Capitulo I

EL ULTIMO ADIOS (tercera parte)


En el carro misterioso se encontraban 4 personas, ninguna con buenas intenciones, el propósito al que habían ido a ese lugar, estaba por saberse.

- necesito que esta ves hagan bien su trabajo – decía un hombre sombrío, con voz profunda y tenebrosa, a simple vista se podía notar que era un hombre de mundo, alguien con poder y dinero la perfecta combinación según el.

- si "Jefe" no se preocupe esta ves estamos bien preparados – comentaba un segundo hombre, sus ojos destilaban miedo y preocupación, miedo por que aquel hombre al que había llamado "Jefe" era un mafioso temido en todo el mundo, y preocupación de que si no llegaba a realizar el trabajo correctamente al día siguiente estarían yendo a su funeral.

- así es, le prometemos que nada se interpondrá le traeremos a Ahome Higurashi viva o muerta – decía un tercer personaje apoyando a su compañero.

- no seas estúpido - lo golpeo aquel hombre al que llamaron "Jefe" - la quiero viva y sin ningún rasguño, pero al guardaespaldas pueden matarlo no me sirve de nada.

- Entendido señor, la llevaremos al punto acordado, confié en nosotros – decían ambos hombres saliendo del automóvil, uno aparentemente sobándose la mejilla derecha por aquel golpe que le dieron.

El coche arranco dejando a los secuestradores, quienes entraron en el centro comercial detrás de Ahome e Inuyasha.

- Bankotsu cuando te hayan dado a la chica, los eliminas, no necesitamos más inútiles – decía el "Jefe" a su mano derecha.

- ¡Como usted ordene! – contesto Bankotsu con una sonrisa de maldad pura en sus labios, el matar era uno de sus oficios favoritos.

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El tiempo pasaba y Ahome iba de tienda en tienda comprando ropa, zapatos, todo lo que veía y le gustaba lo compraba, simplemente no se podía resistir.

Inuyasha solamente la veía ir de un lugar a otro y probándose la ropa, aunque el no tenia sentimientos de amor hacia Ahome no podía negar que era una mujer muy hermosa, cualquier ropa que se probaba le quedaba muy bien.

- por fin, pensé que esto no terminaría nunca – decía Inuyasha acompañado por un suspiro de cansancio, justamente al salir del centro comercial con todas las compra de Ahome.

- no exageres y eso que no compre mucho – le respondía Ahome con un tono de burla -

- ¿Cómo?, si casi te traes toda la tienda – contradijo Inuyasha, sin poder creer la cantidad de paquetes que llevaba, parecía que Ahome hubiera comprado cosas como para todo el año.

Inuyasha y Ahome continuaron su caminar, mientras llegaban a donde se encontraba la limosina que los esperaban, de pronto dos hombre salieron de entre las sombras.

Uno golpeo a Inuyasha en las piernas ocasionando que este se cayera mientras que el otro tomo por sorpresa a Ahome, tapándole la boca y arrastrándola lejos de ahí.

- ¡malditos¡ni crean que se van a salir con la suya! – Grito Inuyasha al momento en que sacaba su arma, disparándole ágilmente al hombre que se llevaba a su protegida.

Ahome se quedo paralizada cuando oyó el disparo, este le rozo la mejilla derecha, instantáneamente el cuerpo de aquel hombre que la llevaba cayó muerto en el suelo, se podía ver un orificio en su frente del cual brotaba algo de sangre.

- ¡Como te atreves, eres un desgraciado mataste a mi hermano! – grito eufórico el otro hombre, apuntándole a Inuyasha desde una corta distancia, solo dos disparos realizo, pero estos fueron suficientes.

El silencio cubrió la escena, parecía que todo ocurría en cámara lenta, uno de los disparos atravesó el estomago y el otro entro por el hombro de Inuyasha, haciendo que este cayera al suelo inconsciente.

El secuestrador huyo después de hacer los disparos desapareciendo en la obscuridad de la noche.

Ahome aun seguía de pie, alado del segundo hombre que ahora estaba muerto, todo se volvió tan oscuro para ella, después de unos segundos pudo notar que Inuyasha estaba en el suelo y que no se movía.

- ¡Inuyasha! – Grito la pelinegra, ese grito tan desgarrador que reflejaba el dolor de aquella perdida, corrió a lado de su protector y se tiro al suelo junto a el.

- ¡Respóndeme¡no me hagas esto! - decía Ahome, mientras lo sacudía violentamente para poder despertarlo - ¡no lo soportaría una vez más, no; por favor abre los ojos, mírame, regáñame, haz algo te lo suplico!

El chofer de la limosina que no se encontraba tan lejos llego al lugar y corrió a donde se encontraba Ahome, tomo el teléfono celular y hablo a una ambulancia.

