Capitulo VII

VOY A CAER EN LA TENTACION


Llegaron los cuatro al centro comercial, desde hace una semana el ambiente se sentía algo extraño, se podía decir que algo hostil. Ella y su protector se adelantaron dejando a los otros dos atrás.

- ¿Qué crees que este pasando con ellos?- pregunto susurrando para no ser escuchada por su hermana y su acompañante.

- No tengo la menor idea, todo parece indicar que se han peleado - contesto Miroku de la misma forma.

- No lo creo, parece ser mas que una simple pelea, tengo mis sospechas – Sango paro en una tienda de ropa fingiendo ver algo.

- Pues tal vez tengas razón, vamos, dime que tienes en mente – Miroku vio el rostro que puso Sango, tenia aquella expresión que significaba un plan en proceso.

- Me conoces demasiado bien – rosando la mano de su protector a escondidas – solo haz lo que yo te diga – sonrió por aquel plan que tramo.

En minutos Sango se acerco a Ahome quien veía entretenida varias prendas de vestir, entusiasmada por su hermana, la pelinegra decidió probarse unos vestidos, por su parte Miroku hacia lo que su protegida le había indicado.

- ¿Te pasa algo?- se paro junto a Sesshoumaru

- No – afirmo el ojidorado.

- Esta semana haz estado un poco distraído, como si algo te molestara – Miroku solo esperaba que los comentarios lo hicieran hablar.

- No se de que hablas – ahora estaba mas molesto de que sus emociones fueran tan obvias

- ¿A caso la señorita Ahome y tu han peleado?- debía permanecer serio, como dos hombres hablando del trabajo.

- Nada que no se pueda arreglar, es una niña caprichosa, se le pasara en una o dos semanas, como siempre – se desahogo un poco, debía de admitir que Miroku había demostrado ser un buen amigo en el poco tiempo que llevaban de conocerse.

- Entonces no hay que preocuparse – sonrió por lo bajo, al parecer las sospechas de Sango eran acertadas.

En los vestidores, Sango aprovecho para realizar su parte del plan, así que tomo un vestido y entro al vestidor que se encontraba a un lado del de su hermana.

- ¿Te has peleado con Sesshoumaru verdad?- dijo sin rodeo mientras se probaba aquel vestido.

- No, que te hace creer eso – se miraba en el espejo, la pregunta la había sorprendido, pero su respuesta fue fría.

- Sabes que nunca has podido engañarme, aun con tu pose de mujer de hielo – sonrió, sabia que aquel comentario la haría hablar - ¿estas molesta por algo?

- Bueno – dudo - si estoy molesta, pero no es nada grave, simplemente que odio a aquellas personas que creen poder tener lo que quieren por su apariencia – aquello la molesto mas.

- Te refieres a Sesshoumaru, ¿o por que lo dices? – no había necesidad de explicarlo, todo estaba mas claro que el agua.

- No – dijo inmediatamente – ya se me pasara, me conoces, mejor sigamos viendo mas tiendas – termino de vestirse con su propia ropa.

Ambas salieron de los vestidores, ninguna compro nada ahí, pero el primer objetivo del plan había sido realizado. Miroku regreso alado de su protegida, la informo de lo sucedido con el ojidorado, a partir de ese momento comenzarían la fase dos de su plan.

En su camino a otra tienda de ropa, la situación seguía igual, pero un muy planeado suceso iba a mejorar el plan de Sango. La pelicafe y su protector sonrieron cuando vieron a aquella persona que esperaban acercarse a Ahome.

La pelinegra se había parado repentinamente en un aparador, hipnotizada por un vestido rojo intenso, sin percatarse que alguien se dirigía hacia ella, justo en ese momento el ojidorado fue llamado por Sango.

Sorpresivamente alguien le había cubierto los ojos a Ahome por la espalda, mientras acercaba su boca a su oído.

- ¿Tanto tiempo sin vernos? – susurro pegando su cuerpo al de la pelinegra

Ahome inmediatamente se zafo del agarre y furiosa por lo que hizo ese idiota a quien conocía perfectamente estuvo a punto de abofetearlo, pero algo la detuvo.

- ¡Kouga, querido, ¿Cómo has estado?! – lo abrazo, simplemente no lo había resistido, al ver la mirada que tenia Sesshoumaru después de verlos era algo satisfactorio para ella.

Kouga respondió el abrazo, el como los otros tres espectadores, habían jurado que la pelinegra estuvo a punto de darle una cachetada, pero de pronto cambio su actitud.

- Mi amor, sabia que no podías estar tanto tiempo enojada con migo – tomo a la pelinegra de la cintura y se acerco con el único objetivo de darle un beso.

- Tampoco creas que te he perdonado – lo corto fríamente y se volteo a seguir viendo aquel vestido que le llamo la atención.

