"Dear Lord, when I get to Heaven. Please let me bring my man. When he comes, tell me that you'll let him in. Father, tell me if you can".
No pos, "Lana del Rey" vino a Monterrey y yo fui con mi mama, pos esa es mi parte favorita de la canción "Young and Beautiful" y cada vez que la escucho cierro los ojos y me imagino momentos Hijack y…. ¡OH POR DIOS!
Aquí les traigo la quinta parte se mi fic, espero que lo disfrute. Desgraciadamente este es el penúltimo porque después será el epilogo, pero no llores habrá una secuela (que explicare más adelante de que se tratara).Por mientras lean la historia:
*Declaimer: /Frozen/ Cómo entrenar a tu dragón/El origen de los guardianes/ no me pertenecen son de sus respectivos creadores (que algún día yo formare parte de ellos, quizá para la segunda o tercera parte *u*).
"ADVERTENCIA: ESTA HISTORIA CONTENDRA ESCENAS YAOI HIJACK/FROSTCCUP SI ERES UN MALDITO HOMOFOBICO O ESTAS EN CONTRA DE LAS RELACIONES GAY QUEDAS ADVERTIDO"
"ADVERTECIA #2: ESTO NO ES UN JELSA O UN HICANNA, ELLAS SON REPRESENTADAS COMO SUS HIJAS"
Capitulo 5: Una tormenta de nieve, una frontera, un corazón helado y un reencuentro.
El día se convirtió en noche y Elsa seguía recargada en la pared de la muralla abrazándose fuertemente así misma. Las lagrimas habían dejado de caer, podría haber seguido pero, sus ojos estaban hinchados que si seguía así sus lagrimales se iban a secar, podría deshidratarse y no quería eso.
Jack y Olaf decidieron retirarse –bueno el muñeco quería quedarse más tiempo pero, Elsa le pidió que se fuera y la dejara sola por unas horas-.Olaf creía que no era bueno dejarla ahí sola. Quizá algo malo podría pasarle pero, a Jack parecía no importarle la seguridad de su hija-por ahora-.
.-.
El pequeño Olaf se encontraba mirando impacientemente la ventana con la esperanza de que Elsa regresara a casa. Mientras que Jack se encontraba masticando amargamente el pedazo de hielo que su misma mano había fabricado. Solía relajarle la sensación del hielo derretía en la única parte fría de todo su cuerpo "su boca". Pero, por más que masticaba y tragaba se sentía igual de ansioso.
En su mente no paraba de proyectarse la escena del los labios de Hiccup contra los suyos. Fue una sensación que hace mucho no sentía. Pero, lo que más le sorprendió fue el gran cambio del castaño. Ahora era más alto que el –le sacaba una cabeza exactamente-y ahora con esa extraña armadura negra con tonos marrones lo hacía verse mas ¿Sexy? Debía admitir que Hiccup era más atractivo ahora y que ya no era el niño pequeño del que se enamoro. El muchacho ahora era todo un hombre, no le sorprendía que varias de las guardianas estuvieran tras él.
Lo cual sería imposible de que el tenia gustos diferentes y mantenía una firme relación con Jack Frost. Espera ¿Aun seguían siendo novios?, Nunca terminaron, tuvieron dos hijas –eso sí era un problemas-. No recordaba que estaban comprometidos o algo así. Quizá planearían una ceremonia después de que Anna y Elsa nacieran pero, luego ocurrió lo de la separación. El problema de Elsa, las reglas muchas cosas que se olvidaron con el tiempo.
-Elsa…-hablo en seco buscándola con la mirada alrededor de la helada habitación-Cariño, ¿Dónde estás?-se levanto del bloque de hielo que simulaba ser un sillón-¿Olaf has visto a Elsa?
-Hasta que por fin te das cuenta-alzo la voz el muñeco agitando sus ramitas exasperado.
-¿De qué?-pregunto el avino confundido con la ceja alzada.
-De que Elsa aun está en la muralla-volvió a exclamar sin cambiar su tono de voz.
-¡QUE!, ¡CREI QUE ESTABA CON NOSOTROS!-grito Jack asustado-¡TENEMOS QUE IR POR ELLA, ES MUY PELIGROSO QUE ESTE AFUERA A ESTAS HORAS!
- Por fin te volvió a importar la salud de tu hija-rodo los ojos el muñeco bajándose de pequeño banquito que estaba junto a la ventana.
-Elsa me importa y mucho-dijo el alvino con tono indignado por el comentario del muñeco.
-Sí, sí claro si no fuera por lo que te dije seguirías creyendo que Elsa esta aquí-rio sarcásticamente-Pero, eso no importa hay que ir por ella-camino calmadamente hacia la puerta y la abrió.
Jack solo asintió y ambos salieron a buscar a Elsa…
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El vikingo recostó delicadamente a su hija sobre las suaves pieles de su habitación y la miro por preocupación por un momento. Tocó levemente su mejilla estaba fría, su piel estaba mas pálida de lo que solía ser. Agarró una de las frazadas que se deslizaban en la cama y cubrió el cuerpo de su hija. Se acerco a su frente y deposito un pequeño beso en su frente. La oji azul formo una pequeña curva en sus labios al sentir el contacto.
Hiccup se alejo de la cama, dejarla descansar a su hija, se dirigió a la puerta y tomo la perilla. Miró de reojo el cuerpo de su hija que dormía tranquilamente en la cama y salió de la habitación cerrando la puerta lentamente sin hacer ruido y camino hacia su habitación, necesitaba descansar un rato.
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Jack caminaba tranquilamente por los últimos rastros de invierno quedaba antes de tocarse con la parte cálida donde se suponía que estaría la muralla. Normalmente el ambiente se volvió un poco fogoso por estos rumbos pero, el frio se sentía igual quizá un poco mas frio que lo cualquier otra parte más adentrada al bosque –Pero, él alvino no lo noto -.
Lo primero que resalto en la azulina vista, fue a Elsa arrinconada la enorme pared de hielo. Sé acerco un poco más a ella para apreciarla mejor su mejillas estaban completamente rojas al igual que su rostro que era marcado por la lagrimas que había derramado anteriormente.
- Elsa…-dijo el alvino casi en susurro moviendo levemente el hombro de la alvina-Cariño despierta, es muy riesgoso que estés aquí. Vamos a casa
-¿Eh?-dijo la alvina entre sueños abriendo pesadamente los ojos-¿Papa?-se tallo la vista y miro a su padre con rostro adormilado-¿Cuánto tiempo llevo aquí?
-Pues, mucho…supongo
-¿Porque no regresaste a casa?-pregunto el muñeco preocupado acercándose a ellos.
-Creí que si me quedaba esperando aquí con el tiempo, quizá la frontera se derretiría y podría ir con Anna al otro lado-lo miro sin ninguna expresión tallando levemente su nariz.
-No creo que eso pase-sonrió tiernamente tomando la mano de su hija para que se levantara-La muralla está hecha del frío mas solido que el inviernos nos puede dar. Se necesita un calor demasiado fuerte para poder derretirlo-dio en leve golpe en el enorme bloque de hielo-Ahora nadie nos molestara-dijo victorioso.
-De hecho nadie nos estaba molestando, en primer lugar-dijo la peliblanca con tono no muy feliz-No entiendo porque quieres estar lejos de las demás personas ¡QUE COSA HICIMOS PARA VIVIR SEPARADAS!-grito Elsa con algo de desesperación-Papa yo quiero a Anna y a bueno...mama-hizo una pausa tratando de buscar una palabra digna de cómo llamar al papa de Anna que también era suyo-De hecho, el si podía considerarse la madre de ellas ya que él las dio a luz-.
El peliblanco miro a su hija con firmeza y soltó un largo suspiro. Era hora de que supiera la verdad detrás de todo esto.
-Bueno tu y yo hicimos algo que lastimo a tu bueno "madre" y hermana
-Enserio, ¿Qué fue lo que hicimos?-se animo a preguntar.
-Fue hace mucho tiempo tú y Anna aun no nacías…
-Flash Back-
Después e la hermosa noticia de los seres que crecían en el vientre del vikingo llego la felicidad. No solo de la feliz pareja sino también entre los guardianes. Todos se la pasaban cuidando al castaño en básicamente…todo. No pasaba ningún momento en el que ninguno dejara de hacer sus deberes y se encargara de cuidar al chico, trayéndole comida, agua o cualquier pequeño capricho que pasara por su mente. Jack se sentía algo celoso de que todos estuvieran sobre su novio. Estaba bien que se preocuparan por el pero, eso ya era mucho.
La vida de ambos jóvenes era perfecta hasta que aquel horrible acontecimiento llego. Que afecto tanto a la salud de él, como la de una de sus hijas.
…
El joven castaño de aun 16 años –bueno solo apariencia-caminaba lentamente acompañado del alvino que tomaba fuertemente su mano para que no resbalara. Últimamente había tenido leves mareos (ya no tan fuertes como antes), un apetito voraz y repentinos ataques de ira-donde Jack salía , lo que no le dejaba de molestar eran aquellas fuertes contracciones que lo atacaban. Lo que más le llamaba la atención era que después de esos dolores su cuerpo lo sentía helado, como si una ventisca de aire pasara por su cuerpo, que era algo que simplemente no tenían explicación.
-¿Te sientes bien?, ¿Podemos descansar?-pregunto el alvino preocupado ayudando al castaño a caminar. Últimamente estaba más al pendiente de su salud, ya que estaba a punto de cumplir el octavo mes y se consideraba de los meses más delicados antes del nacimiento.
-No, estoy genial-aseguro el pecoso tratando de sostenerse de cualquier rama o tronco de árbol que se encontraba en el camino-Lo único que quiero es llegar a casa de Rapunzel y que nos de nuevas noticias de nuestros hijos…
Un fuerte golpe invadió el estomago de Hiccup haciendo que este soltara un fuerte gemido de dolor encorvando su espalda y se soltara del brazo de Jack perdiendo el equilibrio resonando sus rodillas en la nieve.
-¿Hiccup?, ¡HICCUP!-se agacho rápidamente tocando levemente su espalda. Agachando su mirada para verlo mejor.
-Es-toy…Bi-en-hablo entrecortadamente abrazando fuertemente el pequeño bulto que sobresalía de su ropa-para ser dos, nunca pensó que su vientre estuviera tan pequeño- y se dejo caer inconsciente en los brazos de su novio.
