambos riendo alegremente. Tadashi se veía claramente incomodo, pero igual de confundido como los demás. Honey y Fred se separaron para ver al otro de pies a cabeza.
-¡Mírate!-exclamo Honey extendiendo sus dos brazos a los costados.
-¡No, tú mírate!-replico juguetonamente su amigo, en gesto de imitación.- ¡Has cambiado mucho! Pero debo admitir que también has crecido. Ya casi estás de mi estatura.
-Ustedes… ¿se conocen?-pregunto anonado el otro chico del grupo; un afroamericano de suéter verde.
-¡Claro! Estuvimos en el mismo campamento de verano a los once años.-respondió Honey sonriente.
-Yo le puse el apodo de Honey Lemon.-admitió.- Es dulce como la miel pero puede ser intrépida como la acidez de un limón.
-¿Así que ese no es tu verdadero nombre?-el estudiante con gorra estaba ahora más que confundido. La sonrisa de Honey se volvió nerviosa.
-No la presiones, cerebrito.-lo reprendió la pelinegra. Volteo de nuevo hacia Honey, al mismo tiempo que inflaba una bomba de goma de mascar y la reventaba.- El chico reptil también nos puso apodos a nosotros. El mío es Gogo Tomago. Pero, para evitar más dramas, solo llámame Gogo.
-Por casualidad, ¿tu verdadero nombre es Ethel?
En el rostro de Gogo paso un leve atisbo de sorpresa, y en cuestión de segundos una expresión de ira tomo su lugar.
-¿¡Le dijiste mi nombre, Hamada!?-le grito furiosa apretando los dientes y los puños.- ¡La única razón por la que no me pongo de pie y golpeo con todas mis fuerzas esa chula carita de flan que tienes es por esta cosa metálica que traigo en la pierna!
-A propósito, ¿Cuál es el problema por el que me llamaron?
Gogo puso los ojos en blanco, en señal de fastidio. Acto seguido, retiro la gruesa manta que cubría su pierna derecha. Una especie de serpiente robótica se encontraba pegada alrededor de ella.
-¿El regalo de navidad qué modifique?-pregunto Tadashi con cierta sorpresa; los demás contestaron con un asentimiento de cabeza.- ¿Cómo es posible?
-Pregúntale a la lagartija; creo que es evidente qué él sabe perfectamente por lo que paso.-respondió lanzándole una mirada asesina a su compañero.
-¡No fue mi culpa del todo! -puso cara de ofendido y señalo al afroamericano- ¡Wasabi también intervino!
-¡Yo intervine diciéndote que no jugaras sin checar el manual de instrucciones! ¡Vivimos en una sociedad regida por reglas!-se quejo Wasabi, molesto de que nadie comprendiera la importancia del cumplimiento de las normas.
-¿Wasabi?-Honey intento reprimir una risita.
-¿No te conté, nena? Él mismo se gano su apodo.-le comento Fred volviéndose hacia la rubia y olvidándose por un momento del asunto.
- ¡Fue una la vez la que derrame una gota de wasabi en mi camisa! ¡SOLO UNA!- el pobre chico ya estaba en tal grado de exasperación que sus ojos se desorbitaban fuera de su rostro.
-¿Y el drama que hiciste cuando sucedió no fue razón suficiente para merecértelo?
-¡Chicos! ¡Se olvidan de algo importante!- vocifero Gogo molesta.
Usualmente prefería no ser el centro de atención, pero esta vez era diferente, ¿Cómo era posible de que a los demás les importara más una mancha inmunda de salsa que el dilema que estaba atravesando en ese momento? ¡El pedazo de hojalata ya estaba cortándole la circulación de la pierna!
-Gogo tiene razón.- dijo Tadashi poniéndole su mano sobre su hombro.- ¿Qué tal si Wasabi va por mis herramientas mientras yo averiguo como desactivar este juguete?
-Entendido.- afirmo el afroamericano después de calmarse, dirigiéndose lejos de ahí.
-Le había pedido lo mismo minutos atrás, pero como una señorita no quiso quedarse sola conmigo, tuvimos que esperarte para que nos hicieras compañía.- menciono Fred mientras agarraba su historieta y empezaba a leerla.
-Valió la pena. No me arrepiento de nada.-ella se encogió de hombros. Se volteo hacia Honey.- Como veo que esperaremos por un rato, creo que estas obligada a contarnos tu vida, limoncito.
-Y no te preocupes, Honey Lemon, que todos aquí somos unos nerds incomprendidos uniendo nuestras fuerzas para luchar contra a los que les gustan ser normales y aburridos. ¡Como los X-Men!-añadió Fred, emocionado con la remota posibilidad de que algún día, muy, muy lejano, sus amigos y él llegaran a convertirse en los superhéroes más legendarios que la historia haya conocido.
-Pues…-cavilo ella, con cierta inseguridad.-… ¿por dónde empezar?
-Por el inicio.-replico con naturalidad la pelinegra, unas risas por parte de los chicos siguiéndole.
-¿Te gusta la ciencia, no?-la ayudo Tadashi, volteándola a ver. Ella asintió tímidamente.- En ese caso, encontraste tu lugar en este mundo. Cada uno de nosotros tenemos un gusto diferente por ella. Incluso Fred, aunque su tipo de ciencia favorita sea la de ficción. Supongo que eso es nuestra meta en común que une a este grupo. Por ejemplo, yo algún día quiero inventar a un robot que ayude a las personas. Aún no se cómo, pero puede que…
-Yo quiero construir la bicicleta más rápida. Últimamente he estado investigando sobre el electromagnetismo. Y junto a los conocimientos de la robótica de este nerd, lo lograré.-interrumpió Gogo volteando de nuevo hacia Tadashi, quien la miraba expectante- Yo no andaré por las ramas recitando ideas filosóficas. Voy directo al grano y punto.
