Peleas:
— ¡Sherlock abré! - me gritaba mientras el timbre sonaba y sonaba.
Me levanté, cogí uno de mis móviles de prepago y le envié un mensaje diciendo que su hermana estaba en el hospital, ya que no quería que se quedara y que me dejara en paz por ser tan impulsivo por una vez.
— Sherlock para de mandarme estos mensajes. Si no me abres ahora me iré para siempre - aluciné al escuchar aquello. Se me partió más el alma y sobre todo el corazón.
Abrí, le mire de pasada y furioso respondí.
Vete para no volver - y le cerré la puerta en la nariz.
— Si es lo que quieres vale, no vuelvas a mi iglesia y tranquilo que nadie sabrá nada de lo que me contaste - miré por la mirilla como se iba después de aquellas duras palabras y mi corazón se partió en miles y miles de pedazos.
Me sentí gilipollas. Llamé a Lestrade y le dije que no podía seguir con el caso, que aún necesitaba recuperarme. Mentirle a Lestrade se me daba bien. Pero no me ayudaba a estar más animado.
Cuando la señora Hudson regresó y me vio tocando baladas tristes y comiendo, supo que algo iba mal. Por como estaba tenía que ser algo con John. Algo gordo.
Sin darme tiempo a hablar, ella supo que habíamos discutido por algún mensaje fuera de lugar. Le expliqué todo y su sabio consejo fue no hablar ni ir a ver a John por lo menos en un mes. Acepté en esperar a verle y que todo se solucionara en frío. Pero lo haría en un territorio neutral para ambos.
Es corto, lo se, pero mejor así que un capítulo lleno de tristeza que durara y durara páginas. Os intentaré compensar en el capítulo final y el epílogo. Dejar reviews a todo esto.
