Disclaimer: Inuyasha y todo sus personajes pertencen a Rumiko Takahashi, yo solo los utilizo sin fines de lucro.
Advertencia: Este capitulo continen ¡LEMON!, lease bajo su propio riesgo.
.
Capitulo XII
CONFESIONES
(Segunda y Tercera parte)
.
.
Mientras el auto volvía rumbo a la casa Higurashi las dos jóvenes parejas disfrutaban del paisaje a su alrededor, la carretera se encontraba entre el bosque, así que si mirabas a ambos lados, solo podías ver arboles y mas arboles, de todo tipo.
- ¡Sí! – Exclamo Ahome emocionada y saltando repentinamente de su asiento.
Los tres acompañantes voltearon a verla extrañados por su actitud, aunque la mirada de Miroku fue breve debido a que él era quien conducía, pero la de Sango y Sesshoumaru se quedaron fijas en la pelinegra.
- Ahome, ¿qué te pasa?, ¿Qué sucede? – pregunto curiosa por la actitud de su hermana quien no decía nada a pesar de que la estaban mirando.
La pelinegra solo pudo reírse un poco al darse cuenta que ambos la miraban con preocupación e impaciencia, no se había dado cuenta que su repentina sorpresa causara tanto interés - perdón hermanita, pero es que se me acaba de ocurrir un idea fantástica para pasar estupendamente estas vacaciones de verano - dijo muy contenta e ilusionada.
- ¿Así y cuál es esa idea tan fantástica? – pregunto curioso.
- Si señorita ¿cuál es? – insistió Miroku sonando igual de curioso con su vista fija en la carretera.
Ahome se quedo pensativa, se debatía si decírselos o quedarse callada y que lo descubrieran a su debido momento, no podía decidirse y esto impaciento a sus acompañantes - Ya dinos por favor – dijeron los tres al unisonó para sacarla de sus cavilaciones.
- Tranquilos – pronuncio Ahome con una sonrisa - ya lo verán – les dijo con intriga - Por cierto Miroku, no me llames señorita que a estas alturas no nos queda el trato formal – cambio el tema radicalmente para que no le siguieran preguntando.
Sesshoumaru la contemplaba, era tan diferente, se veía tan hermosa, ¡Dios como la amaba!, y el verla tan alegre, lo hacía sentirse inmensamente feliz, pero que será lo que planeaba su pequeño ángel, aunque no le importaba lo que fuera siempre y cuando ella estuviera a su lado.
De repente aquel paisaje se le hizo tremendamente conocido, y pronto las imágenes de aquel día volvieron a su mente, sonríe ante lo que pediría - Oye Miroku te molestaría dejarnos a Sesshy y a mi aquí – le pidió feliz, viendo como Sesshoumaru la ve de forma extrañada y curiosa.
- No para nada – contesto estacionándose a un lado de la carretera - pero...
Sango interrumpió a Miroku al darse cuenta del lugar - Ahome pero si es...
Ahome tampoco dejo que su hermana terminara la oración y dejara al descubierto sus planes - Sango por favor no me arruines la sorpresa -
El ojidorado quedo más confuso por las interrupciones de todo, se preguntaban qué era lo que le estaban ocultando - Bueno, bueno, bueno, ustedes tres que se traen entre manos, eh – pensaba en que sorpresa se referían.
- No comas ansias, ya lo veras – le contesto al ojidorado saliendo del automóvil, pero este solo la observaba expectante de lo que ocurría, vio como Ahome tomaba su bolso y se le quedaba viendo.
- ¿Que no piensas bajarte? – pregunto impaciente al ver que no movía ni un solo musculo.
- No hasta que me digas de que se trata la sorpresa – respondió de una forma que hizo que Ahome pensara que trataba con un niño chiquito.
- No te voy a decir y no me hagas un berrinche, ándale vamos, ya lo veras cuando lleguemos – le dijo sonriendo con su actitud – pero bájate ya, ¿sí? – le suplico.
