Capitulo VIII

TU CARCEL O MI LIBERTAD

(Segunda parte)

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Ya la noche se encontraba en su esplendor, era justa la hora para que la familia Higurashi hiciera su aparición, la mayoría de los invitados habían llegado.

Los sirvientes corrían de un lado a otro atendiendo a todos en la casa, en cambio los guardaespaldas estaban listos para cualquier situación, todos ellos lucían un traje negro muy elegante, acorde a la ocasión, pero, solo uno de ellos destaca de entre todos, Sesshoumaru, quien seguía sin entender que sucedía.

Uno de los sirvientes llego a donde se encontraba el grupo de guardaespaldas y les aviso que el señor Higurashi los esperaba en su despacho.

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En el despacho…

- Bueno muchachos, creo que la mayoría sabe que hacer, espero su mejor esfuerzo, ya saben como comportase y espero que sean discretos, pueden retirarse – concluyo el señor Higurashi, viendo salir a los guardaespaldas – Touya y Sesshoumaru ustedes quédense por favor - los detuvo.

Ambos guardaespaldas tomaron asiento frente al Sr. Higurashi, este comenzó explicándoles los motivos de la fiesta, les dijo que hoy celebraban el cumpleaños de Ahome, pero aparte también había otro asunto familiar.

La sorpresa expresada por parte de Sesshoumaru provoco una pequeña risa en el padre de Ahome, continuo diciéndoles que a su hija no le agrada la idea de que se celebre esta fecha y que cada año se ha encargado de terminarla sin haberla comenzado, así que el Sr. Higurashi les pidió que fueran discretos y que mantuvieran siempre la imagen impecable de la familia.

- Bueno jóvenes creo que si todo quedo claro se pueden retirar – se puso de pie para despedirlos.

Ambos protectores se levantaron y caminaron hacia la puerta, pero justo antes de que salir fueron interrumpidos – Sesshoumaru, espera, necesito pedirte un favor – comento en un tono muy serio.

Al quedarse solos en la habitación, el Sr. Higurashi camino hasta quedar frente a frente con Sesshoumaru – ¿en que puedo ayudarlo? – pregunto curioso, estaba algo desconcertado por la actitud del señor - pues necesito hoy de tu especial personalidad – respondió el Sr. Higurashi cambiando su rostro a uno de astucia.

- ¿Como dice? - confundido por el comentario - Si, si, mira yo he visto que sabes controlar muy bien los desplantes de mi Ahome, y pues necesito que hoy no te despegues de ella – comento el padre de la pelinegra dejando aun mas al guardaespaldas

- digo, tal vez, no se y con tu ayuda, esta fiesta pueda durar mas de una hora, ya que los años pasados Ahome siempre termina corriendo a los invitados en cuanto llegan, así que espero contar contigo – le suplico a Sesshoumaru.

- Si esta bien – le respondió aun sin entender a la perfección - Bueno entonces creo que esta fiesta depende de ti, espero que no sea mucha presión – dijo divertido el Sr. Higurashi.

- No claro que no – se encontraba muy nervioso - Con su permiso, me retiro- dijo Sesshoumaru saliendo del despacho.

El Sr. Higurashi volvió a quedarse solo en el despacho, se sentó de nuevo en su silla y tomo de su escritorio un portarretratos, lo miro fijamente con aquellos ojos llenos de amor - Mí querida Sakura – suspiro - dame fuerzas para seguir con esto – acurruco el retrato de su esposa en su regazo.

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En el cuarto de Ahome…

- No, no, Ahome – dijo Sango desanimada al verla.

- Pero que tiene de malo – contesto mirándose en el espejo.

Sango tomo asiento en un pequeño baúl situado al pie de la cama de su hermana – Quedamos que te ibas a poner el vestido rojo, el que compramos hace unos momentos en el centro comercial – le recordó.

- Si lo se pero este me gusta mas – dijo sin darle importancia a las palabras de su hermana - a demás, me parece que este vestido va de acuerdo a la ocasión - entristeció un poco su mirada al decir esto - ¿No crees? – se volvió preguntándole a Sango con su mirada tan características.

- Nunca podrás cumplir esa promesa, ¿verdad? - se acerca a Ahome y la toma de las manos - ¡No entiendo esa estúpida promesa! – la pelinegra se soltó con violencia de las manos de Sango - es algo imposible de cumplir – dijo dándose la vuelta.

