Citas:
¿?: Te veo, te huelo, te siento y te deseo.
¿Deseo? Aquello si me dejo asombrado. ¿Qué hacía deseándome?
Le vi acercarse a mí y mi corazón latía a mil por hora, él me dejaba así. John me gustaba y se notaba.
— Al fin, ¿qué hacías aquí parado? Llevo 10 minutos a fuera. Suerte que te divisé a lo lejos - sonrió de tal manera que su pequeña bronca me gustó.
— No estoy preparado para una "cita" - recalqué lo de cita para saber que decía.
Ladeó la cabeza y suspiró. Dejándome algo confuso.
— La "cita" como la llamas, va a estar bien - aquello me animó en parte. Pensé en que John pensaba como yo y eso me levantó más las ganas de ir con él a donde fuera.
Caminamos un rato, ya que la pastelería a la que John me quería invitar para seguir sabiendo de mí y mis ganas de limpiarme el alma estaba algo lejos de allí. Caminamos como siete minutos entre las diferentes calles londinenses.
Cuando llegamos vi un sitio pequeño pero acogedor, donde la encargada del local conocía a John.
— Buenas tardes Mary - comentó el párroco - hoy te vengo acompañado de Sherlock Holmes.
— Encantada de conocerte. Como dijo John me llamo Mary - la observé de cerca y analicé. No vi nada raro, salvo el anillo que era de viuda por como lo notaba.
Nos sentamos, nos trajeron té y pastas que amablemente acepté.
Miré a Mary otra vez y noté que sentía algo John pero no era correspondido.
— El otro día me dejaste preocupado - rompió el párroco el silencio - ¿quién es Victor?
— Fue - corregí sin ganas de hablar de él - mi mejor amigo.
Mis lágrimas querían salir, pero no las dejaba.
— Llora si lo necesitas - aquello me asombró - yo lloró mucho. No vengo de familia bien, mi hermana es alcohólica, mi padre nos abandonó cuando éramos muy pequeños, mi madre nos cuidó como pudo. Ella tenía que trabajar, así que yo ayudaba después de clases en casa.
Que John me contara estas cosas me hacía darme cuenta de que le importaba y sobre todo quería que yo saliera bien. Algo que me ayudo a verle como mejor persona.
— No sabía nada. Lo siento - comenté - debió ser doloroso. Pero ahora tienes a gente que te quiere.
Le toqué la mano y no la apartó.
— Te quiero - susurró.
Miré a John que tenía la cabeza baja y pensé que no había escuchado aquello. Pero lo volvió a decir.
Hasta aquí el capítulo. No más, esto se me ha quedado demasiado sensiblero, culpa de escribirlos en días de pequeños bajones. Dejar reviews.
