Navidad.

Una época de año donde –según dicen- suceden los milagros. Cuando los enemigos se pueden volver amigos. Cuando las familias separadas se vuelven a reunir. Cuando el avaro da al pobre sin esperar nada a cambio. Cuando parece que, por un segundo, nos olvidamos de nuestras diferencias para convivir en armonía y felicidad. Sí, puede que tenga cierta magia la Navidad.

En el ambiente de la ciudad de San Fransokyo era notorio el alto nivel de espíritu en cualquier ángulo que se le viera. La blanca nieve cubría los tejados; los villancicos se escuchaban a todo volumen a cuadras de distancia; el pavo horneándose emanando un aroma delicioso; los niños jugando con alegría en espera de ver bajo el arbolito de Navidad esos regalos que esperaron en el transcurso del año.

Cada uno con una gran sonrisa en su rostro; símbolo de esperanza y gratitud por la gran oportunidad de vivir.

Excepto Honey Lemon. A ella no le parecía ni mágica, ni especial ese día en particular.

No lo malinterpreten. Ella misma tenía sus razones para creerlo. Razones que nadie conocía. Ni sospechaba. ¿Cómo era posible que alguien tan alegre y feliz como la dulce Honey no le gustara la Navidad?

-…también quiero un trampolín verde que me permita practicar piruetas en el aire, un arma nuclear extraterrestre, una máquina de palomitas en forma de nave espacial…-

El chico de la gorra verde, Fred, enumeraba toda su larga lista de deseos –la mayoría imposibles- para esa fecha, sin detenerse aunque sea por un segundo para tomar aire. Los demás escuchaban con algo de fastidio sus peculiares caprichos. Comprendían de que era Nochebuena y que todos estuvieran algo alborotados, y sería muy desconsiderado desanimar a alguien que apenas podía resistirse de la emoción.

-…la figura de acción del superhéroe vengador imparable Megatron, mi propio mapache escupe ácido, con bolsas de vómito incluida, y... un cono de helado. Ya, es todo.-declaro satisfecho volviendo a sentarse en su lugar.

El grupo pudo volver a respirar tranquilo.

-Bueno, ¿y cómo piensas conseguir el dinero, vagabundo?- rezongo Gogo frunciendo el ceño.- Desde que te conocemos, siempre nos pides prestado para que a duras penas puedas pagar tu almuerzo.

-Dinero que no nos has devuelto.-sentenció Wasabi lanzándole una mirada acusadora.

Fred sonrió nervioso y opto por cambiar de tema.

-Gogo, Wasabi, podemos discutir eso después, ¡es Nochebuena! ¿Qué opinan de reunirnos en algún sitio para festejarlo?

- Como siempre, el extraterrestre preguntando hasta última hora. ¿No consideraste que nuestras agendas estarían ocupadas, no sé, por ser víspera de Navidad?- replico la pelinegra con los ojos en blanco.

- Tampoco es que sea imposible. El único compromiso que tengo es por la noche. Los puedo invitar al café de mi tía; ella siempre se regocija cuando llegan nuevos clientes.-sugirió Tadashi.

- Te lo dije.-le canturreó Fred a Gogo presumiendo su victoria. Ella simplemente le saco la lengua.- Así que, ¿Quién viene con nosotros?

Los presentes alzaron la mano en acuerdo, a excepción de la rubia de ojos verdes. Intentaba escabullirse en lo posible hundiéndose en su asiento para que no se percataran de su negativa. Justo como esperaba, obtuvo el efecto contrario.

-¿No asistes, Honey?-pregunto Wasabi confundido.

-Tengo compromiso.-mintió con falsa lástima. Ella en realidad no tenía a donde ir.

-¡Vamos, Honey Lemon! Has estado estresada últimamente, deberías tomarte un descanso. Aunque sea para pasar un rato agradable con tus compadres preferidos.- insistió Fred sacudiéndola levemente del hombro.

Todos apoyaron la idea y empezaron a bombardearla con suplicas tras suplicas con el objetivo de lograr convencerla. Incluso Gogo se unió, aunque muy a su manera y en modo pasivo-agresivo. La amante de la química no sabía la manera correcta de actuar. Entre toda la multitud, y bullicio, una sola persona logro captar su atención sobre los demás.

