Hola! Se que no es común de mi subir y escribir mas de tres historias, pero sucedió una tragedia... ¡Se me perdió el Pendrive! Y ahí tenia todas las historias y capítulos que hacia, hasta que no lo encuentre no podre continuar con Intercambio de Roles, The Drama Never Start, PowerRock Z y We are a Team, ya que ahí tenia los capítulos a medias... así que deseenme suerte para encontrarlo pronto.
Y como tengo ganas de escribir, ademas de que hace tiempo quería escribir esto. Es una nueva idea de Fics, tal vez la usen o no.
Primero que nada:
ADVERTENCIA!
-Demashitaa! PowerPuff Girls Z no me pertenece, solo la historia.
-Inspirado en Valiente, de disney.
-Los personajes tienen 15 años.
-Contiene muy poco Song-fic.
-Este Fanfic es un Destiny-Shot, consiste en que al final del Capitulo, se dejan Opciones que ustedes deben elegir y depende de lo que elijan cambiara la historia. Para bien o para mal, así que cuidado con lo que elijen (Jejeje, ¡sufran!).
Ahora si. ¡Comienza!
Destinos Entrelazados
Dicen que el Destino esta entrelazado, que cualquier cambio puede alterarlo...
El sol volvió a envolver al pueblo, sus rayos entraron por una ventana del castillo, dentro del cuarto, se hallaba una chica de oscuro cabello, frunció el ceño al sentir la luz golpear su cara. Cuando de un golpe los abrió, se sentó en su cama, sonrió al ver el amanecer a través del cristal. Se levanto de su cama, entro a su baño, al rato salio con un atuendo... no muy de princesa que digamos, tenia unas ropas de chica de pueblo, solo que no usaba falda. Tomo un arco y lo engancho en su hombro. Antes de salir, se coloco su aljaba, llena de flechas y salio del lugar.
Bajo, deslizándose por la baranda de la escalera. Una sirvienta llevaba un plato con manzanas verdes, su mano, de metiche, saco una, para luego dedicarse a buscar la salida del monumento de piedra.
- ¡Kaoru! ¡Hija, espera! -llamo una mujer, mejor dicho la reina.
-Ahora no mama, sabes que hoy puedo salir -recordó conteniendo la alegría, salir del castillo, o mejor dicho, como ella solía llamar, prisión, era uno de los mejores días y no quería perder el tiempo con una charla con su madre.
-Pero hija, es importante -advirtió en el momento en que la chica subía a su caballo negro.
- ¡Hablamos luego! -dio por finalizada la charla, comenzando a cabalgar a la salida del mural que había alrededor del castillo.
- ¡Vuelve pronto! ¡Es realmente importante! -suspiro resignada, antes de mirar la carta que tenia desde hace rato.
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Cabalgaba por lo largo del bosque, que estaba a las afueras del pueblo.
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Canción: Viento y Cielo alcanzar -Valiente, Disney
Letra: No me la aprendí bien, así que tal vez este algo cambiada, jeje.
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Saco el arco y tomo una flecha, apunto a un pedazo de madera circular.
Hoy los vientos han llamado.
Los montes salvajes son.
Soltó la flecha, dando justo en el punto rojo de la diana.
Las montañas con su canto.
A la luz brillan mas.
Tomo dos flechas mas y repitió la misma acción, dando en el blanco a las dianas dibujadas en los arboles.
Cabalgar, a volar, viento y cielo alcanzar.
A volar, viento y cielo alcanzar.
Mientras el caballo, saltaba un tronco, consiguió darle a una diana que estaba en lo alto de un árbol.
Na na, na na na na, na na na na, na na na...
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Ya podía verse claramente en sol, apunto de entrar en la atardecer. Suspiro algo triste, el día estaba por terminar, volvió a mirar el arco entre sus manos, el dibujo que había conseguido hacer en su arco, parecía una marca... sonrió satisfecha.
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Secretos, en el bosque.
Los lagos, reflejando, el tiempo que paso.
Y yo escucho, lo que cuentan, mis sueños sostener.
Ahora se encontraba escalando lo alto de una roca, para llegar a una cascada.
Fuerte, como las tormentas, como águila viva, ser.
Cabalgar, a volar, viento y cielo alcanzar.
A volar, viento y cielo alcanzar.
