Por 'presión' popular… XD
Punto de vista de Ren. El otro lado de las tarjetas. Y del teléfono…
[Estudio TBM. Tarde 1]
Una rosa por cada año que estuvimos separados.
Con todo mi amor,
Corn.
Diez rosas. Ni una más ni una menos.
Kyoko volvió a mi vida tres días antes de cumplir mis veinte años. Sí, prácticamente un regalo de cumpleaños. Y yo no supe verlo… La luz de mi infancia regresa a mi vida y yo no soy capaz de verla… Es más, la pongo de patitas en la calle, y luego nos declaramos la guerra. Una guerra 'cordial', desde luego, pero guerra al fin y al cabo…
Oh, por Dios, ¿cómo fue? ¿Cuándo cambió la forma en que empecé a mirarla? ¿Antes de saber quién era ella? ¿O solo después? Tuvo que ser mucho antes de que el pollo me hiciera darme cuenta… ¿Quizás aquel día en el rodaje de Ring Doh? No, allí admiraba su fortaleza y su belleza, pero no me gustaba… ¿O quizás cuando le resté los 10 puntos a su magnífico 100? No lo sé… Sí que sé que cuando me enteré de que Ogata-san le había propuesto el papel de Hongo Mio, supe que la quería conmigo en Dark Moon, que la necesitaba cerca, aunque ni yo mismo me entendiera… Y bueno, mi Katsuki solo existe gracias a Mogami Kyoko. Katsuki fue capaz de amar a Mizuki, solo porque Kuon se enamoró de Kyoko.
Y puede que ella no lo sepa nunca…
[Exteriores, Tokyo. Tarde 2]
Una rosa por cada año de la edad que nos separa.
Con todo mi amor,
Corn.
Menor de edad. Sigue siendo menor de edad…
Cuatro rosas y ocho meses…
Cuatro años de diferencia. No es una niña, bien lo sé…, pero le queda tanto por hacer, tanto por vivir, que me siento como si le estuviera robando la oportunidad de vivir su juventud… Porque quiero que viva esas experiencias conmigo… Porque la quiero para mí…
Y es que Kyoko brilla demasiado como para que cualquier otro se le acerque y se la lleve para siempre… Con Kijima fue fácil. Ojalá los demás -los que hay y los que habrá- fueran tan fáciles de espantar.
Ocho meses. En ocho meses dejará de ser legalmente una niña, aunque aún no será mayor de edad. Y ocho meses es mucho tiempo para dejarla sola a merced de los lobos…
Aunque yo también sea uno de ellos…
[Despacho de Yashiro, LME. Tarde 3]
Una rosa por la distancia a tus sueños.
Recuerda que soy tuyo.
Corn.
Mis anhelos me traicionan. La tarjeta…
Ya no es Corn quien escribe. Soy yo. Yo, el que velaba sus sueños en aquella habitación de hotel. Noches de vigilia y pesadillas, y un abismo entre dos camas. Mi salvación y mi consuelo a un metro de distancia. Un metro inalcanzable. Lejos.
Dudo que nadie sepa el infierno que es encarnar tu propia oscuridad y revestirte de muerte, mientras has de envolverla con otra segunda piel, para guardar una apariencia de humanidad, cuando la mujer que amas está actuando como tu hermana, y tu ángel de luz te rescata de las simas de la desesperación y de la locura una y otra vez. Mi amuleto protector, mi talismán perfecto…
Y a Cain… Le envidio y le doy las gracias. Cain me dio el pretexto de vivir con ella. Veinticuatro horas al día para mí. Nada de encuentros 'fortuitos' ni cenas forzadas con su senpai. Mía. Y sé que únicamente me engaño a mí mismo. Que todo su afecto no es para mí, sino para su Nii-san. Me da igual.
Solo quiero vivir al calor de su luz.
[Apartamento de Ren. Tarde 4]
Por la marca que has dejado en mí.
Te pertenezco.
Corn
Esta vez escribí la tarjeta con toda la intención. ¿Kyoko lo entenderá? ¿Me odiará por ocultarle la verdad? ¿Me odiará por matar la magia de Corn? ¿La habré perdido? ¿Podrá perdonarme?
Ella siempre quiebra mi máscara, constantemente. Siete años de disciplina y riendas y cadenas, no sirven para nada. Porque aquella noche, la noche de la que nunca hablamos, mis celos desatados liberaron al Kuon salvaje. ¿Pero ella huyó? No. Me rescató. Me salvó. Recogió mis pedazos y me trajo de vuelta. A un nuevo yo. Esa noche en la que ella me tocó, me mordió, me marcó…, me hizo suyo para siempre, y ella no lo sabe. Yo no pude sino rendirme a ella. Le entregué mi alma. Soy suyo. Le pertenezco. No Cain. Yo. Este nuevo yo que aún no conozco, resultado incierto del Kuon que se apacigua ante la luz de Kyoko y del Ren despojado de la máscara falsa de contención y corrección. Este nuevo yo que solo existe por ella.
