PfannkuchenMorder! Reviews tuyos *w* -se revuelca dando vueltas en la cama(?)- perdona mi estupidez x'D es que me encantó tu historia Lies Liars! El final me mató QAQ y al mismo tiempo me encantó~

Y claro que planeaba actualizar aunque nadie leyera esto xD asi soy de fiel a mis historias. Es solo que, aveces (seguido) tengo bloqueos, y por eso subo otro fic mientras se me va el bloqueo (?)

Definitivamente me es más fácil escribir humor.

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Capítulo 2: El comienzo

—Maldito y caluroso día...

Se quejaba un ser que llevaba un suéter con capucha negra. Iba caminando por los bosques sin un rumbo fijo, literalmente; se dejaba guiar por sus instintos, ya que este muchacho era ciego. No estaba vivo, ni muerto.

Derrepente sonrió. Una víctima estaba cerca, lo sabía, lo sentía. Oía sus pasos y podía hasta oler su miedo.

—Papá... mamá...!

Gritaba aquel niño de algunos diez años, al parecer estaba perdido y se encontraba buscando a sus padres. Presa fácil para Eyeless Jack, quien en un movimiento rápido lo tomó con una mano en la cintura y otra en la boca para que no gritara.

Eso no evitó que el niño pataleara y empezara a llorar por el terrible miedo, aun así, Jack fue rápido, a él no le gustaba andar con titubeos.

Sacó una daga y le hizo un corte en la yugular y otro en el estómago. Una vez que ya no sintió el pulso del infante, lo acostó en el suelo y sin pena alguna abrió más esa rajada en el estómago, metiendo su mano, buscando los riñones.

Tocó todos los órganos a su lado, ensuciandose completamente de sangre. Pero ninguno le interesaba, solo los riñones. Así que una vez que sintió dichos órganos, los sacó; y levantándose solo un poco su máscara azul, los llevó directo a su boca, comiéndolos cual animal.

Y hubiera seguido devorando su preciado manjar, de no ser porque sintió que alguien lo estaba observando. Con la boca ensangrentada y los riñones en mano, giró su cabeza hacia la izquierda.

Detrás de un árbol había un pequeño rubio de no más de un metro treinta de esestatura. Sin saber porque, comenzó a temblar y estaba a punto de gritar de no ser porque un tentáculo le cubrió la boca derrepente, dejandolo sin habla.

Esto lo puso todavía peor, pues sospechaba bien de quien se trataba. Sus dudas quedaron resueltas al tener el "rostro" del ser que lo aprisionaba delante de él. Al parecer le estaba haciendo señal de que guardara silencio, pues tenía el dedo índice sobre lo que sería su boca.

No sabía porque, pero al chico rubio de vestimentas verdes, Slenderman le empezaba a dar confianza. Había algo en el alto ser que lo tranquilizaba. Así que sin oponer resistencia le hizo caso, y no hizo ningún ruido. Mientras, el ciego pelinegro agudizaba su oído pero ya no oía nada.

—Debí alucinar.

Se dijo a sí mismo y terminó de comer sus riñones, para después retirarse del lugar. Aún así, Slenderman esperó unos minutos para soltar el agarre. Una vez que lo hizo, le dijo al pequeño:

—Sígueme.

El rubio solo asintió y siguió al ser sin rostro.

...

—Rayos...

Murmuró el encapuchado Hoodie al caer directo al suelo después de saltar una reja de una casa ajena.. ¿Que hacía ahí? Se encontraba robando. Pero no como un vulgar ladrón, el solo robaba una cosa en específico: medicamento.

Y nisiquiera era para él, el demonio robaba esa medicina para su compañero Masky. El castaño sufría de ansiedad y ataques de estrés que lo hacían ponerse muy mal, casi como un loco. Por eso, tenía que escoger con suma cautela cada medicamento que robaba, no quería llevarle a Masky alguna pastilla que lo pusiera peor.

Salió corriendo de aquella casa con la medicina en su bolsillo. Tenía que llegar pronto a la gran mansión, pues ya no había pastillas en casa y Masky se estaba empezando a poner desquiciado. Por eso había salido rápido y de urgencia a buscar más.

Apresuró el paso y en pocos minutos ya se encontraba frente a la enorme mansión de su jefe; Slenderman. Entró de manera apresurada usando la llave que él tenía, y se detuvo un poco en la sala porque vió algo extraño: ahí estaba su jefe pero con un raro niño rubio. Parecía que estaban platicando de algo cuando él llegó.

—Emmm–se atrevió a interrumpir–, Slenderman ¿sabes donde está Masky?

—Está en su cuarto. Será mejor que te apresures con ese medicamento, se está estresando mucho.

