Disclaimer: Inuyasha y todo sus personajes pertencen a Rumiko Takahashi, yo solo los utilizo sin fines de lucro.


Capitulo XII

CONFESIONES

(Primera parte)


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Solo tardaron una hora en llegar a su destino, Sesshoumaru estaba más inquieto que antes, desde luego había notado el lugar al cual habían llegado.

- ¿Estás bien amor? – le pregunto en voz baja al ojidorado, lo había visto algo inseguro.

- ¿eh? – pronuncio volcando su atención a quien lo acompañaba – si, no es nada – dijo, aun no entendiendo nada.

Sango bajo del automóvil – Bien, hemos llegado – suspiro de tranquilidad.

- Si – contesto Ahome quien bajaba del automóvil al igual que los demás.

- Nosotros las esperamos aquí, tómense su tiempo – comento Miroku viendo como el ojidorado seguía pensativo.

- ¿Me esperas? – le pregunto Ahome a Sesshoumaru mientras se acercaba a él.

- Claro, te esperare siempre – contesto abrazándola fuertemente.

La pelinegra no pudo ocultar el sonrojo de sus mejillas, ya que esta vez no estaban solos, la presencia de su hermana y guardaespaldas la intimidaban un poco, aunque aún faltaba el descubrir que sucedía entre ellos dos.

Ambas se adentraron al lugar, dirigiéndose al lugar donde siempre iban cada año, mientras que sus protectores se quedaban esperando en el auto.

Miroku noto que su amigo estaba algo confundido, y lo entendía perfectamente ya que a él le había sucedió lo mismo cuando apenas empezó a trabajar para la familia Higurashi.

- Sabes… - pronuncio Miroku tomando aire, en ese instante se propuso a aclarar unas cuantas dudas al ojidorado - yo pase por lo mismo que tu -

- ¿No entiendo? – atino a decir al enfocar su vista hacia su amigo.

- ¿Sabes porque estamos en este lugar, no? – Miroku hablo acomodándose sobre el cofre del automóvil.

Sesshoumaru respondió con un gesto negativo con la cabeza y alzo su mirada al cielo.

- Lo único que puedo decirte y que ojala te ayude a entender mejor es que… - dijo alzando su mirada al cielo como el ojidorado - ellas vinieron a ver a su madre -

El ojidorado abrió los ojos sorpresivamente, ahora todo estaba tan claro, a su mente regresaban los recuerdos de la noche anterior, cuando Ahome le había confesado que su madre había sido asesinada justamente el día de su cumpleaños, pero que tonto había sido.

Comenzó a armar todo ese rompecabezas que lo tenía tan confundido, todo lo sucedido ahora tenía sentido, el hecho de que Ahome le dijo que hoy era un día importante y que cada año venían a este lugar, también entendió por que se encontraban en el cementerio - ¿Por qué no se había dado cuenta de eso? – se cuestiono mentalmente, tal vez había sido tanta felicidad que había nublado su sensatez, esa era la respuesta.

Miroku noto el cambio en su compañero y supo que este ya había descifrado aquel misterio que lo atormentaba, no lo culpaba.

- No digas que no te ayude – sonríe mientras suspira conforme.

- Si, gracias – medio sonríe - soy un tonto por no acordarme – esto último lo dijo más para sí mismo que para Miroku.

- Estoy totalmente seguro que ellas nos entienden mejor a nosotros – sonrió Miroku volviendo la vista al cielo.

- Aunque aún me queda la duda del vestuario – comento el ojidorado viéndose de blanco.

- Eso mi amigo, tendrás que esperar a que ella te lo cuente – contesto sabiendo bien que él no era el indicado para hablar acerca de aquello.

- Esta bien – comento resignado y tomo asiento a una lado de su compañero de trabajo y al cual ya consideraba su amigo.

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Las hermanas ya habían pasado docenas de tumbas, siempre era así para poder llegar a la que buscaban, esta tumba se encontraba alejada de las demás, sobre una pequeña colina que era rodeada de flores y a cada lado contaba con dos esculturas, una era la de un ángel con las alas abiertas y la otra era una en honor a su madre.

- Aquí estamos otro año más mama – Sango miro de reojo a su hermana.

- No sabes cuento te extrañamos – Ahome se arrodillo junto Sango.

Ambas suspiraron sin saber cómo comenzar.

- Han pasado tantos años y sigues haciéndonos falta – comento triste la pelicafe.

- Tenemos tantas cosas que contarte – sonrió tristemente, aquello se le iba a dificultar mucho.

