Capitulo IV

ME GUSTAN LOS RETOS Y ¿A TI?


El Sr. Higurashi no entendía nada de lo que estaba pasando, acaso estos dos se conocían de algún lado, y por la reacción de cada uno no se caen nada bien.

- ¿Que acaso ustedes ya se conocían?- pregunto confuso.

- ¡No para nada! – Ahome - ¡Bueno si, pero! – Sesshoumaru. Contestaron al mismo tiempo.

- Bueno, decídanse que sigo sin entender que pasa – dijo mas confuso pero divertido por aquella situación.

- si nos conocemos o no, creo que no tiene importancia – tomando ella la iniciativa con su característico tono frio e indiferente.

- papa, mejor explícame que es lo que acabas de decir, por que si bien recuerdas yo ya tengo guardaespaldas y ese es Inuyasha, y no necesito otro y mucho menos este, además…-

- Ahora veo que a ti no te importa nada, ni siquiera mi hermano que esta en un hospital inconsciente – interrumpió a la pelinegra, lo dijo solo por molestarla, ya que se había cansado de oírla decir tantas tonterías.

- hija, Sesshoumaru tiene razón, Inuyasha esta en el hospital y el no puede cuidar de ti en su estado – apoyo aquel comentario.

Al parecer sus oídos la estaban traicionando, había escuchado bien, su padre estaba de parte del monigote. Se quedo atónita un segundo.

- pero papa – trato de repeler la decisión - Esta bien – supuso que discutir aquella decisión no traería nada bueno

- Solo que todo esto lo aceptare hasta que Inuyasha se recupere, después de eso, este "monigote" se va – contemplo de arriba abajo a Sesshoumaru.

- de acuerdo, entonces todo arreglado – el Sr, Higurashi suspiro tranquilo al ver que su hija no hizo mas escándalo por el nuevo guardaespaldas, de pronto alzo su vista hacia Sesshoumaru.

- Esta usted de acuerdo joven Sesshoumaru o ¿tiene algún inconveniente? -

- Solo uno – contesto, esto hizo que la atención de ambos estuviera en el.

- ¿Cual? – cuestionaron padre e hija inmediatamente.

- Que este "monigote" tiene su nombre, y es Sesshoumaru – arrogante y frívolo, dirigió su mirada hacia la pelinegra, como dándole a entender que no se metiera con el.

- ¿Así?- contesto Ahome acercándose poco a poco a el - Pues yo te digo como se me antoje, que para eso te pago, así que si yo quiero, te puedo llamar Oscar, David o Firulais¿como ves? – dijo retadoramente a escasos centímetros del rostro de Sesshoumaru, claro que para esto tuvo que ponerse de puntitas.

En tanto, el papa de Ahome simplemente se aparto de la bomba de tiempo que estaba apunto de explotar, miraba a Sesshoumaru como tratando de adivinar lo que este contestaría, al parecer alguien había encontrado la horma de su zapato.

- no puedo creer lo que esta mocosa me esta diciendo – pensaba asombrado, percatándose también que una pequeña chispa se encendió al verla tan cerca de su rostro.

- Pues en ese caso, tendré que hacer que te aprendas mi nombre, ya sea por las buenas o por las malas – dándole una sonrisa sexy.

Se separo inmediatamente al ver lo cerca que estaba de el, algo se removió en ella cuando Sesshoumaru le sonrió de aquella forma, solo pudo dar un pequeño gruñido de enojo y se dio la vuelta.

- veo que se entienden perfectamente, así que si no hay otro asunto que tratar los dejo, se me hace tarde para el trabajo, Sesshoumaru dejo la vida de mi hija en tus manos, por lo que he visto se que sabrás lidiar con el trabajo – comento estrechando la mano de su nuevo guardaespaldas.

- Nos vemos en la cena mi niña – le dio un beso en la mejilla y salió del comedor.

Después de salir su padre, Ahome se encamino hacia la salida, en la sala tomo su mochila.

- Apúrate que por tu culpa por primera vez llegare tarde a la universidad – mintió solo para fastidia a su nuevo dolor de cabeza, de pronto se detuvo y dio media vuelta para ver donde estaba Sesshoumaru.

Al momento que Ahome empezó a caminar, el ojidorado fue detrás de ella, no era la primera ves que era un guardaespaldas, sin poderlo evitar choco contra su protegía ya que esta se detuvo de improviso.

El choque fue tan fuerte e inesperado que Ahome perdió el equilibrio, estuvo a punto de caer pero los reflejos de Sesshoumaru lo impidieron.

Rodeo su cintura y la atrajo hacia el, el contacto y la cercanía de ambos cuerpos provoco el despertar de un sinfín de sensaciones nuevas, de pronto cada uno sintió una electricidad que pasaba por su cuerpos.