-Entonces…-le pregunto el joven pelinegro al mismo tiempo que tomaba su mano en gesto amigable y le dedicaba una sonrisa irresistible. Honey sentía que se derretía en ese instante.- ¿Nos acompañas? ¿Por mí?

Oficialmente, estaba perdida. Sintió su mirada fija en ella, y no sabía cuánto tiempo podría soportar los latidos de su corazón acelerándose a mil por hora. Suspiro con pesadez.

-Puede que considere hacerme un espacio en la agenda.-respondió con cierta timidez.

Sus amigos soltaron un grito de triunfo, y Honey retiro su mano rápidamente, antes de que Tadashi se diera cuenta de lo demasiado sonrojada que estaba. Acordaron un horario y se despidieron como de costumbre. Ella nunca lo iba admitir, pero estaba decidida a encontrarle el regalo perfecto.


Pateo una pequeña piedra sobre la banqueta en gesto de frustración.

Nada. No encontró absolutamente nada.

En realidad, para sus otros amigos, la situación era diferente. Les consiguió exactamente lo que amarían por recibir; a Gogo le compró unos guantes deportivos negros. A Wasabi; velas aromáticas. A Fred; uno de esos gorritos con una carita de monstruo dibujada en él.

El único al que le faltaba su obsequio era Tadashi. Y resultaba algo absurdo por que se supone que ella se sabía de memoria cada minúsculo detalle de su vida y gustos en general. Pero ahora estaba en una banca de un parque, varias bolsas de compras a sus lados para todos, excepto Tadashi. No era porque no tuviera el dinero necesario, sino porque ningún objeto que observo en las tiendas le dio la certeza de que a su mejor amigo le iba a gustar.

Era el fin, no le quedaba mucho tiempo. De no ser porque había hecho la promesa horas atrás de asistir a la reunión en el café, tal vez no sufriría tanta angustia y preocupación de un problema insignificante para muchos. Después de una profunda reflexión, llego a una sola conclusión: Era culpa de la maldita sensualidad de Tadashi. Mientras todos los demás le imploraban casi hasta las lágrimas; ese chico pelinegro logro convencerla con sólo una sonrisa.

…Agh, porque tenía que ser tan lindo.

Se levanto de su asiento en derrota, junto a sus obsequios. Era cuestión de aceptar su triste destino, soportando la culpa de no poder haberle comprado nada al chico de sus sueños. Ni siquiera quería imaginar la expresión de decepción en su rostro en menos de media hora.

¿Ahora qué podía hacer?

No sería tan mala idea tomarse un pequeño descanso. Tenía cinco minutos restantes. Puede que observar esas bolsas divinas que se muestran en el escaparate de aquel puesto le ayude a despejar su mente un poco…


-¡Llego Honey Lemon!-anunció Fred a gritos, dándole la bienvenida.

Ella abrió la puerta lentamente, jadeando un poco por lo rápido que tuvo que correr hacia el café.

-Creíamos que no cumplirías tu promesa.-dijo Wasabi pasándole una toallita húmeda para limpiarse el sudor.

-Nunca prometí ser puntual.-replico Honey lanzándose a un asiento vacío.

-De todas formas nos alegra mucho de que estés aquí con nosotros, Honey.-aseguro Tadashi con una sonrisa, igual que los otros presentes.

La tía Cass llegó en pocos segundos para servirles varias bandejas de diversos platillos deliciosos, junto a una taza de cremoso chocolate caliente.

-¡Pero miren quien llego nada más!-exclamo, y, acogedora como siempre, la recibió con un abrazo asfixiante.- ¡Hola, Honey! No estabas aquí cuando el grupo llego, me ausento por unos segundos y ¡pum! -hace un efecto de explosión con sus manos para dramatizar.-; apareces de la nada.- voltea hacia el grupo en general.- En fin, ¡espero que disfruten de la comida! La casa invita hoy por ser víspera de Navidad, pero creo que alguien debe de darme algo a cambio…

Tadashi la miro con cara de "Tía, ten piedad", sin embargo, ella no cambio su postura. Resignado, le dio un pequeño beso en la mejilla, frente a todos.

