Capitulo V
SECRETOS DECUBIERTOS
En la universidad de OXFORD el timbre sonó anunciando el fin de la última clase y el inicio de la vacaciones de verano, una joven estudiante salía de prisa hacia los jardines sin interés en nada ni en nadie, ya en ellos se encontró con un joven apuesto quien se encontraba sentado en una banca de concreto como esperando a alguien.
- Como siempre te encuentro sin hacer nada – dijo fría e indiferente
- Pues mi trabajo acaba de llegar, así que mientras no estés aquí, no me queda nada que hacer – contesto sin importancia
Ambos caminaron hacia una limosina negra que ya los esperaba, subieron a ella y se dirigieron hacia el hospital.
Ya habían pasado 2 meses desde aquel incidente en el que intentaron secuestrarla y en el cual su guardaespaldas y amigo había sido herido de muerte, también era el tiempo en el que Ahome conoció por así decirlo a su nuevo guardaespaldas, aunque al principio la idea no le agrado tanto con el tiempo aprendió a aceptarla.
- Date prisa que quiero despedirme de Inuyasha antes de irnos - dijo subiendo las escaleras del hospital ya que para su buena suerte los ascensores estaban fuera de servicio.
- Voy detrás de ti, además no creo que Inuyasha vaya a salir corriendo del hospital, prácticamente esta atado a esa cama – contesto sin darle importancia a cada palabra.
- Si lo se, no tienes por que recordármelo – dijo seria, lo que dijo Sesshoumaru la hizo recordar y sentir nuevamente culpa.
- Yo, no quería – noto como Ahome se incomodo por sus palabras, pero no pudo disculparse por que esta apresuro el paso.
- ¡Por fin llegamos! – Dijo cansada la pelinegra.
Ahome camino deprisa hasta llegar al cuarto en el cual se encontraba Inuyasha, abrió la puerta apresuradamente y al entrar interrumpió una escena que la dejo con la boca abierta.
El ojidorado venia detrás de ella y como Ahome se detuvo tan de repente choco con el cuerpo de la joven y entonces pudo observar el motivo de que su protegida estuviera como estatua en la puerta.
-.-
Unos minutos antes…
En el cuarto de Inuyasha se encontraban dos jóvenes que daban rienda suelta a su amor, el apuesto hombre besaba a la joven mujer apasionadamente, ella se encontraba parada a un lado de la cama en donde se encontraba Inuyasha, ambos se dejaban llevar por el momento.
El joven la llamaba entre besos y con sus manos la invitaba a subir con el, la chica sin pensarlo dos veces se inclino y subió a la cama rodeándolo de la cintura con sus piernas y sentándose en su abdomen, provocando que Inuyasha sintiera un leve dolor, esto asusto a la joven mujer que de inmediato separo sus labios de los de el.
- ¡Perdón¿te hice daño? – lo miraba angustiada.
- No, no, Kikyo no te preocupes, estoy bien – contesto agitado por el momento
La volvió a tomar del rostro y la miro a lo ojos, la acerco de nuevo hacia a el y volvió a apoderarse de sus labios, Kikyo fue mas cuidadosa pero correspondió a los actos de Inuyasha, sus respiraciones se hicieron mas agitadas.
En aquella habitación simplemente se oían suspiros, sus manos buscaban el contacto y la piel del otro, el calor aumentaba considerablemente, de pronto la puerta se abrió y ambos se separaron instintivamente, volteando a ver quien los había interrumpido.
El encuentro era tan vergonzoso que nadie se movía y nadie decía nada Ahome seguía en la puerta con la boca abierta y Sesshoumaru detrás de ella asombrado también por la escena.
- ¡Vaya, vaya, hermanito al parecer veo que estas sufriendo en este hospital! – dijo burlonamente, solo en eso pudo pensar para poder romper aquel incomodo silencio.
Automáticamente todos reaccionaron, la pelinegra entro a la habitación y detrás de ella su guardaespaldas quien cerró la puerta, por su parte Kikyo se bajo de Inuyasha, se acomodo la blusa y el pantalón que llevaba puesto.
- Creo que debimos ponerle seguro a la puerta – susurro con una sonrisa coqueta hacia Kikyo.
- Este, perdón por haber interrumpido, no era mi intención – comento Ahome.
- No, este no te preocupes, no pasa nada- contesto nerviosa de la pena.
- Pero que buen servicio dan en este hospital, donde firmo para poder ingresar – dijo Sesshoumaru, provocando que todos en la habitación volteara a verlo como bicho raro.
- Discúlpenlo es retrasado mental – dijo Ahome sarcásticamente, de pronto ambos se miraron fríamente.