- Que es lo que me pasa, por que me siento así con el – pensó, su alarma interna se encendió, sabia que esto no era nada bueno, y que era mejor alejarse, nadie mas volvería a lastimarla.

- por que esta niña confunde mis sentimientos, acaso esta jugando con mi mente o es algo mas – pensaba, se separo de ella inmediatamente y se dijo a si mismo que esto no volvería a pasar.

- fíjate por donde caminas – dijo rompiendo el silencio – vámonos – salió de la casa.

Ambos subieron a la limosina y partieron rumbo a la universidad, en el vehiculo Sesshoumaru seguia asombrado, al parecer esa niña no era la novia de Inuyasha si no su protegida, vaya sorpresa que se llevo al verla, aunque si lo pensaba bien, ella y su hermano debian ser algo mas que protector y protegida, ya que ella estaba en el hospital.

Dejo aquellos pensamientos aun lado y se dispuso a tratar de terminar el dia sin que ningu de los dos se mate.

-.-

Dos semanas después, ambos se encontraban en una mañana habitual, habían salido temprano ese día y se dirigían hacia la universidad, en el trayecto cada uno iba absorto en sus pensamientos, cuando de pronto el celular de Ahome sonó.

- Bueno - contesto enseguida, preguntándose quien le hablaría, pocas personas tienen su número telefónico y el número que aparecía en la pantalla era desconocido.

- Ahome, preciosa ¿eres tu? – Escucho atenta – Si¿Quien habla? – pregunto al no reconocer aquella voz.

Por su parte Sesshoumaru tenía el oído agudo para poder escuchar algo de la conversación discretamente.

- Mi amor me sorprende que no te acuerdes de mí, me rompes el corazón- decía arrogantemente la persona al otro lado de la línea.

Ahome reconoció inmediatamente aquella forma de hablar, se sorprendió la ver el descaro que tenia de volver a llamarla, después de lo sucedido espero que hubiera entendido, pero al parecer no fue suficiente.

- Te dije que no me volvieras a hablar, después de lo que paso la última vez, lo menos que quiero es saber de ti – estaba furiosa.

- Pero mi amor ya me disculpe mil veces contigo, te juro que no sabia lo que hacia.

- En primera no soy tu amor, así que deja de llamarme de esa forma, en segunda sabias perfectamente lo que estabas haciendo así que no me vengas con cuentos y por ultimo no tengo ni tiempo, ni ganas de discutir hoy contigo, bastante tengo con soportarte en la universidad así que Adiós – colgó sin remordimiento.

- Definitivamente este no será mi día – suspiro tratando de controlarse.

- vaya, vaya, vaya, que manera de mandarlo al diablo, esta niña si que tiene carácter, pero quien será esa persona y por que la llamo "mi amor", acaso será su novio - se sacudió su cabeza de un lado a otro, no era posible que estuviera pensado en eso.

El teléfono de Ahome volvió a sonar, ocasionando la atención de ambos, por su parte la pelinegra pensó de que se trataba otra vez de ese tonto al ver el numero desconocido en su celular.

- Te dije que no me volvieras a llam… -

- ¿Usted es Ahome Higurashi? – interrumpió la voz de una mujer al otro lado de la línea.

- Si, soy yo¿Quien habla? – su curiosidad la lleno al oír la voz de aquella mujer tan formal.

- Le hablamos de la estación de policía, tenemos a una mujer encerrada que dice que la conoce y pide que venga de inmediato – dijo la mujer, aparentemente revisando algunos archivos por computadora.

- Me podría dar la dirección de donde se encuentra por favor – no se inmuto para nada, ni le extraño la llamada, sabia perfectamente de quien se trataba.

- Estación de Policía "The shield" en Walk street, numero 18 – concluyo la mujer.

- Estaré ahí en 30 minutos, gracias – colgó y muy a su pesar tenia que cambiar su ruta.

- Michael, cambiamos de rumbo, por favor dirígete a la estación de policía "The Shield" en Walk street numero 18, y date prisa – se sentía molesta, al parecer su día se ponía cada vez peor.

El ojidorado giro su cabeza y dirigió su mirada hacia Ahome.

- ¿Por qué nos dirigimos hacia la estación de policía – pregunto, pero no hubo respuesta de la pelinegra. Solo pudo ver como Ahome apretaba un botón provocando que la ventanilla que comunicaba con la cabina de enfrente se cerrara.

Sesshoumaru respiro profundamente, debía tranquilizarse, esa niña estaba acabando con la poca paciencia que tenia. Decidió esperar a llegar a la estación de policía para saber la razón.