- Señorita debe entrar a la limosina es peligroso que siga aquí, el que hizo esto puede regresar, por favor acompáñeme – dijo el chofer con mucha razón, tomo a Ahome de los hombros, pero aun así no pudo separarla del guardaespaldas.

- ¡Déjame! - le grito la pelinegra - esperare aquí a la ambulancia no lo dejare solo -

El chofer se quedo con ella mientras esperaban a que llegara la ambulancia, este miraba con asombro a la joven mujer, se le hacia muy raro que ella estuviera mostrando ese tipo de sentimientos, ya que todo el mundo la conocía como alguien fría y arrogante, también había otra cosa que también lo intrigaba, eso era el hecho de que ella no estaba llorando, si se le veía preocupada, angustiada pero en sus ojos simplemente había una expresión de impotencia, sin ninguna lagrimas ni mas nada.

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La ambulancia llego junto con varias patrullas de policía, Ahome dejo que los paramédicos hicieran su trabajo.

Uno de los paramédicos vio que Ahome sangraba de la mejilla derecha y se dispuso a revisar la herida, la pelinegra no hizo ningún gesto de dolor estaba como en un trance, preocupada por Inuyasha, no sentía nada, ni su propio dolor. El paramédico termino y Ahome seguía sin moverse.

- ¿se pondrá bien? – pregunto la pelinegra antes de que el paramédico se alejara de ella.

- haremos todo lo posible – le respondió este, alejándose de ella para subir a la ambulancia junto con su compañero.

La ambulancia se alejaba, mientras al lugar llegaba otra limosina de la cual salió el padre de Ahome con dos guardaespaldas, este ordeno que la trajeran inmediatamente.

Ahome camino hasta donde se encontraba su padre y este la abrazo.

- Me alegra tanto que estés bien, Inuyasha cumplió con su palabra de protegerte – la pelinegra lo miro un poco incrédula por aquellas palabras -no te preocupes hija yo me encargare de que reciba la mejor atención médica -

- preferiría que te encargaras de encontrar a la persona que hizo esto, no merece estar libre – le dijo a su padre, este la miraba con dolor, ya que los ojos de Ahome se fundían en odio.

Ahome entro a la limosina junto con su padre y los guardaespaldas, ella le pido a su padre que por favor la llevaran al hospital a donde habían llevado a Inuyasha.

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Al llegar al hospital y antes de que la pelinegra bajara de la limosina su padre ordeno a los dos guardaespaldas que estaban ahí, que se quedaran con Ahome y que la cuidaran.

- no te preocupes Papa, voy a estar bien – le decía la pelinegra a su padre, ya que en estos momentos lo que menos necesitaba es estar sobreprotegida con dos guardaespaldas.

- Es solo por precaución, ya mañana buscare… - Ahome salió de la limosina azotando la puerta de la misma sin darle tiempo a que su padre terminara aquella frase, no podía creer que su padre estuviera pensando en eso precisamente.

La pelinegra entro a urgencias, se acerco a una enfermera que estaba ahí y le pregunto sobre Inuyasha, un doctor le dijo que tenían a su guardaespaldas en la sala de operación y que no sabia cuanto tardarían.

Después de 6 largas horas salió una camilla de la sala de operaciones, en ella se podía ver a un hombre inconsciente por los sedantes, ese era Inuyasha, un doctor se acerco hasta la pelinegra.

- La operación ha sido todo un éxito, ahora todo depende de Inuyasha, ya que esta en una lucha interna para poder despertar, de ahí en fuera, ya esta fuera de todo peligro – dijo el medico orgulloso de lo que había logrado con aquel paciente.

- No sabe que alivio es oír eso doctor – dice la pelinegra con un suspiro que alivia su alma - la verdad es que me tenia algo preocupada la operación, pero al oírlo decir que ya esta fuera de todo peligro me siento mucho mejor.

Ahome le agradece al doctor todo lo que hizo por Inuyasha y se dirige a la habitación en donde le dijeron que llevaron a Inuyasha.

La pelinegra llega hasta la sala de cuidados intensivos, divisa la habitación en la cual se encuentra su protector, se detiene frente aquella puerta, puede sentir como su alma esta en una lucha, en si debe entrar o no.

Decide entrar, puede ver como Inuyasha se encuentra dormido, por así decirlo, se sienta a su lado y lo toma de la mano, puede escuchar aquel silencio ensordecedor que se hace presente.

Ahome pensaba mucho en todo lo que sucedió, ella se sentía culpable por lo que le había pasado a Inuyasha, pero ya todo había pasado y no había nada que hacer, por mas que quisiera ella no podía regresar el tiempo, lo hecho, hecho esta y punto.


Amigas que emoción, aquí les dejo la tercera parte de este capitulo, me alegra que les este gustando esta historia y quisiera que me disculpen por no postear antes.

Dejen sus reviews que son importantes para mí.

Saludos y Besos…