Capitulo X
FUEGO Y TERNURA
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La mañana estaba en todo su esplendor, eran exactamente las 7:00 y muchos no quería levantarse de la cama debido a que se encontraban en tan maravilloso sueño y agradable compañía, pero existían otros que solo ansiaba el inicio de un día más para continuar con sus venganzas.
Los rayos del sol que entraron por la ventana despertaron a un joven de unos 24 años, cabellos plateados, un cuerpo deseable, bien formado y unos ojos color ámbar, aquellos que con tan solo mirarlos te hipnotizaban llevándote a otro mundo. Sesshoumaru abrió los ojos lentamente, siempre se levantaba temprano pero hoy era especial, hoy quería quedarse todo el día en esa cama abrazando a un ángel, a su ángel.
Mientras que el ojidorado pensaba en todo lo ocurrido la noche anterior, sus ojos quedaron atrapados en el rostro de su ángel, no podía dejar de mirarla, aquella mujer de tan solo 21 años cumplidos ayer, de piel blanca como la nieve y tersa como la seda, con un cuerpo envidiable para cualquier mujer de cualquier edad, ese cuerpo que ayer en la noche lo llevo a la gloria y no deseaba perder, su cabello largo color azabache, lacio con rizos en las puntas y sus grandes ojos color chocolate que al verlos te invitaban a un mundo desconocido pero fascinante.
Sesshoumaru la observo con ternura, no podía dejar de mirarla y de sonreír, con su mano, aparto un cabello rebelde del rostro de Ahome, esta sintió el tacto y lo único que pudo hacer es abrazarlo con más fuerza, como cuando abrazas de niña a tu osito de peluche, el correspondió el abrazo y hundió su cabeza en el cuello de su ella, respiro aquel aroma, aquel perfume que lo volvía loco cada vez que Ahome se le acercaba, la pelinegra seguía durmiendo, Sesshoumaru volvió a cerrar sus ojos cayendo de nuevo en el mundo de los sueños.
Después de media hora Ahome se dio la vuelta dándole la espalda a Sesshoumaru, pero este no la dejo de abrazarla, ella se acurruco y se acomodo mas quedando su espalda en el pecho del ojidorado provocando que este la apretara más fuerte, en ese momento la pelinegra abre los ojos como de sorpresa al sentirse rodeada por unos fuertes brazos.
Ahome oía sus propios pensamientos- Pero…que, Dios mío es cierto pensé que todo lo que paso había sido uno más de mis sueños pero, porque me siento diferente, es como si todo el dolor todo el odio que sentía se hubiera esfumado, no puedo contenerme, siento felicidad, tengo esta sensación de sonreírle al mundo pero… - la duda entro en ella - ¿de verdad seré feliz?, esto ¿será una ilusión más? – se cuestiono y luego rio en su mente - no me importa nada de eso, soy feliz y él me hace feliz – tomo las manos de Sesshoumaru que se encontraban en su vientre y cintura, las apretó mas abrazándose a ellas.
El ojidorado sintió las acciones de la joven y despertó, acercándose a su oído dijo:
- Buenos días mi ángel – con una sonrisa sincera, provocando el estremecimiento del cuerpo junto a él.
- Buenos días – respondió dándose media vuelta y mirándolo con ternura.
- Así quiero recordarte para siempre, con una hermosa sonrisa y con esa mirada tan dulce - le dijo al momento de acariciarle una mejilla.
Ahome hizo un puchero de forma triste – lo dices como si fuera la última vez que me veras – dijo viendo como el ojidorado sonreía como si se tratara de una broma.
- Nada de eso, solo digo que es una muy buena imagen para recordar, pero si estas dispuesta a darme más de esas imágenes, me obligaras a quedarme contigo para siempre – respondió el apretando mas su cuerpo con el de ella.
La pelinegra sonrió y luego lo vio de forma curiosa – Lo dices enserio, mira que no se que has hecho conmigo que en estos momentos podría tomarte la palabra.
Sesshoumaru se quedo mudo, de cierta forma no sabía muy bien a lo que se refería - ¿Qué he hecho contigo? – pregunto al no entender esa parte de la que hablaba la pelinegra.
- Si, mira – dijo ella tomando la mano de Sesshoumaru y colocándola en su pecho – sientes como mi corazón late deprisa como si fuera a salirse de mi pecho con solo tenerte así de cerca, ¿qué me has hecho Sesshoumaru? – le pregunto mirándolo a los ojos intensamente.
El ojidorado sonrió - eso debería preguntarte yo a ti, no puedo dejar de mirarte, no puedo dejar de sentirme así, de derretirme cada vez que me besas, cada vez que me miras, no puedo resistir el estar tan cerca de ti y no besarte – concluyo tomando sus labios como recompensa, mordiéndolos y succionándolos.
La pelinegra suspiraba entre el beso, volviéndolo cada vez más pasional.
- mi niña, mi ángel – interrumpió el ojidorado tomando entre sus manos el rostro de Ahome - antes que te ame más, escúchame por favor, no sé cómo explicar lo que siento por ti, simplemente así lo sentí cuando te vi, y antes de que pase más tiempo, déjame decirte que eres el amor de mi vida.
Sesshoumaru volvió a tomar los labios de la pelinegra, aquella boca lo volvía loco, su sabor tan dulce como la miel. Ahome solo pudo pensar que todo era tan intenso, sentimientos que jamás en su vida había vivido, esto solo le confirmaba el hecho de que lo amaba, y que quería pasar el resto de su vida con él.
