Capitulo VI
LA MIRADA DE UN ANGEL
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Sesshoumaru se acercaba cada vez mas, tanto como su curiosidad y un deseo oculto lo iba guiando poco a poco.
Desde su distancia, el ojidorado solo podía ver la espalda blanca de la joven, notaba con claridad como las gotas de agua se deslizaban desde su nuca hasta perderse en el inicio de sus bien formados glúteos.
La pelinegra traía puesto un traje de baño color negro de una sola pieza, pero este llevaba tres escotes, uno grande en su espalda y dos en los costados que marcaban su bien definida cintura.
Debido a su traje color negro y al agua fría, la piel de Ahome se veía más blanca, daba la sensación de ser tersa y suave, algo irresistible, imposible no tocar.
Ahome entro al agua de un clavado, salió de la alberca y camino hasta ponerse frente a ella, sin sospechar que a su espalda se encontraba un espía que había quedado maravillado con su figura.
Acomodo su cabello mojado en su hombro derecho, dejando que su espalda quedara descubierta en su totalidad, Ahome miro melancólicamente la luna y empezó a tararear una canción, sin percatarse del público que tenía.
Sesshoumaru se encontraba de pie tras una columna que era ocultada por las sombras de la noche, trataba de descifrar quien era la mujer parada frente a esa piscina, la misma que lo tenia hipnotizado.
De repente la figura de la mujer se movió y Sesshoumaru dio un paso atrás, para su buena fortuna, solo se sentó con los pies dentro de la alberca.
Sin darse cuenta Ahome dejo de tararear y comenzó a cantar, de alguna manera la Luna la había puesto sentimental y la única forma en la que ella expresaba sus sentimientos era cantando.
Desde pequeña escuchaba a su madre cantar y con el tiempo ella fue adquiriendo esos gustos por la música, con la mirada fija en la luna, Ahome entonaba aquella canción que había compuesto.
Cada vez que te busco
solo encuentro un lugar vació
Cada vez que me encuentro sola
intento oír tu cantar,
y solo escucho el sonido de mis lagrimas
que en silencio me dicen que ya no estas
Cada vez que me miro al espejo
busco tu mirada tibia
pero se ha perdido en la mía que ahora es fría
Y te necesito, esta noche
y te necesito más que a nada
y si me abrazaras fuerte hoy
Me dejaría llevar por ti
Y el error desaparecería y me mirarías
Con tus ojos tan brillantes.
Y de verdad te necesito esta noche,
esta noche y siempre…
La voz de Ahome empezaba a sonar quebrada, las lágrimas querían aparecer en sus ojos, pero ella no permitirá que eso pasara y así que de un salto entro al agua, ahogando ese sentimiento que con fuerza quería apoderarse de sus ojos.
Sesshoumaru estaba como en un trance - esa voz - decía en silencio - tan hermosa, pero cuanto dolor, quien fue capaz de lastimar a ese ángel - se dijo y al momento se sorprendió por sus propias palabras.
Ahome salió a la superficie y coloco sus brazos en el piso de la piscina y en ellos poso su barbilla, mirando de frente hacia donde se encontraba su espía sin notar su presencia.
Sesshoumaru seguía observando no se iría sin saber quien era ese ángel, ya no podía llamarla de otro modo, enfoco su mirada tratando de ver atreves de la obscuridad de la noche que era iluminada por la luna.
Su ojos se abrieron de golpe, su respiración ceso, no podía creer lo que estaba viendo, era ella, era su ángel, ahora que la tenia frente a frente había descubierto que era Ahome, pero aun mas sorprendido quedo cuando noto algo muy diferente.
- su mirada, no es la misma pero acaso esta… - susurraba el ojidorado.
Tal vez Ahome había podido ahogar e impedir la salida de sus lagrimas, pero sus ojos se negaron a obedecer y se mostraron tal cual eran, en ese momento tan tristes, tan dolidos por una perdida, tan perdidos en su soledad.
La pelinegra seguía hechizada por la luna, no había podido dejar de verla, tal como ella había hechizado a Sesshoumaru.
- Tan brillante pero solo en la oscuridad, tan cálida pero fría a la vez, tan cerca pero tan distante, las estrellas te acompañan pero aun así estas sola, tan falta de amor aunque tengas al mundo a tus pies – le decía Ahome a la Luna, describiendo cada una de sus características, entonces fue interrumpida.
- Exactamente como tu, no crees – dijo Sesshoumaru, no se explicaba que hacia, sin saberlo había salido de las sombras.
- ¿Que? – pregunto Ahome saliendo de sus pensamientos, estaba incrédula ante lo que sucedía.
- No sabia que cantaras – comento el ojidorado
- Y yo no sabia que te gustaba espiar a la gente a media noche – contesto enojada saliendo bruscamente del agua y parándose frente a Sesshoumaru.
- Lo que si me sorprendió fue que no sabia que los ogros cantaran - dijo en tono de burla, para molestar a Ahome.
- ¿Así?, pues te voy a enseñar lo que los ogros sabemos hacer – respondió en el mismo tono.
Repentinamente la pelinegra empujo con fuerza a Sesshoumaru hacia la alberca, pero este se agarro del brazo de ella, haciendo que los dos cayeran al agua.
- Eres un tonto - ahora si se encontraba realmente enojada.