Después de media hora llegaron, Sesshoumaru bajo y le abrió la puerta a su protegida, Ahome salió de prisa sin darle tiempo a su guardaespaldas de que le digiera alguna palabra.

La pelinegra se veía muy molesta, entro a la estación y se dirigió hacia una mujer policía que se encontraba en una pequeña recepción.

- Disculpe soy Ahome Higurashi, me hablaron hace unos momentos diciendo que tienen a una mujer encerrada que pidió verme – comento cortésmente, a pesar de su enojo.

- Ah si, es por aquí, sígame – la mujer se puso de pie para conducir a Ahome.

- Espérame aquí, no necesito que entres conmigo, no creo correr peligro en un estación de policía ¿o si? – sin darse la vuelta le dijo en un tono sarcástico.

Sesshoumaru solo pudo ver como la pelinegra caminaba detrás de la policía, sus impulsos estaban al máximo, Ahome había sobrepasado sus límites, pero no podía dejarse vencer.

La pelinegra entro a un cuarto en donde se encontraba varias celdas de prisioneros y en una de ellas reconoció a una mujer.

- Por que no me sorprende verte aquí y en este estado – dijo al vela con el pelo algo revuelto y oliendo a alcohol.

- Ya déjate de tonterías y paga la fianza para que me saquen de aquí – le contesto exasperada.

Ahome hizo los trámites necesario y pago la fianza para que dejaran en libertan a la mujer.

- Espero no volverte a ver en un largo tiempo - le dijo un policía a la mujer mientras abría la celda en donde estaba.

- Si, si, si, yo también espero no volver a este lugar – contesto asqueada saliendo de la celda.

- Vámonos que tengo cosas que hacer, yo si tengo una vida – le dijo molesta a la mujer - Gracias oficial espero no volverlo a ver, en buen sentido – aclaro.

- Si no se preocupe yo entiendo – contesto despidiendo a ambas mujeres.

Ahome y la mujer salieron del cuarto y recorrieron el pasillo hasta la salida de la estación, Sesshoumaru estaba afuera recargado en la limosina esperando a que saliera, cuando la vio salir con una mujer, al parecer estaban discutiendo.

- No puedo creer que te arrestaran de nuevo, pero en que estas pensando Kagura, tienes 23 años por Dios tienes toda una vida por delante y lo único que te importa es estar con esos maleantes metida en problemas – trataba de que su hermana entrara en razón, le molestaba su actitud tan despreocupada.

- Por favor Ahome, no me vengas con sermones, no eres nadie pare decirme que puedo y que no puedo hacer, limítate a venir cuando te lo pido y ya – no le dio importancia a los comentarios de su hermana.

Sesshoumaru observo y escucho la discusión que se estaba dando entre las dos mujeres, pero aun no entendía que era esa tal Kagura para Ahome, el chofer abrió la puerta de la limosina y las dos mujeres entraron en ella, primero Ahome y detrás Kagura.

Antes de entrar a la limosina Kagura observo a Sesshoumaru y le sonrió coquetamente guiñándole un ojo. El ojidorado no le dio importancia y subió en la parte de enfrente, a lado del chofer.

La limosina se puso en marcha y la discusión continúo.

- Debes ser mas considerada Kagura, si mi papa se llega a enterar no sabes el daño que le causarías – comento la pelinegra seriamente.

- No me digas, yo para el no existo, para mi el murió el mismo día que… -

- ¡Cállate! – Interrumpió, sabia por donde iba el asunto - No la metas en esto, no se te ocurra mencionarla en tu defensa – estaba llegando al limite de su paciencia.

- Michael déjame aquí – le ordeno al chofer al ver la reacción de Ahome.

La limosina paro y Kagura miro a Ahome antes de salir.

- No eres la única a la que le duele que ella se haya ido – dijo con algo de dolor.

- Pero soy la única a la que le importa – contesto con desprecio e indiferencia.

Kagura salió de la limosina y azoto la puerta furiosa, nunca podría ganarle a su hermana, siempre estaba por encima de todo, se lamentaba el hecho de que no la hubieran matado la otra noche.

El ojidorado escucho la discusión y por fin entendió que aquella mujer que Ahome saco de la cárcel era su hermana, la mayor de todas, el padre de Ahome había mencionado que tenia tres hijas pero no le había dicho el nombre de cada una, ahora Sesshoumaru tenia otra interrogante, quien era la mujer de la cual ellas hablaban y a la cual Ahome cela mucho.

Definitivamente esa niña era todo un misterio pero aun más que un misterio seria todo un reto entrar en su vida y descubrir lo que su corazón oculta con tanto dolor.