Ahome tomo a Kikyo del brazo y se pusieron a platicar en un rincón de la habitación, mientras que Sesshoumaru e Inuyasha hacían lo mismo.
- ¿Y cuanto tiempo tienen de verse?- pregunto curiosa la pelinegra.
- Pues, todo comenzó aquel día que me comentaste que Inuyasha se encontraba en el hospital, vine a ver como estaba y me confeso que yo le gustaba – contesto tímidamente.
- ¡Ah!, ya entiendo, no te preocupes Inuyasha tiene un buen corazón, se que les ira muy bien – le dio un poco de ánimos.
-.- Con los hermanos.
- Pero como es posible que hayan entrado así, sin tocar la puerta- reclamo Inuyasha.
- hermanito – lo miro con desdén - como si no conocieras a Ahome – le recalco.
- Bueno, pensándolo bien tienes razón, Ahome siempre es impulsiva y no le gusta que le den ordenes – contesto, observo a la pelinegra platicando con Kikyo
- Pero que bien guardadito te lo tenias, entonces no estas tan enfermo que digamos – dijo Sesshoumaru refiriéndose al encuentro de hace unos momentos.
- Deja de decir tonterías, mejor dime como te va con Ahome – cambio el tema.
- Ni te imaginas – soltó un fuerte respiro - es un dolor de cabeza, con decirte que desde aquella ves que te dije que la baje de la limosina y le puse un alto me dejo de hablar por 3 semanas enteras y de buenas a primera me vuelve a dirigir la palabra como si nada hubiera pasado, no entiendo a esa mujer – comento.
- Si te entiendo, Ahome cambio mucho desde aquel día – Inuyasha se puso serio y pensativo - ella no es esa mujer que vemos ahora, desde hace 5 años se oculta tras esa mascara – se perdió en los recuerdos.
- Inuyasha¿que ocurrió hace 5 años?- pregunto serio
- Por mas que quisiera no puedo contarte, no me corresponde, solo ella - viendo a Ahome - podrá contarte lo sucedido.
- Inuyasha¿tu conociste a Ahome antes de que fuera así?- su hermano menor solo asintió con la cabeza.
- Cuéntame¿Como era ella? – La curiosidad de saber algo más de su protegida era más grande a cada momento.
- Prométeme que no le preguntaras a Ahome nada de lo que te voy a decir, por que si le mencionas una sola palabra de lo que te voy a confesar tendrás que empezar a cavar mí tumba- Inuyasha trago un poco de saliva.
- no exageres, pero esta bien te lo prometo- dijo para tranquilizar a su hermano.
- bien, aquí voy – suspirando - Ahome siempre fue una joven muy hermosa como ya habrás notado, su rostro era diferente en el siempre había dibujada una sonrisa, su ojos llenos de alegría, con solo mirarla te llenaba y te contagiaba su felicidad – contaba mientras contemplaba a la pelinegra.
- el abrazarla te daba seguridad, tan solo al estar cerca de ella sabias que tu día iba a ser hermoso, siempre te daba ánimos, nunca se rendía ante nada, era valiente pero en un modo diferente al de ahora, si algo la dañaba solía enfrentarlo siempre con una sonrisa, hasta ese día – Inuyasha decidió que era suficiente, no diría mas.
- ¿De verdad? – Sorprendido - parece mentira, la mujer que me describes es totalmente diferente a la que veo – le confeso a su hermano.
- Sesshoumaru, debes de ser paciente, Ahome te contara todo a su debido tiempo, tengo la extraña sensación que ella y tu están destinados - mirando a Sesshoumaru en su asombro.
- Creo que ahora estas delirando hermanito, ya no sabes lo que dices – se activo su autodefensa, hubo silencio - ¡feh!, son tonterías- concluyo sin darle importancia.
- Cree lo que quieras, pero ya te voy a ver, no vas a querer separarte ni un instante de ella, si lo sabré yo- dijo bastante seguro observando a la pelinegra.
Sesshoumaru al escuchar las ultimas palabras de su hermano voltio a verlo sorprendido a caso era posible que Inuyasha estuviera enamorado de Ahome, un sinfín de pensamientos lo invadieron.
- Se lo que piensas - observo a Sesshoumaru - lo estuve, pero mis sentimientos cambiaron cuando ella cambio, fue entonces que me enamore de Kikyo, ahora si estoy seguro, Kikyo es la mujer que Amo – dijo con seguridad.
Sesshoumaru escucho atento a su hermano, será posible que sus sentimientos cambiaran por completo, no podía evitar tener dudas, se preguntaba si Inuyasha guardaba todavía amor por Ahome.
Se sorprendió al observar detenidamente a Kikyo, noto que esta se parecía a Ahome en muchos rasgos físicos, aunque no eran idénticas pero si parecidas en cierta forma.