Ella me creó. Soy suyo. Por completo.
Yo soy su obra.
[Pasillos de LME. Tarde 5]
Por los años que quiero pasar junto a ti.
Te quiero.
Corn.
Una vida sería poco. Una vida no es suficiente.
Y le ofrezco de nuevo el infinito.
Este juego de flores y mensajes empezó como una forma de cortejo, para mantener a Corn en su vida, para poder expresarle mi amor sin correr riesgos, y con suerte, mucha suerte, ir enamorándola, conquistándola de lejos, pero prácticamente perdí todo control desde el principio. Cada vez le fui revelando más y más sobre mí mismo, sobre la identidad de Corn, y sobre lo que siento por ella. Especialmente, sobre lo que ella me hace sentir.
Y ella sumará dos y dos. Puede ser densa para los asuntos del corazón, puede negarse a ver lo que no quiera ver, pero es una de las personas más inteligentes y de rápido pensamiento que conozco. Ella sabrá descifrar cada tarjeta. Ella sabrá que soy yo. ¿Pero me creerá? ¿Me perdonará? ¿Me aceptará?
Pero ¿por qué ahora? Fácil... Porque la besé. Porque la he probado. Porque quiero más… Porque en Guam no huyó de mí. Porque ya no me basta con mirarla. Porque quiero que me ame. Necesito que me ame.
Y tengo que saberlo aunque eso me destruya en el proceso.
Y le ofrezco mi futuro.
Le ofrezco mi amor infinito.
- ¿Mogami-san?... Buenas tardes… ¿Cómo estás?... Bien, también, gracias… Mogami-san, te tengo dicho que tú no eres ninguna molestia, que me encanta que me llames cuando quieras. Así que haz el favor de no decir eso… Dilo en voz alta para que te quede claro… Sí, en voz alta, para que yo te oiga… Muy bien… ¿Te queda claro por fin?... ¿Cómo te va la vida, Mogami-san? ¿Algo nuevo que contar?... ¿Ah, sí? ¿Y de qué se trata?... ¿Rosas? ¡Tienes un admirador! Espera, ¿dijiste Corn?... Ah, ¿tu amigo Corn con el que te reencontraste cuando estuvimos en Guam?... Hmm, ¿el del beso?... Mogami-san, ¿el mismo Corn que te besó?... ¿Y no te desagradó?... Lo digo porque te robó un beso, igual que hizo el Fuwa, aunque supongo que sería un beso mucho mejor… ¿Sí? Es bueno saberlo… Oh, Mogami-san, perdona. Apenas te dejo hablar… Precisamente me dirigía a Love Me a saludarte. Hace días que no te veo… Sí, estoy en camino… No hay por qué. Te aseguro que el placer es mío. ¿Querías verme?… ¿Preguntas? Dispara... ¿Qué preguntas, Mogami-san?... ¿Tan vergonzosas son? Dime... Por favor, insisto… -Y llegó la hora- Sí… Tenía diez años… La familia de mi padre es de Kyoto… Sí, uso lentes de contactos… De color… Sí, de color… Mogami-san, efectivamente, son verdes… Sí, rubio como mi madre… No te engaño… No es una broma, Mogami-san… No me estoy burlando, Kyoko… Te hablo en serio… Nos conocimos en Kyoto… Aquel día de verano junto al río, cuando niños… Perdóname por no ser capaz de decírtelo antes… En Guam tampoco pude… Estabas tan feliz de ver a Corn, que no tuve valor de decirte la verdad… ¿No recuerdas, Kyoko, cómo me cuidaste junto al río?... ¿Cuándo me puse malo por el calor?... Sí, mojaste tu pañuelo en la corriente, me lo pusiste en la frente y cuidaste de mí... En aquel entonces me pareciste un ángel enviado del cielo para velar por mí... Esa niña de coletas ya me tenía cautivado… Y eso no ha cambiado…
Mis pasos se apresuran, pero los pasillos parecen hacerse más y más largos, alejándome de ella.
- Te quiero, Kyoko. Y esa es la única certeza absoluta en mi corazón.
Ella sigue negándolo, rogando por que deje de hacerle daño. ¿Daño? ¿Hacerle daño yo?
¿Podrá ser...?
Rezo por primera vez en siete años y le ruego a los dioses que esto no sea un sueño, porque me estoy atreviendo a pensar, a esperar que quizás, que quizás ella...
- No te burles más de mí, por favor…
Por fin llego a Love Me. Abro la puerta, y la mujer que tiene el poder de reducirme a pedazos, el poder de destruirme o de darme la vida, se gira y me mira.
En sus ojos veo el mismo miedo que en los míos, y sí, también la misma esperanza que en los míos.
- Jamás en mi vida he hablado más en serio.