Ahome y Sango estuvieron platicándole a su madre todo lo que habían vivido en ese año, ya era costumbre en ellas el hacerlo de esa forma, siempre hablaban de su madre como si estuviera viva, pero aunque ella ya no estuviera en este mundo ellas siempre la sentían a su lado, cuidándolas.

El tiempo pasó volando, y ambas hermanas se levantaron de aquella tumba que a pesar de los años se conservaba impecable y que extrañamente se conservaba cálida contando que se encontraban en un cementerio. Se despidieron de su madre con una sonrisa y emprendieron el rumbo hacia sus guardaespaldas.

- Se me olvidaba madre – regreso la pelinegra a la tumba de su mama y volvió a ponerse de rodillas.

- Quería decirte que eh encontrado el amor y estoy muy contenta, por fin vuelto a ser la de antes, a pesar de que tengo muchas dudas, no quiero pensar que todo esto es un sueño y al despertar el ya no este, pero si te prometo algo, voy a luchar hasta el final para que se convierta en realidad – sonrió.

- Te quiero mucho mami – volteo a ver a su hermana que se encontraba a unos metros lejos de ella – se que Sango tiene sus secretitos y los voy a descubrir – dijo con una sonrisa de complicidad.

La pelinegra corrió nuevamente hacia su hermana, y las dos caminaron de regreso con sus guardaespaldas que las esperaban en la entrada del lugar. En el camino Ahome decidió empezar el interrogatorio.

- Y bien hermanita, ¿desde cuando están enamorados? – pregunto fijando la mirada en Sango, era obvio que aquello la saco de balance.

- de…que hablas Ahome – respondió nerviosa por la repentina conversación que iniciaba su hermanita.

- No te hagas la desentendida, conmigo no puedes fingir nada y menos mentirme – intensifico la mirada - eh visto como se miran y como se contienen cuando están cerca de los demás – sonrió pícaramente.

Sango suspiro, suponía que en alguna de sus vidas anteriores su hermana había sido algo así como un detective, ya que nunca podía mentirle y sus sutiles interrogatorios le sacaban la verdad a cualquiera.

- Fue en Paris, hace como 3 meses – comento mirando el cielo, como tratando de recordar aquel día – en aquellas fechas yo salía con un muchacho que estudiaba en la misma universidad, su nombre es William, pero el muy desgraciado me engaño y ya me conoces, lo termine de inmediato – detuvo su caminar al recordar lo que paso - una noche William llego a mi departamento, estaba ebrio, había tomado demasiado, para mi desgracia Miroku había salido ese día, me había pedido permiso para salir con una de sus muchas conquistas – recordó.

------Flash Back------

Se encontraba concentrada en aquellos libros de Historia, pero tuvo que dejarlos por el sonido del timbre, había pensado en no atender y quien fuera se iría, pero después de tanta insistencia tuvo que abrir.

- ¿Quien será a esta hora? – Se pregunto mentalmente ya cerca de la puerta - de seguro es el tonto de Miroku que lo dejaron por pervertido –

- ¿William? – pregunto confundida por ver a aquel hombre tan apuesto hecho un completo desastre.

- Sango…amor…te extraño – dijo entre balbuceos parecía estar muy ebrio.

- William, has tomado demasiado, deberías irte a tu casa – comento algo preocupada por la actitud de su ex-pareja.

- No…eh…sido el mismo sin ti…Sango déjame demostrarte que te amo – intento decir mientras empujaba a la pelicafe hacia adentro del departamento.

En el instante Sango sitio miedo, jamás lo había visto de aquella forma, el siempre había sido tan caballeroso, pero ahora parecía alguien diferente. William entro y cerró la puerta tras él, la tomo por los brazos haciendo el intento de besarla, pero la pelicafe lo empujaba para apartarlo.

El miedo comenzaba a invadirla, ambos forcejearon por varios minutos, pero era obvio quien ganaría ya que William era un hombre atlético y su fuerza sobrepasaba a la de Sango, de pronto no pudo más, el aprovecho y la tiro sobre un mueble que se encontraba cerca, comenzó a besarla desesperadamente y a tocar todo su cuerpo.

Sango quien había quedado exhausta por la lucha le rogaba con lágrimas en los ojos que se detuviera, que no cometiera una locura, pero sus palabras eran completamente ignoradas por William.

- Por favor William detente – gritaba desesperada - yo sé que no eres tu quien actúa, es el alcohol que te cambio, tú no eres así – trataba de hacerlo entrar en razón.

- Te deseo…este soy yo…- la besaba con fuerza, sus manos comenzaron a tratar de quitarle la ropa.

- No, quítate, no me toques… ¡NO ME TOQUES! – grito con sus últimas fuerzas, ya no había nada que pudiera hacer, lo inevitable se acercaba.

