Capítulo 2.

Siete años después.

-¡Despierta!-Sakura se sobresaltó, estaba teniendo uno de los mejores sueños de su vida y alguien viene y, sin más, la despierta.
La pelirosa abrió sus hermosos ojos color verde jade, encontrándose con la mirada de su mejor amigo clavada en ella.
-¿Porque gritas?- Preguntó aún un poco enfadada por la inoportuna aparición de el pelinegro en su habitación.
-Es él primer día de clases, no quiero que hoy también llegues tarde.- Le reprochó Sasuke a la pelirosa.
Sakura dirigió su mirada hacia su despertador, cinco y media de la mañana, ella siempre se levantaba una hora más tarde, razón por la cuál casi siempre llegaba tarde al colegio,y seguía pensando llegar tarde, cogió su fina sabana y con esta, se cubrió hasta por encima de la cabeza, hacía calor en esos primeros días de marzo, pero eso no le impediria taparse con su sabana con tal de dormir aunque fuese una hora más.
-Vamos Sakura, no seas perezosa, sí sigues así acabarás como Shikamaru.-Sakura sonrió, Shikamaru era el chico más perezoso de su clase.
-Sólo cinco minutos más Sasuke ¿Sí?.- La pelirosa salió de debajo de sus sábanas y miró a su amigo con cara de súplica, sabía que Sasuke la dejaría dormir tan sólo esos cinco minutos..Aunque fueran contados por reloj.
-Cinco minutos.- Afirmó el Uchiha, Sakura se giró, quedando boca abajo sobre su cama, disfrutaria de esos cinco minutos que aún le quedaban. Trató de concentrarse y que de esa forma su hermoso sueño continuara pero no lo logró, frustrada, trató al menos de descansar.
-Tres minutos..- Escuchó murmurar a Sasuke. Se resignó, con Sasuke presente no iba a poder descansar en los dos minutos que, según él, le quedaban.
Se levantó y miró a su amigo, este estaba sentado en el piso, justo al lado de su puerta, ese chico era todo un caso.
Miró el borde de su cama y vio una camisa y pollera, que conformaban el uniforme del colegio, no recordó haberlo dejado ahí la noche anterior, sonrió, a veces, Sasuke era muy atento, miró al susodicho y este, comprendiendo la mirada de su amiga, salió de la habitación no sin antes decir - Te espero abajo.- La pelirosa fué por una toalla y entró al baño de su habitación a bañarse.

Una hora después, Sasuke y Sakura se encontraban desayunado en la casa de ella.
Cuando los jóvenes terminaron, Mebuki se decidió a llevarlos a el colegio, cuando llegaron, los chicos bajaron del auto y se despidieron de ella.