Tenía que ser sincero, no podía resistirse a las suplicas de su Ángel - está bien – contesto resignado, como negarse ante aquella hermosa mujer.
- Nosotros nos vamos entonces – dijo Sango mirando a Miroku en complicidad – Que la pasen bien -
- ¡Claro que la pasaran bien! – exclamo Miroku sabiendo perfectamente lo podían llegar a hacer en ese lugar.
- Miroku si sabes algo dímelo ahora. No me dejes morir solo – dijo con suplica a su amigo, aquel último comentario lo dejo dudoso.
- Ya, no exageres, si no te voy a hacer nada malo – comento Ahome guiñándole un ojo a su hermana.
- Te vi - dijo Sesshoumaru sorpresivamente – Si no me vas a hacer nada malo porque le guiñaste el ojo a Sango, eh –
- Estas paranoico, será mejor que sigamos con mi sorpresa - dijo jalándolo del brazo - Bueno chicos los veo en la casa. Chao - alzando la mano para despedirse.
- Si claro nos vemos – se despido Sango también agitando su mano.
- Enserio que no me creo el cambio de Ahome, regreso a ser la misma de hace 5 años – comento Miroku mirando incrédulo aquella escena en donde Ahome iba casi arrastrando a Sesshoumaru para cruzar la carretera.
Sango sonrió fijando su vista también en aquella escena - Si tienes razón, se transformo de un día para otro, aunque le doy gracias a Dios y a Sesshoumaru por supuesto, él fue quien hizo regresar a mi hermanita de siempre, ya extrañaba ver esa sonrisa – finalizo dirigiendo ahora su mirada a Miroku - Lo que hace el amor, ¿no crees? – le sonrió.
- Si – respondió mirándola intensamente - es maravilloso – susurro cerca de sus labios y la beso - Te Amo mi niña linda -
- Yo más – contesto y suspiro.
El auto arranco dejando atrás a la joven pareja, estos vieron como se alejaban Sango y Miroku hasta perderlos de vista. Ahome volteo a ver a Sesshoumaru y le sonrió pícaramente.
- ¿Me vas a decir cuál es la sorpresa? – pregunto curioso acercándose a los labios de Ahome.
- Sígueme y lo descubrirás por ti mismo – dijo y se dio media vuelta sin permitirle a Sesshoumaru que la besara.
- Me gustas cuando te haces la difícil – pronuncio siguiendo a Ahome.
El cementerio al que habían ido se encontraba en las afueras de la ciudad por lo tanto había mucha vegetación y hermosos paisajes, como era verano hacia demasiado calor, pero aun así el lugar en donde se encontraban ellos dos era refrescante, después de dejarlos en la carretera Ahome condujo a Sesshoumaru por un camino que había entre la vegetación y árboles enormes, caminaron como 1 kilómetro hasta que llegaron como a una colina, la cual bajaron, después caminaron unos metros más. Ahome se detuvo antes de revelar la sorpresa.
- Espero que te guste - dijo mirando a Sesshoumaru que se detuvo detrás de ella -¡Por fin sabré que es! – comento aliviado.
Ahome se camino unos cuantos pasos más y se aparto para que Sesshoumaru pudiera admirar el hermoso paisaje que se encontraba ahora frente a ellos.
- Es hermoso - solo logro pronunciar esas palabras, ya que lo que vio lo dejo maravillado.
Ante él se encontraba una hermosa vista, era una casada alta, rodeada de flores y árboles, rocas que formaban una especia de varias lagunas, los olores eran realmente tranquilizantes, los sonidos eran pacíficos, un lugar perfecto para relajarse y olvidarse de todo, el agua cristalina, con toques de azul profundo.
- ¿Qué te parece? – pregunto acercándose hasta donde se encontraba Sesshoumaru.