Jack no lo pensó dos veces y voló lo más rápido que tratando de evadir la fuerte ventisca invernal del bosque. Sentía que como era jalado hacia atrás por el viento o aventado al sentido contrario pero a pesar de que en pocas palabras el no volaba, sus cuerpo era tan ligero y se movía dependiendo de las direcciones del viento pero, al parecer la suerte no estaba de su lado porque por más que intentaba comunicarse con este –como lo ha hecho recibía una respuesta positiva más que jalones hacia atrás. En todas partes del mundo hay diferentes tipos de viento, pero el que provienes de una tormenta de nieve es el más difícil de domar.
No supo como llego, no supo ni de sí mismo o del debilitado Hiccup que yacía inconsciente en sus brazos. Dé un momento a otro despertó en la suave cama de la habitación de Rapunzel. La reconoció por la suave cama de pétalos de flores y la infinidad de cosas rosa alrededor. Lo primero que vio fue el delgado cuerpo de la castaña a espaldas, al parecer revisaba los signos vitales de Hiccup y las niñas que aun se encontraba en aquel sueño profundo.
Se levanto en silencio, pero aun así la rubia escucho sus silenciosos movimientos y volteo a verlo con una mirada comprensiva.
-Qué bueno que despertaste-hablo con esa voz dulce que tanto la caracterizaba.
-¿Cómo llegamos hasta aquí?-pregunto algo confundido.
-Había una fuerte tormenta que te jalo hasta aquí, te estrellaste en el campo de tulipanes. No te preocupes Hiccup está bien-dijo calmada al notar el preocupado rostro del peliblanco por Hiccup-Tus hijos también están bien.
-Gracias por todo Punzie-tomo las manos de la rubia -sin ti Hiccup y yo no sabríamos que hacer y…
-Espera Jack-interrumpió-Quería comentarte algo-cerro los ojos fuertemente- Uno de tus hijos esta lastimando el cuerpo de Hiccup. Aun no sé cuál de los dos e, pero heredo tus poderes invernales y están fuera de control .Si continúan así el bebe congelara sus órganos, después sus huesos. Si llega a su corazón ser muy difícil de alterar.
Jack se quedo estático sin apartar la vista de la preocupada rubia con el ceño fruncido.
-Pero, no te preocupes en una semana se cumplirá el noveno mes. Si mis predicciones son claras ellos nacerán entre la primera semana-dio un ultimátum-Solo tienes que soportar la primera semana.
Jack solo asintió con lentamente con terror en su rostro. Tiempo después el castaño despertó, no encontraba las palabras para decirle que una de sus hijas lo lastimaba por dentro. Cuándo Hiccup despertó Jack se encontraba sentado al lado de su cama algo impaciente.
-Jack, ¿qué paso?-cuestiono el castaño somnoliento tallándose el ojo izquierdo.
-Qué bueno que despertaste amor-sonrió Jack tratando de parecer natural.
-¿Cómo están…ellos?-pregunto refiriéndose a sus hijos aun no nacidos.
-Bien, se encuentras bien solo que…-trato de contener el llanto-Una de ellos te está causando problemas.
El castaño lo miro con sorpresa, pero aun no entendía la situación.
-Uno de los bebes esta congelando tu cuerpo. Tiene poderes como los míos
No emitió ningún sonido seguía en la misma expresión.
-Oh... ¿Enserio?
El alvino asintió lentamente.
-El bebe nacerá en una semana así que estos últimos días los poderes de nuestro hijo serán más fuertes ¿Si quieres podemos convencer a Punzie de que el nacimiento sea antes de tiempo? Así no sufrirás.
El castaño miro al piso con tristeza tocando su vientre.
-No…-susurro-Quiero que mi bebes nazcan bien.
-Pero...
-No te preocupes estaré bien-sonrió ampliamente-Resistiré.
...
Los días pasaron. Rapunzel tenía razón el infierno del castaño comenzaba hacer efecto. En toda la última semana no salió de la cama. El alvino le traía cosas de comer o beber cosas calientes para aliviar las horribles contracciones que atacaban el vientre de Hiccup. Hasta que el día tan esperado llego.
-Son tan bonitas-repitió Jack con encariñado completamente de ambas-Nuestras pequeñas Anna y Elsa.
-Lo sé-sonrió el castaño.
-Creo que ya la encontré, ya sé quién es la que te causo todo esto-trago en seco.
-¿Cu-al es?-tartamudeo el vikingo.
-Esta…-señalo a la pequeña con algo de temor.
-Elsa, ¿Cómo los sabes?
-Solo mira…
Destapo el delicado cuerpo de la bebe era más blanco que el de su hermana, su cabello era tan rubio que llegaba a lo blanco y su piel era bañada con leves brillos se escarcha.
-Oh, si es Elsa-bajo la mirada hacia abajo-Entonces... ¿tú te quedaras con ella verdad?
-Si...y tú te quedaras con Anna.
-¿Me dejas cargarla?-pregunto sin borrar su expresión.
Jack asintió con una pequeña sonrisa en sus labios y coloco lentamente a la creatura en sus brazos.
-Se parece mucho a ti-volteo a ver al peliblanco.
Los pequeños ojos de la bebe se abrieron de par en par dejando expuestos sus brillantes orbes verdes mirando a su alrededor. Sonrió de sobremanera al ver el rostro de su mano tocando su rostro con sus pequeñas manos que hizo reír al castaño.
-Te voy a ex-trañar-dijo quebradamente intentando contener las lágrimas que ya corrían por sus pómulos.
Jack no sabía cómo reaccionar, simplemente abrazo a su novio con su mano libre mientras que con la otra cargaba a Anna que también tenía los enormes ojos azules igual que su hermana.
-Fin del Flash Back-
-Después de que nacieras solo estuvimos unos días ahí por ordenes de de Rapunzel y Norte. Al final decidimos separarnos para nunca volver a vernos.
Jack soltó un suspiro dándole fin a su relato. No paraba de mirar el rostro de su hija esperando algún gesto o mueca pero, su cara estaba completamente en blanco.
-¿Elsa?-dijo casi en susurro tratando de hacerla reaccionar.
-Soy un monstruo...-gimió en sollozo posando temblorosamente las manos en sus rojizas mejillas.
Intentaba detener las ganas de llorar por el ardor que tenía en su cara de tanto llorar hace unas horas. En cuanto la primera salió y resbaló soltó un gemido dolido entre dientes. Sentía como si una gota de acido callera en su piel.
-Por muy doloroso que sea, no detengas tus ganas de llorar-sonrió el alvino amargamente tocando débilmente su hombro-Te dañara mas si no lo haces.
Asintió con la cabeza y se dejo recargar en el hombro de su padre que la abrazo fuertemente. Minutos después comenzaron otra vez el mal de lágrimas de la peliblanca. Por más que le ardiera su piel, lo tenía que hacer. Así su cabeza podría descansar y sentirse mejor.
-Tranquila Elsa, tú no eres un monstruo-consoló Olaf fraternalmente uniéndose al abrazo.
-Todo salieron dañados, ¡POR MI CULPA!-grito en la última oración aferrándose más al cuerpo de su padre mientras que este le susurraba palabras tranquilizantes.
-Nadie tiene la culpa, de seguro solo fue un rasguño Anna está a salvo con mama.
La pelirroja abrió débilmente los ojos y se sorprendió al ver que se encontraba en su cuarto. Miro a todos lados todo estaba tan tranquilo. Como si nada hubiera pasado, como antes.
Eso fue lo que la entristeció.
Todo seguía como antes.
Si no fuera por aquel molesto dolor en su pecho. Hubiera pensado que todo era un sueño.
Lo único que recuerda que antes de caer desmayada con ese fuerte dolor en el pecho, logro escuchar gritos de Elsa y de su padre.
Se levantó débilmente de su cama y poso rápidamente sus botas que aun yacían en sus pies y trato de levantarse.
Salió de su habitación y camino por los pasillos. Al parecer su padre está dormido por los fuertes ronquidos que salían de su cuarto.
Se dirigió al pequeño corral donde Chimuelo y Sunshine estaban dormidos uno encima de otro. El anaranjado dragón abrió de golpe los ojos al reconocer el olor de su dueña y se levantó encima del furia nocturna y corrió hacia ella felizmente.
-Hola compañero, ¿Cómo has estado?-pregunto tiernamente acariciando el hocico del dragón-Vaya que frio estas, al parecer el invierno te afectó un poco.
A pesar de que los dragones no solían hacer las mismas expresiones faciales que los humanos, algunos apenas y podían sonreír. Podías notar la tristeza y melancolía en los ojos del reptil, como si quisiera llorar pero, no quería que nadie aparte de la chica lo viera.
-Tranquilo, puedes llorar-formo una pequeña sonrisa arrugando las cejas-No te juzgaré-se acercó y abrazo el cuello de este. Al principio se quedo estático pero, poco a poco comenzaron a oír pequeños gruñidos quebrados que fueron seguidos por pequeños chorros de agua que escurrían por su escamosa piel-Yo también la extraño amigo, pero ¿Qué es lo que podemos llegar a ser un dragón y una chica?-cerro los ojos fuertemente aferrándose más al dragón.
El corral fue inundado por un profundo silencio. Solo resonaban las profundas respiraciones emanando de la escamosa piel del fugar resplandeciente.
El silencio fue fuertemente interrumpido por dos sonoros gritos que provenían de dos siluetas femeninas corriendo hacia donde ellos estaban.
-¡Hiccup, Hiccup!-gritaron ambas acercándose a unos pasos de la casa. No se trataban de nada menos que Rapunzel y Mérida.
-¿Que sucede?, ¿Porqué tanto alboroto? -dijo el castaño adormilado tallando se los ojos.
-Las semillas que plante hace unos minutos no están creciendo, los capullos de los tulipanes se están cerrando, los animales están adelantando su internación, el clima en el verano y primavera esta helado, más de lo usual-dijo la castaña exasperada siendo acompañada por la arquera.
-¡EL HIELO ESTA INVADIENDO EL BOSQUE!-gritaron ambas en unísono.
-¡¿Que, pero como?!-grito el vikingo de golpe por la actitud.
-Acompáñanos-dijo la pelirroja con seriedad antes de comenzar a correr hacia una dirección indefinida.
No tuvo más remedio que seguirlas.
-Papa espérame-se escucho la voz de Anna a sus espaldas.
-No señorita, tú te quedas aquí-le ordenó con tono autoritario.
-Papa por favor, por primera vez en tu vida. Déjame ir contigo. Quizá pueda ayudar
-No Anna quédate en casa con Chimuelo y Sunshine. No tardare-dijo el castaño con enojo acercándose a su hija.
-¡PAPA POR FAVOR!-grito Anna suplicante
-¡NO ES MOMENTO DE TUS BERRINCHES!-regaño el castaño fulminante.