-Hey frentona ¿Otra vez llegando junto con Sasuke a la escuela?-Le dijo Ino, su mejor amiga y enemiga,cuando los dos entraron a su salón de clases.
-Sí yo también te extrañé Ino, tiempo sí vernos.-Contestó Sakura mirando a la rubia.
Ino sonrió y segundos después abrazó a su amiga.
-Oh vamos, no creo que me hayas extrañado teniendo a Sasuke contigo todo el tiempo.- Dijo después de darle un beso en la mejilla a Sasuke a modo de saludo.
-Has acertado.- Dijo la pelirosa con una gran sonrisa en su rostro, Ino la miró con fingido enojo.
Cuándo Sakura y Sasuke terminaron de saludar a todos los presentes el profesor llegó.
-Mi nombre es Kakashi Hatake.- Se presentó cuándo todos se habían sentado. - Voy a ser su profesor de química.- Genial, pensó Sakura, su primer profesor parecía ser de esos vagos que no tienen ganas de vivir, y mucho menos de enseñar.
Giró su vista para poder ver a todos los presentes en aquél lugar, había muchas caras conocidas y muchas nuevas, lo único que compartían casi todas las miradas de las mujeres que la veían era envidia y quizás también, odio.
Sakura sabía el porqué de todas esas miradas, desde la primaria que las chicas la miraban de esa forma, y no era para menos, era el precio que tenía que pagar por ser la amiga de alguien como Sasuke.
De pronto sintió como el pelinegro, que estaba sentado junto a ella, dejaba un pequeño papel doblado muy cuidadosamente en su parte del banco que compartían.
"Estas más distraída de lo normal" Decía el papelito,Sakura sonrió, Sasuke siempre era así de atento con ella,nunca se le escapaba ninguna de sus emociones.
"¿Has visto a el chico que está sentado atrás nuestro? Está para el crimen." Le contestó la pelirosa en el papel, sólo quería molestar a Sasuke, ella ni siquiera se interesó en prestar atención a el chico por más de unos cinco segundos, le parecía un chico común, uno que jamás podría llamar su atención, al menos no tanto como lo hacía Sasuke...
Vió a su amigo romper el papel en el qué habían compartido sólo un par de diálogos.
-¿Pues entonces porque no te sentaste con él?- Preguntó en un susurro,visiblemente enfadado.
En ese momento sonó la campana, Sakura trató de acercarse a Sasuke y pedirle una disculpa, pero este la esquivó muy agilmente.
La pelirosa no pudo acercarse en todo el receso a su amigo,este la esquivaba constantemente.
Cuando las clases terminaron Sakura sonrió, Mikoto, la mamá de Sasuke sería quién los pasaria a buscar, la pelirosa esperaba que al menos en el auto, Sasuke no la ignorase.
Grande fue su desepción al ver que así fué, el pelinegro se mostraba totalmente esquivo con la pelirosa, cosa que no pasó de ser percibida por la madre del Uchiha.
Luego de un abrazo y un beso por parte de Mikoto, y un simple y seco -Adiós- Por parte de Sasuke, la pelirosa entró a su casa con la mirada fija en el suelo, tenía la vista nublada por las lágrimas, ¿Quién la había mandado a querer molestar a Sasuke de esa forma? Sólo ella era la única tonta que se atrevía a eso.
Entró a su casa,llorando, subió rapidamente a su cuarto y se tiro en su cama, desahogandose.

-¿Que ha sido eso?- Pregunta una pelinegra de cabellos largos.
-¿Que ha sido,el que?- Contesta un jovencito de 13 años con cabellos negros y destellos azulados.
-¿Por que has tratado de esa forma a Sakura?- Preguntó, incrédula Mikoto.
-Sí quieres saberlo preguntaselo a ella.- Contestó el pelinegro, cortante. Acto seguido subió a su habitación sin mediar más palabra con su madre.
Se recostó en su cama y, sin poder evitarlo pensó ¿Que haría el sí Sakura tuviese novio? No, antes de que eso ocurriese el espantaría a todo el que se atreva a acercarse a su amiga, porque eso era ella de él, sólo su amiga y el no quería que fuese de otra forma...¿O si?..