- El paraíso – respondió admirado por la belleza del lugar - ¿cómo es que lo encontraste? -
Ahome se abrazo al ojidorado y escondió su rostro en el pecho de el - Fue hace 5 años, después del funeral de mi madre - Ahora ya no se entristecía al narrar lo sucedido hace 5 años, el amor de Sesshoumaru la había hecho valiente de cierta forma –
- Después de haber enterrado a mi madre, íbamos de regreso a la casa, cuando sentí una necesidad incontrolable de caminar, de correr, Sango y yo le ordenamos al chofer que detuviera la limosina, el obedeció ya que mi padre se lo ordeno y me baje, pensé en caminar yo sola pero Sango no me dejo, creo que ella también se sentía de aquella forma – dijo recordando con detalle lo que ocurrió ese día.
- recorrimos el lugar, observando los árboles, las flores, todo, corrimos, lloramos, reímos, y de pronto nos topamos con esta cascada, tan imponente, pero cálida a la vez, nos sentamos por horas en aquellas rocas - señalo unas rocas que se encontraban al final de la cascada.
- Con los pies dentro del agua, permanecimos en silencio, aunque no decíamos nada, creo que entendíamos muy bien lo que pasaba en cada una de nosotras, después de un largo rato regresamos a la limosina que nos seguía esperando a un lado de la carretera, ya era casi de noche – suspiro melancólicamente.
- mi padre no dijo nada, estaba tan devastado por la muerte de mi madre, que nos comprendió perfectamente, Kagura seguía en su lugar, no quiso acompañarnos, nunca la entendí realmente, en fin, desde esa vez, juramos regresar cada año, pero después cambie y deje de venir, Sango insistía pero yo no le tomaba importancia-
- hoy que pasamos por aquí volví a sentir esa necesidad, pero no por el dolor que me embargaba hace 5 años, sino por la felicidad que ahora siento al estar contigo, quería compartirlo contigo, así fue como supe de este increíble lugar – termino su relato para verlo a los ojos con ternura.
- Más increíble eres tú - Dijo cerca de los labios de Ahome.
Sesshoumaru beso a Ahome de manera tierna, suave, recordando las tantas veces que había sentido ese impulso y no poder hacerlo, pero ahora era diferente, ahora podía hacerlo sin que nadie protestara, era increíble, cada vez se enamoraba mas de aquella hermosa mujer, de su valentía, de su fortaleza, de su sensibilidad y de su ternura.
Ahome se encontraba inmersa en aquellos labios que la estremecían, mientras las manos de Sesshoumaru bajaban por su cintura y cadera acariciándola suavemente, se sentía tan sensual y explosivo.
- Mmm…Sesshy – pronuncio con dificultad, separándose de el.
- ¿qué pasa ángel? – pregunto de igual forma, agitado por el momento.
- Tengo una idea – dijo sensual y con una sonrisa sexy.
El ojidorado no pudo más que procesar las palabras de Ahome que se escuchaban tan sexy y esa sonrisa que le dio era muy provocativa, observo a la pelinegra darse la vuelta y caminar unos pasos quedando de espaldas a él y justo enfrente de aquella cascada de agua, de pronto como que empezaba a tener mucho calor.
Ahome por su parte empezó a desabotonar la blusa que llevaba quitándosela sensualmente, después se quito aquel pantalón de manta que cayó junto a su blusa, se giro levemente y miro directamente a los ojos de Sesshoumaru, se sonrojo un poco al ver como este se la comía con aquellos ojos dorados que ahora más bien se habían tornado como de un color fuego por la intensidad de su mirada y la boca tenia dibujada una sonrisa sensual, ella le guiño el ojo para volverse de nuevo y continuar con su meta, llevo sus manos a la parte de enfrente de su sostén ya que el broche para abrirlo se encontraba en la parte de enfrente, pero se sobresalto al sentir otras manos encima de las suyas.
- Déjame hacerlo – le susurro con voz ronca y sexy junto al oído.
Ahome tembló al oír a Sesshoumaru, su corazón palpitaba a mil por hora, este por su parte con sumo cuidado desabrocho aquel sostén para así poder continuar con la ultima prenda que quedaba, el sostén fue a parar junto con las demás ropa y suavemente bajo su manos a la cadera de Ahome acariciando cada parte en su camino, bajo con cuidado aquella ropa intima y la dejo caer al suelo, Ahome estaba sintiendo infinidad de sensaciones, su cuerpo simplemente reaccionaba instintivamente cada vez que el la tocaba, era como si el contacto de su piel con la de ella la quemara por dentro.