Nunca es el momento de nada en tu mundo-dijo en lo bajo pero lo suficiente para que el castaño la escuchará.
-¿Que fue lo que dijiste?-pregunto incrédulo.
-Es que... ¡Tu jamás me apoyas!-dijo mas que harta cruzando los brazos desviando la mirada más que roja por toda la ira que tenia acumulada.
-De que hablas...
-Papa que hay de lo que dijiste; "Las locuras que hace un padre para sobre proteger a sus hijos". Se que lo haces porque me amas y todo, pero por favor déjame ir con ustedes. Yo conozco un poco mas Elsa que ustedes-Pues estuvo un día y medio con ella, así que es muy valido que sepa mas que Hiccup o las otras guardianas-Quizá ella tenga una idea de donde proviene todo esto.
El guardián la miro por un momento como si pensara las cosas esbozando una decidía sonrisa y asentir con la cabeza.
-Tienes razón-extendió hacia su hija-Es hora de dejarte ser simplemente "tu".
La pelirroja le devolvió la sonrisa y tomo la mano de su padre. Pará cualquier persona solo fue un simple apretón de manos, pero para ellos era algo mas, como un sellando el traje de dejar a su hija ser ella misma. Como si formaran un vínculo mas entrelazado del que ya tenían. Separaron sus manos y miraron a las jóvenes que los veían con orgullo.
-Hagámoslo-dijo Hiccup seguro de sus palabras.
Llamo de a la furia nocturna que se levantó de golpe y Anna al fulgor resplandeciente para ambos subirse en sus lomos acompañados de Mérida y Rapunzel partieron siguiendo las indicaciones de la arquera.
-¡AHÍ ES!-señalo la castaña y ambos dragones comenzaron a descender.
Aterrizaron en el piso y todos bajaron quedándose completamente sorprendidos por lo que invadía su vista.
Se encontraban a unos metros del final del otoño donde estaba la enorme frontera, que ni siquiera escurría gotas por el tan cercano contacto con el área cálida-lo que sorprendió muncho en especial a Anna y Hiccup-un pequeño conjunto de árboles más bien casi la mitad de todo el bosque otoñal se veía cubierto de hielo y nieve.
-¿Qué clase de bestia primitiva es responsable de este desastre?-pregunto Mérida sorprendida arqueando una ceja.
-Pues, resulta que esa bestia primitiva se trata de mi esposo y hija-dijo irritado.
No hubo respuesta más que un pequeño golpe en la frente de la pelirroja, cortesía de Rapunzel que la miraba con reproche.
-Pero lo más importante es, ¿Como sucedió esto?-pregunto la rubia con tono misterioso.
-No tengo idea-susurro Anna.
-Probablemente fue a causa de que la frontera toco propiedad cálida congelándola por completo.
-Hola chicos-dijo una joven acercándose a ellos mientras era acompañada por una pequeña manada de conejos-¡Que paso aquí!-dijo asustada por lo mismo que ellos hace unos minutos.
-El invierno se está extendiendo a nuestro mundo...genio-dijo la arquera con sarcasmo.
-¡Mérida!-regaño Rapunzel con reproche.
-Ya extrañaba eso de ti Mérida-dijo la pelinegra sin expresar ninguna emoción más que seriedad.
-Como digas Mady-rodo los ojos sonriendo socarronamente.
-¡Es Mavis!-alzo la voz más que furiosa, pero trataba de controlarse por la mirada asustada de los conejitos a su alrededor.
-Como sea…
-Eso no importa ahorita-el vikingo interrumpió la discusión que estaban formando-Tenemos que buscar una manera de detener esto.
La pelirroja solo escuchaba como las palabras de su padre dirigirse a Rapunzel y Mérida se hacían cada vez más alejadas convirtiéndose en pequeños susurros inaudibles y su vista se hacía mas borrosa. El enorme dolor en su pecho regreso, pero esta vez más potente que la tambalearse y caer en la cabeza del fulgor resplandeciente que inmediatamente la sostuvo firmemente para que callera.
-Anna... ¿Estás bien?-pregunto preocupada la vampiresa, que estaba a su lado.
-Si, solo fue un leve dolor en el pecho-gimoteó con dificultad.
-Presencio una extraña magia-hablo Rapunzel mirando por todo el lugar y después poso su vista en la pelirroja-Ahí-la señalo y se acercó a paso lento.
Tomo la mano de la joven y dejo cerró los ojos sintiendo como las ondas de que formaba la magia recorriera su cuerpo. Abrió los ojos lentamente y miro con preocupación a la pecosa.
-Hay hielo en tu corazón-hablo con voz suave.
-¿Qué?-el castaño miro la situación incrédula.
-Fue por el rayo de Elsa-dijo Anna-Uno de los destellos del cayado de papa-trago en seco-se estrelló en mi pecho. Al principio sentí solo un pequeño dolor, pero al parecer está empeorando.
-¿Porque no dijiste nada?-pregunto el vikingo.
-No quería preocuparte-menciono bajando la vista de la del vikingo-No me gusta verte.
-Oh Anna-sonrió tiernamente-Es es el deber de los padres atender a sus hijos. Quizá, si me hubieras dicho antes hubiéramos encontrado una solución. Y bueno...-miro Rapunzel-¿hay alguna planta medicinal o remedio casero?
-Tendrá que mantenerse en un lugar cálido, así su cuerpo entrara en calor y el hielo se derretirá-recomendó la castaña-El té de manzanilla ayudaría mucho.
-De acuerdo-volvió a mirar a su hija que seguía en la misma posición donde estaba, la cargo en brazos de forma marital y la subió delicadamente en la espalda de Sunshine-Llévala de regreso-ordeno recibiendo un asentimiento del dragón.
El reptil alzó lentamente al aire procurando que la pelirroja no se cayera en un descuido y Hiccup se quedara sin hija.
Mientras tanto entre Hiccup, Mérida, Rapunzel y Chimuelo trataban de encontrar una manera de escalar y pasar hacia el invierno.
La alvina se había quedado dormida en los brazos de Jack que también lo estaba, mientras que Olaf -en las mismas condiciones que ellos- se había abrazado en el descalzo pie de que sobresalía del vestido de Elsa.
Parecía como si ambos se hubiera auto rociado por la arena de Sandman.
-Anna-susurro la peliblanca entre sueños-El rayo... ¡ANNA!-grito de sobresalto despertando a su padre y al muñeco que por inercia de su cuerpo salió volando.
-¿¡Que pasa!?-pregunto perplejo por la tan repentino grito.
-¿Tuviste una pesadilla?-dijo Olaf levantándose del árbol donde hacia donde había sido aventado.
-No lo sé, fue como una visión o algo así.
-¿Y que viste?-pregunto Jack.
-No lo sé, todo estaba borroso. Estaba Olaf y tú con rostro desgarrador, junto a ustedes estaba mama y tres extraña chicas atrás de él, ellos también nos miraban con tristeza. Una de ellas tenía el pelo ondulado y rojo como el fuego, otra tenía el cabello castaño hasta el cuello y la última estaba vestida completamente de negro. Ambas tenían una tiara en la cabeza con figuras extrañas. Y justo en frente de mi estaba una estatua de Anna con rostro dolido y asustado-comenzó a hiperventilar por todas las emociones que la rodeaban-No sé qué paso pero, no pude evitar las ganas de llorar y abrazar la figura. Después de eso desperté-dio un ultimátum.
Jack no paraba de mirar sorprendido a su hija por todo lo que le había dicho. Sabía que la peliblanca conocía Hiccup, pero ¿Mavis, Rapunzel y Mérida en el "sueño" de su hija?, ella no sabía de la existencia de ellas. La última vez que sus seres se toparon fue cuando apenas era una bebe, no tenía ni un día de nacida cuando cada una de ellas la tuvo en brazos a ella y Anna, pero solo fue unos segundos no pudo haber recordado sus rostros. ¿Elsa estaría inventando todo? o tienes otra habilidad a parte del hielo y puede predecir el futuro mediante sueños. Esto podría tener demasiadas explicaciones. Era lo que incomodaba al guardián. Su hija no dejaría de sorprenderlo.
-¿Enserio viste eso?
-Te lo juro-aseguro insistente-No estoy mintiendo.
-De acuerdo-se levantó del tronco y le ofreció la mano a su hija-Tenemos que buscar una manera de derretir el hielo.
-Esta bien-formo una sonrisa y tomo fuertemente la mano de su padre.
Aterrizaron frente a la casa del castaño donde Anna bajo con dificultad por los últimos rastros que quedaban del otoño y entro lentamente a la casa. Se acercó a paso lento hacia donde según estaba la cocina.
La habitación era algo extensa, una base hecho de rocas, excelente para iniciar una fogata y alrededor del cuarto había varios estantes de madera que Hiccup encontraba abandonados en territorio humano cuando traía el otoño por el mundo, los traía a casa y los pintaba o reparaba las piezas faltantes pero ahora se encontraban algo oxidadas por los años y por ultimo una pequeña mesa con dos sillas de madera a lado de la ventana.
Se acercó débilmente a un rincón de la habitación repleto de leña que ambos habían recolectado hace unos días para ya no salir afuera, pero sus manos fue interrumpida por la cola del dragón que evitaba que hiciera la acción. Volteó a ver al reptil que negaba con la cabeza.
-¿Qué pasa?, La leña es la única manera de iniciar un fuego...
El dragón la miro con sus ojos color toxico y la alejo hacia atrás con su pata delantera. Acerco su hocico a la leña y tomo un pequeño conjunto y se dirigió a la fogata para colocarlas en la base.
Al parecer el dragón trataba de que no hiciera esfuerzo por el estado en que se encontraba.
-Gracias lindo-agradeció la pelirroja ahora caminando hacia uno de los estantes.
Abrió las dos puertas de la parte superior. Todo estaba lleno de frascos de con pequeñas etiquetas con el nombre de lo que contenía. Entre la sal, ajo, pimienta y otras especias que usaba su padre para darle sabor al pescado trataba de encontrar la manzanilla. En lo más recóndito del pequeño mueble estaba algunas plantas medicinales que Rapunzel les entregó de su invernadero. Había peyote, herbolaria, yerba buena y...
-¡Manzanilla!-el dolido rostro de Anna se iluminó al ver el frasco-Solo queda una flor. Bueno espero que nos sirva.
Sunshine inmediatamente sin necesitar órdenes acomodo un poco más la leña con su hocico y prendió a fuego lento la madera.
Anna solo sonrió por la amabilidad de su amigo. Preparó lentamente algo de agua en una pequeña hoya y vertió la flor que se desintegro cuando sus dedos hicieron fricción en el tallo. Se acercó a la fogata y la coloco delicadamente con la intención de no quemarse. Dejando que el calor inundara la habitación y saliera por el pequeño agujera instalado unos metros arriba de la base y sirviera como chimenea.
