Capitulo I

EL ULTIMO ADIOS (segunda parte)

Ahome e Inuyasha fueron interrumpidos por el chofer que les dijo que habían llegado a la Universidad. Inuyasha salio primero y después Ahome.

Ahome se dirigió a sus clases mientras que Inuyasha la esperaba en los alrededores de la universidad,

Inuyasha tenia un lugar muy especial en donde esperar a Ahome siempre se dirigía al mismo lugar se trataba de las canchas de tiro con arco y flechas; en donde le gustaba observar a la maestra de la clase de quien el se había enamorado en secreto, el investigo todo acerca de ella su nombre, su edad, si era soltera, que le gustaba, en fin todo, y lo que descubrió fue lo que hizo que se enamorara de ella; la maestra se llamaba Kikyo tenia 22 años era soltera además de todo era la maestra de Ahome pero a la ves ella estudiaba en la universidad, era sorprendente las cualidades de la mujer que había robado su corazón.

Ahome tomo sus clases sin ningún problema, tocaron el timbre de salida y esta salio en busca de Inuyasha, ella ya sabia perfectamente en donde encontrarlo.

Inuyasha contemplaba a Kikyo con ternura y con mucho cuidado de que ella no lo fuera a notar… pero fue sacado de su trance por una voz curiosa

- Si te gusta deberías hablar con ella, no pierdes nada ¿o si?, anda ve yo te esperare aquí. – decía esta ingeniosa niña, mientras observaba el lugar en donde se perdía la mirada del chico.

- mmm, pues aunque no lo creas tengo que mucho que perder y prefiero ahorrarme la vergüenza de que me rechace – comentaba Inuyasha, mientras se daba vuelta y miraba aquellas orbes achocolatadas que lo alarmaban diciéndole que nada bueno pasaría.

- Bueno si no lo haces tú, lo haré yo…así que con tu permiso. – Dijo Ahome, al mismo tiempo en que tomaba de la mano a Inuyasha y lo arrastraba por el jardín y hasta llegar frente a la hermosa joven de piel blanca, la causante de todos aquellos locos impulsos.

- ¡¡Buenas tardes profesora!!

- Buenas tardes Ahome ¿que te trae por aquí? – Preguntaba curiosa Kikyo - Que yo recuerde tus clases son hasta mañana. -

- Así es profesora pero es que tenia una duda hacer de la clase pasada, el ultimo tiro que hicimos ¿como se llama?, es que estaba algo distraída y no logre escuchar cuando usted menciono su nombre.-

En lo que Ahome y Kikyo conversaban Inuyasha estaba como piedra detrás de su protegida, su corazón latía a mil por hora y su respiración se hacia mas obvia, sus nervios eran cada ves mas evidentes, tenia el deseo incontrolable de abrazarla, de besarla, de acariciar sus sedosos cabellos, de tocar su piel, de sentir su calor y entonces-

- ¡Ahh por cierto!, que maleducada soy, como pude ser tan grosera, Profesora le presento a Inuyasha el es mi guardaespaldas -

- Inuyasha te presento a mi profesora, la señorita Kikyo.-

Kikyo extendió su mano pero al parecer Inuyasha aun no procesaba la información y gracias a un codazo que Ahome le proporciono reacciono y estrecho la mano de Kikyo, cuando esto sucedió Inuyasha sintió como una corriente recorría todo su ser, una sensación que nunca había experimentado con nadie.

Al mismo tiempo kikyo sintió la misma corriente pasar por su cuerpo esto hizo que los dos se miraran fijamente a los ojos así estuvieron por un par de minutos, todo se volvió un silencio entre ellos dos como si algún campo estuviera rodeándolos por que no escuchaban a nadie a su alrededor.

Ahome se sentía incomoda con aquella escena, y pensando en que no debía interrumpir ala pareja, se dispuso a hacerlo ya que si no se quedarían ahí todo el día

- cof, cof

Inmediatamente Kikyo e Inuyasha reaccionaron poniéndose rojos e instintivamente agacharon la cabeza.

- Bueno profesora nos vemos mañana en la clase hasta luego – Decía algo divertida Ahome por las reacciones de ambos.

- Me dio gusto conocerte Inuyasha – musito todavía algo nerviosa Kikyo.

Inuyasha tuvo que tragar saliva antes de poder contestar. -El gusto fue todo mió hasta pronto Señorita Kikyo, espero verla mañana. -

Se retiro detrás de su protegida, con ese toque de elegancia y de modelo salido de alguna revista, dejando aun más nerviosa a Kikyo por aquella sensación.

Ahome llego hasta la limosina que la estaba esperando, Inuyasha rápidamente le abrió la puerta y le dijo:

- No creas que te has salvado, tú y yo tenemos que hablar de lo que hiciste -

- Por favor no me digas que no te gusto, no finjas se que en el fondo estas súper agradecido, pero no tienes que darme las gracias he – comentaba su protegida con una sonrisa limpia y sincera.

El chico no pudo evitar su asombro al ver aquella sonrisa en Ahome, aunque solo fue por unos instantes ella había dejado esa mascara de dolor y tristeza e hizo una sonrisa sincera y esto le causo algo de satisfacción al propio Inuyasha.

- Ten cuidado alguien puede notar que no eres un ogro al cual temerle. – dijo Inuyasha en tono de burla y juego.

Ahome en el instante borro aquella sonrisa. - Inuyasha tú más que nadie sabe que esto solamente pasa contigo y nadie se debe de enterar, de acuerdo.

- No te preocupes tu secreto esta a salvo conmigo, me lo llevare hasta la tumba – dijo riendo por lo bajo.

- Ya es suficiente, van a creer que estas loco por reírte solo, además ya vamonos se me hace tarde para ir de compras, y después tengo que llegar a la cena con mi papa, así que en marcha.

Inuyasha cerro la puerta tras de el y la limosina se puso en marcha hacia el centro comercial en el camino Inuyasha dijo algo que dejo pensando a Ahome.

- ¿Sabes?, tu actitud me recuerda a una personita, siempre llevando una mascara de frialdad e indiferencia, una mirada de odio hacia el sexo opuesto.

El chico la había descubierto, sabia que solo se mostraba fría e indiferente con los hombres, cada ves que un hombre se le acercaba su mirada parecía fulminarlos, los miraba con tanto odio que esto hizo que el propio Inuyasha se preguntara que tal ves todo esto era por que un hombre le había hecho daño, ¿pero que grande pudo ser el daño para que ella los mirara con odio?, esto entretenía la mente de Inuyasha mientras iba en la limosina.

La pelinegra pensaba en las palabras que acababa de decir su guardaespaldas, se decía una y otra vez que no era posible que en este mundo existiera alguien mas parecido a ella, este misterioso personaje intrigaba a la joven mujer.

Nuevamente fueron sacados de sus pensamientos por el chofer que anuncio la llegada.

- Bien es hora de las compras, ¡vamos Inuyasha!, no te retraces que ya casi no tengo tiempo. – le gritaba la chica, al momento que entraba al centro comercial, dejando atrás a su protector.

Inuyasha la siguió un poco a prisa, ya que ese era su trabajo pero de lo que nadie se había percatado era que un carro negro los había seguido desde la escuela….

Aquí les dejo la segunda parte del primer capitulo, me alegro que les haya gustado y mas me alegra ver que Mary-chan anda por aquí dejándome comentarios, ¡Arigatou!

Gracias a todos, sigan dejando sus mensajitos, mil besos.