Bueno en uno de esos raros ataques de conciensia que me dan, salio este capitulo XD

Capitulo 9: Realmente nunca desee acerté daño

Duke había llamado a la puerta de la habitación de Mokuba sin recibir respuesta. Giro la manija de la puerta con la esperanza de que así fuera, si Mokuba no estaba en su departamento de todas formas pensaba esperarlo en el. Pero lo que vio dentro del departamento era definitivamente una zona de guerra. Camino entre el desastre que era ese apartamento hasta llegar a otra puerta que abrió, la habitación de Mokuba. Y al verlo ahí tirado en el suelo rodeado de sangre sintió que algo en su corazón se quebraba horriblemente mientras el miedo lo invadía.

-No por favor no te mueras.

Suplico mientras corría a su lado y se arrodillaba junto a él... estaba vivo! respiraba, noto con alivio, pero la sangre seguía corriendo. Tomo la sabana y el mismo cuchillo que había usado Mokuba para cortar sus venas e hizo unas improvisadas vendas con las que cubrió sus muñecas tratando de detener el sangrado. No tenía tiempo para esperar una ambulancia, así que tomo al chico en brazos y con él corrió a su coche, nunca en su vida había conducido tan aprisa como en ese momento, se salto todas las luces y señales de tránsito. Fue un milagro que ningún oficial lo detuviera ni que ningún auto lo chocara con la cantidad de luces rojas que se comió. Llego al hospital en tiempo record y bajo del auto corriendo dejándolo en el primer lugar que encontró sin preocuparse si quiera por cerrar las puertas del auto, simplemente saco a Mokuba en sus brazos y corrió dentro del hospital pidiendo ayuda.

Solo pareció reaccionar cuando un par de médicos le quitaron al pelinegro de los brazos, No lo quería dejar ir y costo un poco de trabajo arrancárselo de los brazos. Vio su ropa manchada por la sangre de Mokuba y fue consciente de que él era el culpable del estado mental del joven, un estado bastante crítico para que hiciera lo que había hecho a su departamento y lo que se había hecho a sí mismo. Una amable señora se acercó poniéndole unas llaves en la mano las suyas.

-Señor dejo su auto abierto me tome el atrevimiento de cerrarlo.

Le dijo la señora. Duke asintió aun ido cerrando sus manos en torno a las llaves y sentándose en la sala de espera.

-Yo... oh dios Mokuba perdóname.

Susurro cubriéndose la cara con las manos y sintiendo como sus hombros se estremecían por el llanto que estaba soltando. El realmente no había querido hacerle daño, Mokuba le gustaba, pero su pasión, su pasión le había ganado. Por primera vez fue capaz de entender lo que había hecho Bakura a Marik. Se había dejado ganar por la pasión, aun cuando quería a Marik. Porque él había hecho lo mismo, puede que Mokuba no dijera que no, pero fue porque no tenía otra opción él había violado a Mokuba, así como Bakura había abusado de Marik. Y él había visto lo mucho que Marik había sufrido, no tenia perdón, no tenía ningún perdón por haberle hecho semejante blasfemia a un ángel que ya había sufrido tanto como Mokuba Kaiba.

---

Fueron largas y torturantes las horas para Duke mientras esperaba que los médicos le dijeran algo, los remordimientos lo mataban, sobre todo al darse cuenta de lo que sentía por el pequeño pelinegro, algo mucho más fuerte de lo que nunca antes en su vida había sentido y ahora cavia la posibilidad de haberlo arruinado por completo.

---

Cuando el doctor le dijo que podía pasar a ver al joven, Duke no pudo retener su llanto de alivio al entender que Mokuba estaba vivo. Le estremeció verlo tan pálido conectado a tantas maquinas, pero estaba vivo, eso era lo que importaba, se acercó a él, tomando suavemente su mano cruzada por una intravenosa, le dio vuelta suavemente y deposito un beso en los puntos de la muñeca.

-Lo siento Mokuba, lo siento yo realmente nunca quise hacerte daño.

Le juro dejando su mano suavemente en la camilla, tomo la silla sentándose en esta y extendió una mano para retirar los negros cabellos del delicado rostro de ángel.

-Te juro que me ganare tu perdón al precio que sea Mokuba.

Susurro. En ese momento los ojos de Mokuba se abrieron confundidos.

-Agua.

Pidió con voz ronca sin saber donde estaba, pero se sentía dolorido y tenia sed, mucha sed. Duke se levanto de inmediato y fue por un poco de hielo, pasándolo por los secos labios del pequeño, quien saco su lengua de entre sus labios para poder lamer con desesperación ese hielo que apenas humedecía sus labios, roso los dedos de Duke sin ser consciente de los estremecimientos que le causaba al mayor. Se sintió un poquito mejor y cerró la boquita de rosa. Duke boto el resto del hielo, mientras notaba como Mokuba miraba con más atención a su alrededor. Al pequeño pelinegro le tomo unos segundos notar que estaba en un hospital.

-Que hago aquí?

Pregunto confundido. Duke se alarmo.

-Mokuba no recuerdas nada? Sabes quién eres?

El pelinegro asintió.

-Si soy Mokuba Kaiba y tú.... Yo...-se levanto ligeramente y miro sus muñecas sintiendo como las lagrimas bajaban por su mejilla- yo quería morirme...-susurro.

Las manos de Duke en su rostro limpiando sus lágrimas, le sobresalto pero más le sorprendió ver las lagrimas en los ojos del pelinegro magnate.

-No digas eso, tú tienes mucho por lo que vivir Mokuba, un bastardo como yo no merece que tú quieras acabar tu vida por lo que te hizo. Lo siento tanto Mokuba, lo siento mucho, no fui consciente del daño que te hacía, te quería y no me importaron tus sentimientos, soy un monstruo que no merece perdón, pero por favor no te castigues a ti mismo, castígame a mí, pero no a ti, yo realmente, realmente no quise hacerte daño, lo siento, lo siento tanto Mokuba.

Mokuba estaba impresionado, nunca había visto en su vida unas lágrimas tan sinceras.

-Yo... me hiciste mucho daño-dijo con sinceridad sintiendo el calor de sus lágrimas gemelas a las de Duke en sus propias mejillas- destruiste mis sueños románticos, de boda y de mi primera vez, me chantajeaste con algo que sabias que para mí era muy doloroso y traicionaste mi confianza -cada palabra era como una bofetada para Duke porque sabía que lo que Mokuba decía era la más pura y completa verdad.- Pero te creo, creo que tus palabras son sinceras... te daré una oportunidad, pero solo una y necesitare tiempo para perdonarte -le advirtió, después de todo Mokuba era un chico con buen corazón y la tristeza y los remordimientos de Duke le habían calado hondo. Duke deposito un beso en su mano y asintió.

-Gracias, es más de lo que merezco, juro que no te defraudare.

Aseguro el de los ojos verdes.

Continuara...