Advertencia: Este capitulo continen ¡LEMON!, lease bajo su propio riesgo.
Capitulo VIII
TU CARCEL O MI LIBERTAD
(Tercera parte)
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Sesshoumaru toco la puerta del cuarto de Ahome, esta al escuchar la puerta se exalto.
- ¿Puedo pasar? - pregunto sabiendo la respuesta, no seria tan fácil como parecía.
La pelinegra al escuchar la voz de Sesshoumaru se puso mas furiosa que antes, no sabia por que estaba tan enojada, acaso parecían ser ¿celos?, no, eso era imposible, ella jamás había sentido celos y menos por un engreído como Sesshoumaru.
Caminaba de un lado a otro, no podía evitarlo, se había dado cuenta que efectivamente eran celos, se sentía con ganas de matas a Kagura por lo que hizo.
- Ahome se que estas ahí, ¿puedo pasar?- volvió a preguntar, tal vez con un poco de paciencia e insistencia ella cedería.
- ¡NO! - le grito la pelinegra del otro lado de la puerta, tenia que desquitar su enojo de alguna forma.
Sesshoumaru giro la perilla de la puerta del cuarto de Ahome esperando que esta estuviera cerrada, pero para su fortuna la encontró sin seguro, entonces entro y la vio ahí sentada en un baúl grande y viejo que había al pie de su cama.
Al verlo Ahome maldijo mil veces, ya que por el enojo se le había olvidado ponerle seguro a la puerta.
- ¡NO PUEDES ENTRAR ASÍ A MI CUARTO! - le grito a Sesshoumaru que ya estaba parado frente a ella.
- Si puedo, si creo que estas en peligro puedo hacerlo - le dijo calmadamente, entendiendo la razón por la que Ahome estaba tan molesta.
- Pero no estoy en peligro como puedes ver, así que lárgate y déjame ¡SOLA! – recalcando la ultima palabra, el tenerlo ahí presente solo provocaba mas su enojo.
- La verdad es que no entiendo cual es tu enojo, ¿que te hicieron? - pregunto confundido, como si no supiera nada, aunque en el fondo estaba alegre por la reacción de Ahome.
- ¡NO TENGO NADA QUE TE IMPORTE!, ya te dije que te largues - se molesto mas ante la pregunta de Sesshoumaru, tan sínico y ciego que no podía ver ni entender por que se encontraba tan molesta - no quiero ver a nadie – insistió, tal vez así la dejaría en paz.
- Pero Ahome - dijo sarcásticamente - hoy es un día especial para ti, toda esa gente vino para celebrar tu cumpleaños y tu los dejaras ahí, solo por que alguien te hizo enojar – comento haciéndose el desentendido.
- Ja, Ja, Ja – contesto en tono burlón - esa gente – dijo pausadamente y sintiéndose mas enojada al recordar lo que se estaba celebrando abajo - ¡TODAS ESAS PERSONAS SON UNAS HIPOCRITAS! – alzo la voz finalmente soltando todo su enojo y frustración.
- ¿Por que dices eso? – ahora si estaba confundido por la reacción de Ahome.
La pelinegra suspiro pesadamente - Por que no entiendo, como esas personas se ríen, bromean, bailan, cenan amenamente, celebran este día con tanta felicidad, cuando yo solo siento tristeza cada año al recordar lo que sucedió justamente en esta fecha – soltó con enojo, aquel sentimiento ahogado en impotencia y desesperación.
Sesshoumaru trato de analizar las palabras de Ahome pero no lograba entender - Si es tu cumpleaños, es lógico que quieran celebrártelo – le dijo.
- No, Tú no entiendes - dijo tristemente.
Ahome se alejo de Sesshoumaru y se paro frente a su ventana, levanto la vista hacia el cielo y observo la luna, estaba radiante como el otro día en la piscina, brillaba tanto que te hipnotizaba.
La pelinegra suspiro - No entiendo por que ella tuvo que hacerme prometerle eso - dijo sin moverse de aquel lugar - No entiendo por que tuvo que irse – las lagrimas comenzaron a salir sus ojos, su voz era mas triste y su semblante cambio totalmente.
No comprendía por que, pero sabia que era tiempo de dejar salir todo su dolor, era tiempo de llorar, se sentía en confianza, con seguridad, estando con el, con Sesshoumaru se sentía con el valor suficiente para desahogarse.