La pelinegra se giro, quedando frente a Sesshoumaru, se paró de puntitas y se acerco hasta su oído - Como que está haciendo mucho calor aquí. ¿No crees? -
Ahome volvió a girar dándole la espalda a Sesshoumaru y camino dirigiéndose aquella laguna en donde caía la cascada, antes de entrar en ella, se volvió hacia el ojidorado para que este la pudiera ver como Dios la trajo al mundo y luego de un salto entro al agua.
Sesshoumaru no lo podía creer, estaba embobado, aquello pareciera más bien un sueño, una visión, un espejismo, ¡Dios, era tan hermosa!, un cuerpo magnifico hecho solo para él.
Ahome emergió del agua y lo vio todavía parado en aquel lugar, como estatua, no se movió, solamente pudo notar el sudor que recorría todo su cuerpo y su agitada respiración - Sesshoumaru, ¿no piensas venir? – pregunto confundida.
Eso no se lo decían dos veces, y como de rayo se quito la ropa y entro al agua junto con Ahome, a quien beso con deseo - Quiero que seas mía, quiero tenerte – dijo desesperado. Ella se separo del beso – Si quieres tenerme, primero tendrás que atraparme – lo reto con una sonrisa en los labios y enseguida se deshizo de sus brazos, comenzando a nadar hacia la cascada.
El sonrió por la acción de la pelinegra, si lo que más le gustaba era cazar a su presa, y precisamente eso es lo que haría. Salió detrás de Ahome, claro ambos eran buenos nadadores, pero Sesshoumaru lo era más, así que en un instante la atrapo justo debajo de la cascada cerca de unas rocas, frenéticamente la tomo de la cintura y la apoyo en una de las rocas, ella simplemente se limito a seguir a sus instintos, se había dado cuenta que no harían el amor suave y lento, sino salvaje y rudo, sus cuerpos se los pedía así, y así lo harían. Sesshoumaru, la beso salvajemente al igual que Ahome, pareciera que el deseo los había tomado por completo.
Sin esperar más tiempo él se introdujo en Ahome y esta gimió por aquella acción, se movieron lentos, después más aprisa, ella le pedía más y él le daría más, se miraron fijamente y sonrieron, mientras las embestidas eran mas y mas fuertes, Ahome enterró sus uñas en las espalda de Sesshoumaru, mientras llegaban al punto final, al éxtasis total de sus cuerpos, sus voces se escucharon al unísono con el nombre de la persona amada, mientras que sus cuerpos se sacudían de aquella explosión, de aquel orgasmo.
Siguieron así por horas, después salieron del agua, se vistieron y se sentaron en las raíces de un árbol grande que se encontraba a orillas de aquella laguna. Sesshoumaru se sentó primero, mientras que Ahome se sentó en su regazo, entre las piernas de él, este la abrazo y poso su barbilla en la unión del cuello y los hombros, dándole un pequeño beso. Se quedaron en silencio admirando y meditando la belleza de aquel lugar.
- Esto es… -
- Tan hermoso…- respondió Ahome, ganándole las palabras a él.
- Si, y lo es más junto a ti – le confesó tiernamente, abrazándola mas fuerte.
- Sesshy, perdón por preguntarte hasta ahora, pero ¿tienes dudas acerca de a donde fuimos hoy? – pregunto tímidamente, por todo lo ocurrido no había pensando en que el pudiera tener dudas.
- No te preocupes, Miroku me explico un poco y pues tu terminaste de despejar mis dudas hace rato, lo que si aun no logro entender es porque todos íbamos de blanco – comento y callo esperando la respuesta de ella.
