Epílogo:
Un año y medio más tarde:

— Vamos, que llegas tarde - me despertaron con una sonrisa de oreja a oreja, se notaba que iba a ser un gran día.

— Yo no llego tarde nunca, yo llego en el momento indicado - respondí levantándome de un salto.

En menos de lo que un gallo canta a las 6 de la madrugada yo ya estaba arreglado y dispuesto para el día más importante de mi vida. Hoy sería el día que diera el paso que cambiaría el resto de mi vida.

Hoy era mi boda, si, por fin daba ese paso tan grande en la vida de todo ser humano. Debería estar nervioso, pero estaba sereno, el casarme me tranquilizaba.

— Vamos Sherlock que llegamos tarde - me dijo a señora Hudson desde el piso de abajo - colócate bien la ropa.

Me colocó la pajarita en su sitio, me puso el sombrero y nos subimos al coche de Lestrade que amablemente se había ofrecido a llevarnos a la señora Hudson y a mi a la iglesia, ya que era mi padrino en la boda.

Llegamos a la pequeña iglesia que estaba en un pequeño pueblo de las afueras de Londres. Allí ya estaban algunos de nuestros conocidos que habían sido invitados a la boda.

Entré del brazo de la señora Hudson, cuando entré todos se pusieron de pie y mi futura pareja me miró sonriente. Cuando estuve a su altura, me miró y susurró.

— Que bien te queda el gorro y la pajarita te da un toque de distinción.

— Gracias, a mi me gustas tú - que mal se me daban los cumplidos.

La boda transcurrió sin ningún percance. Me casé y lo hice con el hombre al que amaba, ese hombre que me aguantó mis confesiones y mis estupideces desde que nos presentó la señora Hudson cuando yo buscaba un párroco para que me limpiara el alma. Si, me he casado con John Hamish Watson y no me arrepiento de nada, bueno si, de mi estupidez del principio.

Una vez que estuvimos en el banquete quise dar un pequeño discurso sobre John y así fue. Le confesé que había sido yo el que le había dado la oportunidad de dejar la Iglesia, volver a ser médico y vivir en el 221B de Baker Street, que ahora era nuestro piso de recién casados. También le dije que sentía que su hermana no pudiera haber venido, pero que le mandaba recuerdos en forma de vídeo. Cuando puse el vídeo, observé como John lo veía encantado, como las lágrimas le caían e inundaban sus mejillas.

Yo seguía de pie y cuando el vídeo de su hermana, en el que yo participaba acabó, se levantó, me abrazó y delante de todos nuestros conocidos me besó.

— ¡Vivan los novios! - se escuchó y todos aplaudieron.

John me amaba y yo le amaba a él, la vida nos había sonreído a ambos.

Bueno, hasta aquí el fic, después de 10 capítulos y el epílogo me siento satisfecha con el fic. Gracias a todos los que habéis comentado y a las futuras personas que lo haréis; os agradezco que lo leyerais y me dijerais lo que os iba pareciendo. Gracias por todo. Dejarme reviews de lo que os ha parecido el epílogo. Nos vemos en futuros fics.