El ojidorado solo se limito a escuchar cada palabra que salía de los labios de aquella hermosa mujer, esa que con su indiferencia y coraje le había robado el aliento y más, la misma que ahora veía tan diferente, tan vulnerable, como una niña indefensa frente al mundo, frente al destino tan cruel.
- Mi madre – dudo - ella era tan buena, tan dulce, pero me la quitaron - dijo llorando con un poco de rabia - le arrebataron la vida justo frente a mis ojos – sollozaba ahogándose en su propia voz - y el destino tan irónico quiso que pasara justamente el día de mi cumpleaños – finalizo para dejar salir todo su dolor y tristeza en aquellas lagrimas que durante 5 años habían querido salir de aquellos hermosos ojos color chocolate. Ahome no puedo pronunciar más palabras ya que le era imposible el seguir hablando por las lágrimas.
Sesshoumaru sintió como se le partía el corazón al verla así, y sin pensarlo mas camino hacia ella que se encontraba todavía mirando la luna en su ventana, el ojidorado se coloco tras de ella y entrelazo sus manos con las de Ahome, la pelinegra correspondió las acciones de su protector.
Después los brazos de Sesshoumaru que estaban unidos a los de Ahome, rodearon a la joven mujer, uno rodeo su cintura y el otro atravesaba su pecho y reposaba en su hombro. El ojidorado la apretó contra su cuerpo - Se exactamente como te sientes – le susurro con calma y tristeza - Yo también perdí a mi madre - apretando mas fuerte a Ahome.
La pelinegra abrió sus ojos con sorpresa ante tal confesión, de alguna manera se sintió comprendida y protegida, era un sentimiento que nunca había experimentado. Ahome se soltó de las manos de Sesshoumaru y se dio vuelta en su abrazo, quedo frente a el, lo miro profundamente, las lagrimas habían cesado dejando rastros de su aparición.
- Yo, lo siento – pronuncio con la mirada perdida en los ojos dorados de Sesshoumaru.
- Yo también – respondió limpiando con sus dedos aquellos rastros que habían dejado las lágrimas en los ojos de Ahome.
Ambos se miraron intensamente, todo se volvió tan cálido, parecían perdidos en un mundo en donde solo existían ellos dos, Amor fue la palabra que resonaba en la mente de cada uno de ellos, la tristeza de hace algunos momentos desapareció, fue remplazada por aquel sentimiento mas fuerte, el amor, aquel amor que sentían mutuamente desde el primer día que se conocieron.
Ya no resistieron más, el calor de sus cuerpos, la cercanía de sus rostros, la pasión que despertaba con cada roce de sus manos, cada uno sentía el aliento tibio de sus bocas, y como los imanes que se atraen, se unieron en un beso tan dulce, profundo, sin otro sentimiento mas que amor, puro desde la raíz.
La pelinegra se separo del ojidorado repentinamente – Espera, no podemos, no puedo, yo…yo - dijo balbuceando - no siento nada por ti – exclamo, aunque ella misma sabia que estaba mintiendo.
- Eso es mentira - dijo acercándose a ella y tomándola por la cintura, apretándola fuertemente a su cuerpo – dime, si no sientes nada por mi, por que tiemblas - le dijo con voz ronca y sexy.
Ahome no pudo responder, solo sentía que la vida se le iba en aquel abrazo - Te diré por que – continuo el ojidorado - por que tu cuerpo no puede ocultar lo que tu corazón sientes Ahome – pronuncio mirándola intensamente a los ojos.
- Me gustas mucho, te siento mía – le dijo posesivamente - te sentí mía desde el primer día en que te conocí, y desde ese día no pienso en otra cosa sino en como seria pasar el resto de mi vida a tu lado – termino para besarla intensamente.
La pelinegra comprendió las acciones de Sesshoumaru pensando que tal vez tenía razón. Todo lo que había dicho era cierto, su cuerpo temblaba cada de vez que el la tocaba, no podía ocultar de ninguna manera que el también le gustaba y que también pensaba constantemente en como seria la vida junto a el.
Era exactamente lo que ella sentía, todo era verdad, ella se había enamorado y al parecer el también lo estaba de ella, Ahome no pudo pensar mas ya que la pasión crecía constantemente.