- Ahome – la llamo con paciencia y ternura - tu sabes que no fue nuestra decisión y que si ella lo quiso así debemos respetarla - le dijo calmadamente.

- Esta bien – se resigno la pelinegra, no quería pelear con Sango - no diré mas, pero sigo pensando igual – nunca daba su brazo a torcer.

- Bueno entonces será mejor que salgamos, ya nos estarán esperando - dijo colocándose un poco de brillo en los labios, sabiendo de antemano que luchar con su hermana era saber que nunca ganaría.

En ese momento tocaron la puerta de la habitación y la pelinegra la abrió de golpe encontrándose frente a frente con Sesshoumaru.

El ojidorado se quedo con la boca abierta cuando la vio, Ahome llevaba puesto un vestido negro, sencillo, con solamente dos tiras en los hombros sosteniendo todo el vestido, y en la parte de atrás un escote que deja a cualquiera deseando ver mas, ya que el escote estaba en forma de una "U" grande que terminaba en sus caderas, el vestido era largo, ajustado de la cintura, y unas zapatillas negras.

- ¿Y ahora que? – pregunto sacando a Sesshoumaru del trance en que lo había dejado.

- Tu Padre las esta esperando - dijo recuperando el aliento que había perdido segundos atrás.

- Ves te lo dije – interrumpió Sango pasando por la puerta, dejando a Ahome y a Sesshoumaru atrás.

Miroku quien también estaba ahí no pudo resistirse y le hizo un comentario a Sango ya que también se veía hermosa, por algo ella y Ahome eran hermanas, de antemano se sabia que la belleza era de familia.

- Te ves hermosa esta noche – le repetía a Sango muy de cerca, quien le respondía con un "Gracias" y un sonrojo en sus mejillas.

Ahome quien salió detrás de Sango noto lo que pasa con su hermana y su protector. De lo que no se percato fue que en cuanto le dio la espalda a Sesshoumaru, este casi pierde la razón al ver el tremendo escote que llevaba en su espalda.

Tan de repente Sesshoumaru comenzó a pensar en lo hermosa que era Ahome y en todas las sensaciones que le provocaba tenerla tan cerca, pero como siempre fue interrumpido por las palabras del sabio de Miroku.

- Señorita Ahome, vaya que me ha dejado impactado con ese vestido – comenzó a decirle a la pelinegra quien iba situada delante de ellos junto con Sango- mucho mas con ese tremendo escote que le llega hasta… - No pudo terminar la frase ya que las miradas de dos personas estaban sobre de el, sintió que si aquellos ojos hubieran sido puñales ya estaría tres metros bajo tierra.

Ahome noto como su hermana Sango miro con ojos de asesina a Miroku, esto hizo que sus sospechas fueran comprobadas.

- Aja, ya te descubrí - le dijo en susurro a Sango

- ¿De que hablas? - pregunto algo confundida.

- No te hagas la desentendida - le decía mientras bajaban las escaleras.

- No entiendo de que hablas – seguía sin entender nada.

Ahome dejo los rodeos y fue directo al grano - ¿Desde cuando estas enamorada de Miroku? - observo con atención la reacción de su hermana.

Sango palideció ante la pregunta, como era posible que Ahome se haya dado cuenta tan pronto, que acaso era tan obvia, se quedo sin palabras, sabia perfectamente que era pésima mintiendo y mucho mas si el interrogatorio era dirigido por su hermana.

- Pero que imaginación tienes, de donde sacas eso – se encontraba muy nerviosa.

Ahome emitió una pequeña risa burlona - a mi no me engañas Sanguito, fue en Paris, ¿verdad? – dijo casi segura de sus sospechas.

- Si – suspiro resignada, nunca iba a poder ocultarle tal cosa a su hermana.

- Tenemos que hablar de esto Sango – respondió Ahome muy seria.

Estas palabras provocaron temor en Sango, acaso su hermana estaba molesta, tal ves la regañaría, le gritaría, le prohibiría esa relación, aunque Sango era mayor que Ahome, el carácter de la pelinegra la hacia temblar de miedo, pero su temor fue disipado cuando oyó lo ultimo que le dijo a su hermana antes de alejarse de ella.

- Me tienes que contar todo, con lujos de detalle, me alegro por ti Sango – la miro con sinceridad.