Al llegar, se paro con algo de perplejidad, aun no caía en el hecho de que había logrado llegar hasta arriba. Vio nuevamente el Sol, estaba en su punto de partida. Los rayos del sola, alumbraron la cascada, volviéndola, agua dorada, se acerco con confianza a ellas, deposito sus manos bajo esa lluvia y bebió de ella, no pudo evitar festejar un poco, había logrado lo que muy pocos conseguían.
Viento y cielo alcanzar...
Alcanzar...
Volvió al castillo, bajo de su caballo, al rato llego un hombre y se ocupo de que lo llevaran nuevamente al establo. Refunfuño molesta, odiaba que hagan eso, esta bien que lo haga con los demás caballos, pero detestaba que lo hagan con el suyo, ella quería hacerse responsable.
Intento ignorar eso.
Llego hasta el comedor, recibiendo los saludos de bienvenida, se sentó entre sus dos padres, miro con algo de antojo la comida sobre la mesa, una de las desventajas de salir, era que siempre se olvidaba de llevar comida. Había pollo, su estomago gruño dejando en claro, que quería comer, acerco su mano a una pata.
-Una princesa, no agarra la comida con las manos -pauso, suspiro algo molesta, poso su mirada en el tenedor, lo tomo y por fin pudo tomar su alimento- Y, ¿como te fue? -hablo por fin su madre, sonrió, ¿realmente quería saber lo que hizo?
-Bueno, bebí de las Cataratas de Fuego -dijo divertida, consiguiendo que el Rey se ahogue con su bebida (A: Busque información sobre la roca que escala, pero no me apareció nada, si alguien sabe como se llama dígame, por favor).
-Dicen que solo los valientes y antiguos reyes se atrevían a beber fuego -aclaro sonriendole a si hija.
-Espero que lo hallas pasado bien -hablo, consiguiendo que la chica de ojos esmeralda, borre su sonrisa. Ni siquiera había escuchado una sola palabra que dijo, suspiro resignada- Ahora, necesito hablar contigo.
- ¿Que hice ahora? -pregunto confundida. Su padre se levanto de la mesa y salio del cuarto, dejando a las mujeres sola, eso si la tenso mucho.
-Esta mañana, llego una carta -mira a la chica, con tono tranquilo- Era de los Him.
- ¿Que tengo que ver yo, en esto? -pregunto algo extrañada.
-El Rey acepto ofrecer a sus hijos para pretenderte -dijo feliz por la noticia.
- ¿¡QUE!? -soltó desconcertada, levantándose de la silla y apoyando la palma de sus manos sobre la mesa de madera.
-Una princesa no levanta tanto la voz -regaño, la princesa ojiverde, volvió a sentarse consternada- Kaoru, esto lo hemos esperado desde hace ya mucho tiempo.
-Y supongo que tengo que hacerlo por que es mi deber -afirmo algo cabreada.
-Es tu deber y responsabilidad -aclaro.
-Pero, eso significa boda, ¡no quiero casarme! -advirtió, sabia muy bien a donde llevaba todo eso. Y lo mas odioso de todo esto, es que se tomaba su tiempo, solo para decirle algo que ya sabia desde un principio, pero, es muy pronto... demasiado pronto...
-Lo lamento, Kaoru, pero esta decidido -al momento de decir eso, la azabache golpeo la mesa con sus puños y salio del comedor, ignorando los llamados molestos de su madre.
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Cuanto mas daño le hacia a esa madera era mejor, golpeaba la espada en mano contra la columna de su cuarto, solía hacer eso, para descargar su ira, pero parecía que nunca acabaría. Desearía que esa columna fueran esos tres imbéciles príncipes, así no tendría que casarse, realmente no recordaba conocerlos, tal vez ¡ni siquiera sabe quienes son!
Se tiro al suelo rendida, dejando la espada a un lado, cerro los ojos por un momento.
-No dejare que esto pase... No si puedo evitarlo...
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Se podía ver a un barco, anclo cerca del puerto. De este tiraron una madera que unía el barco con el muelle y de estos bajaba la tripulación del otro Reino.
-Todo esto me parece una tontería -aclaro un azabache, bajando de un salto al muelle.
- A mi también, pero si eso es lo que el Rey quiere -hablo un ojiazul, con algo de ironía. Esperando a sus dos hermanos.
-No se que de se quejan tanto, es una princesa despues de todo- hablo con algo de picardia, un pelirrojo tomando a los dos chicos de los hombros.