- ya quita esa cara, Ahome siempre me vio como su hermano y aun lo sigue haciendo y yo deje de pensar en cosas imposibles y decidí enamorarme de la realidad. – le confeso.
- Inuyasha solo espero que no te estés engañando a ti mismo – le advirtió a su hermano menor.
- ¡Ja!, que extraño yo te iba a hacer la misma pregunta, Sesshoumaru – el ojidorado le clavo una mirada fría a su hermano.
Inuyasha prefirió mejor cambiar el tema, y le pregunto a Sesshoumaru que si estaba molesto por el hecho de que el se encontrara en un hospital, ya que ese lugar estaba prohibido para ambos.
- No, no estoy molesto –su mirada se perdió en la nada - pero si me siento extraño por el olor, el color blanco en todo, las maquinas, el sonido, todo me recuerda a ese día.
- Sabes, no tienes ni idea de lo parecido que eres a Ahome – comento tratando de asimilar las cosas en común que ambos tenían.
- ¿Como? - pregunto desconcertado, pero no obtuvo respuesta ya que las chicas se acercaron.
- Bueno ya se me hace tarde para el compromiso que tengo – dijo en modo de despedida.
- ¡ah!, es cierto son vacaciones de verano, hoy llega¿no es así?- Inuyasha recordó el compromiso al que se refería la pelinegra.
- Así es, espero que te recuperes pronto y felicidades por tu relación, hacen una bonita pareja – los felicito Ahome sin cambiar ni un poco su apariencia fría.
- ¡Gracias!, y yo espero verte pronto con novio – comento Inuyasha sin saber que esta frase causaría estragos.
- Pobre, solo un valiente se atrevería – dijo Sesshoumaru en voz baja
- Te escuche – le reprocho Ahome provocando que ambos se lanzaran miradas frías.
- Bueno, es mejor que me vaya, nos vemos dentro de unas semanas - se despidió saliendo del cuarto.
- Hermanito, señorita Kikyo, espero verlos pronto y esta ves encontrarlos de otra manera menos comprometedora - salió detrás de Ahome.
- Estas seguro que es tu hermano - dijo algo avergonzada por el comentario de Sesshoumaru.
- Pues, seguro, seguro, no, pero eso es lo que me dijeron cuando nací- dijo en tono de burla, Sesshoumaru era alguien frio, pero aprovechaba cualquier situación para demostrar que aun seguía siendo un ser humano.
Ya en la limosina Ahome le daba las instrucciones al chofer, por las palabras de la pelinegra Sesshoumaru entendió que irían a recoger a alguien al aeropuerto y que ya iban retrasados, aunque confundido por no saber exactamente a quien.
-.-
En la sala de espera del aeropuerto…
- Ahome ya se retraso – se encontraba preocupada.
- No se preocupe señorita, lo mas seguro es que haya mucho trafico y por ese motivo no llega – trato de tranquilizarla.
- Si pero ya me hubiera hablado por teléfono- comento caminando de un lado a otro por los nervios.
- Cálmese vera que pronto llega – levanto la vista tratando de ver si ya venia la pelinegra – ya ve, que le dije, ahí viene – termino de decir al verla llegar.
- si, lo se, tu siempre tan positivo – le dijo, alzando la mano en señal de aviso para que Ahome supiera en donde estaba.
Después de bajarse de la limosina, Ahome entro al aeropuerto y empezó su búsqueda hasta que diviso una mano que la llamaba, luego observo unas caras muy conocidas que la llenaban de alegría.
La pelinegra corrió al encuentro y abrazo fuertemente a la mujer, quien le correspondió el abrazo de igual manera.
- ¡ah! – Suspiro- te extrañe mucho, hermana – dijo la pelinegra.
- Si, yo también – contesto Sango abrazándola mas fuerte.
- ¿Tiene mucho que llegaste?- pregunto Ahome separándose del abrazo.
- No, apenas llegamos hace 30 minutos- contesto viendo la hora.
- Por lo visto no has cambiado en nada - observando la apariencia fría de Ahome -no sabes cuanto me gustaría verte como antes- dijo melancólicamente.
- Sango, no arruinemos este momento, de verdad no quiero pelear, estoy muy contenta de verte y tenerte- dijo aun sin cambiar su mirada fría.
- Lo se, se que estas contenta de verme, pero es que te observo y no veo esa felicidad – escudriño en los ojos de Ahome tratando de encontrar a su hermanita escondida tras esa mascara.
- No, por favor, no me pidas algo que ya olvide, mejor dime¿como has estado?- cambio el tema, ya que le dolía mucho no poder corresponder los afectos de su hermana.
- Bien, Bien – suspiro por no poder tener lo que quería - con protección como esta no podría estar mejor- dijo mirando al hombre que se encontraba detrás de ella.