- no, no, no, a mi ni me culpes que tu solita te lo buscaste – le contesto algo divertido por la situación.
- Me acabas de dar la razón- dijo el ojidorado repentinamente, cambiando totalmente su actitud.
- ¿Que? – Pronuncio confundida - ¿De que? – pregunto todavía sin entender.
- Eres tan parecida a la luna – respondió el.
- ¿Como?- ahora estaba más confundida.
- Todo lo que dijiste, fue como si te estuvieras describiendo - empezó a acercarse a Ahome peligrosamente.
La pelinegra al ver que Sesshoumaru se acercaba empezó a retroceder pero casi no le quedaba mucho espacio para moverse.
- Tan brillante pero solo en la oscuridad, tan cálida pero fría a la vez - con cada frase Sesshoumaru se acercaba más a Ahome - Tan cerca pero tan distante, las estrellas te acompañan pero aun así estas sola, tan falta de amor aunque tengas al mundo a tus pies.
Al terminar de decir la última frase Sesshoumaru ya había acorralado a Ahome como un cazador a su presa.
Ahome estaba en shock, Sesshoumaru había cortado todas sus salidas, ahora estaban frente a frente y tan cerca que se podían oír los latidos de cada uno.
- Alguien te había dicho que cantas hermoso, como un ángel- le dijo viéndola a los ojos.
Los ojos de Ahome se abrieron al escuchar las palabras de Sesshoumaru, empezaba a sentirse nerviosa, pero aun así no demostraba algún sentimiento.
- No digas tonterías - bajo su mirada para que el ojidorado no notara su asombro.
- Es la verdad – dijo buscando su mirada y con su mano alzando la barbilla de Ahome.
El toque de la mano de Sesshoumaru con su cuerpo fue como una explosión, era inexplicable como es que con solo un roce provocara tantas emociones en ella.
La pelinegra empezó a temblar, sus piernas estaban a punto de fallarle, su cuerpo empezaba a ceder y sus ojos empezaban a buscar los de el, su boca quería ser poseída.
Sesshoumaru esta tan sorprendido como Ahome, no sabia como diablos había llegado hasta tal punto, pero a un así, el tenerla tan cerca era como un imán que lo envolvía.
Ya no tenia razón poco a poco era poseído por ese calor que sentía ya desde hace un tiempo, quería dejar libre al deseo que se encontraba preso en su interior.
La luna los iluminaba, sus respiraciones se agitaban, sus corazones estaban a mil por hora, sus rostros se atraían uno al otro, sus cuerpos buscan el contacto y el calor del otro, las emociones a flor de piel.
- No puedo dejar que esto pase, pero al parecer mi cuerpo y mi corazón me lo piden a gritos, no quiero ser lastimada, pero, por que, por que no tengo el control de mi, parece que cada parte de mi ser reacciona a su tacto- se cuestionaba en sus pensamientos la pelinegra.
- Es tan hermosa, me atrae, mis manos quieren tocar su piel, mi boca quiere besar cada parte de su cuerpo, mi corazón late demasiado aprisa, parece salir de mi cuerpo, por que me sucede esto, por que no puedo controlar este deseo – pensaba Sesshoumaru.
Era imposible detenerse, Ahome y Sesshoumaru estaban tan cerca que sus labios sentían los labios del otro, era como un juego, cada rose, cada aliento contenido, cada mirada, cada caricia los acercaba mas y mas.
- Pero que estoy haciendo, no puedo permitirme que suceda, aunque es tan lindo, tan varonil, tan, tan… – pensaba Ahome, pero fue sacada de sus pensamientos ya que Sesshoumaru se alejo de ella bruscamente.
- Perdóname, no se que me ocurrió - le dijo fríamente el ojidorado mientras iba alejándose de ella, dándole espacio para que pudiera salir.
Ahome aunque sorprendida ya que había esperado lo inevitable, pensó que lo mejor seria alejarse de Sesshoumaru de cualquier manera.
- Yo tampoco se lo que te pasa, pero espero que no vuelva a ocurrir- le dijo enojada y fríamente.
Ahome al ver espacio, salió del agua y se dirigió a su recamara, en el camino sintió como un dolor la consumía, pensó por un instante que aquel sentimiento se debía al rechazo del ojidorado, pero cubrió esa sensación con una mentira.
Por su parte Sesshoumaru se quedo en la piscina, meditaba sobre lo ocurrido, de las sensaciones y sentimientos que había sentido.
- Tuve que hacerlo - se decía - no puedo permitirme esto otra vez - salió del agua y se dirigió a su cuarto a dormir.
Ninguno de los dos podía conciliar el sueño, lo sucedido esta a flor de piel, cada uno pensaba por su parte que debió haber sido un error, que tal vez las personas tenían razón y la luna llena hacia que la gente actuara diferente a lo acostumbrado.
Pero aun así no podían negar lo que sintieron, hundidos en sus pensamientos poco a poco los dos se quedaron profundamente dormidos. Aunque nada seria igual después de ese encuentro.
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Saludos a todos y mil disculpas por la tardanza del capitulo, ya que no paso nada, pero no se deseperen que pronto tendremos accion, jejejeje.
Gracias por los Reviews, y espero que les siga gustando la historia, nos vemos en el proximo capotulo y suerte a todas.
Atte. Nalle
