Además quiero ofrecer una disculpa por tardar en subir capítulo y además por no responder sus comentarios del capítulo VIII, he tenido la semana llena de exposiciones y hasta ahora que terminé con todas logré escribir, así que les dejo el capítulo IX.

Nota: Las líricas finales son de "Last Goodbye" - [Jeff Buckley]

Espero sea de su agrado éste entrega, quizás no pero no importa xD, se aceptan comentarios, sugerencias, bombas molotov, tomatazos, amenazas de muerte etc.

Gracias de antemano por leer y dejar su opinión.

Saludos!!


… … * … …

Capítulo IX

"¿El último adiós?"

No era un hombre que consumiera alcohol constantemente, sólo en ocasiones especiales, aunque esa ocasión era más de urgencia y desahogo, copa tras copa fue ingiriendo en compañía de sus amigos y a la vez colaboradores, a quienes había contado toda la historia que lo había llevado a ceder a las delicias del licor como vía de escape y consuelo, era patético… hundirse en el alcohol en vez de hacer algo mejor.

-"Así que…"- Dijo en estado odre Ganju, quien no tenía razones para emborracharse pero ahí estaba 'apoyando' a los amigos.

-"Sí, sí… después de todo lo que hice por ella… es una egoísta…"- Se quejaba en el mismo estado inconveniente el pelinaranja, no podía olvidar esa discusión ni mucho menos los bellos momentos que vivió al lado de la modelo, la amaba demasiado… hasta llegaba a pensar que había sido un tonto al enamorarse de ella porque al final las cosas terminaron… y ahí estaba con todo y su corazón roto.

-"Naa así son todas… unas mentirosas, traicioneras, egoístas… yo por eso ya no confío en ellas…"- Acotaba un borracho pelirrojo, sacando todos sus traumas, acompañando a quien era su jefe en sus desdichas.

-"Haces bien… haces bien…"- Le decía Ganju estando de acuerdo con la idea.

En sus cinco sentidos no tendrían esa clase de conversaciones, el alcohol atontaba demasiado y soltaba la lengua, les hacía expresar sus traumas e ideas más profundas, hasta eso lo consideraban como un tipo de terapia, cuyos resultados y conclusiones quedarían olvidados cuando se les pasara y él único recuerdo de semejante velada de copas se resumiría en un fuerte dolor de cabeza y la garganta seca.

-"Ni para que llorar… ya habrá otra…"- Consolaba una vez más Renji, en su tambaleante criterio consideraba que no tenía caso rogarle ni mucho menos llorar, habiendo tantas mujeres en el mundo… habría una que en verdad valorara a Ichigo.

-"No… no… no habrá otra mujer para mí que no sea ella…"- Aún con todos esos sentimientos encontrados, con dolor en el pecho y con tanto alcohol en su sistema, estaba seguro de que Rukia era una en un millón, la única con la que podría ser feliz, la única que sacaba a flotes sus tragedias y con una sonrisa componía su mundo… Quizás habría 'otras' mujeres, pero él sólo tendría ojos para ella, nada ni nadie llenaría el hueco que dejó.

… … o … …

Después del altercado con su ahora ex novio pelinaranja había estado muy callada, tan ausente en todo, no podía evitar caer rendida al dolor que le causaban tantos bellos recuerdos que en su desdicha regresaban, atormentándola… Jamás pensó que esa larga relación terminaría de tal forma, tan inesperada y a la par tan intensa en los sentimientos que terminaban consumiéndola, Ichigo y sus sentimientos hacia él era lo que la tenía tan pensativa, buscaba la forma de olvidar pero siempre había algo que se lo recordaba, haciendo más difícil su tranquilidad.

-"Rukia… Rukia… ¡Rukia!"- Exclamó Matsumoto captando su atención, estaba completamente distraída de sus asuntos laborales.

La morena se limpió unas diminutas lágrimas que comenzaron a salir de sus ojos inconscientemente al saberse que había perdido al amor de su vida, luego levantó el rostro y se enfocó en Rangiku.

-"Dime te escucho…"-

-"Ishida mandó estos conjuntos para la entrevista de mañana… Elige uno"- Le dijo su agente, mostrándola las finas vestimentas que Ishida había confeccionado para su uso exclusivo.

-"La que tienes a tu derecha…"- Dijo con desgano, realmente no le interesaba, no estaba de humor para ocuparse de esos asuntos.

Matsumoto acomodó la vestimenta elegida en el armario de la morena, aún siendo su agente se había encariñado bastante con ella, la consideraba como una de sus mejores amigas y no deseaba verla tan triste por ese tipo de situaciones, si no podía ayudarla directamente con su problema, al menos podía darle un consuelo.

-"¿Otra vez llorando por ese 'naranjito?"- Inquirió la chica de grandes atributos acercándose a la morena y sentándose a su lado.