Ambos se besaron más intensamente, la pelinegra se coloco instintivamente sobre su amante, obedeciendo a cada parte de su cuerpo que lo pedía a gritos, ambos disfrutaron de nuevo como locos de aquel acto de amor. Se sentían explotar, una inmensa electricidad recorría cada parte de sus cuerpos, cada uno por su parte trataba de complacer más a su pareja, satisfaciendo aquellos sentimientos de deseo, de amor, de tenerse y pertenecerse uno a otro, todo culmino como lo esperaban y fue nuevamente maravilloso.
- Sesshy, ¿qué hora es? – pregunto ahora que se encontraban abrazados después de hacer el amor.
- Son las 9:00 - le dijo tranquilamente.
- ¡Tan tarde! – Grito levantándose de golpe - no puedo creerlo de seguro ya todos se levantaron - dirigiéndose al baño.
- No entiendo… – trato de decir, pero Ahome ya se había metido al baño.
- Por que se preocupa tanto que los demás se hayan levantado, será acaso que… no ella no puede ser así, oh tal vez si, a ella le importaba el qué dirán – pensó tristemente – tal vez debe de estar pensando en que dirá su familia y la sociedad de que ella este con un guardaespaldas, con un empleado.
Sesshoumaru se levanto de la cama, se vistió y salió del cuarto de Ahome cuidando que nadie lo viera salir de ahí, se dirigió a su cuarto que se encontraba en la planta baja de la casa.
Estaba a punto de entrar al su cuarto cuando alguien lo llamo – Vaya, ¿se puede saber en dónde estabas? – Le pregunto pero al ver su cara se confundió – pero que te paso, yo supuse que te vería no se mas alegre – le insinuó con voz libertina.
- No estoy de humor, así que si no es para asuntos de trabajo entonces no me molestes- le dijo cerrándole la puerta en la cara.
- Que genio, concédeme tres deseos ¿no? – dijo divertidamente alejándose de ahí.
Arriba, Ahome salió de baño notando que Sesshoumaru no se encontraba por ningún lado de su habitación - ¿Qué raro?, ni adiós me dijo, tal vez bajo a bañarse y vestirse – se contesto a ella misma.
La pelinegra soltó un suspiro enorme - ¡Por Dios, estoy en las nubes! – dijo dejándose caer en su cama que se encontraba todavía revuelta por los sucesos del día de ayer y de esa mañana.
En ese momento tocaron la puerta de su cuarto, ella se levanto corriendo pensando que tal vez era Sesshoumaru.
- Buenos días – dijo Sango con una sonrisa.
- Ah, eres tú, buenos días, pasa – le dijo claramente decepcionada por no encontrar a Sesshoumaru en la puerta.
- Vaya, gracias hermanita, yo sabía que mi presencia te era grata – le dijo sarcásticamente por su poco interés al verla.
- No es eso, la verdad pensé que…- decía nerviosa pero fue interrumpida por Sango – ¿que era alguien más? – su hermana la miraba con cara de yo lo sé todo.
- Si…digo no…hay ya no sé ni lo que digo – contesto la pelinegra más nerviosa.
- No te preocupes hermanita, luego me cuentas todo, ahora mejor apúrate que nos tenemos que ir – le dijo tranquilamente a la pelinegra.
Ahome le sonrió ampliamente a su hermana, quien la miro perpleja en el acto, Sango no podía creerlo, era posible que su hermana hubiera esbozado una sincera sonrisa, escudriño lo mas que pudo a su hermana, y fue entonces que se dio cuenta, Ahome no parecía llevar ese semblante frio e indiferente que había adquirido hace 5 años atrás, ahora parecía mas cálida y sincera.
La pelinegra termino de vestirse, llevaba toda la ropa de color blanco, como su hermana y el cabello de ambas iba en una cola alta.
- ¡lista! – dijo Ahome sonriendo nuevamente.
Sango tomo por sorpresa a su hermana abrazándola fuertemente, dejándola totalmente desconcertada por su comportamiento - ¿Qué pasa Sango? – Pregunto preocupada por la acción tan repentina de esta - ¿Estás bien? – le volvió a preguntar al no recibir respuesta de ella.
- Mejor que nunca – le dijo con las voz temblando y los ojos con lagrimas de felicidad – No sabes lo contenta que se pondrá mama al verte así – comento secándose las lagrimas y regalándole una sonrisa.
La pelinegra le devolvió la sonrisa – Lo sé… ha ella… - no siguió hablando debido a que la voz se le quebraba.
- Promete algo – le dijo su hermana de repente – Claro – respondió Ahome sinceramente – prométeme, que pase lo que pase, no volverás a ser esa persona fría, sin sentimientos, llena de rencor, no quiero que seas como Kagura – termino diciendo Sango.
- ¿sucede algo malo Sango? – le pregunto a su hermana curiosa por aquella petición, ¿que podría pasar?
Sango suspiro pesadamente – no sucede nada, simplemente no soportaría verte de nuevo de esa forma, tan indiferente con los demás, por favor Ahome promételo – insistió.
- Esta bien te lo prometo, pero, ¿segura que está todo bien Sango?- insistió con su pregunta, pensando que la última vez que la hicieron prometer había sucedido lo más terrible en su vida.
- Si – le dijo feliz abrazándola – ahora todo está muy bien y no hay de qué preocuparse, ya vámonos que se nos hace tarde, mama estará desesperada por qué no llegamos – dijo caminando a hacia la puerta.
- Si y todo por tu culpa – rio, siguiendo a su hermana.
Ahome y Sango bajaron las escaleras para desayunar e ir a la cita importante que tenían cada año y a la cual no podían faltar, siempre iban de blanco porque así lo acordaron, así lo prometieron y siempre cumplirían sus promesas.
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No me maten por favor, se que me eh tardado pero aqui esta la continuacion, tarde pero segura... les agradesco el que sigan pendientes....
Saludos a todos.