- Ese vestido se vería fantástico en ti - Kouga aprovecho y se coloco detrás de la pelinegra rodeando con sus manos su cintura y hablándole al oído.

Sesshoumaru apretaba fuertemente su mandíbula, por alguna extraña razón quería destrozarle la cara aquel sujeto. La veía sonreírle a ese tipo y luego verlo a el, como si estuviera burlándose de el.

Sango y Miroku no podían estar mas que complacidos con aquel encuentro, todo parecía salir al pie de la letra, aunque se acercaba la hora de deshacerse de Kouga.

Ahome no soportaba mas las estupideces de Kouga, pero durante la media hora que había pasado le había encantado la cara que ponía el monigote cuando se acercaba al ojiverde.

Para suerte de todos, Kouga recibió una llamada y tuvo que marcharse de inmediato, no sin antes robarle un beso a la pelinegra, quien lo miro con ganas de matarlo.

- ¿No sabia que Kouga era tu novio? – le pregunto a su hermana mientras entraban a una tienda de ropa interior.

- No lo es – contesto con calma y en voz baja para que no escuchara nadie más.

- Pero te compro ese vestido que tanto te gusto – insistió tomando unas prendas y enseñándoselas a su hermana.

- El se ofreció, además no significa nada – estaba algo distraída - ¿enserio quieres que me ponga eso? – se alarmo al ver lo que su hermana le enseñaba.

- Si, no tiene nada malo, por que no te lo pruebas junto con estos tres mas – Sango le dio unos conjuntos de lencería muy provocativos.

- No quiero, eso no va conmigo – dijo firme y segura.

- Vamos, no seas así, se te verán excelentes – insistió, la ultima parte de su plan dependía de eso.

Ahome se dio por vencida ante la insistencia de su hermana, entro al are de probadores, y tomo uno de ellos, era un pequeño cuarto con espejos por todos lados y una pequeño sillón.

Sango hablo con una de las empleadas y esta le entrego una llave, después tomo aire y se acerco algo agitada hacia donde se encontraban Sesshoumaru y Miroku.

- ¡Sesshoumaru, creo que algo le pasa a Ahome! – su respiración era entrecortada y alarmante.

- ¿Qué pasa? – pregunto preocupado

- No se, ven rápido – su actuación se merecía el óscar.

Dirigió al ojidorado hacia el probador en donde se encontraba la pelinegra y en el momento que este entro cerro la puerta con aquella llave que le había entregado la empleada.

- ¿Estas segura que esto funcionara? – pregunto preocupado, aunque debía admitirlo esto era divertido.

- Claro que si, ya lo veras – sonrió, estaba segura de los sentimientos de ambos.

Sesshoumaru entro al probador y se quedo impactado por aquella visión, la pelinegra llevaba un conjunto de lencería negro muy sexy, Ahome voltio algo sorprendida por la aparición del ojidorado.

- ¿Qué haces aquí pervertido? – grito, tomando su blusa y tapándose un poco

- Me… yo… - no podía articular alguna palabra, aquella mujer lo dejo sin aliento.

- No te quedes parado ahí, sal de aquí – le ordeno, estaba tan furiosa y no entendía por que.

Sesshoumaru se dio la vuelta y trato de abrir la puerta pero esta parecía estar cerrada con seguro.

- No puedo salir, esta cerrada – le informo dándose nuevamente la vuelta.

- ¿No puedes o no quieres?- pregunto fríamente la pelinegra.

- No te creas tanto, he visto mejores cuerpos que el tuyo – contesto sin importarle nada, lo había ofendido aquel comentario, le había insinuado que entro a propósito.

Ahome no podía creerlo, acaso había dicho que su cuerpo no era nada bonito, ahora mismo le demostraría lo que su cuerpo es capaz de provocar.

- Así que mejores cuerpos que el mío – tiro la blusa a un lado y camino lentamente hacia el ojidorado.

Sesshoumaru trago saliva, la sensualidad de aquella mujer era tan natural, tenia que pensar fríamente si no esto terminaría de la peor manera

- A decir verdad no me inspiras nada – su voz sonaba firme, por lo menos eso no le fallaba en estos momentos.

- ¿nada? – se encontraba frente a el, aquel comentario por parte del ojidorado solo provoco mas el deseo de demostrarle que se equivocaba.

- entonces si me acerco así, ¿no sientes nada? – la pelinegra se pego totalmente al cuerpo de Sesshoumaru.

Su cuerpo tembló al sentirla, si ella seguía provocándolo de esa manera perdería el poco control que le quedaba.

- no, nada – siguió frio y sin expresión alguna.

- y si hago esto, ¿tampoco? – se dio la vuelta pegando su espalda al pecho del ojidorado.