Rukia la miró con esos ojos lacrimosos, esos mismos ojos que ahora expresaban una gran tristeza, Rangiku suspiró, verla así no sólo le rompía el corazón también le daban ganas de ir y romperle la cara al diota ese.

-"¿No has vuelto a hablar con él?"- Volvió a preguntar.

-"No… no me ha llamado ni nada"- Ese era el mayor pesar para la morena, Ichigo daba a entender que no estaba dispuesto a querer volverla a hablar con ella y mucho menos volverla a ver, para Rukia eso demostraba que ya no la quería, y no estaba interesado en reanudar su relación.

-"¿Y porqué no le llamas?"- Rangiku no lograba entender porqué la morena no tenía esa convicción para tomar el teléfono y tratar de resolver su situación, quizás sólo se trataba de una crisis, quizás si lo hablaban con cuidado y buscaban la forma que ninguno de los dos sacrificara aspectos importantes de su vida podría seguir juntos, como una pareja.

-"No… no tengo porqué hacerlo… no voy a ceder"- Musitó Rukia, aún con el corazón destrozado su orgullo se anteponía a sus sentimientos por Ichigo, no iba a darle el lujo al pelinaranja de creer que ella había sido la insensible al no aceptar irse con él a Las Vegas, no iba a darle el lujo de creer que ella había sido la que había arruinado todo, ni mucho menos la culpable de esa pelea, no iba a pedirle perdón, tampoco a pedirle que volviera con ella… No iba a hacer nada, prefería consumirse en el dolor antes de rebajarse a pedir por algo que no le correspondía hacer, no iba con su forma de ser…

Y ese era el error de siempre, las cosas más valiosas de la vida las perdía por el orgullo… ¿Acaso eso era más importante que sus sentimientos por el pelinaranja?...

… … o … …

El día no le había pintado bastante bien desde que despertó, no sólo tenía demasiadas cosas por hacer, también tenía un fuerte dolor de cabeza originado por la borrachera de anoche, y aunado a eso estaba ese asunto de sus sentimientos a Rukia, vaya que era complicado laborar si no podía sacarla de sus pensamientos, era tan difícil encontrar la belleza de la vida cuando prácticamente su relación se había terminado, ya no estaba esa llamada del medio día para despertarlo, tampoco su foto en el buró, mucho menos la esperanza de verla de nuevo y abrazarla, desde el momento en que pronunció la palabra 'terminamos', esa encantadora dama pasó a ser un fuerte dolor en el corazón, a ser parte del pasado, a ser todo pero menos la mujer con la que pasaría el resto de su vida.

-"¿Piensas dejarlo así?"- Preguntó Ganju al notarlo tan sumido en sus cavilaciones.

-"Qué cosa…"- Dijo Ichigo saliendo de su trance, sin entender a que se refería.

-"¿No piensas hablar con Rukia otra vez?... Podrían arreglarlo"- Expresó el moreno boxeador, incluso él era consciente de todo, entre sus ideas estaba aquella, la creencia de que hablando de entiende la gente y gracias a la cual pueden nacer las oportunidades para ser mejor persona, luchar por lo que en verdad se quiere en vez de dejarlo ir.

Ichigo lo meditó un poco, vaya que volver a verse después de la discusión y su consecutivo rompimiento no era para nada un escenario favorable en el aspecto sentimental, no estaba preparado para verla, he hecho ya tenía tomada un decisión y si volvía a hablar sería mucho más difícil para su corazón dejarla ir.

Hasta eso Ichigo era un hombre de pocas pero firmes palabras, era un hombre que no renunciaba a las decisiones y tenía una en puerta de hacerse realidad. Además el orgullo era un factor determinando en su forma de actuar, raras veces lo doblegaba, y estaba seguro que ésta ocasión no iba a ser una de esas.

-"No… y ya no quiero hablar más del tema"- Puntualizó el pelinaranja, no estaba de humor para que le cuestionaran sobre sus asuntos amorosos, los cuales estaban más que destrozados.

… … o … …

Su imagen se reflejaba en el gran espejo, mientras la joven modelo retocaba su maquillaje, tratando de encontrar la calma y la fuerza para poder presentarse ante las cámaras sin un dejo de melancolía, desde hace minutos yacía sola en el camerino, aguardando en el silencio a que le avisaran su hora de aparición, realmente no estaba deseosa de hablar con nadie y mucho menos en toparse con Kaien, quien seguramente ya rondaba por los pasillos del foro en su búsqueda, no estaba de humor para soportar su arrogancia y sus constantes coqueteos, incluso ya ni se había percatado de lo que decían los programas de espectáculos o las revistas sobre la cita que tuvo con el pelinegro, no le importaba… Había sido tan cuidadosa en ello para evitar que afectara en su relación con Ichigo, la cual al final se vio dañada por otros factores inesperados.

