Gracias todos aquellos que me dejaron un comentarios respecto a fic, me alegra mucho que les guste :D y bueno ya verán como continuan las cosas, se intensifican un poquito.
En éste fic, Rukia por la condición de modelo que puse para ella, es mál alta de como la conocemos en Bleach. Podiamos pensar en un 1.68-1.70
Y bueno, les dejo el capítulo 3 que espero sea de su completo agrado ;).
Saludos y gracias de antemano.
… … * … …
Capítulo III
"Vacaciones"
Se estaba hartando del maldito timbre del celular que no dejaba de sonar y mientras más prolongaba la espera captaba más la atención de los presentes, cosa que desde que salió de casa trató de evitar a toda costa, era por eso que más a fuerzas que de ganas contestó.
-"¿Dónde rayos estás?"- Fue la pregunta que Matsumoto soltó a penas y la morena respondió al llamado.
-"De vacaciones… Te dejé en tu oficina el recado…"- Respondió la morena mientras aguardaba su turno en el lobby del hotel.
-"Si ya sé pero en que lugar…"- Seguía Matsumoto con el interrogatorio y es que aparte de ser su agente, de ella dependía el bienestar de la morena, si algo le sucedía parte de la culpa recaería en su persona.
-"En Okinawa… tiene unas playas hermosas…"-
-"¿Le avisaste a tu hermano?..."- Volvió a preguntar, y es que el pariente de la morena era bastante sobre protector.
-"No… pero ya estoy algo grandecita como para avisarle a donde voy… ¿no crees?"- Muy aparte de ese argumento, no se atrevía a comentárselo a su hermano porque una de dos, o le prohibía irse de vacaciones; o mandaba como acompañantes a gente de su confianza y vaya que esa gente era bastante austera.
-"Ehh Rukia haré la reservación"- Le dijo el pelinaranja quedamente, a lo que ella asintió con la cabeza mientras seguía pegada al celular.
-"¿Con quien estás?..."- Fue la otra pregunta que Matsumoto no se hubiera atrevido a formular si no fuera por la voz masculina que escuchó del otro lado de la línea.
-"Ehh con…"- No se atrevía a decírselo en voz alta, de hecho hasta dudaba en decírselo.
-"No me digas, es como ese naranjito 'amigo' tuyo o si no es que algo más…"- Matsumoto sabía de la existencia de Ichigo y la estrecha relación que había entre ellos, todo por los comentarios que su protegida hacía de vez en cuando desde que la conocía, sin embargo y aún cuando consideraba que Ichigo no era el hombre indicado para ella, respetaba la decisión de la morena, al menos esperaba que Byakuya nunca se enterara de eso.
-"Pues… sí… ehh me tengo que ir… Si pasa algo, llámame… ¿de acuerdo?. Muy bien, hasta luego"- Así finalizó la llamada de la morena, guardando su teléfono móvil, mostrándole una amplia sonrisa al pelinaranja, quien le esperaba cercano al elevador junto con el botones.
-"¿Quién era?"- Le preguntó sin más, mínimo para saber el nombre de la persona que ya les estaba interrumpiendo.
-"Mi agente…"- Sólo respondió, yendo directo a su novio para darle un fugaz beso y empezar a disfrutar de las mini vacaciones.
… … o … …
A penas abrieron las puertas y se toparon con una hermosa recámara matizada en blancos y azules. Había una cama matrimonial, frente a ella un televisor y un tocador, y a su costado la puerta al baño. A unos metros de lateral de la cama y separados por un gran ventanal que a su vez servía de acceso, en la parte exterior y rodeada por cercas blancuzcas; había una mesa y un par de sillas a la intemperie, donde podían también disfrutar de la encantadora vista al mar. Más adelante un largo caminito de uso exclusivo para poder llegar hasta la playa.
Ante ese panorama la morena sonrió y con suma alegría caminó hasta llegar al gran ventanal y enérgicamente volteó a ver al pelinaranja, quien le miraba con un dejo de alegría y sin dudarlo se acercó hasta donde la morena, rodeo su cintura con ambos brazos y recargó su mentón en el hombro de la chica.