La temperatura y la intensidad de los besos era cada vez mas grande, se besaban como si no hubiera un mañana, la pasión era tal que el calor de sus cuerpos se elevo notablemente, Sesshoumaru abrazo con mas fuerza a Ahome mientras exploraba mas aquella boca que desde hace tiempo quería probar y que en efecto era tan dulce y deliciosa como lo había imaginado.
La pelinegra por su parte no se resistió y termino por rendirse a sus sentimiento, fue entonces que coloco sus manos alrededor del cuello de Sesshoumaru y empezó a acariciar su nunca, metiendo sus dedos entre el cabello de quien ahora era su dueño, provocando que el ojidorado se excitara y la tomara de la cintura subiéndola sobre la mesa que se encontraba ahí.
Se encontraba sentada sobre la mesa, rodeando a Sesshoumaru con sus piernas, perdiendo la razón frente a la pasión y el calor que sentía en todo su cuerpo, comenzó a quitarle el saco que llevaba, después empezó a desabotonar su camisa, mientras que el ojidorado por su parte sentía el calor de la espalda desnuda de Ahome en sus manos, la bajo de la mesa y entre besos la dirigió a la cama, antes de llegar a ella se detuvo y se separo de Ahome lentamente.
- Podemos…detenernos ahora…si tu quieres - dijo jadeante, debido a la excitación que sentía.
- Lo se…pero…no quiero…detenerme - respondió con dificultada ya que le costaba mucho trabajo hablar.
Ahome jalo a Sesshoumaru besándolo con ternura, este coloco sus manos en los hombros de ella y deslizo las dos tiras que sostenían al vestido por aquellos hombros blancos y tersos, observo el vestido caer al suelo y lentamente recorrió el cuerpo hermoso de Ahome, un cuerpo que cualquier mujer envidiaría, ella termino de quitarle la camisa y la demás ropa que traía el ojidorado, quedando los dos de igual manera, como Dios los trajo al mundo.
La tomo en sus brazos y la coloco suavemente en la cama, continuando con aquel acto de amor, con el cual sellarían para siempre su amor, y les diría que se pertenecen uno al otro.
Sesshoumaru no aguanto mas e hizo caso a las suplicas de Ahome, tomando su cuerpo, quería sentirla mas cerca, querían ser uno solo, un mismo sentimiento, sus respiraciones se hacían cada ves mas agitadas y los gemidos por parte de los dos no se hicieron esperar , ella le suplicaba excitada que quería ser suya, que quería sentirlo dentro de ella.
El ojidorado no espero más y entro lentamente, entonces encontró algo que lo lleno mas de felicidad, su ángel, su Ahome era pura, el seria el primero en su vida, al igual que ella seria la primera en la de el – Te amo, mi ángel – le dijo tiernamente antes de penetrarla completamente.
- Yo también te amo – respondió mirándolo a los ojos, sintiendo como el entraba fuerte en ella, pequeñas lagrimas salieron de sus ojos, pero pronto se acostumbro a tenerlo dentro y el ritmo de sus caderas se hacían mas rápidas, sus cuerpos empezaban a sentirse plenos, mas excitados, como si estuvieran apunto de estallar y así fue entre besos y caricias los dos llegaron al clímax.
Sus cuerpos temblaron por aquella explosión y sensaciones que los hacia sentirse muy bien, Sesshoumaru se tiro a un lado de Ahome y ella se acurruco en su pecho.
- Feliz cumpleaños, mi ángel - le dijo tiernamente y besando su frente.
- Gracias – le sonrió.
Por primera vez en cinco años, sintió que aquellas palabras no le causaban ningún daño, que este día seria el mejor cumpleaños desde que su madre murió, había encontrado el amor, pero una pregunta paso por su mente, ¿realmente duraría esta felicidad?, pensó que lo mejor seria no pensar en eso y con esto se quedo dormida al igual que Sesshoumaru.
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Que tál:
Aqui les dejo un intento de LEMON, ¿que tal me salio?, acepto sugerencias para mejorar, jejeje... en fin, espero no haber decepcionado a alguno, pero sigo mejorando. Ahora si no tade casi mucho, nos vemos en el proximo que tambien sera pronto...
Saludos a todos