Ahora si, esto era caso perdido, si ella quería jugar, le enseñaría quien era el rey de los juegos.

- No te esfuerces, simplemente no siento nada – el herirla en el orgullo seria mas que suficiente.

Ahome no sabia que hacer, tal vez era verdad y no le provocaba nada, pero no se rendiría tan fácilmente.

- tampoco sientes nada si hago esto- lo tomo de los hombros y lo sentó en aquel sillón, sin pensarlo dos veces se subió sobre el.

Sin resistirlo mas, el ojidorado había puesto sus manos en la cintura desnuda de ella, esto provoco que ambos cuerpos temblaran, la razón y la cordura habían salido por esa puerta, el deseo había tomado poder y control total de la situación.

Ahome empezó a moverse sobre el ojidorado, lento, sensual, provocando todo tipo de sensaciones, por su parte Sesshoumaru acariciaba de arriba abajo las cintura y las piernas de la joven.

Era inevitable, si seguían así las cosas tomarían otro rumbo, de pronto Ahome dejo de moverse y se acerco al oído de Sesshoumaru.

- Si no te inspiro nada y no provoco nada en ti, por que no puedes dejar de tocarme – se alejo de ojidorado con una sonrisa sarcástica y de triunfo.

Sesshoumaru se paro bruscamente del sillón y acorralo a la pelinegra contra la pared, borrando instantáneamente su sonrisa.

- Si me lo dan en bandeja de plata tengo que aprovechar ¿no crees? – no pudo controlarse, ella había ganado y no lo acepto como buen perdedor, simplemente no pudo detener aquellas palabras que salieron de su boca.

- Quítate – lo empujo furiosa – lárgate, vete, sal de aquí – le grito, aquellas palabras la hirieron profundamente, pero no le demostraría el daño.

- Yo… no quise – trato de remedirá la situación pero ya era demasiado tarde.

- Que te vayas, tu presencia me enferma, solo espero con ansias que Inuyasha se reponga para no verte nunca mas – dijo seria y fría, aunque por dentro quisiera morirse.

Sesshoumaru guardo silencio, afortunadamente para ambos, al intentar abrir la puerta esta ya no se encontraba con seguro y el ojidorado salió rápidamente del probador.

En el trayecto de nuevo a la mansión Sango no podía creer como su plan había sido un total fracaso, su instinto nunca le fallaba, ahora en vez de acercarlos parecía haberlos puestos más distantes.

Al llegar cada quien tomo su camino, Ahome decidió ir a hacer ejercicio, tenia que desquitar aquellos sentimientos en algún lugar, por su parte Sesshoumaru se quedo en su cuarto.

A la hora de la cena, se encontraban todos en la mesa, para sorpresa de los demás hasta Kagura estaba ahí, últimamente Kagura se encontraba más en la casa que de costumbre.

- ¿Y este verano no piensan ir a su acostumbrado campamento en la playa? – pregunto el Sr. Higurashi, ya que no las había oído hacer planes.

- Si, claro, eso no puede faltar, ya es una tradición – contesto Sango sonriendo, tal ves esta seria otra oportunidad para un nuevo plan.

- ¿Cuándo nos vamos? – esta pregunto hizo que Sango y Ahome voltearan a verla confundidas.

- O que, no quieren que yo vaya – se hizo la victima enfrente de su papa, sabiendo que ninguna de las dos se negaría.

- No claro que no, simplemente tu repentino interés por ir nos sorprendió, nunca quisiste ir con nosotras – contesto Ahome seria, a ella no le importaba si su padre estaba ahí, siempre hablaba con la verdad.

- Bueno, pero ahora si quiero ir, así que avísenme con tiempo para poder arreglar mis cosas – termino su cena y se retiro de la mesa.

Ahome y Sango terminaron de cenar con su padre y se pusieron de acuerdo para su acostumbrado campamento. La pelinegra sabia perfectamente que su hermana Kagura se traía algo entre manos y lo iba a descubrir.

Tan pronto como comenzó la semana ya llegaba a su fin, las cosas cada vez estaban peor entre Ahome y Sesshoumaru, la agresividad entre ellos era insoportable.

Los intentos de Sango y Miroku por remediar las cosas no salían nada bien, así que desistieron pronto.

El fin de semana termino, y una nueva semana estaba por dar inicio, aunque todos sabían lo que ese inicio de semana significaba, todos a excepción del ojidorado.


Uff!!, por fin, no me manten, si no ya no habra historia, jejeje. Siento mucho aberme tardado, pero las obligaciones no me dejaban continuar, pero las deje por subir el capitulo.

Me encantan sus comentarios, espero no se olviden de dejame uno. Gracias a todos aquellos que leen esta humilde historia, nos vemos ahora mas pronto que nunca.

Atte. Nalle