-¡Ese es mi muchachito! Y descuiden chicos, que desde ahora la tía Cass los dejará hablar en paz. ¡Felices fiestas!- la mujer canto una melodía navideña en el camino de regreso a la cocina.

-¡Felices fiestas!-respondió el grupo en unísono, dispuestos a devorar la comida muy apetitosa que se encontraba frente a ellos.

-Awww; Tadashi aún le da besitos de buenas noches a su tía. Santa le traerá muchos regalos por ser un niño bueno.-se burló Gogo con un tono de ternura falsa.

-No tiene nada de malo darle muestras de afecto. A mí me parece muy dulce en realidad.-comento Honey en voz baja.

-Oye, ¿tú de qué lado estás? Actúas como si fueras la defensora internacional de los derechos humanos.-contesto la pelinegra sin ocurrírsele una respuesta mejor.

Los demás empezaron a debatir en su defensa o en su contra, mas no paso a mayores y en un par de minutos ya se encontraban platicando sobre la clase de calcetines que se cuelgan en la chimenea. Transcurrió el tiempo y era hora del intercambio de regalos. Hubo diferentes reacciones por parte de cada uno al recibir o entregar sus obsequios, la mayoría de alegría o de agradecimiento. Fred, como siempre, emocionándose por todo; Wasabi checaba si se estaba limpio o en buenas condiciones; Gogo, aunque trato de ocultarlo, no pudo evitar que le sacaran una pequeña sonrisa de vez en cuando. Le toco el turno de Honey, quien le dio sus respectivos regalos a los recién mencionados, y obtuvo una buena respuesta por parte de ellos.

-Oigan, ¿no falta Tadashi?-pregunto Wasabi en voz lo suficientemente alta para que todos lo pudieran escuchar.

Honey tuvo la tentación de estampar su mano con la frente, incapaz de creerlo. Era la segunda vez en el día en el que el moreno hacía público sus pecados accidentalmente. Los demás la voltearon a ver, expectantes.

-Ay, ¡es cierto! Qué olvidadiza soy…-soltó una pequeña risa nerviosa, pensando en desespero alguna excusa creíble. "Piensa en algo, Honey… vamos, usa esa cabezota que traes pegada al cuello de una buena vez…"

Al no hallar ninguna alternativa; dio un profundo respingo, en señal de derrota. Busco con determinación dentro de sus bolsas de compras el último paquete restante, casi hasta el fondo, y se la entrego al pelinegro, cerrando los ojos con fuerza, evitando cualquier clase de contacto visual. Sin entrar en detalles, dijo: "Es para ti. Ojala te guste."

Tadashi tomo la caja con delicadeza, la abrió con sumo cuidado y dejo al descubierto lo que guardaba en su interior.

Casi de inmediato, se pudo escuchar a Gogo y Fred tratando en vano de no reírse.

-¿Eso es…?-empezó Gogo, la mano cubriendo su boca para contener la risa, pero antes de acabar la frase, no pudo resistirlo más y estallo en carcajadas, acompañada por su compañero. Entre lagrimas de risa y falta de oxígeno, alcanzo a gritar: … ¿¡UN BOLSO!?

Honey no había experimentado una vergüenza similar en su vida entera, con sus mejillas ardiendo a tal grado que podría poner a hervir una olla entera de agua helada. Sus amigos se seguían riendo a más no poder. Qué horror. Humillada por su propio grupo.

¿Qué otra opción le quedaba? Detrás del vidrio que separaba el mundo exterior del la tienda de accesorios que visito de último momento, su mirada se poso de manera inconsciente al futuro obsequio de su amor platónico sobre el escaparate, y un foco se encendió sobre su cabeza. "¿Qué tal si…?" No termino la oración, porque, sin darse cuenta, ya le había entregado el dinero a la vendedora, pidiéndole que lo envolviera en papel de regalo. Justo después de salir del local, reflexiono si la decisión que había tomado era la adecuada. Una bandolera no parecía un buen regalo para un chico, que digamos…

Estando a punto de regresar a la tienda y devolver el objeto, se percato de la hora que era. Y tal como lo temía; se le había hecho tarde. Podría ocuparse del asunto pendiente sobre el bolso otro día, ¿no? Ahora sólo enfrentaba con valor su temor a ser rechazada.