Regreso al lugar tomó una taza y regreso para esperar a que el te estuviera listo. Pasaron unos segundos hasta que un dulce aroma desprendía del contenedor.
-Ya esta lista-se acerco y vertió el liquido en la pequeña taza-Espero que haga efecto.
Se acercó al piso de la de madera al lado de la fogata aprovechando para calentar un poco mas su cuerpo que cada minuto lo sentía más frio y pesado...como el hielo. Recargo su espalda en el cuerpo del réptil que se recostó a su lado.
Acercó su cara a la tasa y dejo que las fosas nasales aspiraran el dulce aroma a manzanilla. Pegó sus labios al vaso y comenzó a ingerir el líquido lentamente.
El reptil no paraba de mirar como disfrutaba la caliente bebida y no podía evitar relamerse los labios. Lo cual eso no paso desapercibida por la pelirroja.
-Esta bien-dijo resignada-Puedes tomarte el resto.
El dragón ataco la hoya e ingirió hasta la última gota y camino felizmente de regreso y tirarse en el suelo a descansar.
-Si que tenias sed-rio acariciándole el lomo-Pero no importa tu también lo necesitaba-soltó un fuerte bostezo estirando las brazos-Creo que dormiré un poco.
El dragón levantó una de sus alas y envolvió el cuerpo de la chica en su estómago para que se mantuviera caliente.
-Gracias amigo-susurro.
El frio en la parte cálida aumentaba más cada minuto. Hiccup y Chimuelo intentaron volar sobre esta pero, el fuerte viento invernal les impedía.
Todos intentaron escalar la frontera con los lazos que creaba la magia de la flor mágica que aun quedaba en su interior.
-"Flor que da fulgor, con tu brilló fiel"-canto Rapunzel con dificultad con todo el frio chocando en su rostro-"Vuelve el tiempo atrás"...
Las otras solo miraban la escena titiritando de frio abrazándose asa misma.
-¡NO PARES!-grito el vikingo a todo volumen sujetando fuertemente el brillante hilo amarillo-¡SIGUE CANTANDO!
El chico no paraba de gritarle que continuara cantando para que la cuerda no desapareciera y volvieran a empezar por quinta vez. Estaba a unos escalones de llegar a la infinita cima.
Rapunzel estaba más que cansada, sentía como si su garganta estuviera congelándose. No toleró soltar otro sonido y paro.
La cuerda se desintegro haciendo que el castaño callera y su cuerpo resonara fuertemente en la nieve salpicando por todas partes.
-¡Punzie!-se quejo el vikingo levantándose de la nueve-¡Te dije que no pararas!
-Lo siento-se disculpo apenada desviando la miraba como niña regañada-Pero mis cuerdas vocales no aguantan el frio.
-De acuerdo-sonrió satisfecho-Hiciste un buen trabajo, puedes descansar.
La castaña levantó la mirada esbozando una pequeña sonrisa avergonzada.
-Y, ¿Ahora qué?-dijo Mérida algo desesperada después de su plan fallara.
-Debe de haber otra manera-intervino Mavis tratando de calmar la situación-¡Espera como no se me ocurrió!-grito la peliblanca a todo volumen llamando la completa atención del grupo.
-¿Qué cosa?-pregunto el castaño con una enorme sonrisa en su rostro esperando alguna idea de la pelinegra.
-Mérida ¿Tienes tu arco y flechas?-pregunto Mavis con una enorme sonrisa, porque la idea que pensaba era muy loca, pero daría buenos resultados o eso esperaba.
-Si, nunca salgo sin ellos-la pelirroja aseguro confundida por la pregunta.
-Préstamelas
La arquera la miró algo desconfiada y se las entrego.
-Bien-saco una de las flechas y la puso frente a frente al hocico de Chimuelo, que tampoco entendía nada-Puedes prenderla en llamas-pidió tiernamente.
-¡Wow, Wow ,Wow!-grito Mérida asustada-¡Que planeas hacer con eso anciana (?).Esas flechas son el único recuerdo del clan Dunbroch!
-Oh por favor, no seas chillona-rio Rapunzel rodando los ojos-Siempre que las ves en la mañana lo primero que quieres es deshacerte de ellas.
-¡¿Como lo sabes?!
-No es porque tus reclamos y tus gritos de lo mucho que detestabas ser princesa y luego reina mientras sollozabas gritando "Libertad sin vuelta atrás"-imitó ridículamente a la pelirroja que solo estaba más que enrojecida.
-Yo no hago eso-se defendió.
-Si lo haces-dijeron Mavis y Hiccup en unísono algo irritados.
Mérida solo bufo y desvió la mirada cruzándose de brazos.
-Como sea...
La pelinegra coloco delicadamente la flecha en llamas sobre el arco y la señalo hacia la frontera, soltó delicadamente la flecha impulsada que cayó justo en la helada pared.
Todos se quedaron cayados sin entender el propósito por el cual Mavis hizo esto. Hasta que vieron como en el hielo comenzaron a formarse pequeña gritas y comenzaba a escurrir chorro de aguas y la frontera comenzaba a debilitarse poco a poco.
-¡Mavis, eso es genial!-dijo Hiccup emocionado por lo que veía.
-Ya intentamos escalando y golpeando, pero hay algo que nunca intentamos. ¿Qué sucede cuando un toca el calor?...se derrite-dijo la vampiresa con un aire de seguridad rodeándola.
-Entonces ¿No sería más fácil que Chimuelo quemara la frontera con su aliento? así el calor seria mas fuerte-sugirió el vikingo.
-Lo seria pero, si lanza plasma que es fuego con truenos. Podría romper una parte de la frontera pero, nos veríamos rodeados de enormes cubos electrizados y seria mas difícil cruzar -señalo la flecha-esta era una pequeña cantidad. Así que no solo se derretirá poco pero lo suficientemente para entrar sin quedar electrizados ¡O QUIZÁ MUERTOS!-el último grito de Mavis hizo que Rapunzel se abrazara del brazo de la arquera que soltó un bufido.
-Mavis tiene razón- apoyo Hiccup-Hay que cuidar a los nuestros.
Todas asintieron y lanzando el resto de las flechas, pero ahora Mérida era la que las lanzaba con su arco mientras que Mavis, Rapunzel y Hiccup solo las encajaban fuertemente en la pared.
Jack no paraba de patear y pegar fuertemente la pared. Lanzando uno que otro rayo que terminaba rebotando a otro lugar en un intento que este se formará o aunque sea se formará una grieta, pero nada sucedía.
-¡Papa deja eso!-dijo la peliblanca resignada-Nunca se romperá si haces eso, solo se empeoraran las cosas.
-Creí que si combatíamos hielo con hielo las cosas mejorarían-dijo cansadamente dejando resbalar su cuerpo en el hielo-Soy un inútil.
Su expresión cambio a una de enojo.
-Eso no es verdad papa-animo Elsa con reproche hiciste lo que pudiste y eso es bueno.
Alejo su figura de la frontera y camino por la nieve mirando a varias áreas del bosque con decepción.
-Sólo mírame la mayor parte de lo que paso yo lo cause principalmente. A veces quisiera nunca haber tenido poderes de hielo, así no podrían dañar a nadie y aun estaríamos con mama...con Anna. Todo sería perfecto...-miro detenidamente, pero esta vez no lloro quizá hasta sus lagrimales se habían secado de hacerlo tanto-Si ustedes estarían juntos podrían tener más hijos-Jack se quedo plasmado mientras que Olaf lo miraba con picardía-Todo hubiera sido mejor.
La alvina seguía maldiciendo de sí misma mientras que era rodeada por una extraña aura blanca que desprendía del piso y giraba a su alrededor.
-Impresionante...-susurro su padre con una incrédula sonrisa en su rostro, pero por no fue notada por su hija que estaba concentrada en su mundo.
La pelirroja abrió pesadamente los ojos por el contacto de un frio desconocido, era raro porque juraba que había cerrado las ventanas de toda la casa.
Se quedo mirando con terror la habitación. Toda absolutamente toda la cocina estaba congelada. El fuego se veía tan potente que llego a congelar el fuego del la fogata.
-Sunshine, Sunshine despierta-agitó la pelirroja el cuerpo del reptil dormido-Hay que salir de aquí.
El dragón se levantó somnoliento y volteo su cabeza mirando a la chica con los ojos entre cerrados.
-Hay que salir de aquí-susurro, se levantó tambaleándose del suelo.
El dragón agitó su cabeza tratando de despertarse y siguió los pasos de la pecosa. Camino hacia la débilmente hacia la salida. En el momento en el que abrió la puerta, una fuerte brisa se disparo hacia ella llenándola completamente de un extraño polvo blanco.
Ambos salieron de la casa que estaba comenzando a congelarse y caminaron a paso lento por la nieve.
Después de varios minutos que para Anna fueron horas llegando a la bendita pelirroja se acercó apoyando sus manos sobre la pared dando varios golpes llenos de enojo, pero se veían inofensivos por su tan debilitado estado.
En cada golpe mencionaba entrecortadamente el nombre de su hermana.
Su cuerpo estaba cada vez más pesado, ya no tuvo remedio que caer rendida al suelo volviendo a nombrar él a su hermana y padre.
El dragón al ver a su jinete tirada en la nieve no pudo evitar sentir una inmensa furia rodeándola. Velozmente abrió su hocico y soltó una fuerte y potente bola de fuego que fue seguido por muchas otras.
La mirada de Anna comenzaba a nublarse, solo se escuchaban a lo lejos los rugidos desesperados del dragón y el sonido del impacto que hacia el fuego al chocar con el hielo. Ahora algo nuevo pasaba en su cuerpo cada parte de su cabello se estaba pintando completamente de blanco haciendo señal que en cualquier momento se congelaría.
-...-gimió incoherente siendo comenzando a ser cubierta por el viento (?).
-¡Pásenme más flecha!-ordeno Mérida.
-Se nos acabaron-dijo Rapunzel estresada viendo que el estuche de esta estaba vacío.
-¡Genial estamos perdido!-bufo Mérida echando la cabeza para atrás.
-Hay utilizar madera-sugirió la joven gótica-Hará el mismo efecto.
Todos comenzaron a cortar las piezas de diferentes tamaños. El pobre de Chimuelo ya se encontraba cansado, de tanto soplar y soplar plasma, pero sabía que todo eso valdría la pena.