-Pues si eso piensas, te la doy hasta con moño -aclaro el azabache con sarcasmo, mientras el ojiazul hacia una mueca de disgusto.
-Oye, solo estoy intentando que esto no se vea tan malo -aclaro- No entiendo por que te pones asi, Butch.
-Es que, esto es injusto -afirmo cruzándose de brazos.
Contuvo una risa socorrona -Dices eso ahora... -se alejo de sus hermanos, dejando a un ojiverde desconcertado y un rubio sonriendo divertido.
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-No... respiro... -a duras penas hablo, el vestido estaba muy ajustado, era un vestido verde manzana, muy hermoso... para su gusto, su cabello estaba bien peinado, aun no podía creer que su madre haya conseguido domar, por asi decirlo, su despeinada cabellera.
-Estas sencillamente preciosa -dijo, dejando de dar vueltas a su alrededor- Vamos hija.
- ¿Pero como quieres que me mueva? -salio del cuarto- ¡Esta ajustado! No puedo ni siquiera respirar... -gruño frustrada.
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-Aquí estamos, reunidos, para unir a nuestros reinos -hablo el Rey- Príncipes Him, sean bienvenidos...
Estos hicieron una reverencia- El placer es nuestro -contesto por todos el pelirrojo.
-Les presento a mi hija... -hablo esta vez la Reina.
Odiaba, realmente odiaba tener que entrar en frente de todo el Reino, suspiro calmándose, escucho ser llamada por su madre, relajo sus hombros y con la cabeza agachada, abrió la cortina, que había detras de los tronos, podía sentir las miradas sobre ella, no tenia pánico o algo parecido, solo que nunca había sido vista por el Reino como lo que en realidad era. Por esa razón siempre usaba esas ropas viejas para salir del castillo.
Se acerco hasta estar al lado de sus padres, cerro los ojos, levanto la vista y por fin se dedico a mirar a las personas que tenían sus miradas clavadas en ella, podía escuchar los murmuros, aunque no lograba entender que decían.
-La Princesa Kaoru - presento la Reina, sintiéndose orgullosa
La chica paso su vista por los tres, chicos, que... tal vez, alguno de ellos sea su futuro esposo, realmente no eran feos...pero aun así no quería casarse. Paso desde el rubio, al pelirrojo y luego...
Ese... no estaba tan mal, Butch al sentir, una mirada sobre el, volteo a ver por fin a la Princesa, realmente ni siquiera mirarla le había importado mucho, pero... al encontrarse con los ojos esmeralda de la chica, sintió una pequeña chispa... al igual que ella...
-Como dicen nuestras leyes, los jóvenes para competir por la mano de la Princesa, deben probar su valor en la fuerza o en las armas durante los juegos- recordaba las leyes la Reina- Solo los primogénitos pueden competir...
La azabache corto las miradas, para clavarla en su madre- ¿El primogénito? -miro al piso por un segundo antes de sonreír esperanzada.
-Nuestra costumbre dicta que el reto sea determinado por la misma Princesa -con eso fue suficiente.
-¡Arquería! Arquería -hablo por fin la chica, algo ansiosa, su madre volteo a verla con disgusto- Ah... -volvió a su "actuación"- Yo elijo... Arquería...
-Que los juegos comiencen -hablo el Rey.
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- ¿Quien de ustedes la quiere? -pregunto el pelirrojo tomando un arco del almacén.
-Es linda y todo, pero realmente no me interesa -aclaro el ojiazul, sacando algunas flechas.
-Es toda tuya -hablo con picardia, mirando al azabache- ¿Eh?
Voltea a ver a su hermano- ¿Mph? ¿Dijiste algo? -pregunto algo perdido.
Lo mira algo extrañado por la actitud- Tu... ¿La quieres?
- ¿Que? No, no, claro que no -dijo buscando un arco.
-Ahora, que lo pienso, la Princesa no esta muy interesada que digamos -dijo el rubio.
-Tengo una idea, si nadie de nosotros, incluyéndola a ella, quiere casarse, fallemos en este reto de arquería, volvemos a nuestro Reino y todo se acabo -explico su plan, a lo cual los otros sonrieron de acuerdo.
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- ¡Arqueros a sus puestos! -dijo el Rey.