Respondió el ser sin rostro, de manera amable, algo un poco raro en él. Sin embargo Hoodie no prestó atención a ese detalle y solo asintió con la cabeza, subiendo escaleras arriba en dirección al cuarto de su amigo.

Slenderman giró su vista denuevo a su pequeño acompañante, con intención de retomar la plática.

—Entonces, Ben ¿ese nombre me dijiste verdad?

El rubio aisntió varias veces con la cabeza, de forma rápida.

—Bueno, al saber que eres nuevo, entiendo que te pasara eso con Eyeless Jack. Pero no lo olvides, ese tipo no ve, pero te escucha y siente tu presencia mejor que nadie. Y es altamente letal.

El menor ecuchaba todo con suma atención. Este nuevo mundo le causaba pavor, pero tenía que aprender a adaptarse a el.

—Aunque... si mal no entiendo, usted es de los más poderosos aquí. ¿Porque me ayudó? ¿Porqué no se desiso de mi?..

Ben miraba al suelo algo nervioso, no se atrevía a mirar a la cara al alto ser. Slender suspiró.

—No lo sé. Supongo que siempre he querido hijos, y me pareciste un buen prospecto. Tengo una hija, pero deseo una familia grande.

El rubio subió la mirada sorprendido, ¿Slender se estaba ofreciendo a adoptarlo?.. Sonrió. ¡Tener al ser más poderoso del bosque como papá sería genial!

—¿U...usted quiere ser mi papá?

—Así es Ben.

El chico sonrió aún más.

—¿Puedo abrazarlo?

Eso si lo tomó por sorpresa. Usualmente nadie lo abrazaba, aunque de vez en cuando Sally lo hacía. Asi que respondió con un asentimiento y el pequeño se tiró a sus brazos. Slender correspondió el abrazo paternalmente, parecía que en verdad tenía instimito paternal.

—Y no me dijiste... ¿cómo te transformaste en esto?

El menor separó un poco el abrazo al oír eso. Suspiró y volvió su vista al suelo, algo incómodo.

—Yo... era, bueno; soy fan de los videojuegos... y... pero una vez... había un cartucho maldito y yo...–empezó a derramar algunas lágrimas– yo... no sé en verdad, todo es tan borroso y no quiero recordar nada...

El más alto vio que eso ponía mal al pequeño, así que solo le palmeó la espalda levemente, dando a entender que no era necesario que le contara más.

...

—¡Masky!

Entró corriendo a la habitación del castaño, el cual se encontraba sentado en la cama, mordiéndose las uñas y jalandose el cabello.

—No, no, eso no será así... voy a envejecer, no quiero... no envejeceré... este es un loco, loco mundo... ya nada tiene sentido...

Murmuraba cosas vanas y absurdas sentado al borde de la cama. El encapuchado se acercó hasta él rápidamente.

—¡Masky! ¡Mírame, mírame! Te traje tus pastillas.

Prácticamente lo obligó a mirarle, tomándolo de la cara con sus manos. El castaño al oír de las pastillas, se quitó rápido la máscara y le arrebató el frasco a su amigo. Agarró tres cápsulas y con un pequeño vaso de agua se las tomó de manera apresurada.

Pasaron unos minutos para que el adolescente se comenzara a tranquilizar. Hoodie lo miraba de manera expectante, y depronto el ojiverde le devolvió la mirada, sonriendole.

—Oh Hoodie... siempre estás cuando te necesito... gracias por soportarme...

Le dijo y se acercó a él, abrazandolo con mucha dulzura, recargándose en su pecho. Esto sorprendió bastante al chico demonio, que sentía que su corazón se aceleraba por tenerlo tan cerca. Él amaba a Masky. Lo amaba con locura. Y sentía unas tremendas ganas de besarlo apasionadamente y de hacerlo suyo ahí mismo. Pero no. No quería asustarlo o que se alejara de él. Así que simplemente correspondió el abrazo con la misma delicadeza y cariño.

—Yo no te "soporto" Masky. Para mí es un placer estar a tu lado.

Respondió con franqueza y posteriormente le besó la frente con cariño, por encima de esos cabellos castaños. Las mejillas del ojiverde se encendieron. ¿Se supone que este tipo de contacto era normal en dos mejores amigos?

Al carajo. No le importaba. Solo quería que ese abrazo durara más y más y más. Pero desgraciadamente eso no pudo ser. Su perfecto abrazo se vió interrumpido.

—¡Hey Masky! ¡Y Hoodie! ¿Qué hacen eh~? ¿Puedo unirme a la diversión?