-"¿Qué te parece?"- Preguntó el chico quedamente.
-"Es muy hermoso… aunque serán sólo un par de días, sé que nos las pasaremos bastante bien…"- Respondió la pelinegra bastante animada, ladeando su rostro para encontrarse con el de pelinaranja y dejar a sus labios otro dulce y fugaz beso.
Dos días no serían suficientes para conocer todo el lugar y las maravillas que presentaba, mucho menos para poder gozar juntos de la mutua compañía, pero tratarían de que cada momento fuera inolvidable y aprovecharían al máximo el corto tiempo antes de regresar a Tokio con sus respectivos y exhaustivos labores.
-"Iré a cambiarme… deberías hacer lo mismo"- Anunció la morena separándose de Ichigo, yendo hasta donde su equipaje, pues estaba deseosa de ir a las cristalinas aguas del mar lo más pronto posible.
Ichigo la dejó partir para confinarse en el baño, mientras tanto aguardaría sentado en el borde la cama, buscando en el interior de su valija algo acorde a sus gustos con el cual ataviarse para ir a nadar, sin embargo su celular comenzó a timbrar con impaciencia, hasta ni en sus vacaciones le dejaban en paz, así que hastiado tuvo que contestar.
-"Ehh Ichigo... ¿Qué debo hacer si Ganju vuelve a perder los estribos?"- Preguntó el pelirrojo a quien había dejado en su lugar como promotor de boxeo ilegal durante dos noches, aunque realmente desconocía que hacer respecto al temperamento de Ganju.
-"No sé sólo repréndelo, no me metan en más problemas de los que ya tengo"- Pidió Ichigo, y es que ellos siempre hacían algo extra para acarrearle más obstáculos de los que ya tenía, si con trabajos estaba saliendo de deudas hacia otro promotores y pagando el seguro médico de los hombres que Ganju había golpeado en sus momentos de ira.
-"Bien y… ¿Cuándo me dejaras pelear?"- Preguntó el pelirrojo bastante animado, y es que sentía que ya merecía una oportunidad con el rol de boxeador en el negocio, además consideraba que sus capacidades estaban más ligadas a eso que a su actual y nada redituable vocación de 'chambitas'.
-"Pensé que eso ya lo habíamos resuelto…"- Y seguía la mata dando, en esos momentos en lo que Ichigo menos quería pensar era en su 'trabajo', sólo descansar.
-"Pero Ganju lleva una racha negativa… deberías darme la oportunidad…"- Le decía desesperado y con cierta seguridad en sus argumentos, cosa que ahora al pelinaranja le restaba importancia.
-"Luego lo hablamos… me tengo que ir… adiós"- Colgó, ni tiempo le dio a su interlocutor de despedirse, con semejante conversación había quedado aturdido, como deseaba un piña colada.
La puerta del baño se abrió de golpe, captando toda la atención del chico de ojos almendrados, encontrándose con la esbelta figura de su novia, con la parte superior del bikini puesta y unos diminutos shorts de mezclilla, la miró de pies a cabeza, que afortunado se sentía… tenía como novia a una de las mujeres más hermosas sobre la tierra.
-"Cierra la boca si no quieres que entren moscas…"- Le dijo al morena notando el embelezo en el que el pelinaranja había caído al verla.
Ichigo le sonrió, yendo después a tomar lo primero que encontró en la valija para vestirse acorde al ambiente, así que se encerró en el baño. Rukia aprovechó para buscar algo específico en su indumentaria, no sería lo más cómodo pero serviría de mucho para pasar desapercibida.
Se varó frente al espejo, buscando la forma más viable de no ser reconocida, así que optó por recoger su cabello con un lindo prendedor azul, no estando conforme estaba segura que debía usar algo más, así que tomó unos grandes lentes de sol y los puso para tener una idea de cómo la gente le vería, con mucha suerte nadie notaría quien era, de lo contrario las mini vacaciones estarían arruinadas con tanto paparazzi siguiendo sus pasos.