- ¡Y que la flecha con suerte de en el blanco! -Kaoru, miro de reojo el arco que tenia oculto atrás de su asiento.
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Como lo habían dicho, los dos primeros lanzaron las flechas, no tan lejos del blanco. Suspiro tranquilo, iba a ser sencillo, apunto al blanco, ¿que estaba haciendo? Volteo a ver a la chica de ojos verdes, por un momento pensó en dar en el blanco, sacudió su cabeza extrañado, pero eso solo legro que sus dedos pierdan fuerza y soltara la flecha, dando justo en el punto definido.
¡No puede ser! Que torpe...
Los dos príncipes restantes vieron a su hermano desconcertados.
- ¿No se suponía que íbamos a fallar? -pregunto al aire el ojiazul.
Se podía escuchar las personas aplaudirle al aturdido ojiverde.
- ¡Esperen! -soltó una sirvienta- ¿¡Donde esta la Princesa!?
Cerca del rubio apareció una chica con capa negra, se quito la capucha, era la princesa... pero ahora... tenia su cabello como siempre... despeinado.
-Yo soy Kaoru -se presento, sosteniendo un arco y dejando su capa caer al suelo- Soy la primogénita del Reino Utonio- dijo mirando a todos los espectadores- Y ahora, mi mano voy a defender -aclaro mirando con rencor a su madre.
- ¿Que estas haciendo? -pregunto la mujer perpleja.
Intento prepararse para disparar, pero el vestido no se lo permitía- ¡Vestido inútil! -se quejo a lo bajo antes de moverse bruscamente descosiendolo, se miro a si misma, realmente no le importo, volvio su vista a la diana, apunto y lanzo, dando en el blanco.
- ¡Kaoru, ya basta! -la mujer se levanto de su silla e intento alcanzar a su hija.
Camino frente a la diana del pelirrojo y volvió a dar en el blanco.
-Ni se te ocurra lanzar otra flecha.
Preparo la flecha, parando frente al ojiverde. Apunto, suspiro relajándose...
-Te lo prohíbo.
Lanzo la flecha, esta voló rápidamente hasta la diana y atravesó la otra flecha, para luego clavarse de la pata que sostenía la diana.
-Waaw... -soltó el joven, claramente sorprendido.
Pudo ver a lo lejos a su madre, verla con odio, mientras ella la veía con una mirada retadora.
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-Empiezas a colmar mi paciencia, niña -la soltó bruscamente al momento de entrar al cuarto.
-Tu me obligas a hacerlo -contraataco, la chica molesta.
-Los humillaste y también a mi - (A: ¿Humillarlos? Para mi estaban bastante sorprendidos XD)
-Obedecí las reglas.
-Esto no cambia nada -aclaro acercándose furiosa a su hija- Tu, vas a casarte.
- ¡Esto es injusto! -afirmo haciendo un puchero de disgusto- Tu quieres una boda, yo no quiero casarme.
-Yo soy la reina, tu eres la Princesa y mañana vas a casarte, QUIERAS O NO -azoto la puerta, dejando a la azabache perpleja.
-No... no voy a casarme -afirmo al aire, volteo a ver su capa. Iba a cometer una locura, pero lo haría.
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- ¿Que acaso no querías casarte? -pregunto el rubio.
- ¿Que no ves que mentía? -hablo el pelirrojo, con sus codos apoyados sobre la cerca, donde guardaban los caballos.
-No fue apropósito -apretó fuertemente la madera, logrando que cruja un poco- solo solté la flecha y dio en el blanco, es todo.
-Si... que coincidencia -dijo el ojiazul con tono divertido.
-Cállate, Boomer -volteo a verlo con ojos asesinos.
-Hay va tu prometida... -hablo el ojirojo, viendo con algo de sospecha a la chica con esa capa negra, sabían perfectamente quien era, se acerco a un caballo y lo saco del corral- Algo se trae en manos...
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-Vamos, Venus... -se subió y comenzó a cabalgar a la salida del pueblo.
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- ¿Estas esperando una invitación? -pregunto dándole al azabache un pequeño empujón, este lo mira interrogativo- Síguela y luego nos cuentas que paso -con esa aclaración el ojiazul solo lo miro con una sonrisa burlona.
- ¿Por que yo?
-Porque es tu novia -dijo Boomer divertido.
Gruño molesto, antes de salta por arriba de la cerca y buscar un caballo.
