Capítulo 6: Vidas cruzadas.
Yugi miró con una sonrisa divertida.
- Tranquilízate Yami, estaré bien. - Le aseguró a su esposo el pequeño tricolor. - El doctor dijo que mañana me darían el alta. - Le sonrió tranquilizadoramente.
Yami se inclinó sobre él y besó sus labios dulcemente, mientras con su mano acariciaba el vientre aún plano donde crecía su primogénito.
- Te amo, Yugi, no sé qué haría sin ti.
- No harás nada, porque no pienso ni tengo intenciones de morirme.
Sonrió Yugi dulcemente. Y Yami le devolvió la sonrisa.
- Más le vale que así sea, señor Yugi de Atemu.
Bromeó el tricolor mayor haciendo sonreír a su niño.
***
Con su vientre inmenso de siete meses, casi ocho, sus andares cómicos de pingüino debido al peso de su vientre, y sus antojos, Joey andaba indagando en el desván de la mansión Kaiba-Wheeler, donde vivían él y Seth.
Quería ver si encontraba algún objeto de cuando Seth era bebé para el cuarto del bebé. Por entre las polvorientas cosas guardadas en un baúl del desván, encontró varios álbumes y un pequeño diario de tapa azul, con imágenes de dragones en la cubierta. Se notaba que era el diario de un niño.
Joey sonrió al tener, o al menos eso creía él, el diario de niño de Seth en sus manos. Rebuscó con una sonrisa en el cajón, removiendo el polvo, la llave que abría el diario, y la encontró en una cadenita que era en realidad una cinta negra en la que estaba sostenida la llave.
Se sentó en una antigua mecedora que había en el desván, cerca de la ventana de este, donde la luz del hermoso día entraba alumbrando el desván, y tomando el diario y la llave con una sonrisa, se dispuso a leerlo.
Lo abrió, pero el nombre en él no era el que se esperaba. El nombre no era el de Seth Kaiba, el nombre en él era "Mokuba Kaiba"
***
Mokuba miró con odio a Duke Devlin mientras este se levantaba del sofá donde acaba de hacerle el amor... no, hacerle el amor no era el término correcto, más bien hacerle el sexo y robarle su virginidad.
Duke, con una sonrisa satisfecha, comenzó a vestirse. Mokuba lo imitó tomando su ropa y poniéndosela.
- Creo que es obvio que no volveré a trabajar contigo - Le dijo Mokuba - Mañana enviaré mi carta de dimisión - Dijo lo más fríamente que pudo una vez vestido, yendo a la puerta del despacho, pero Duke lo detuvo.
- No, tú no irás a ningún lado.
- Pero el trato. Yo cumplí mi parte y...
- No, el trato era que serías mi amante, no que sería una sola vez.
- Pero tú estás casado.
- ¿Y qué? Que seas mi amante no cambiará ese hecho.
- Eres un ser despreciable.
- Puede que tengas razón y lo sea, Mokuba Kaiba, pero te tengo en mis manos y pienso aprovecharme de eso saboreando cada momento que pueda tu deliciosa piel, pues me he vuelto adicto a ella.
***
Marik se levantó del suelo cuando sintió que sus pies lo sostendrían, y subió corriendo las escaleras de su casa hasta la habitación de su hijo.
Ángel, su pequeño albino, miraba las caricaturas en la televisión. Marik lo tomó en sus brazos abrazándolo con fuerza.
Ángel miró extrañado a su pa' y besó su mejilla, luego moviéndose para volver a su asientito de aire en forma de carrito para seguir viendo sus caricaturas. Marik se sentó a su lado en el suelo y siguió acariciando sus cabellos mientras pensaba para sí.
- ¿Qué he hecho? Ra, ampárame de Bakura y sus deseos de venganza. No sólo se trata de mí, se trata de mi pequeño ángel.
Pensaba asustado.
***
- ¿Qué te pasa, Tristán?
Preguntó Odio amorosamente a su pareja, sentándose a su lado y tendiéndole una taza de chocolate caliente. Tristán la aceptó con una sonrisa y miró a su pareja recostándose sobre él. Dio unos cuantos sorbos a su chocolate caliente con marshmallow (malvaviscos) como Odion sabía que a él le gustaba, antes de contestar.
- Sólo pensaba en mis amigos. En la aparición ahora de Bakura, en el matrimonio sin amor de Duke y Marik... en la enfermedad de Yugi, en el bebé que él y Yami esperan, en el matrimonio de Joey con Seth, quien a diferencia de Seto sí es un buen hombre, en Seto y esa arpía de Mai Valentine. Sólo yo soy feliz, estoy con quien amo y sin ningún problema o padecimiento, y eso me hace sentir culpable.
Reconoció Tristán cabizbajo.
- No tienes que sentirte culpable, Tris. Tus amigos no querrían eso. Marik y Duke se quieren, son amigos pero es obvio que no se aman y que nunca lo harán, y lo mejor que harían sería separarse sobre todo por el bien de Ángel. Yugi se pondrá bien, ese chico es un pequeño ángel inocente pero fuerte y ahora no sólo tiene para luchar por su vida, el amor de Yami, sino por un bebé. Valentine no tiene cura, Seto Kaiba es un hombre despreciable, pero Joey estará bien. Tiene a su bebé consigo y a un buen hombre con él, Seth Kaiba, quien lo idolatra prácticamente.
- Tienes razón, Odion, no sé qué me haría sin ti.
Suspiró Tristán besando sus labios.
- Estarías en un serio aprieto amor, porque nadie te quiere como yo.
Tristán rió por esas palabras.
- Eso es completa y totalmente cierto, y a ti tampoco nadie te quiere como yo.
- Eso, mi amor, no lo dudo.
Se sonrieron y se besaron mientras la taza de chocolate quedaba a un lado, en la mesita junto a ellos, y dos cuerpos se entregaban a la pasión.
Continuará...