Honey soltó una risita. Le impresiono lo descarada y confiada que podía ser Gogo. Sin preocuparse por lo que los demás digan. Sería asombroso ser como ella…
-Bueno, yo pienso que el mundo sería mejor y más, pero mucho más brillante con la aplicación de las maravillas de la química.-comento la latina.
-¡Oh! ¿Podrías convertirme en alguno de tus experimentos en un feroz monstruo escupe-fuego, Honey?- pregunto Fred entusiasmado.
Sinceramente, ella nunca espero una respuesta como esa. Cuando empezaba a hablar sobre la química, los demás solían aburrirse y pedirle de que cambie de tema. Los ojos azules del chico brillaban esperanzados, y la verdad no se le antojaba en ese momento destrozar los sueños de alguien con la mentalidad de un niño.
-Quizás.
Fred grito un "¡Sí!" con emoción, desviando su atención a su comic de nuevo. En poco tiempo, ya se encontraban conversando animadamente; Gogo hacia las preguntas, Honey las respondía, Tadashi la motivaba a continuar, y Fred… pues, era Fred. Como siempre, diciendo lo primero que se le venía a la cabeza. Wasabi ya se encontraba con unas herramientas frente a ellos.
-Regrese.-anunció.- ¿De qué me perdí?
-Eso no importa, genio; quítame este pedazo de metal antes de que lo haga por mí misma y te lo aviente en la cabeza.-le escupió la pelinegra sin piedad. No estaba de humor para tolerar contratiempos.
El experto en robótica procedió en desactivar el robot. Con oprimir un par de botones y aflojar tornillos; la serpiente metálica cayo con elegancia al piso. Gogo suspiro de alivio en el instante.
-Ya era hora.-murmuro entre dientes.
-Bueno, si eso fue todo por lo que me llamaron, nos retiramos.-aviso Tadashi al mismo tiempo que se ponía de pie, dispuesto en salir de ahí.
-Oh, vamos, ¿no pueden quedarse un rato más?-se quejo Fred. – ¡No le conté a Honey la vez en la que Wasabi casi se come una cucaracha por accidente!
-Lo lamento, pero tenemos un proyecto por empezar.-le dijo encogiéndose de hombros.
Honey igual se levanto, y ambos se dirigieron hacia la salida.
-Esperen.-pidió Gogo. La pareja se detuvo. –Podríamos… reunirnos mañana todos en la pista de patinaje… para mantenernos en contacto con Honey Lemon.
Wasabi y Fred voltearon a verse y arquearon las cejas, confundidos. Era la primera vez que su amiga mostraba interés en conocer a alguien, y se notaba que le costaba mucho admitirlo. Honey también estaba sorprendida. En todo el rato que estuvo ahí; en ningún momento Gogo la llamo por su apodo. Siempre era limoncito o rubia. La pelinegra tuvo que darse cuenta de la conmoción del momento, porque en cuestión de segundos regreso a su perfil de indiferencia.
-¿Qué?-pregunto desafiante a los demás.- La semana pasada, el vagabundo se declaro a sí mismo el "mejor patinador de la historia de los patinadores". Tonterías. Le demostrare que patinar no es arrastrar el rostro unos metros por el suelo al caerse.
-Entonces, ¿Todos en la pista de patinaje a las seis de la tarde?-sugirió Wasabi.
-Hecho.-concluyeron en unísono.
Se despidieron con un ademán y los dos atravesaron la puerta principal.
Aunque no lo dirían en voz alta, era obvio de que deseaban volver a dar juntos un paseo en motoneta.
A/N: Hola, ¿me extrañaron? ;D Ya sé, ya sé; admito que soy alguien muy cruel por no actualizar seguido esta historia. Arréstenme u.u (?) Me tarde un poquito más de lo normal con este capítulo; estuve trabajando en otros fanfics por ahí SEGÚN para que no se quedaran sin leer después, y resulto que termine retrasándome aún más xD (Yo por ahí quejándome de otros fanfics en vez de trabajar de una vez por todas con los míos, lol) Desgraciadamente, los plazos de espera empeoraran, adiós a las vacaciones D: Además, como también debo ponerme al corriente con mi otro fanfic TadaHoney, pfff… Pero les aseguro que esto no quedara hasta aquí ouó
Ah, y sobre eso de que Honey casi alcanza la estatura de Fred, quería avisarles que la edad de que tienen aquí es de diecisiete años aproximadamente :3 Una vez vi una imagen del grupo frente al café de la tía Cass, pero más jóvenes, y me di cuenta de que Honey era más chaparrita y rechonchita x3 Así que mi mente alocada supuso que, obviamente, todos se conocían desde hace varios años atrás, y como Tadashi ya es veinteañero en la película (?), los demás podrían tener una edad cercana c: No se que tenga que ver con lo que mencione al principio, solo quería gritarle al mundo de que Tadashi tiene, ejem, ¡tenía veintiún años! ;u; (tampoco sé porque me hace tan feliz, ignoren lo que digo Cx)
Y como soy buena (?), les daré un adelante del siguiente capítulo; sucede medio año después de este owo (oh Dios, ¡que intriga! :o *sarcasmo*)
Agradezco con todo mi corazón a quienes comentaron, tales como resplandorrosa626, fan-de-caídos-del-mapa, Valeria Grayson, jobitachi, Ale Lucky Star y a Guest, no saben lo mucho que significa para mí, ¡así que tampoco olviden dejar un review con alguna sugerencia para más!
¡Nos leemos pronto!
~Tami Tamagochi.