Miroku llegaba al departamento cuando escucho gritar a Sango, con nerviosismo y desesperación sacos sus llaves e intento abrir la puerta.

- Sango, ¿estás bien?, háblame por favor – suplicaba, mientras seguía en su intento de abrir la puerta.

Logro abrir la puerta entrando desesperado, lo que vio lo enfureció, se abalanzo hacia William y lo tomo por el brazo, lo separo de Sango y lo aventó contra la puerta, este quien estaba frustrado se puso de pie y se fue contra Miroku, ambos se golpearon, obviamente Miroku al tener más experiencia, tomo ventaja, estuvo a punto de matarlo, pero se acordó que Sango estaba ahí y que lo necesitaba. Con fuerza Miroku arrojo a William fuera del departamento y le advirtió que no se acercara a Sango o lo mataría la próxima vez.

Cerró la puerta y se concentro en Sango, la busco con la mirada pero no la vio, se encamino a las recamaras y la encontró en su cuarto en un rincón que hacia su cama con la pared, supuso que había corrido ahí asustada por todo.

Se acerco e intento abrazarla, pero esta seguía asustada y no permitía que la tocara, rechazaba sus intentos con golpes y gritos.

- Sango, cariño, soy yo, mírame – susurro cariñosamente arrodillado frente a ella.

Pasaron unos minutos en silencio, hasta que ella pudo calmarse un poco, salió de su trance y miro fijamente a quien estaba frente a ella, aquellos ojos violeta que la miraban con ternura y preocupación la hicieron estremecer, se abalanzo hacia Miroku en un gesto de protección.

- Tenia tanto miedo – se apretó contra Miroku - pensé…pensé…que – comenzó a llorar por la sola idea de lo que pudo pasar si él no hubiera llegado.

- Shhh… - pronuncio acariciando el cabello de la pelicafe - no pasa nada, aquí estoy, jamás me perdonaría si te llegara a pasar algo, siempre estaré aquí para ti - trataba de calmarla.

- Eso es mentira – Sango se separo de el repentinamente – cuando te enamores de alguien te irás – dijo con recelo y algo de miedo por perderlo.

- Nadie es más importante para mí que tu – la volvió a abrazar – para tu información yo ya estoy enamorado – sonrió ante su declaración.

El corazón se le detuvo, se volvió a separar de el - Ves… ahora te irás – dijo temerosa y triste.

No pudo evitar reírse un poco por la actitud de Sango, esto solo le confirmaba mas sus sentimientos y orgullosamente los que parecía haber despertado en su protegida - Estoy enamorado de ti – le confesó viéndola a los ojos.

Sango abrió la boca pero no pudo lograr que alguna palabra saliera de ella, todos sus sentimientos la invadieron de repente, su corazón nunca le había mentido acerca de lo que sentía, estaba segura que desde hace años se encontraba enamorada de Miroku, alguna vez lo quiso ignorar y hasta ocultar sabiendo que solo se engañaba a ella misma, pero ahora que oía la confesión de él, no sabía que decir.

Miroku la tomo entre sus brazos y la beso, no hacía falta que dijera algo, el sabia de alguna forma que ella lo amaba, así que no se resistiría mas, ya hacía tiempo que Sango lo volvía loco en todos los sentidos, al principio pensó que solo era atracción física y que se le quitaría, pero con todo lo que paso hace unos momentos entendió que no era un sentimiento pasajero, que lo que sentía era amor y que estaba perdidamente enamorado.

Ambos se besaron por un tiempo, después solo se abrazaron, poco a poco Sango se quedo dormida, era entendible que estaba muy cansada por todo lo que paso, así que la alzo en sus brazos y la recostó en su cama, se dio media vuelta para dejarla dormir pero ella lo detuvo – quédate conmigo – susurro y él se recostó con ella en la cama y los dos durmieron profundamente.

------Fin Flash Back------

- Así fue como comenzamos – ahora aquellos recuerdos no le dolían, más bien la ilusionaban por lo que surgió de un trago amargo.

- Ya veo – sonrió Ahome - entonces creo que seremos dos hermanas enamoradas de sus guardaespaldas – dijo con convicción pasando su brazo por los hombros de su hermana.

- Si, creo que será así – sonrió cómplice de su hermana.

Ambas hermanas llegaron hasta el auto, cada una beso a su respectivo guardaespaldas quienes las miraban extrañamente por sus acciones, pero sin quejarse, todos volvieron al auto y se pusieron en marcha de regreso, las confesiones apenas comenzaban.

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Les dejo la continuacion esperando que les guste, saludos a todas aquellas que me dejan sus reviws y tambien para aquellos qu no pueden. Nos vemos en la segunda parte...

Besos y abrazos