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Ya había ido muy lejos o tal vez se desvió del camino, pues ya los arboles podían golpearla, una roca se interpuso en su camino, consiguiendo que su caballo frenara y la ojiverde cayera.
-Venus... -llamo algo disgustada. Comenzó a alejarse, pero a ella, realmente no le importaba, sabia que luego volvería, sintió un viento helado, pasar, consiguiendo que se cubra un poco mas con su capa. Ni siquiera quería moverse, se quedo ahí, cerro lentamente sus ojos...
Sintió unos pasos acercarse, creyó que era su mente, nadie supo de su escapada, pero eso, cambio al sentir una respiración en su nuca. Levanto la vista bruscamente, encontrándose con unos ojos verdes como el bosque, ahogo un grito de sorpresa.
- ¿Que estas haciendo aquí? -pregunto algo disgustada.
-Saliste al bosque y me obligaron a buscarte -aclaro algo molesto, por la manera en la que le hablo.
- ¿Obligaron? Pues vuelve y diles que no pienso volver -aclaro levantándose del suelo, se sacudió un poco el vestido y comenzó a alejarse.
-Oye, yo no soy tu sirviente -comienza a seguirla.
-Lo siento su alteza -dijo con burla.
Frunció un poco el ceño- Por cierto, linda actuación, la de hace unas horas. Es por eso que escapas, ¿no es así? No quieres casarte.
-Ese no es asunto tuyo -su camino es cortado, por el azabache.
-Claro que si, porque para empezar, yo nunca estuve de acuerdo con esta estúpida boda y ahora, la que escapa, es mi supuesta, comprometida.
-Pues si no quieres casarte, ¿por que no me dejas escapar y ya? -hablo con ironía antes de pasar a su lado.
-Ya te dije, me obligaron a seguirte -dijo, mientras ella suspiro frustrada, el sonríe satisfecho- Pero descuida, no diré a donde vas, mph, ni siquiera tu sabes a donde vas.
-A ti que te importa... -al fin, había hallado algo, era una cabaña, suspiro aliviada.
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Abrió la puerta de madera, era una tienda, vendían muchas cosas de madera, se miraron algo extrañados antes de adentrarse un poco mas por el lugar.
-Oh.. Una pareja -dijo alguien dándoles un buen susto, era una mujer con un vestido rojo- Joven, ¿busca algún regalo para su pareja?
- ¿Que? -soltó extrañado.
-No -si miran- No somos pareja -hablaron al mismo tiempo.
-Solo conocidos...
-No, ni te conozco -aclaro la ojiverde cruzándose de brazos y mirándolo de reojo.
-Estamos comprometidos... -aclaro sobándose el cuello.
-Oh... ¿Son de la realeza a algo así?
-Si... -balbuceo Kaoru.
- ¿Y que esta haciendo jóvenes como ustedes de tan alta sociedad por estos lugares? -pregunto sospechosa.
-No queremos casarnos y ella esta escapando -señala a su prometida.
-Y el me esta siguiendo -aclaro, ladeando un poco la cabeza.
- ¿Saben el riesgo que corren si no cumplen con su destino? -pregunto siniestra...
- ¿Que riesgo? -pregunto Butch confundido.
-Si, ustedes se casan, es por que así lo quiso el destino y no puede ser alterado -aclaro.
"¿Destino? ¿Sera por eso que di en el blanco cuando debía fallar?" pensó el ojiverde extrañado.
-Es mi vida, puedo hacer lo que quiera -aclaro la azabache.
-Pero no solo cambias tu vida, Princesa -afirmo la mujer, vio un momento al azabache, dándole a entender a que se refería.
-Oiga, yo realmente no estoy interesada en que haga el -hablo.
-Bien, pueden ver, tal vez algo quieran llevarse -aclaro con una sonrisa.
Vio a los dos irse por el lado contrario, cada uno mirando cosas diferentes. Bajo su vista a la mano de la Princesa y luego miro la mano del Príncipe. Sonrió, una idea se cruzo por su cabeza, pero... no estaba segura.
-Encadenar
-No encadenar
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Eso es todo! Espero sus opciones, el que tenga mas votos gana!
Una cosa que me di cuenta, es que algunas de ustedes, no saben que pueden dear un REVIEW sin tener cuenta. Lo digo para que voten jejeje
Dejen REVIEWS!
Los leo Luego!
Bye!
