Besos y Esquivos:

John seguía con la cabeza agachada mientras yo le miraba sin dar crédito a lo que había escuchado. No sabía que decir o hacer. Estaba en estado de shock.

Escuché como a Mary se le caía una taza y se le rompía en pedazos, sacando a John de su burbuja. Entre los dos ayudamos a recoger, que ella no lo hiciera.

Cuando nos miramos a los ojos, pude ver como los de John tenían un brillo especial y sonreí. Mientras Mary estaba en la parte trasera, nuestras manos se tocaron cuando ambos cogimos el mismo trozo de taza que había en el suelo. Yo no sé cómo hice pero me acerqué a él y le besé. Fue un beso suave y rápido, no quería que Mary me viera besándole.

Una vez que le besé, me marché de allí, estaba confuso y allí me volvía aún más. Caminé rápido para que John no pudiera ponerse a mi altura y cuando estuve alejado; me monté en el metro. Ver a otras personas en su día a día me relajaba.

Me senté en el sitio libre que encontré en el vagón y observé a cada persona que allí se atopaba, llegué a mi parada y bajé. Cuando llegué a casa, antes de torcer en la esquina para llegar al 221B, le vi esperándome en la puerta. Llamé a casa y le dije a la señora Hudson que se deshiciera del párroco, no quería verle en esos momentos; me dijo que lo intentaría si a cambio le contaba que pasaba. Le prometí que lo haría.

Me senté en el parque a esperar la llamada de la señora Hudson, los minutos pasaban y pasaban. Cuando estaba ya desesperándome, recibí un mensaje.

John: Eres un cobarde. Así nunca limpiarás tu alma.

Pasé de contestar, no tenía ganas. John me importaba mucho y no quería arruinar nada. Quería hacer las cosas bien y esperar unos días hasta que todo se calamara.

Cuando por fin la señora Hudson me dijo que todo estaba bien, fui a casa, necesitaba descansar, aunque primero se lo conté todo como le había prometido.

Toqué el violín a modo de desestresante, cuando vi que no aguantaba más, me fui a dormir. Apagué el móvil no quería escuchar ni saber de John.

Pasaron dos días hasta que salí de casa para que me viera el médico. Todo salió bien, me dijo que podía volver a los casos, algo que me alegró.

Cuando salí del hospital vi a John, intenté esquivarle y nada, fue imposible, me agarró del brazo.

— Me esquivas – me dijo algo malhumorado – no me gusta.

— Lo hice porque debía pensar – le respondí mirándole a los ojos – debía saber porque me dijiste te quiero y porque yo luego te besé. Solo tengo dos explicaciones a lo tuyo, a lo mío ya se la respuesta. A lo tuyo es que te gusto o que sientes pena por mí. Si es la segunda, por favor vete y no vuelvas, ya me buscaré a otro que me ayude con mi limpieza de alma.

Como me tenía agarrado del brazo, me sacó de la calle y me llevó a un callejón, donde me besó. Aquel beso fue algo que no esperaba, me había pillado desprevenido y me había gustado.

— ¿Contento? – solo pude sonreír, no me salían las palabras.

Y hasta aquí el capítulo, espero que haya reviews para saber vuestra reacción.