La molesta voz de Ticci Toby sonó por detrás de la ventana. Quien sabe cuando y como le hizo, pero se había subido hasta la alta ventana y estaba colgando de ella.

—Aggg Toby...

Reclamó enojado el castaño, separando el abrazo de manera rápida. Ese chico era en verdad molesto según Masky. ¿En que rayos estaba pensando Slenderman cuando lo contrató?..

Tomó su máscara y se la volvió a colocar, no le gustaba que lo vieran sin ella, solo Hoodie.

—Masky, ¡auch!–se quejó pues al entrar de lleno al cuarto, cayó ontra el suelo– venía a decirles algo importante!

—¿Y qué es?

Preguntó Hoodie sin darle mucha importancia, pues estaba enojado de que su momento con Maky se viera interrumpido.

—Hay una escencia rara en el bosque, puedo sentirla.

Aseguró el chico de lentes, con bastante seriedad, cosa rara en él.

—Y viniste hasta acá, entrando por mi ventana... ¿solo para contarme de tus bobos presentimientos?!

Gritó Masky alterado. Ese proxy si que lo sacaba de quicio.

—Pero Maaaaaasky! ¡Es encerio! ¡Mis sensores no fallan!

—¿Y cuáles son tus sensores?

Le preguntó el encapuchado.

—¡Eso depende! Cuando hay una escencia extraña justo como hace rato, esta mecha de mi cabello–se señala mecha–, se inclina hacia arriba. Cuando hay humanos cerca, esta otra mecha; se enrolla. Si mi ojo derecho comienza a temblar, quiere decir que el tío del jefe vendrá de visita. Y si estornudo tres veces seguidas, es que una fuerte tormenta se avecina... o también puede ser que haiga una flor de jamaica cerca, porque soy alérgico a la jamaica y...

No siguió explicando. Los dos presentes ya se estaban retirando del lugar sin hacerle el más mínimo caso. ¿Como tomar encerio esas cosas tan estúpidas que decía?! Si por algo llamaban a este chico "Ticci".

—¡Espeeeeeeeeren chicos! ¡Es enceriooooooo!

Siguió al par a donde sea que se dirigieran, lloriqueando.

...

—¡Entonces jugamos a las escondidas!

—Si, claro.

—¡Pero tu cuentas y yo me escondo!

—¡Está bien!

Respondió con una sonrisa el pequeño rubio. Slender lo había presentado con Sally, y por lo que se veía, a la castaña le había encantado la idea de tener un hermanito, ¡porfín tendría con quien jugar!

Slenderman estaba feliz con eso, se llevaban bien, no podía pedir más. Asi que salió un poco afuera a tomar aire, lo necesitaba. Caminó un buen rato por el bosque, pensando en muchas cosas. En como extrañaba ciertas cosas, en el pasado; solo él sabía todo lo que por su mente pasaba.

Pero sus pensamientos se turbaron al ver caminar cerca de él al pelinegro asesino. Ese jovencito que era y sería dueño de su corazón por siempre. Lástima que Jeff no lo supiera.

—Hola Slendy~

Sonrió traviesamente mirando al más alto. Su sudadera blanca estaba manchada de sangre, se notaba que acababa de asesinar a alguien.

—Hola Jeff.

Respondió Slender fingiendo indiferencia, que le salía bastante bien. Jeff bufó. No le agradaba que lo trataran con indiferencia, y si el que hacía eso era Slendy, se sentía aún peor.

—¿Sabes una cosa, Slendy? Hay un asesino nuevo en la ciudad, y está bastante guapo..

Comentó para hacer charla. La información era cierta, había un nuevo asesino en la ciudad. Lo que no sabía es porque se lo comentaba a Slendy, y menos porque tenía que mencionar que el tipo era guapo; como si quisiera picarlo o algo.

—Que interesante.

Respondió fingiendo (denuevo) desinterés. Jeff suspiró molesto, nunca lograba las emociones que buscaba en Slenderman.

—Tsk.. olvídalo. Que aburrido es hablar contigo. Mejor me largo con ese desonocido a decirle que si a lo que me pidió.

Enojado, comenzó a retirarse del lugar pero a los pocos pasos se vio detenido por unos tentáculos que envolvieron su cintura, volteándolo de frente denuevo. Slender lo repegó contra un árbol, hablando muy cerca de su rostro.

—Tu no le dirás que si a nadie, ¿OÍSTE?

Y lo decía bastante serio, se notaban los celos en sus palabras. Jeff estaba sorprendido, pero unos segundos depués sonrió con sorna.

—Y que harás para imped...

No pudo terminar su oración. Slenderman abrió su oculta boca y juntó sus labios con los del pelinegro de forma salvaje.

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