El pelinaranja salió completamente vestido para dar inicio a un recorrido por la playa, pero se topó con esa morena disfrazada, alzó una ceja como preguntándose la razón por la cual estaba así, de 'incognito'.
-"¿Y eso?"-
-"Para que no sepan que soy yo… no quiero que nos arruinen las vacaciones los paparazzis"- Respondió, sonriéndole con candor.
Aunque Ichigo no se fiaba mucho de que ese disfraz funcionara, había gente muy perspicaz y seguramente lo notaría.
-"Traje unos para ti…"- Le dijo la morena, sacando de su bolso otro par de lentes que entregó a manos del chico, Ichigo no entendía porqué él también tenía que ser parte del show, a fin que no era una persona pública, a quien le importaría.
-"¿Pero yo porqué…?"- Le espetó, volviendo a regresarle las gafas de sol.
-"En caso de que el disfraz no funcione y sepan que soy yo, se preguntaran quien es el chico que me acompaña… ¿Te gustaría ver tu rostro en las portadas de las revistas amarillistas y que mi hermano enterado de esto te busque para interrogarte?... No lo creo ¿cierto?"- Rukia era una mujer muy visionaria, precavida en ocasiones, siempre se adelantaba a las circunstancias, así que semejante idea llegó a los oídos del pelinaranja, quien viéndolo de ese modo, optó por usar los lentes como su protección.
Envuelto en sus 'disfrazes', caminaron hasta la playa, el viento soplaba ligeramente, les daba una sensación de frescura, desde hace tiempo que deseaban pasar una vacaciones juntos y sin disturbios.
Bajo una gran sombrilla, la pareja ocupó lugar, ambos en las sillas reclinables contemplaban el hermoso panorama, tan paradisíaco que resultaba increíble, su estancia era acompañado por unos deliciosos cócteles de piña colada.
-"Ehh Ichigo… ¿me pondrías bronceador?"- Preguntó Rukia al recortarse boca abajo, mirándole pícaramente, Kurosaki abrió sus ojos de par en par, claro que no le molestaba untarle bloqueador pero es que ese tipo de acciones le provocaban unos irrefrenables deseos.
-"Eh… es que…"- No sabía como zafarse de la situación, la morena alzó una ceja, vaya que ese hombre suyo aún tenía serios problemas.
-"No importa, le diré al sujeto de allá que si me hace el favor…"- Señaló al sujeto en cuestión, Ichigo al ver que se trataba de un chico surf, cuyo atractivo visual era muy considerado por Rukia, se adelanto a tomar el contenedor y ponerlo en sus manos, restregándolo por las palmas para esparcirlo en la espalda de su novia.
Tenía una piel bastante suave, era un sensación bastante agradable, sus manos moldeaban el cuerpo de la morena, si no fuera porque estaban en un lugar público y con niños en los alrededores, la haría suya sin ninguna clase de pudor pero… mejor evitó imaginarlo, así también sus deseos no se adueñarían de su actuar.
-"Listo…"- Dijo Ichigo una vez que terminó su proeza.
-"Ahora me toca a mi"- Comentó la morena con toda intención de untar bloqueador su novio, pero éste no pensaba de la misma manera.
-"No… no enserio no tienes que hacerlo, estoy bien así"-
-"Pero vas a quemarte y…"- Ella mejor que nadie sabía de los estragos que acarreaba a la piel al no ponerse bronceador.
-"No enserio… estaré bien"- Rukia podía pensar que era un testarudo, pero ésta ocasión no iba por ese rumbo, el pelinaranja sabía que después del viajecito a la playa la piel le ardería por no usar bronceador pero no es que fuera descuidado o no le preocupaba su salud, simplemente no quería sentir las delicadas manos de la morena sobre sus cuerpo, bueno no en esos momentos, en especial por las reacciones de gozo que podría tener no serían aptas para un público de menores de edad y padres sobre protectores, así que había que evitarlo momentáneamente.