-¡Soy un desastre, recuerdas la vez que quise fabricar un copo de nieve!, ¡Ja no me salió!-se quejo la peliblanca haciendo círculos en el mismo lugar.
Al principio las quejas eran relacionadas con Anna y Hiccup, pero terminaron al último cambiando de tema completamente a situaciones fallidas anteriormente.
Jack y Olaf se miraron de reojo y soltaron un largo suspiro.
Todos los guardianes hacían todo lo que podían. Entre Hiccup, Mérida, Rapunzel y Mavis encajaban las ramas de madera, Elsa estaba viviendo una ola de emociones con sentimientos tan profundos formando una bomba de nieve que su explosión seria más potente que la de Hiroshima. Mientras que el pobre reptil de Sunshine utilizaba todo el fuego de su cuerpo para derretir el hielo.
Con todas fuerzas juntas había mucho que esperar. Sabían que la frontera era un reto difícil de quebra, pero si no llegaba a romperse lo intentarían de nuevo y quitar ese maldito bloque de hielo de su camino.
Con toda las fuerzas y energía de todos dieron su fin. Mérida lanzo con toda sus fuerzas la flecha que casi rompe su arco dejando a todos boquiabierto.
La flecha cayo tan fuerte que traspaso el hielo.
-¡JAMÁS!-grito a todo volumen con toda la nieve rodando sobre ella y después se disperso por todo el bosque pero, a pesar de ser dispersado por todas partes lograron dar un fuerte golpe a la helada barrera formando varias grietas alrededor de esta.
...
El reptil dando con sus últimas fuerzas y el poco fuego que le quedaba lanzo la última bola de fuego hacia el hielo y dejo caerse al suelo.
…
Todas esa tres fuerzas tan débiles, pero con reacciones tan potentes. Fueron suficiente para causar una enorme grieta que seguida por muchas otras rompiendo el cristal en miles de piezas que resonaron en el suelo.
Una enorme vibración por la caída de la frontera lanzo a todas los guardianes por diferentes direcciones.
Elsa había sido lanzada a otro lugar completamente diferente. No tenía la menor idea si estaba en invierno o en alguna estación cálida, pero no las identificaba todo era blanco. Su vista estaba segada por tanta nieve que corría a su alrededor.
Estaba acostumbrada a salir en medio de una tormenta de nieve y debía admitir que le encantaba, pero esta era más fuerte que a las que ella conocía.
-Elsa...-dijo una voz a sus espaldas.
La alvina volteo lentamente a la persona que la llamaba. Sus se abrieron de golpe al ver a...
-¿Mama?-dijo la alvina perpleja al ver al castaño-¿Qué haces aquí?
-No lo sé, tu dime-sonrió acercándose a ella.
-Creí que ya no querías verme otra vez-murmuró desviando la mirada.
-¿Porque piensas eso?-pregunto el castaño preocupado.
-Te di dolor mucho antes de nacer, casi mueres al tenerme y lastime a Anna-menciono cerrando los ojos fuertemente.
-Elsa...-rozó su mejilla-Se lo que hiciste, pero yo nunca estaría enojado contigo. De hecho perderlos fue lo peor que me ha pasado-sonrió de lado.
-¿Lo dices de verdad?-pregunto volteándolo a ver.
-Claro, no hay ningún momento en mi vida donde no me pregunten donde están.
Elsa lo miro por un momento y formo una enorme sonrisa que seguida por un fuerte abrazo.
-Lo siento-comenzó a llorar desconsoladamente aferrándose a el.
-No hay nada que perdonar-susurro acariciando lentamente su cabello.
Duraron así unos minutos y se separaron.
-Te quiero mama-sonrió limpiándose las lágrimas de los ojos.
-Yo también a ti Elsa-la miro con cariño. Aunque era nuevo que el recibiera ese nombre.
La tormenta se había calmado hasta desaparecer. Todo estaba inundado en hielo apenas se podía reconocer lo que tu pie pisaba. El lugar estaba teñido de blanco.
Jack caminaba por la nieve, a lo lejos pudo ver una pequeña silueta tirada en el piso. Caminó hasta ella entre toda la nieve.
-Anna-dijo sorprendido al ver a la pelirroja.
Su cuerpo estaba enterrado entre el hielo, parecía como si estuviera dormida o otra cosa. Quitó cuidadosamente la nieve de su frágil cuerpo y la levantó sosteniéndola en sus brazos.
El cuerpo de la pelirroja se levantó de sobresalto, tosiendo con dificultad.
-¿Esta bien?-el guardián hizo pequeñas palmadas en la espalda de la pelirroja y esta tomara aire.
-S-i-balbuceó con dificultad-¿Dónde está mi dragón? ¡Sunshine!-llamo al nombrado.
-Oye tranquila-calmo al la pelirroja suavemente-El está bien esta con Hiccup y Chimuelo.
Formo una manta de escarcha con sus manos alrededor del cuerpo de Anna.
-No soy especialista en las cosas calidas, pero esto evitar que más frio entre en ti.
-Gracias...papa-sonrió tiernamente, pero el rostro aun dolido.
El alvino la abrazo fuertemente, sabía que solo la enteraría más, pero por alguna razón no quería estar sola. Se separó un poco de ella y dejo que respirara un poco, se levantó de la nieve y dio pequeños pasos lentos ente la nieve.
-¡Hey niña!, A donde vas?-cuestiono Jack algo confundido.
-Tengo que buscar una forma de darle fin a todo esto-continuo caminando arrastrando la larga colcha de escarcha por el suelo con cada paso que daba.
Se levantó y caminó hacia ella.
-¿Vas a acompañarme?-pregunto dudosa.
-No quiero que te pase nada, soy tu padre tengo que protegerte-sonrió a la pecosa que le devolvió el gesto-Por cierto, recuerdo que eras pelirroja ¿Que te paso?
-Estuve entre la nieves por horas, ¿Has visto el tuyo?- bromeó levantando una ceja.
-Buen punto, sabe lo todo-rio con sarcasmo-pero ya enserió ¿Porque tu pelo es blanco?
-¡Espera que!-exclamo confundida tocando una de sus trenzas-¡Como paso esto!-miro asombrado.
-Yo te pregunto lo mismo-hablo sin entender.
-¡Hay no!-aplastó las mejillas con sus manos-Y... ¿se ve mal?
-N-o claro que no, te vez genial tu cabello se ve lindo-sonrió bobamente.
-Titubeaste...
-Claro que no...
-Lo estás haciendo ahora-rio.
Los rieron en unísono y siguieron caminando.
Mérida caminaba sigilosamente por el bosque con su arco en mano a punto de la lanzar una filosa rama que mataría a cualquiera. Atrás de ella estaba escondida Rapunzel que sostenía fuertemente su sartén-que dios sabe donde salió- en posición de ataque. Mavis se mantenía en su figura de murciélago posada en el hombro de la pellirroja.
-No hay que hacer ningún ruido-susurro Mérida con semblante de un cazador buscando su presa.
-Yo te guiare mis sentidos son más agudos-dijo Mavis.
-¡Ahí!-grito la castaña señalando a una silueta extraña entre los árboles.
La pelirroja disparo a la silueta, recibiendo un "Au" de parte de la víctima. Las sombras se dispersaron dejando a vista de todos al muñeco de nieve con la flecha atravesada en el pecho.
-Vaya, creo que me flecharon-rio nerviosamente acercándose a la mujeres.
-Aww...que lindura-dijo Mavis enternecida volando hacia el transformándose en su figura humana-¿Estás perdido chiquitín?-se agachó a su altura.
-¡Hola soy Olaf y adoro los abrazos!-exclamo agitando sus ramitas.
-Soy Mavis Dracula guardianas de los animales y ellas-señalo a ambas-Son Mérida y Rapunzel guardianas del verano y otoño.
-Eso es genial, ustedes son de las estaciones cálidas siempre quise ir haya. Sentir él sol, las cosas calientes-ladeo su cabeza encantado imaginando el lugar-Es mi sueño ir haya.
-Si nos acompañas a buscar a Hiccup prometo darte un tour privado y mostrarte cada parte del bosque -dijo la pelirroja acercándose al muñeco.
-¿Enserio?-dijo formando una enorme sonrisa en sus labios-¿Me mostraras todo?
-Hasta el más mínimo, pétalo o rama del bosque será visto por tus ojos de canica-aseguro socarrona-¿Tenemos un trato?-extendió su mano.
El muñeco no lo pensó dos veces y estrecho fuertemente su mano de ramo con la de ella.
-¡Trato!-exclamo.
-Bien vamos-la pelirroja camino siendo seguida por el muñeco.
-¡Vamos a recuperar el calor!-grito a los cuatro vientos saltando felizmente.
-¿Crees que se lo cumpla?-susurro Mavis algo dudosa por la oferta de la arquera.
-Conozco a Mérida -sonrió Rapunzel tranquila-Ese muñeco no se querrá ir de ahí.
La vampira esbozo una sonrisa y comenzaron a caminar.
-Ingenuo-rio Mérida en lo bajo a unos pasos lejos de Olaf y las chicas.
.-.
Después de aquel abrazo comenzaron a caminar en busca de Jack, el sabría perfectamente como remediar esto ha estado los siglos practicando con él. De seguro encontraría alguna solución lógica para remediarlo o al menos llevar toda la nieve a otro lado sin la necesidad de escarbar por más de 3 días.
El castaño apenas y dirigía fijamente la vista en Elsa, se había convertido en una chica demasiado bonita. No le sorprendió cuando le comento sobre los halagos que recibía del guardiana del agua y ¿La dama del viento? O de cómo simplemente los ignoraba. Le causaba gracia oír sus relatos de cómo conoció Anna, de cómo convivía con Jack y los demás guardianes en la guarida del Tío Norte, de cómo conoció a Olaf por un intento fallido de crear un fantasma que asustara a Hallo y sus hermanos los gemelos Dulce o Truco "Los espíritus del día de brujas", pero termino siendo el mejor amigo de Elsa y vivo con ellos los últimos 5 años.
Estaban caminando a punto desconocido probablemente alguna parte del bosque que nunca había visto o quizá sí, pero por la nieve que lo cubría era difícil de identificar. Había verías esquinas opacas entre las ramas de los árboles que formaban.
-Esta parte del bosque me parece familiar-dijo Elsa observando fijamente cada parte del lugar-Papa me prohibía que viniera aquí. Ni si quiera recuerdo el porqué tenía 10 años.
Pequeñas luces rojizas comenzaron a brotar de los oscuros espacios siendo seguidos por sonoros gruñidos.
-¡LOBOS!-grito la peliblanca alterando más a las creaturas que se impulsaron sobre la chica.