Espero unos segundos más, sin embargo, no hubo palabra mencionada por parte de Tadashi. Abrió los ojos con lentitud, sin saber si estaba lo suficientemente preparada para ver la reacción de su mejor amigo ante tal peculiar regalo.

Estaba sorprendido, eso era seguro. No obstante, no demostraba otro sentimiento ajeno a la estupefacción. Observaba incrédulo la bolsa de bandolera que traía en manos, volteándolo al reverso, a los costados y al frente. Unas dos veces.

Se quedo mudo por otro largo lapso de tiempo, hasta que, por increíble que parezca; una leve risita surgió de la nada.

-¿Cómo sabías que esto era justo lo que quería?-pregunto impresionado, dejando boquiabiertos a cada uno de ellos, incluyendo a la mismísima Honey Lemon.

-¡¿Qué?!-exclamaron en unísono, atónitos por su respuesta. Gogo y Fred ya habían parado de reír.

Tenía que ser una broma. Sin embargo, hablaba muy en serio. Honey lo notó. Era capaz de distinguir cuando él sonreía por educación de cuando sonreía de manera sincera. Y si tenía que pasar por todo lo que paso para lograr arrancarle una sonrisa así, valía la pena el esfuerzo.

-Desde hace tiempo- explico Tadashi.- he necesitado algo que me permitiera llevar mis libros y mi computadora portátil a todos lados, mas todos los modelos me parecían muy toscos o estorbosos. Lo sé, suena ridículo que a un chico le guste un accesorio como este, pero definitivamente me será de gran utilidad. Y también tengo que admitir que el diseño va muy bien con mi estilo.

-Yo quiero uno de esos.-murmuro Wasabi observando con anhelo el bolso.

-¿Qué?-pregunto Gogo, sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.

-¡Nada!

De nuevo, una disputa entre ellos dos, incluyendo a Fred, dio lugar en ese momento. Habían dejado de ponerle atención a la parejita que se encontraba a su lado.

-Así que, -concluyo el pelinegro al mismo tiempo que se colocaba el bolso en su brazo.- muchas gracias, Honey. Pero me hiciste sentir un poco mal, quería asombrarte con mi propio regalo para ti.

Antes de que ella pudiera preguntarle a qué se refería, el joven le entrego una cajita verde envuelta por un lazo color amarillo. La rubia la acepto indecisa, desato el nudo y abrió el empaque.

Una funda en forma de un zorrito redondo y adorable para teléfono se encontraba dentro de él.

-Oh, ¡es tan lindo!-exclamo Honey con ternura, dándole un fuerte abrazo a su mejor amigo-¡Gracias, gracias, gracias!

-No hay de que.-respondió devolviéndole el abrazo.-Feliz Navidad.

-Ehmm, sí, claro.-sus pies dejaron de volar en las nubes y regresaron a la realidad. Se separo del joven, agarro su abrigo, tomo sus pertenencias y fue a la salida.-Perdón, tengo que irme.

-Te acompaño.-se ofreció poniéndole la mano sobre su hombro.

-No es necesario.-retiro con amabilidad su mano, esbozando una sonrisa nerviosa.

-Insisto, está nevando mucho y puede ser peligroso.

-Puedo cuidarme sola.

-En serio, ¿Ocurre algo malo?

Igual que ella podía notar muchas emociones por su expresión del rostro, el se daba cuenta sí estaba pasando por un problema en secreto. Dudo entre sí debía contarle o no, pero antes de poder decir nada, Fred volteo hacia ellos.

-Oigan chicos, ¿verdad que no es inmoral comer sin permiso algo del suel…? …Oh.-dejo de hablar en el momento que observo mejor la imagen frente a él. Gogo y Wasabi hicieron lo mismo al voltear a ver a los dos. La pelinegra estaba inflando una bomba de chicle, pero por la sorpresa, termino explotándole en la cara.