Una semana había pasado desde aquél pequeño incidente, Sasuke siempre buscaba la forma de alejarse de Sakura y esta, no podía hacer nada para evitarlo.
Era un caluroso día martes,Sakura se encontraba en su cuarto, pensando, de pronto se le vino a la mente la cantidad de veces que había peleado con Sasuke; ninguna. ¿Ninguna? Volvió a pensar en el asunto y, efectivamente, tenía razón, Sasuke y ella jamás habían peleado, más este pensamiento no la alivió sino que la dejó más decaída. Ocho años de amistad y ella, por una tonta broma, lo echó a perder. Las lágrimas caían incesantemente por sus ojos.
No, no se iba a dar el lujo de perder esa amistad que tenía con Sasuke, trató de pensar en un forma de remediar su error pero nada llegó a su mente, Sasuke siempre fué el de las ideas.
Suspiró, cogió su collar y se lo sacó, se quedó observandolo por minutos, "Juntos por siempre", sonrió, pero esa no era de las sonrisas falsas que se dedicó a dar en toda aquella semana, esta era una verdadera sonrisa, que demostraba que, cueste lo que cueste, conseguiría que todo con Sasuke volviese a ser normal.
Al día siguiente Sakura procuró levantarse muy temprano, se bañó y vistió.
A las 5:00, Sakura se encontraba en la cocina de la casa de los Uchiha, minutos antes de llegar a la puerta, la pelirosa se encontró con Mikoto y está le había dado su consentimiento de preparle el mejor desayuno que ella podría hacerle a Sasuke.
Pero antes de empezar subió a la recámara del pelinegro y apagó el despertador, Sasuke siempre se levantaba apenas este sonaba.
La pelirosa, al encontrarse de vuelta en la cocina de los Uchiha se decidió a preparle a Sasuke algo con lo que se le pasase el enojo, se decidió por una chocolatada y unas galletitas hechas por ella, las había hecho porque sabía que eran las preferidas de Sasuke.
Sakura se dispuso a hacer café para Fugaku e Itachi, al usurpar su cocina lo menos que podía hacer era prepararles el desayuno.
Al subir las escaleras hacía el cuarto de Sasuke, muy despacio, ya que con su torpeza podría tropezar en cualquier momento, efectivamente, se encontró con Fugaku Uchiha, pelinegro, alto, sus hijos era su vivo reflejo, tenía una mirada seria que cambió al ver a la pelirosa -Buenos días Sakura.- Saludo con una sonrisa y un beso en la mejilla.
-Reconquistalo.- Lo escuchó decir antes de desaparecer de su vista, la ojijade sonrió y se dispuso a seguir pero al girarse casi choca contra un hermoso pelinegro de cabellos largos.
-Itachi.- Susurró cuándo quedó impune de el choque que pudo haber tenido con el joven gracias a los reflejos de este.
-Hey Sakura, jamás te había visto levantada tan temprano, ¿Todo sea por Sasuke no?- Dijo luego de darle un beso en la mejilla en forma de saludo.
El pelinegro siguió bajando las escaleras y, antes de desaparecer por la cocina le dijo a Sakura -Ojalá que tengas suerte.- Y sin más, desapareció.
Sakura terminó de subir las escaleras y entró al cuarto del pelinegro y vio la hora, seis de la mañana, una hora tardó en hacer algo decente para Sasuke,ese había sido su mayor logró como cocinera hasta el momento.
La joven se dispuso a levantar al pelinegro, pero antes de que ella siquiera pudiera tocarle, este, perezosamente comenzó a abrir sus hermosos ojos negros, Sasuke, al darse cuenta de la presencia de la pelirosa se sentó en su cama.
-¿Que haces aquí?-Preguntó, intrigado.
Sakura estiró sus brazos y el pelinegro fijó su vista en la bandeja que esta traía; chocolatada y galletitas. Sasuke estuvo a punto de sonreír pero recordó que, supuestamente,estaba enojado con Sakura.
La ojijade se sentó en un hueco de la cama, justo al lado de Sasuke, dejó la bandeja con el desayuno en la mesa de luz que el Uchiha tenía al lado de su cama, perfectamente ordenada, se levantó y antes de salir por la puerta de la habitación susurró en un tono audible para Sasuke-Lo siento.- Y, sin esperar respuesta alguna, salió de aquella habitación.
Bajó las escaleras y cruzó la puerta de la casa de los Uchiha. Caminó por menos de cinco minutos y llegó a su casa pero justo antes de poder entrar, una mano se cruzó en su camino, la giró, y antes de que ella se diera cuenta, la abrazó.
-Lo siento Sasuke..-Susurró la pelirosa.
-No Sakura, fué mi culpa,yo.. En verdad no sé que me ocurrió.- Contestó el ojinegro y afianzó su abrazo.
Estuvieron así por minutos hasta que la puerta de la casa Haruno se abrió, Sakura y Sasuke se separaron y, al mirar dentro de la casa se encontraron con Kizashi Haruno, el padre de Sakura, que los miraba con diversión y un toque de recelo ¿Por qué? Simple, el Uchiha no traía más que un pantalón largo y negro, nada de remera ni camisa.
Sakura se quedó observando el vientre de Sasuke, aún no tenía abdominales, pero ella estaba segura, en en un par de años, los tendría, y ella iba a estar presente en ese momento. Nada iba a impedirselo, ni siquiera una tonta pelea como la que habían tenido.