La alvina cerró los ojos cubriéndose el rostro con sus brazos.
-¡CUIDADO!-grito el castaño protegiendo a su hija colocándose frente cubriendo a ambos con su espada que estaba encendida en llamas.
El lobo se quemo parte de sus patas delanteras cuando toco el hirviente metal, soltando un fuerte y dolido quejido. Cayo en el suelo con los demás lobos, se hicieron hacia atrás evitando la fuerte y autoritaria mirada que haría correr a cualquiera.
-¡ALÉJENSE DE ELLA!-grito furioso.
Los lobos lo miraron intimidados y corrieron hacia lo más recóndito del bosque soltando gimoteos asustados.
-¡Y NO VUELVAN!-dio un ultimátum cuando viendo como se alejaban.
Sonrió satisfecho por su logro y volteo a ver a la alvina que temblaba de miedo.
-Tranquila, Tranquila-sonrió en tono tranquilizante-Ya paso todo, puedes abrir los ojos.
Los abrió lentamente viendo a su madre con una enorme sonrisa autoritaria.
-Gracias, pero no fue bueno que hicieras eso. Te pudieron haber hecho daño-lo miro con semblante preocupado.
-No iba a dejar que te hicieran daño-respondió con ceño fruncido-Nunca dejaría que nadie te lastime.
-¿Lo dices de verdad?-sonrió tímidamente.
-Por su puesto, eres mi hija. Una madre siempre defiende lo que le pertenece.
Elsa rio levemente. Hiccup la abrazo otra vez fuertemente que dejo de tocar el alvina solo estaba completamente roja y estática, aun no se acostumbraba a ese tipo de tratos.
La tormenta volvió a atacarlos envolviéndolos en la nieve.
-¡Anna!-exclamo Jack cuando el pelirrojo cayo rendido por tercera vez en su hombro-¿Te sientes bien para caminar sola?
-S-i-asintió con la cabeza débilmente sosteniéndose de su brazo.
-No te preocupes estamos cerca de mi casa, es la única que no se destruyo con la nevada-aseguro ayudándola a caminar sosteniendo fuertemente sus manos. Como si ayudara a un bebe a dar sus primeros pasos.
-Y-a no aguanto... mas- se quejo de dolor entre dientes dejándose caer en el suelo, soltando su agarre.
-Todo va estar bien, eres muy valiente-dijo tomando de nuevo la mano de la pelirroja ayudando a que se levantara.
La enorme ola de viento los empujo como la última vez, pero mas fuerte. Sus manos se separaron fuertemente del viento que la movió violentamente haciéndolos caer de nuevo.
Anna se volvió a levantar a su voluntad entre todo ese aire que corría por su cuerpo. El alvino aun seguía en el suelo viendo como comenzaba a caminar a una dirección desconocida.
-¿Anna que haces?-preguntó aun tumbado en el suelo.
-Solo...cuida de Elsa y a papa ¿Si?-tartamudeo de frio con la mirada entrecerrada.
Comenzó a caminar con el labio temblante cubriéndose en la nevada desapareciendo poco a poco entre ella.
-¡Anna, No!-se levantó de salto y trato de correr hacia la dirección donde ella camino-¡No te vayas!-grito mirando a su alrededor, pero no vio ninguna señal de esta. Como si el viento se la hubiera tragado.
Continuaba gritando, pero la nieve los carcomía cada vez más, se impulso hacia el cielo. Hace mucho que no lo hacía después de casi poner en riesgo su vida, la de su novio y sus hijas por ese incidente. Ni siquiera le enseño a Elsa a hacer eso por miedo a que le sucediera lo mismo.
Se impulso entre las ondas del viento, no había señales solo un leve llama naranja vagando entre la nieve. Aterrizó frente a ella encontrándose con el vikingo portando su casco y espada prendida en llamas mientras que Elsa estaba atrás.
-¡Jack!-exclamo Hiccup bajo el metal del casco-¿Cómo llegaste aquí?
-No hay tiempo para eso, Anna…desapareció-dijo Jack asustado.
¡Qué cosa!-exclamo Hiccup asustado-¿Creí que estaba contigo?
-Lo estaba...solo que desapareció en la nieve no sé donde está. No hay señales de ella.
-Tenemos que buscarla-opino Elsa preocupada por su querida hermana.
-¿Pero, como? Desde este punto todo se ve exactamente igual-dijo Hipo-Las oportunidades de encontrar a Anna serian de una en un millón.
-Podrías volar en Chimuelo ni a Sunshine.
-No hay rastro de ninguno de ellos, ni de las otras guardianas-respondió el vikingo-Espero que estén bien. Bueno tienen a Mérida-dijo irónico.
-¿Venían contigo?
El castaño asintió levemente.
-Tampoco hay rastro de Olaf-dijo Elsa al recordar su ausencia.
-Bueno- el vikingo dio un ultimátum-No hay tiempo para saber quién se perdió y quien no. Hay que buscar a Anna es lo más importante ahora.
-Nadie a excepción de ti puede volar-dijo el castaño dirigiéndose a Jack.
-Espera, ¿Puedes volar?-cuestiono la alvina con la ceja alzada.
-Si...podía-suspiro desviando la vista.
- ¿Cómo?, ya no puedes-dijo el vikingo algo decepcionado.
-Simplemente ya no lo hago-desvió la mirada.
-Entonces, ¿Cómo llegaste hasta aquí?
El vikingo siempre había sido alguien muy insistente, pero porque era así .El principalmente que ya no lo hacía después de lo que sucedió cuando Elsa lastimo su espalda cuando aún era un una simple bebe.
-Hiccup vasta, ¡Tu sabes la razón!-grito Jack estresado.
-¡La razón de que!-respondió sin entender.
-¿Qué acaso no lo sabes?-cuestiono con los ojos entre cerrados.
El castaño negó sin entender al guardián que parecía morirse por dentro.
-La noche en la que casi morimos en la tormenta de nieve, la noche en la que te dijeron que una de nuestras hijas te estaba lastimando internamente-sabia que lo que acaba de decir que Elsa arruino la vida de ambos, pero sinceramente tenía que hacerlo y ayudarlo a recordar-Después de esa noche, no me dio ni el más mínimo antojo de volver a volar…me trae malos recuerdos.
-Oh…-dijo en seco-Jack, nunca creí que eso te afectara tanto hasta estos días y que te evite hacer algo que tanto te gusta. Estoy consciente que los poderes de Elsa…pueden…pues… salir de control, pero puede aprender a controlarlos. Nunca me afecto que ella me haya lastimado. Era solo una bebe, ni siquiera sabía lo que hacía-se retiro el casco dejando ver una enorme sonrisa en su rostro-Yo creo que tenemos que lo que más te ha afectado es que estuviera enfadado con ella o algo así, pero no es así. Yo los amo con todo mi corazón y siempre perdonare cualquier cosa que me hagan tan mala que sea porque simplemente…nunca estaría enfadado con ustedes.
La peliblanca no sabía cómo reaccionar, tenía ganas de volver a llorar como todo este día lo había hecho, pero no de tristeza si no de felicidad.
-¿Y bien papa no tienes algo que decir?-dijo Elsa sonriendo entrelazando su brazo con el de su madre.
-Hiccup…yo-dijo suavemente-Crees que así terminara las cosas, volveremos a nuestra antigua vida. Anna y Elsa volverán a estar juntas como familia. Nos remplazaran cuando nuestro tiempo como guardianes se haya cumplido. Reinarán con la misma sabiduría que nosotros les dimos. Mientras que nosotros estaremos arrugados como pasa aunque todos saben que somos inmortales y nos quedaremos así para… siempre-su voz se comenzaba a aguadar cuando sintió la mano del castaño sobre su mejilla.
-Si eso quiero-dijo dulcemente antes y acercarse a los labios del peliblanco y besarlo dulcemente por segunda vez desde hace años. El peliblanco cerró los ojos fuertemente dejándose llevar por el beso, enredando suavemente sus dedos con los del vikingo.
Elsa desvió la mirada con un leve rubor en sus mejillas comenzando a tararear una canción desconocida.
Hiccup separo sus labios de los de Jack quien no tenía palabras de lo que acababa de pasar.
-Lo siento-susurro quebradamente.
-Disculpa aceptada-sonrió el castaño satisfecho delineando delicadamente la mejilla de su novio.
Estaban a punto de volver a unir sus labios cuando cierto viento los atravesó dando fin a la tormenta.
-Hay que seguir, ¿no?-pregunto Elsa. Había roto el hielo cruelmente, pero era necesario. Aunque en parte estaba feliz de volver a verlos juntos.
Los dos asintieron y se separaron con algo de vergüenza.
Corrió nombrando felizmente el nombre de su hermana, gritando que ya sus padres volverían a estar, que ya no había nada que temer. Pero en ese instante su sonrisa se desvaneció. Efectivamente había encontrado el cuerpo de su hermana, pero estaba hecha un bloque literalmente. La delgada figura de la pelirroja estaba congelada por completo. Su rostro se veía espantado, su mirada estaba perdida entre un miedo desconocido. Con su mano delantera parecía querer cubrirse de algo. Bajó sus pies yacían pequeños pedazos de hielos rotos, qué se esparcían a su alrededor. De sus fríos labios desprendía un extremo humo, como si estuviera en su último respiro.
-¡Anna!-grito eufórica.
En ese momento Elsa se dio cuente que había perdido a su hermana. Una parte preciada de ella que apenas acababa de conocer.
Se acerco a paso lento con temor de que si la tocara se rompiera frente a ella. Toco delicadamente el rostro de su hermana y su mente fue inundada por una visión.
Era borrosa, pero entendible
Anna caminaba temblorosamente entre la fuerte tormenta que azotaba su cuerpo, sus ojos estaban entrecerrados por toda la nieve que nublaba su vista. El abrigo que le fabrico Jack se había desintegrado desde hace unos minutos.
Se veía totalmente perdida, había perdido el sentido de la orientación. Ni siquiera recordaba en que estación estaba a estos metros todo era completamente igual. Alguna dirección, señal, persona, animal. Estaba sola.
Logro divisar un árbol a unos pasos de donde estaba, camino hacia él y se recargo en el tronco. Su respiración estaba entrecortada. Miro sus manos, se estaban comenzando a bañarse de azul.
Recostó su cuerpo en el árbol intentando calentarse a sí misma, pero le era imposible. Su estado empeoraba, ya no podía moverse.
Bajo el árbol cubierto de nieve había pequeños picos de hielo con agua congelada colgando sobre las ramas. Ambos comenzaron a temblar sobre la madera por el fuerte golpe que formo Anna al sentarse. Se desprendieron del árbol en dirección a la pelirroja, ella por inercia y todas las fuerzas que le quedaba se levanto de golpe cubriéndose el rostro con su brazo derecho antes de que todo su cuerpo se llenara hielo dejándola en esa posición.
