Disclaimer: How to train your dragon no me pertenece, salió de la mente brillante de Cowell y fue animada por el Estudio DreamWorks, que hace gays a todos los personajes (¡Gracias, DW, por eso!).

Advertencias: Ninguna que sea necesaria.

Parejas: Toothless/Hiccup. Camicazi/Astrid.

Aclaración: Estos drabbles responden al Reto #5 de Caldo de Toothcup para el Alma "¡Al Diablo la escuela!".

Palabras: 326.

En cuanto leí la palabra "regla" como objeto se me vino a la mente que a Hiccup le gustan los miembros masivos (?)… espero que esto tenga más sentido al leer el drabble xD.


-oooo-

Capítulo Tres

Regla

-oooo-


Hiccup estaba jodido. Jodido con mayúsculas, y en negritas Arial 40.

—Mierda, mierda.

Efectivamente, mierda era la palabra adecuada para describir su masiva metida de pata.

—Me va a matar —masculló temeroso—. ¡Nos va a matar!

Toothless lo mira confuso, sin comprender bien que tanto farfulla su jinete. ¡Sólo habían doblado una daga, ni que fueran a morirse por eso!

Cansado de todo, Toothless toca con su trompa el hombro desnudo, induciéndolo a seguir con la ronda.

Hiccup lo mira con desesperación.

—¿No lo entiendes, reptil subdesarrollado? —Toothless entrecierra los ojos con molestia por el mote. ¿A dónde había ido el Hiccup de hace unos segundos, que le susurra que lo quería ya adentro? Humanos—. ¿Sabes de quién es está daga y por qué estaba aquí?

«No, pero ilumíname con tu sabiduría», responde con sarcasmo, rodando los ojos.

Hiccup gruñe irritado.

—¡Era de Camicazi! La dejó aquí porque no quería que nadie la viera, y dejó en claro que estaba prohibido tocarla.

«¿Y qué? Puedes hacer otra».

—Claro, Tooth, puedo hacerle otra, ¿por qué no se me había ocurrido?

«No tienes que ser tan grosero. Propuse una idea».

—Ésta no es una daga normal, es herencia de las Bog-Burglar —explica Hiccup con poca paciencia—. Tiene mecanismos ocultos que no puedo imitar. No puedo hacer otra simplemente.

«CamiCazi te perdonará».

—¡La daga era para Astrid, lagartija! —exclama agitando sus brazos al aire—. Su regalo de compromiso, según me dijo.

«Ah, ya…».

Toothless tarda en procesarlo, y entonces lo capta, y sus ojos verdes se abren de golpe, ahora compartiendo el pánico de Hiccup.

—Estamos jodidos, Toothless —suspiró Hiccup—. Sólo espero que Cami no usé la regla esta vez, la última fue un poco incómodo.

«A mí me gustó… un poco».

Hiccup frunce el ceño y lo observa incómodo.

—Rayos, Toothless, eres un pervertido.

«No te quejaste cuando oíste la medida. Jamás te vi tan feliz».

Se sonroja.

Victoria para Toothless.

—Oh, cállate.


Ja, ja, ja, bueno, espero que esto haya estado bueno, sino por lo menos ya me quité la espinita que traía respecto a escribir algo como esto.