- Eso tiene una sencilla explicación – hablo Ahome - veras, mi madre siempre fue defensora de la paz, ella lo arreglaba todo con palabras dulces y una sonrisa, siempre nos decía que su color preferido era el blanco, ya que lo consideraba como un símbolo de la pureza y bondad, también nos decía que las mujeres se casan de blanco no porque sea virgen como erróneamente la gente cree, si no porque el amor que debe de existir entre la pareja debe de ser puro y sin manchas, nos decía que no solo el amor de parejas debe de ser así, si no también el amor de la familia, por esa razón nosotros siempre vamos de blanco, ya que el amor que existe entre nosotras como hermanas y nuestra madre es puro y sin manchas – finalizo sonriendo, aquellos recuerdos le trajo tan vívidamente la imagen de su madre diciéndoselas.
- ¡oh!, ya veo, al parecer tu madre era una mujer muy inteligente y me alegro que tu hallas heredado esa inteligencia – le dijo dándole un beso en la sien
- Ahora que recuerdo, tú me dijiste ayer, cuando te hable de mi madre que entendías perfectamente por lo que estaba pasando ya que tú también habías perdido a tu madre. ¿Cómo paso? – pregunto curiosa, ya quería saber más acerca del amor de vida.
Sesshoumaru se quedo en silencio, recordaba perfectamente lo sucedido la noche anterior y como estando con ella le era más fácil explorar aquellos recuerdos y sentimientos que había jurado que nadie los vería nunca más, sabía que era el momento de sincerarse con la mujer que le había robado el corazón.
- Amor, si no quieres, no tienes que contarme nada – le dijo preocupada por el silencio de Sesshoumaru, ahora tenía una mirada melancólica.
- No es eso, quiero contarte toda mi vida si pudiera, pero aun así los recuerdos vienen acompañados del dolor y no quiero que esto te afecte – contesto, ahora era él quien se preocupaba por la reacción que ella pudiera tener.
Por un momento lo dudo, pero después decidió que debían ser sinceros el uno con el otro, y que debían conocer sus vidas más a fondo para poder tener una relación más confiable - Seré fuerte, te lo prometo – termino diciendo para calmar la preocupación del ojidorado.
- Esta bien - suspiro y comenzó a relatar su historia - Mi madre era una mujer maravillosa, ahora que lo pienso mejor era algo parecida a la tuya, siempre defendiendo ideales olvidados por muchas personas, el amor era uno de ellos – recordó con una sonrisa en los labios.
- siempre nos decía a mi hermano y a mí que el amor es lo mas importante en esta vida, y que sin él, la existencia no tendría sentido, mi madre vivió constantemente preocupada por mi padre, ya que él en ese entonces era guardaespaldas de un importante empresario y político, con enemigos en todo el mundo – sus facciones se endurecieron al recordad lo que sucedió después.
- Mi padre casi nunca estaba con nosotros, pero aun así mi madre lo amaba y nos contaba muchas cosas de él, cuando tenía 13 años a mi madre le declararon cáncer en la matriz, por lo cual siempre tenía fuertes dolores en el vientre, esto me mataba, el ver a mi madre sufrir y no poder hacer nada, pero tenía que ser fuerte, por ella y por mi hermano, Inuyasha, quien a pesar de su corta edad, sufría también –
- Ella llevo tratamiento y le habían pronosticado varios años de vida y hasta la cura total, pocos meses después de la noticia de que mi madre viviría muchos años, mi padre nos llevo a celebrar a un restauran, eran aproximadamente las 9 de la noche, así que después de terminada la cena de festejo, salimos del restaurant y y fue entonces que un carro negro paso con las ventanillas abajo y tres tipos con metralletas…
.
.
Se que lo deje en una parte importante, pero tenia que hacelo asi para que quedara algo en la 4 parte, ademas como la segunda parte se me hizo muy corta por eso decidi agregarle la tercer y traerselas juntas, asi tienen mas que leer y lo disfrutan mejor XD.
Mil gracias a quienes me daron un mensajito: azulceleste, NollasBlack, Goshi y Karina Natsumi. Tambien agradesco a quienes leen pero no pueden dejar Review.
Les mando un saludo grande y me despido, nos vemos en la conti.
Chao.