-No…. ¡NO!-grito dolida con el corazón hecho trizas.
Elsa no pudo evitar llorar y abalanzarse hacia el cuerpo de su hermana abrazándola. Maldiciéndose así misma por todo lo ocurrido.
(Elsa):
"La tristeza hace remolinos en mi como la nieve. He congelado a la amiga que jamás tendré. No hay manera que pueda ganar, pero desearía que hubiese estado ahí desde hace tiempo".
"La vida corta es demasiado corta"…
(Anna):
"Para ser una tonta ignorante, tan inconsciente que no pude ver más allá…La vida corta es demasiado corta para estar tan desesperada por ser amada, que solo pensé en mi misma. Desee ver las cosas con claridad. Supongo que no arregle nada"
Lo único que sé es que…
"La vida es demasiado corta"…
Hiccup no tenia palabras para lo que estaba viendo mientras que Jack se estaba dando cuenta que cuando se había disculpado y aceptado que no todo era peligroso, algo malo paso. Qué ironía.
-¡Hiccup!-grito la arquera apareciendo junto con Olaf y las demás guardianas-¿Qué suce…oh?-su sonrisa heroica desapareció.
-¡Que paso aquí!-grito Rapunzel cubriendo sus labios con sus manos.
-Ahí no-dijo Mavis con tristeza.
Olaf no dijo nada solo se aferro al rojizo vestido de la vampira que se agacho para consolarlo.
Unas enormes sombras aladas aterrizaron sobre el hielo. Se trataba de Sunshine, Chimuelo y Cloudjumper. Valka bajo de su respectivo dragón con rostro preocupado corriendo hacia ellos.
-¡Anna!, ¡Elsa! Yo…-so mirada se abrió de golpe al ver lo que sus ojos presenciaban-Oh no-cerro los ojos y agacho la mirada.
"Yo sigo aquí y estoy locamente enamorado de ti, por favor quédate" pensó el vikingo sin decir nada agarro fuertemente su cabello ladeando la cabeza con frustración.
-¡Punzie has algo!-grito Hiccup mas que furioso hacia la rubia.
-¡No se qué hacer, nunca había tratado con algo como esto!-respondió la rubia llorando.
Ambos comenzaron a discutir, el castaño agitaba fuertemente los hombros de la rubia que no paraba de llorar. Los demás solo trataban de separar a Hiccup de Rapunzel para que no sucediera algo peor.
Elsa seguia abrazada de su hermana, sus ojos estaban fuertemente cerrados. Las voces de las personas que la rodeaba se hacían cada vez más lejana. Quería volver a ver Anna con todo su corazón.
Sus plegarias fueron lo suficientemente potentes para hacer reaccionar a ambas porque poco a poco el hielo de su cuerpo comenzó a descongelarse poco coloreando su rostro cabello y vestimenta al color que era antes. Los latidos volvieron a sonar en el corazón de Anna y Elsa podía escucharlos. Inmediatamente se levanto al sentir la figura de la pelirroja más pesada.
¡Miren!-señalo Olaf agitando una de sus ramitas.
Todos voltearon con sorpresa ver como Anna volvía a la normalidad.
La alvina se levantó a gatas del piso felizmente por ver el pecoso rostro de su hermana. Ambas se abrazaron fuertemente aferrándose una a la otra.
-¿Hiciste todo esto por volverme a ver?-pregunto separándose de su hermana.
-Te adoro-sonrió de oreja a oreja volviéndola a abrazar.
-Un acto de amor verdadero descongela el corazón-grito Olaf frentico por la emoción.
-Amor...-menciono Elsa pensante-¡Eso es! ¡Amor!
Comenzó a repetir esa palabra una y otra vez extendiendo los brazos. La pelirroja al principio no entendía, pero su rostro se iluminó al ver como el hielo donde estaba comenzaba a despejarse mostrando el verdoso césped que se había sepultado bajo el hielo.
Ninguno tenía una expresión definida para ver lo que Elsa pudo hacer.
De varios lugares del bosque comenzó a despejarse la nieve volviéndolo a la realidad de como todo era antes. Todo el hielo acumulado se transformó en un enorme copo de que fue lanzado hacia el bosque -aun congelado-del invierno y formará parte de el.
-Sabia que lo harías-dijo Anna serena.
-¡Anna!,¡Elsa!-Hiccup fue el primero en gritar corriendo hacia ellas seguido por el peliblanco.
-¡Mama!-dijo Elsa riendo y abrazar al vikingo.
Anna solo rio y se acercó al peliblanco que miraba hacia un lugar desconocido con cierta pena.
-Me alegra tenerte de vuelta papa-toco el hombro del alvino y deposito un beso en su mejilla que estaba rojo de la vergüenza.
-...Eres una persona muy dulce Anna-rio nerviosamente tocando la mejilla que recibió el beso.
-Es un don que se me da-bromeó antes de abrazar desprevenidamente a Jack.
El guardián no sabía cómo reaccionar rodeo sus brazos en el cuerpo de su hija dando leves golpes en su cabeza.
Valka solo sonrió y se acercó a su hijo.
-Estoy muy orgullosa de todos ustedes-dijo.
-Mama, ¿Porque viniste aquí?-pregunto el vikingo.
-Digamos que este grandote-acarició la barbilla del fulgor resplandeciente-Vino a mi templo suplicando en dragones que su dueña estaba en peligro.
La pelirroja se acercó a su dragón abrazándolo.
-Gracias amigo-sonrió alejándose un poco de él. A cambio recibió un par de lamidas en la cara de la chica-Oye, Oye tranquilo yo también te quiero-rio.
-¿Te quedaras con nosotros abuela?-pregunto Anna entre risas.
-No pero, vendré a visitarlos mas a menudo-aseguro acercándose a su nieta.
La pelirroja sonrió y siguió abrazando donde severas caricias en la cabeza del reptil.
-Y tu jovencita-miro a Elsa-Hay alguien que quiere que seas su amiga.
-Enserio, ¿Quien?-preguntó sin entender.
No alcanzó a reaccionar ya que cierto Nadder se abalanzó sobre la chica ronroneada gustoso de volverla a ver.
-¿Enserio me dejarías estar con él?-preguntó con la escamosa mejilla del dragón restregándose sobre la suya en una especie de cariño.
-Claro es todo tuyo-sonrió la mujer-Un pequeño regalo de mi parte.
Hiccup y Jack se miraron de reojo con una pequeña sonrisa evitando por completo la mirada de quienes los rodeaban. Como si el mundo se detuviera alrededor de ellos.
-Creo que es momento que le pidas matrimonio-susurro Valka con sonrisa pícara causando un fuerte sonrojo en el castaño.
-No creo que sea muy buen momento
-Bueno es tu decisión hijo-sonrió maternalmente intentando dar seguridad a su hijo. Pero en el fondo estaba realmente desesperada de no verlos casados.
El vikingo miro hacia abajo. El amaba a Jack, lo amaba más que a todo otra cosa en el mundo. También amaba a Elsa y Anna, pero es amor diferente, el de ellas es más cariño mucho cariño. Quería estar junto a él de ahora en adelante por toda la eternidad. Más de la que ya habían vivido. Pero, se sentía impotente en sugerírselo entre tantas personas.
Camino a paso lento y temblante, solo fueron como 7 pasos para llegar a la figura del peliblanco, pero sentía que era una eternidad.
Por fin llego al alvino que miraba a su alrededor por los hermosos colores que no fueron afectados por la nieve.
-Hace mucho que no veía este lugar-voltio a ver al vikingo.
Sinceramente lo estaba matando con su ternura. Su hermoso cabello blanco volvió a brillar, sus ojos volvieron a iluminarse en ese bosque invernal que podrías perderte en el.
-Jack yo...-no encontraba palabras para decirlo-hemos...Estado mucho tiempo separado y simplemente yo...
-Acepto-dijo sin rodeos esbozando una sonrisa.
-¿Qué?-dijo el castaño boquiabierto. No lo había dejado hacer nada.
-Acepto ser tu esposo-sonrió.
-¿De verdad?
-Yo era el que quería pedirte lo, pero ahora que tu lo sugieras...está bien.
El castaño no tenía un anillo para colocarle y sellar su trato. De hecho ni siquiera pensaba que le diría que sí.
Elsa se percató de eso y discretamente lanzo un pequeño rayo sobre la mano del castaño formando un pequeño aro de hielo con una pequeña esferita de nieve que simulaba un diamante.
-Yo...-volteo su mirada y se sorprendió al ver el anillo colgando en su mano-Te pido que seas...
"Mi esposo"...
Dio un ultimátum antes de acercarse a los labios del alvino besándolo dulcemente mientras que este enroscada sus brazos en su cuello.
-¡Que el hombre de la luna sea presente de este hermoso acontecimiento!-grito Norte a los cuatro vientos seguido de una fuerte carcajada.
Todos comenzaron a celebrar y dar uno que otro salto de emoción en especial Anna que no paraba de dar pequeños brinquitos mientras entrelazaba su brazo con el de la peliblanca.
El siguiente rato fue muy normal. Era vísperas de la llegada de la primavera al mundo humano y Rapunzel debía ir atender sus deberes. Fue acompañada por Mavis ya que ella se dedicaba a levantar a todos los animales de su internación y prepárales el desayuno.
Mérida tuvo que explicarle a Olaf cada planta, fruto y flor de todo el lugar. Como muestra de que cumplió su apuesta. Lo hizo de mala gana, pero lo hizo.
El muñeco se llevo una muestra de cada de los tres hermosos paisajes formando un enorme ramillete de flores que ni sus pequeños brazos de rama podían sostener.
Anna y Elsa salieron a volar junto con Valka. Según para ayudar a Elsa a cómo controlar a su nuevo amigo, pero en realidad querían darles un tiempo a solas.
-Hasta luego-se despidió Anna a lo lejos-Los veremos en unas horas-grito antes de desaparecer en la neblina.
Jack agitó la mano viendo como poco a poco sus hijas y suegra se alejaban.
-Bien estamos solos tu y yo, es nuestra primer noche de bodas ¿qué quieres hacer?-pregunto Hiccup estirando el cuerpo haciendo que todo los huesos de su cuerpo tronara.
-Pues...-las mejillas de Jack se prendieron en rojo vivo-... ¿Te lo puedo susurrar?
-Si te hace sentir más cómodo-dijo el castaño como si nada.
