Disclaimer: How to train your dragon no me pertenece, salió de la mente brillante de Cowell y fue animada por el Estudio DreamWorks, que hace gays a todos los personajes (¡Gracias, DW, por eso!).

Advertencias: Ninguna digna de mención o trauma.

Parejas: Toothless/Hiccup..

Aclaración: Estos drabbles responden al Reto #5 de Caldo de Toothcup para el Alma "¡Al Diablo la escuela!".

Palabras: 300.

¡Hola de nuevo! Bueno, esto va al leer un post de Asmos en Facebook sobre un Hiccup "con huevos", no un simple Hiccup ukeado. Bien, me encantaría explayarme, pero nomás no se puede por ser un drabble. Como sea, espero que les guste.

-oooo-

Capítulo Cuatro

Dragón

-oooo-

Quizás en apariencia, Hiccup pareciera un inofensivo corderito. Blando y demasiado noble como para decir que era un vikingo.

Muy inocente, con la pulcritud de un lirio.

Toothless casi se sentía culpable, cuando pensamientos de índole sensual venían a su cabeza como abejas a la miel.

Sí, casi. Ésa era la palabra clave.

Porque Hiccup podría aparentar ser el chico bueno, sereno e impoluto. Podría juguetear a ser actor de una terrible comedia romántica todos los días con él, frente a sus amigos, frente al mundo.

Pero sabía que, muy en el fondo, Hiccup tenía de corderito inofensivo, lo que él de casto.

Hiccup era pura pasión, encanto y manipulación, incluso con él siempre usaba su cuerpo, aquella hermosa pieza de carne y huesos moldeada por el mismo Völundr, para conseguir sus fines.

Ya fuese un movimiento premeditado, un suave contoneo, o simplemente un guiño, Hiccup lograba hacer sucumbir a todos.

Amaba hacerlo sucumbir también.

Toothless podía ser un Furia Nocturna, la cría maligna del Rayo y la Muerte misma, un Alfa, una criatura en extremo peligrosa, pero era Hiccup, humano y hermoso, quien era más aterrador que él mismo.

«Corazón de Jefe. Alma de Dragón».

Sin duda, Valka había atinado al tildar así a su único hijo.

—¡MÁS! —fue la mera orden de Hiccup, espoleando su propia cadera contra el falo erecto de Toothless. Sin esperar respuesta, tomó la acción por su cuenta, moviéndose de una forma deliciosa, que Toothless no pudo replicar.

Hiccup lo hacia caer, lento, sin prisas… para manipularlo con destreza. Toothless amaba la forma en que lo manipulaba, siendo Hiccup, no le importaba en lo más mínimo.

Podría decirse que estaba dominado, amainado por un simple humano…

Pero no era así.

Hay que recordar que Hiccup tiene más alma de dragón que corazón de jefe.

-o-o-o-o-

¿Qué tal? A mí parecer, que sea Hiccup quien establezca la dominancia en la relación sin dejar de ser uke, es realmente estimulante. Me gusta.