- Si, claro – contesto mas tranquila, y viendo como su hermana era jalada por su padre.

- Atención, atención, - dijo el Sr. Higurashi captando las miradas de todos los invitados presentes – Por favor, démosle un fuerte aplauso y levantemos nuestras copas en gran celebración por el cumpleaños de mi hermosa hija Ahome – grito y volteo a un lado en donde se encontraba Ahome.

A pesar de que la pelinegra se encontraba ahí, no mostraba expresión alguna, el brindis paso rápido y las felicitaciones no se hicieron esperar, entonces Ahome fue alejada de toda la gente a la que ella detestaba por un apuesto muchacho, claro que la pelinegra no estaba sola pues Sesshoumaru a pesar de su distancia no le quitaba la mirada de encima.

- Kouga, por que no me sorprende verte aquí - le dijo fríamente a quien la aparto de todas es "bola de hipócritas" como los llamaba.

- De ninguna manera me perdería tu cumpleaños preciosa – la tomo del mentón, pero Ahome ladeo su cabeza ya que había adivinado las intensiones de Kouga de querer besarla.

Justo al mismo tiempo la pelinegra observo que un par de ojos color ámbar la miraban con furor y ella sonrió maliciosamente diciéndose así misma que hoy se divertiría mucho molestando a Sesshoumaru, no sabia por que pero quería verlos rabiar.

- Te ves hermosa con ese vestido – el ojiazul le lanzo una mirada lasciva.

- Ah si, te gusta – contesto fingiendo interés y dándose una vuelta, para que pudiera ver mejor el vestido Kouga.

Sesshoumaru quien al verla modelarle al estúpido ese, no resistió más y se dirigió hacia ella, pero fue interrumpido por Kagura, quien lo tomo del brazo y lo jalo hacia ella.

- ¿A donde con tanta prisa? - le pregunto sínicamente, ya que sabia perfectamente a donde se dirigía y con que intensiones.

- Perdone señorita pero intento cumplir con mi trabajo – respondió serio.

- No te preocupes por Ahome, esta en buenas manos – dijo acercándose mas de lo usual a Sesshoumaru - quien mejor para cuidarla si no su novio - le susurro al oído, soltando su veneno y con las mas bajas de las intensiones.

Sesshoumaru se quedo atónito, no podía creer las palabras de Kagura, así que todo este tiempo el estúpido ese era el noviecito de Ahome, ahora entendía por que se dejaba tocas por el, por que se dejaba besar, que ciego había sido.

- Por que no te quedas conmigo - le decía mientras se pegaba más al cuerpo del ojidorado.

Sesshoumaru noto desde lejos como Ahome lo miraba con enojo, hasta podía decirse que con celos, entonces se le ocurrió que tal vez seria buena idea darle una cucharada de su propia medicina, así que se dispuso seguirle el juego a Kagura.

- No es mala idea - le contesto a Kagura sorprendiéndola, en un instante la tomo de la cintura y la acerco mas a el, aun así, miraba de reojo las reacciones de Ahome.

Por su parte Ahome hacia lo mismo, se pegaba mas a Kouga, le decía cosas al oído siempre observando la reacción por parte de Sesshoumaru, se podría decir que aquella fiesta se había convertido en el campo de batalla.

Pero todo el mundo sabe que lo que empieza mal, termina mal, y como un presagio, Kagura tomo desprevenido a Sesshoumaru y le planto tremendo beso.

La pelinegra no supo por que, pero eso la molesto mucho, verlo besándose con Kagura la enfureció, mas de la cuenta, sus ojos veían repetirse la vieja historia que vivió has un tiempo atrás.

No pudo soportarlo mas, Ahome se separo con fuerza de Kouga y subió las escaleras, entro furiosa a su habitación azotando detrás de ella la puerta.

- No lo puedo creer, es un estúpido - haciendo un coraje de niña chiquita.

Sesshoumaru se separo de Kagura al instante y se dio cuenta de que Ahome ya no estaba con Kouga, la busco con la mirada por todo el lugar y solo la pudo ver subiendo las escaleras muy rápido, se movió de prisa para alcanzarla, cuando llego a su cuarto, la escucho haciendo un berrinche.

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Buenas buenas... aqui ando poniendo la conti, gracias por sus mensajitos me animana para continuar, espero les agrade y lo que sigue esta candente asi que no se lo pierdan...

Saludos a todos.

Atte. Nalle.