Jack se acercó lentamente a la oreja de su esposo y le susurro su sugerencia las mejillas del castaño también se tornaron rojas.
-D-e acuerdo-dijo con cierta vergüenza-Creo que deberíamos ir a mi casa, esta a unos metros de aquí.
Tomo suavemente la mano de Jack y ambos comenzaron a caminar.
~Nota de la autora~:
(Bueno este...esto no será tan intenso como yo lo planeaba así que por favor discúlpenme si no le causó una hemorragia nasal de tercer grado, pero un chorrito de sangre o una sonrojo en las mejillas creo que si U.U. Si quieres saber la triste razón de porque decidí hacer esto puedes leerla al final...si quieres... ¡YO NO TE ESTOY OBLIGANDO!).
-Gracias~
.-.
El sonido de sus labios chocando, era el único ruido que salía de la habitación. El alvino solo enredaba sus dedos en las largas hebras del cabello del vikingo. De verdad se sentía ansioso.
-¿Estás seguro de esto?-pregunto el castaño entre jadeos con pequeño hilo de saliva colgando en su labio inferior.
-Totalmente-sonrió tratando de hacer sentir a Hiccup seguro de lo que estaba a punto de hacer ya que hace mucho no lo hacían.
El castaño asintió y volvió a atacar la boca de Jack, pero esta vez un poco más violento.
- Horas más tarde-
El alvino apenas podía mover un musculo su cuerpo estaba lo sentía completamente anestesiado. Hiccup había sido muy rudo con el. Parecía como si quisiera partirlo en dos.
El castaño solo le estaba dando la espalda con el cuerpo completamente brilloso de tanto sudar cubierto por las pieles de animales que tenía su cama. Volteo su cuerpo y noto que Jack seguía en la misma posición desde hace más de diez minutos.
-¿Enserio me pase?-pregunto el castaño apoyando la cabeza en su brazo.
-So-lo algo...voy a estar bien-rio nerviosamente-En parte se que querías vengarte por las ocasiones pasadas que tuvimos "eso".
El castaño solo rio y miro el techo como si fuera lo más interesante del mundo.
-¿Me pregunto que estarán haciendo las chicas?-se pregunto el vikingo.
- Seguramente perdiendo el tiempo-dijo Jack rodando la vista.
.-.
Si, Anna y Elsa se encontraban perdiendo el tiempo, pero en realidad ellas estaban recogiendo cualquier segundo que habían perdido estos últimos años.
Valka como la buena persona que era les enseñó aquel viejo juego que era todo un show para los antiguos ciudadanos de Berk. De atrapar ovejas desde el aire mientras que las ponían en una cesta que representaba el marcador. El propósito era quien recolectar más ovejas mientras montada su dragón ganaba.
Entre ellas recolectaron un pequeño rebaño de ovejas blancas sin olvidar una color negro que será la que valdrá más puntos. La pintaron con colores llamativos que sean fáciles de identificar, pero a la vez no tanto.
Las soltaron entre los dragones con la fuerte amenaza de Valka que si alguien se atrevía a comerse una de las ovejas, se las vería con el alfa, ósea Chimuelo. Obvio que todos accedieron y aguantaron el hambre. Al menos hasta que el juego terminara.
Chimuelo llego de repente volando a hacerles compañía por la obvia razón que quería descansar, pero afuera de la casa de su jinete no se paraban de escuchar ruidos. Aterrizo y saludo a la tres con una reverencia para después tirarse al lado de Cloudjumper que se encontraba sentado tranquilamente.
La alvina dibujo un copo de nieve en su derecho y en el del dragón mientras que Anna se pinto dos simples rayas en sus mejillas y en las de Sunshine.
Subieron rápidamente a lomo de sus dragones y alzaron vuelo. Valka vigilaba desde tierra a cada una que nada les sucediera.
Las ovejas asustadas se escondían bajo las rocas o cuevas y no ser encontradas.
-Aterriza, Aterriza-ordenó Anna a su dragón que bajo unos centímetros antes de llegar al suelo.
Tomo de la cabeza a uno de los peludos mamíferos y lo abrazo para no soltarlo y lanzarlo a la cesta.
-¡Punto para Anna!-grito Valka-¡Apúrate Elsa o tu hermana te ganara!
Elsa resoplo con enojo y pidió al Nader que acelerara el vuelo. Busco entre todo el lugar hasta que con toda su fuerza agarro tres ovejas a la vez. Dos eran agarradas entre sus brazos y la otra era sujetada por la garras del dragón. Las lanzo fuertemente en la bolsa gritando victoriosa.
-¡Como hiciste eso!-grito Anna volando a su lado.
-No lo se...solo habilidad-la alvina encogió los hombros como si nada.
-No creas que esto se acaba aquí Elsy-bromeó Anna siguiendo su paso.
-Ya lo veremos...
Y así pasaron la tarde entre gritos y pequeñas peleas las ovejas iban desapareciendo poco a poco hasta solo quedar "la negra". Ambas estaban empatadas ni más ni menos, así que encontrarla era hasta ahora su mayor deseo.
La oveja se encontraba completamente asustada y temblando de miedo bajo un montículo de roca. Escuchaba los lejanos rugidos de los dragones que traspasaron sobre él una y otra vez sin percibir su presencia.
Las fosas nasales del fulgor resplandeciente aspiraron el olor de la oveja a lo lejos. Sin permiso de su dueña descendió hacia abajo encajando sus garras en el cuerpo del mamífero entre las rocas y volvió a ascender hacia arriba.
-Sunshine lo encontraste-dijo la pelirroja emocionada-¡Ganamos!-grito.
-Oh no,Oh no-dijo la alvina levantando un poco su cuerpo hasta estar completamente de pie sobre la espalda del reptil-No lo hagas.
Sin pensarlo camino sobre la cabeza del Nadder. Ambos dragones iban en fila, enfrente estaba Sunshine mientras que atrás se el Nadder encontraba persiguiéndolo.
La alvina se abalanzó sobre el aire dispuesta a caer a espaldas de Anna y tomarla por sorpresa.
Gran error.
Su pequeña mano no alcanzó a sujetarse haciéndola caer entre los aires.
-¡Elsa!-grito la pelirroja asomando la vista.
Chimuelo alzo la cabeza y se lanzo hacia la nada volando intentando atrapar el pequeño cuerpo de la alvina. Tomo la mano de Elsa con sus patas traseras alzándola al cielo.
Anna y Valka suspiraron aliviadas. El furia nocturna la dejo en el suelo delicadamente. La castaña se acercó a Elsa que abrió lentamente los ojos.
-¿Estás bien?, ¿Te duele algo?, ¡Hay no tu vestido!-miro como el azulado vestido estaba desgarrado.
-Nadder me hizo caer, pero no me duele nada-sonrió Elsa serenamente.
-Lo bueno es que estas a salvo-la mujer le regreso el gesto tomando sus hombros-No sabría cómo explicarle a tus padres de esto.
-Elsa...-dijo Anna aterrizando al suelo bajándose del dragón-¿Te encuentras bien?
-Si solo fue un susto-dijo la alvina.
-Creo que deberíamos finalizar el juego-dijo Valka serenamente.
-Ouw...-dijeron decepcionadas.
-Bueno niña, ¿Quieren algo de comer?-pregunto la mujer.
-Está bien para mí-dijo Elsa-Mientras que no sea nada relacionado con la nieve.
La castaña asintió y entro a la cueva donde estaba la cocina. La alvina la siguió, pero volteo confundida al no ver a su hermana tras ella.
-¿Vienes?-pregunto Elsa con la ceja alzada.
-Si-asintió la pelirroja-Pero antes-tomo a la oveja que aun seguía en sus brazos y la lanzo sobre la cesta de la peliblanca-Haz ganado.
-Gracias-Elsa solo sonrió con ternura.
La pelirroja se acercó a su hermana enredando su brazo en su cuello y ambas entraron de vuelta a la cueva.
"El amor puede cura una herida y también puede desparecer la soledad"...
Hola chamacos:
Ya después de tanto tiempo sin verlos camaradas. Bueno solo vine a entregarles este penúltimo capítulo antes del epilogo, también para decirles las siguientes noticias:
-Mañana es mi cumpleaños (acepto regalos, aun que sean imaginarios).
-Me voy a Disneylandia de hecho mañana yo y mis queridos jefes partimos. De hecho esta noticia me toco de sorpresa. Apenas me la dijeron hace 3 días y grabaron mi reacción a ver si luego la subo a youtube y les paso el link. Y ahorita me dije a mi misma "Ahora o nunca" y subí el capitulo.
-La razón por la cual el lemon no fue tan fuerte como yo planeaba publicarlo. Era que mis jefes me cacharon leyendo un lemon (y eran de los fuertes O.O).Me regañaron me dijeron "Loca, depravada y que no sabía lo que leía y bla,bla,bla…",se que lo hacían para protegerme, pero viven sobre mí. En parte es bueno porque los de mis nueva escuela son buenas personas me tratan bien y todo, pero fuera de la escuela son ahhh…. Por suerte ustedes fueron los que me salvaron por sus tan buenos comentarios por mi papas se compadecieron de mi (si ellos leyeron la historia y han de admitir que les gusto en especial a mi mama).Así que hice el lemon a escondidas, de hecho primero escribí la historia sin esa parte y luego después de que la hayan leído escribí el lemon .Aparte no tuve tiempo de hacerlo más extenso, pero prometo hacer algo mejor.
-Me dieron un reglazo en la mejilla se perdonaron, estoy consciente que fue por accidente nadie tiene tan buena puntería para que fuera apropósito.
-Y si…la que está en la foto de perfil claramente soy yo o ¿no? Bueno ni siquiera yo me reconocía me hicieron una sesión de fotos el Viernes.
-Planeaba hacer un espacio en "ask" para responder las preguntas que ustedes me quieran hacer, pero involucrare a Hiccup y Jack. Ya saben desde el fic "Nuestro Mundo Fantástico" yo los mantengo * ¡RECHAPOS HIZE SPOILER!*. Las contestare con dibujos hecho por mí. Yo no soy de esas personas que "Hay que bruta que dibujazos", pero hay que darle una oportunidad.
-Y…eso es lo que tengo que decir, gracias, estaré ausente unos días. De hecho por ser tan pacientes el próximo capítulo Jack estará esperando una hermosa criatura dentro de su ser. Según yo así planeo darle fin al fic, pero solo la primera parte. Planeó hacer una secuela ¿Ustedes que piensan al respecto? (Escríbelo en los comentarios).
-Bueno Chao! "La aventura nos aguarda"…
P.D: Mi mama les manda saludos.-. (Lo sé es raro que así termina una historia).