Sesshoumaru voltio a ver a Ahome tratando de ver alguna expresión en su rostro, pero no veía nada, solo aquella mirada fría.

- ¿Que?, tengo algo en la rostro – comento la pelinegra sacando de sus pensamientos al ojidorado.

Se molesto por el comentario y le ordeno al chofer que se estacionara en ese parque que se veía solitario y apartado. La limosina se estaciono y Sesshoumaru bajo y le abrió la puerta a Ahome para que saliera.

La pelinegra se encontraba un poco confusa por el comportamiento de su protector, se asusto al escuchar la voz molesta de Sesshoumaru, pero estaba loco si creía que le demostraría aquel miedo.

Con una actitud arrogante y fría, Ahome salió de la limosina.

- ¡¿Pero quien te crees que eres?! – le dijo enojada - por que paras así, no tienes ningún derecho-

Sesshoumaru la agarro del brazo y la arrastro hacia el parque que estaba solo, ella no entendía lo que pasaba estaba tan sorprendida, enojada y confundida, de todo lo que estaba pasando, por que se comportaba así.

- Esto se termina aquí - dijo soltándola del brazo

- ¿de que hablas? – confundida por las palabras de Sesshoumaru.

- Durante dos semanas he soportado todos tus caprichos, groserías y desplantes de niña rica, pero ya me canse, la próxima ves que quieras hacer algo o cambiar de planes primero lo consultaras conmigo antes de hacerlo - le dijo en un tono frió y serio.

- Si mi hermano te consentía todo es su problema, pero yo trabajo diferente y no necesito ser niñero de una niña rica como tu – concluyo.

Ahome escuchaba las palabras de su nuevo guardaespaldas atentamente, aunque por dentro le asustaba algo la actitud de Sesshoumaru pero no debía demostrar su temor así que su apariencia seguía fría y sin emociones, ella no dejaría que nadie la intimidara o al menos no le haría saber a esa persona que esta asustada.

- ¿Me estas escuchando? - miraba fijamente los ojos de Ahome esperando por una respuesta.

- Mira pongamos las cosas en claro, yo hago lo que se me da la gana y a ti no te debería importar ya que pase lo que pase te pagan un sueldo, así que lo único que te debería de preocupar es mantener tu trabajo y eso seria si no me matan – dijo sin darle tanta importancia a cada palabra.

Sesshoumaru al escuchar las ultimas palabras de la pelinegra varios recuerdos pasaron por su mente.

- No vuelvas a mencionar eso – se acerco a ella y la tomo de los hombros, cambiando su tono de voz.

- Mi trabajo es protegerte y si algo te pasara no me lo perdonaría, no de nuevo, si es necesario daría mi vida por ti – se oía preocupado.

Las palabras de Sesshoumaru entraron como una fecha que se clavaba en su corazón, dio tres pasos hacia atrás zafándose del agarre de Sesshoumaru, no entendía porque había dicho eso, tenia tantos sentimientos encontrados, al principio sintió alivio al escuchar esas palabras pero después temor de que alguien mas muriera por protegerla.

Sesshoumaru noto un cambio de expresión en el rostro de pelinegra al decir estas palabras, estaba tan sorprendido, por primera ves ella cambio su expresión fría por asombro y confusión.

Ahome tenia que hacer algo el había descubierto su cambio, había jurado que ninguna persona pase lo que pase debería verla vulnerable.

- Pero que tonterías estas diciendo – comento indiferente.

- No son tonterías – contesto inmediatamente, tomando aire, al parecer la discusión no terminaría ahí.

- Esta bien, esta bien – dándose por vencida - te consultare antes de hacer algo, pero no esperes mas de mi, no necesito tu permiso - se dio la vuelta para volver a la limosina.

No pudo continuar con la discusión, no quería oír sus motivos o sus palabras de por que quería protegerla, sin saber por que, eso le causaba una rara sensación.

Sesshoumaru sonrió, ya que no se creía que había ganado la batalla.

- Pensé que seria más difícil - mirando a Ahome que estaba de espaldas

- habrás ganado una batalla, pero no la guerra, así que ve quitando esa sonrisa de tu rostro – dijo al verlo sonreír.

- Sabes, me gustan los retos – dejo de sonreír y camino detrás de ella.

- Pues a mi me gusta ganarlos – subió a la limosina.

Cada uno lucharía su propia batalla para ganar la guerra, pero tal vez en cada una de las batallas en donde la frialdad e indiferencia son las armas más letales, el amor y el corazón harán su mayor esfuerzo para salir vencedores.


Si, por fin el capitulo 4, gracias a todos pos sus comentarios, y por seguir leyendo mi historia, espero y disfruten este capitulo.

Hata pronto

Saludos.