… … o … …
La mayor parte del día la disfrutaron tomando el sol, divirtiéndose en las frescas aguas del mar, jugando waterpolo, bebiendo distintas clases de cócteles, comprando algunos sourvenirs, deleitando de la comida, tomando fotografías de los paisajes y de sí mismos como recuerdo de tan bello viaje, sin ninguna clase de persecución por parte de tan mal afamados paparazzis, todo envuelto en armonía y un cariño existente entre ambos. Las horas se pasaban rápidamente y cuando el atardecer anunció su llegada la pareja prefirió dar una vuelta por la playa, que yacía desierta, tomando de la mano recorrieron un extenso tramo, mientras las olas y el agua que traían consigo acariciaban los pies de ambos.
Para ir a cenar, optaron antes ir a mudarse de ropa, incluso el hotel donde se hospedaban era algo sofisticado y elegante, e ir en ropa ligera y de playa no era lo más adecuado, por esa razón regresaron al cuarto. Ichigo se atavió del típico formalismo que usaba para cerrar tratos en su negocio clandestino, mientras Rukia usó un vestido negro y refinado, desafortunadamente no era ocasión para usar lentes de sol o algún accesorio que ocultara su identidad, así que al final se tuvieron que dejar ver.
Durante la cena no se había abordado un tema realmente interesante, claro, hasta que el pelinaranja comentó algo de suma importancia.
-"Llevamos 4 años así… ¿no has pesando en llevar nuestra relación a otro nivel?"- Preguntó Ichigo para después dar un sorbo a su bebida, la pregunta la tenía rondando por su cabeza desde hace varios meses, consideraba que si habían superado juntos muchos obstáculos durantes esos 4 años y en el transcurso de los cuales no había surgido un grave problema, podía creerse que ya estaban listos para dar el siguiente paso.
Rukia meditó la cuestión, hacía una sutil referencia al matrimonio, no se oponía a la idea pero sentía que aún no era el momento.
-"No… no es el momento para eso, es más, no es adecuado"- A Ichigo le tomó por sorpresa la respuesta, por lo general eran ellas las más entusiasmadas con la idea pero olvidaba que la morena era diferente. El pelinaranja se sintió mal, no lo esperaba, y no entendía porqué Rukia no estaba de acuerdo, parte de sus planes dependían de ella y el más importante Rukia lo había hecho trizas.
La morena observó a su novio detenidamente, en su rostro se expresaba un gesto de melancolía, no se explicaba la razón de ese semblante, o ¿es que acaso había dicho algo malo?, un momento, Cuando Rukia cayó en cuenta de sus palabras relativas al matrimonio, de dio cuenta… en efecto, había dicho algo malo.
-"O… ¿es que pensabas pedírmelo ésta noche?"- Inquirió ella, quería cerciorarse, si la respuesta era afirmativa, ya lo había arruinado.
-"Bueno… sí… pero a vista de lo que dijiste, creo que tendré que regresar el anillo"- Dudó en confesárselo, pero que más daba, además Rukia no era una mujer que cambiara de parecer súbitamente.
La pelinegra se sintió culpable, pero a la par sentía que Ichigo debía comprenderla, así que lo miró tiernamente y trató de explicarle.
-"Lo siento…"- Posó su mano en la de él, sin quitarle la mirada –"no es porqué no te ame o no me guste la idea, de hecho me encantaría casarme contigo y formar una familia pero… en estos momentos no es lo mejor, nuestros trabajos nos exigen mucho, además mi hermano… por ahora es una locura, cuando las cosas se calmen podemos pensar en el matrimonio"- Explicó la morena, le sonrió dulcemente a Ichigo, a quien no le quedó de otra que corresponderle el gesto aunque por dentro de doliera escucharla, debía comprender y ser paciente pero… si la locura continuaba y las cosas nunca se calmaban… ¿Qué haría?... ¿Cuánto podría soportar?... Y era ahí cuando los problemas comenzaban.
… … * … …