- ¡Ah!, joven Miroku, le han comido la lengua los ratones, no me diga que Paris le quito su buena educación – comento Ahome algo sarcástica.
- nada de eso señorita- voltio a ver a la pelinegra - simplemente que ahora usted es mas bella de cuando nos fuimos y al verla me ha dejado asombrado y sin habla.
Miroku se acerco a Ahome y como de costumbre la tomo de la mano y le dio un beso en el dorso de la mano.
- Siempre es un placer saludarla, su aroma no ha cambiado en nada – comento Miroku.
- Veo que no has cambiado Miroku, me pregunto si habrás tenido el tiempo suficiente para conquistar a todas las jovencitas de Paris – dijo Ahome.
- En fin, mejor vámonos, estoy muy cansada por el viaje- interrumpió Sango, si los dejaba seguir seria el cuento de nunca acabar.
De pronto todo fue interrumpido por el sonido de una garganta carraspeando.
- ¡Ops!, perdón se me pasaba, el- refiriéndose a Sesshoumaru -es mi nuevo guardaespaldas, les explicare en la limosina- concluyo.
Ahome entrelazo su brazo con el de sango y caminaron rumbo a la limosina, detrás de ellas Miroku y Sesshoumaru tomaron el equipaje de Sango y caminaron detrás de las chicas.
- ¿y cual es tu nombre? – pregunto Miroku.
- Me llamo Sesshoumaru Kuroshi y… -no pudo terminar la frase.
- Eres hermano de Inuyasha, y dime¿como esta el?- interrumpió sorprendiendo al ojidorado.
- ¿Pero, como es que estas enterado? – pregunto asombrado.
- Pues, se que eres su hermano por que me hablo de ti en una ocasión y lo de que esta en el hospital, fue por que el padre de Ahome me informo – contesto a sus preguntas.
- Ya veo, tu eres el guardaespaldas de la hermana de Ahome¿no es así?-
- Así es – respondió Miroku.
- ¿Desde cuando eres su guardaespaldas? – pregunto el ojidorado.
- Desde hace 5 años- contesto.
Ambos empezaron a conocerse, el ojidorado esperaba encontrar en Miroku a un amigo y a una fuente de información que le explicar muchas cosas que el todavía no entendía de la vida de Ahome.
La limosina llego a su destino, las puertas de la mansión Higurashi se abrieron para darle paso al automóvil, en la puerta principal el padre de Ahome ya estaba esperando a sus hijas.
Ambas mujeres bajaron de la limosina, Sango abrazo a su padre con fuerza y el hizo lo mismo, Ahome solo saludo con un beso a su padre, Miroku estrecho la mano del Señor Higurashi y todos entraron en la casa.
Sango platico un con su padre unos momentos y después se fue a dormir, Ahome hizo lo mismo, ese día fue muy cansado para todos, después de un rato la mansión quedo en silencio, solo se oía la noche.
El viento soplaba aire caliente, ya que era verano, el cielo despejado solo mostraba la luna y las estrellas que iluminaban el mundo. Ahome daba vueltas sobre su cama, el calor no la dejaba dormir, a pesar de que no llevaba puesta mucha ropa se sentía incomoda.
Decidió pararse tomar un baño, pensó que seria mejor ir a nadar un rato ya que el agua de la piscina estaría mas fría que la de su baño, tomo su traje de baño, una toalla y salió de su cuarto, bajo las escaleras y se dirigió a la parte de atrás en donde se encontraba la piscina, se cambio en el baño que estaba ahí y entro al agua.
Mientras tanto en las cuartos de servicio, el calor hacia de las suyas con Sesshoumaru, despertándolo en sudor, era increíble el ojidorado no daba crédito en porque en una casa tan lujosa y con un dueño millonario no había aire acondicionado, era muy extraño.
Mejor dejo de preguntarse y salió al jardín, decidió ir a la piscina a refrescarse un momento, mientras caminaba hacia su objetivo, Sesshoumaru escucho un "splash" que provenía de la piscina, y curioso se acerco para ver quien había tenido la misma idea que el.
El ojidorado se acerco lo suficiente para observar quien estaba en la piscina, pero a la vez escondido para que la otra persona no lo viera, entonces, pudo divisar un figura femenina, muy conocida a su parecer, su curiosidad lo llevo a acercarse mas y así descubrir quien estaba a esa hora en la piscina.
Tomodachis, perdon por la tardanza, pero aqui esta el otro capitulo, cada vez se pone mas interesante esta historia, espero y les guste el capitulo, gracias a todas por dejar sus Reviews. Nos vemos en el proximo capitulo, las cosas se estan poniendo que arden.
Atte.Nalle-chan.