Confundidos, Honey y Tadashi elevaron su mirada al techo. Ahí fue donde todo cobro sentido:

Se encontraban debajo de un muérdago.

Sus mejillas se ruborizaron, sin saber cómo actuar en aquella situación. ¿Besarse frente a su grupo de amigos y un par de comensales? ¿O no hacer nada y de cierto modo ofender al otro? Tampoco es que Tadashi recuerde que en algún momento alguien colgó el adorno en ese lugar. Usualmente era en un lugar un poco más arrinconado o apartado, pero no justo frente a la entrada; resultaba un poco ilógico ya que espantaba de alguna manera a los clientes. Luego razono que pudo haber sido de dos; o fue la tía Cass, o fue su propio hermano. Tomo nota mental para cuestionarlos más tarde.

Seguían ahí, congelados sin mover ni un músculo, claramente incómodos. De improviso, el joven sintió los suaves y delicados labios de Honey… rozando su mejilla.

-Adiós, Tadashi, gracias por invitarme.-hablo apresurada la latina al mismo tiempo que se escabullía hacia la salida lo más rápido posible.

Un besito en la mejilla en señal de despedida, al parecer.

-Creo que… se me hace tarde para ayudar a prepara la cena.-dijo Wasabi rompiendo el silencio y pasando por la puerta.-Gracias por la comida. Feliz Navidad.

-Perdón amigo, pero igual me retiro; debo de revisar mi lista de obsequios por segunda vez. Feliz Navidad.-anunció Fred detrás del obsesivo-compulsivo.

-Yo me voy.-Gogo ni siquiera se molesto en buscar alguna excusa creíble.-Nos vemos después, cerebrito. Feliz Navidad.

Tadashi aún seguía petrificado, tocando su mejilla con una mano y una sonrisa bobalicona estampada en su rostro.


A/N: Nop, no lo están imaginando. La autora publicando un especial de Navidad a mediados de enero :v (porque soy taaan~ ruda (?) Lol, ya lo tenía planeado desde hace mucho tiempo, pero ya saben que soy de esas personas quisquillosas que sí no le gusta la narración de la historia, lo quema xP (?) Y por ser un especial, lo hice un poquito más largo para su deleite ;)

Como tengo flojerita de escribir y entrar en detalles, contestare posibles preguntas desde ahora:

¿Por qué a Honey no le gusta la Navidad? Porque yo lo digo (?) Nah, sí tiene explicación, solo que no lo incorpore a este capítulo porque cambiaria mucho el concepto planeado que tengo de la historia :c ¿Por qué Gogo y Fred no pidieron disculpas por ser tan crueles al reírse? Lo harán, pero después, y no añadiré esa escena por qué no tendría sentido coherente con el siguiente capítulo que estoy escribiendo :L Es cuestión de imaginarse a Fred disculpándose despreocupadamente y a Gogo a punto de vomitar por pronunciar las palabras "Lo siento" xD ¿Qué es una bandolera? Yo tampoco lo sabía, fue gracias a Internet que encontré su significado. Bandolera es esa especie de bolsa-cartera que llevaba Tadashi en varios concept-art, la que se cuelga de un solo hombro. También puede que me equivoque, no sé nada sobre ropa, así que no confíen mucho en mis conocimientos xP

Wasabi no se rió porque deseaba en secreto esa bolsa e.e (?)

Pasando a los anuncios: Supongo que me enfocare en mi otro fanfic y dejare este temporalmente :P No me gusta dejarlos en suspenso en cada capítulo del otro para continuar una diferente D: (bueno, puede que si me guste un poquito uwuU (?) Este tiene mucho potencial porque puede incluir varios sucesos bien cursis y toda la cosa (?) pero creo que el otro es algo más emocionante -w-U En fin… no habrá actualización hasta próximo aviso :I (agh, me cuesta escribir bien con la flojera que tengo Dx (?)

Agradezco con todo mi corazón a quienes comentaron, tales como fan-de-caídos-del-mapa, Valeria Grayson, Strigidae Winter y a yukipab, no saben lo mucho que significa para mí x3

¡Nos leemos pronto! (o puede que no :P)

~Tami Tamagochi.