Tocaron a su puerta, había pedido que no le perturbaran, incluso había un anuncio de 'No molestar' colgando de la perilla, los toquidos se volvieron incesantes, exigían que abriera la puerta pero cuando preguntaba quién osaba en fastidiarla había un silencio como respuesta. Si dejaba que continuaran tocando no podría tranquilizarse, así que prefirió pararse a ver quién era y qué quería.

Al abrir se topó con ese pelinegro de exuberantes ojos, con una amplia sonrisa adornando su rostro y recargado en el marco de la puerta, mirándola detenidamente.

-"Hola…"- Fueron las palabras de Kaien ante una Rukia asombrada, lo que menos quería era verlo y ahí estaba.

-"Ho…ho…la"-

-"¿Ya leíste lo que la prensa dice de nosotros?"- Ni siquiera pidió permiso para entrar, simplemente dejó que sus pies lo guiaran al interior de camerino, la morena le miró expectante, mientras cerraba la puerta tras suyo y se cruzaba de brazos.

-"No… y no me interesa…"- Respondió la morena de mala gana.

-"¿Qué sucede contigo?..."- Preguntó de nuevo el pelinegro al verla tan rara, ella solía estar siempre sonriente, solía ser sarcástica y ahora su semblante era diferente, mostraba cierto grado de tristeza mezclado con algo de odio.

Se acercó a ella delicadamente y la tomó por los hombros, esperando que respondiera a su duda, le importaba su bienestar, y si podía hacer algo para subirle el ánimo lo haría, Rukia era muy importante para él, aún cuando ella le había rechazado en repetidas ocasiones en el pasado.

-"Nada…"- Musitó la morena, con voz a penas audible, con una melancolía que amenazaba con brotar de los ojos.

Kaien no creía sus palabras, sonrió de forma traviesa pues una idea arribó a su mente, esperando que al menos de esa manera pudiera arrancarle una risa, así que trataba de hacerle cosquillas a la morena, quien aún no estando de humor se protegía de esa táctica, le fue persiguiendo lentamente con esas intenciones, hasta que la fue acorralando, el cuerpo de la morena quedó entre el muro y el cuerpo del pelinegro, quien para ese entonces había abandonado la idea de las cosquillas y la tenía aprisionada, mirándola detenidamente, sin siquiera decirle nada.

Rukia pasó saliva con dificultad al verse en esa situación, su corazón comenzó a latir con mayor rapidez, miraba sorprendida a ese hombre de fisonomía tan similar a la de Ichigo.

Kaien fue acortando la distancia existente entre sus rostros, se acercó un poco a los labios de la morena, chocando ligeramente sus frentes y rozando a penas la punta de la nariz con la suya, sintiendo su cálido aliento y sus ojos titilar sorprendidos por las acciones que ejercía, más cuando se inclinó un poco buscando atrapar sus labios, la puerta se abrió.

-"Rukia, el 'naranjito' está aquí… y"- La voz de Rangiku se fue desvaneciendo ante la escena que sus ojos estaban viendo, ¿era su imaginación o se trataba de su protegida y el actor a punto de besarse?, no, no podía ser su imaginación, y con semejante reacción, el pelinaranja que se encontraba detrás de Rangiku se extrañó, así que curioso también se asomó a la habitación y se encontró con esa misma escena.

Ver a la mujer de su vida a punto de unir sus labios con el actor ese del que tanto se rumoraba fue un golpe muy bajo que recibió su alma y su corazón, a penas y podía respirar, no podía creer que Rukia le había hecho algo así, la mujer que tanto amaba y que ella decía corresponder su cariño estaba con otro… La sangre le hirvió del maldito coraje, apretó los puños y ladeó la vista, sin decir nada se alejó de la escena, acentuando más su dolor…

Rukia al verlo y dándose cuenta del mal momento en que el pelinaranja había llegado tendió a reaccionar de forma brusca, pues aventó a Kaien para poder ir tras Ichigo, quien ya le llevaba camino de ventaja. En los ojos de Rukia se expresaba desesperación, un dolor canalizado en lágrimas que se estaban acumulando en sus ojos zafiro, esa sensación de culpa taladrar su conciencia, el deseo de no volver a perder lo que tanto quería… su única herramienta era correr y gritar.

-"¡¡Ichigo!! ¡¡Espera!! ¡¡Te puedo explicar!!"-

Pero a sus gritos Ichigo no se detenía, continuaba molesto y dolido su trayecto al estacionamiento. Rukia al darse cuenta de que él no iba a detenerse a escuchar sus excusas siguió corriendo, tratando de darle alcance mientras en el camino las personas que laboraban en la televisora la miraban atónitos, muchos no entendía de que se trataba, pero lo que la gente pensara de ella en esos momentos no le importaba, sólo deseaba que Ichigo le escuchara…

Logró alcanzarlo al llegar al estacionamiento, pues la morena tomó el brazo de Ichigo con delicadeza, quien al percibir ese contacto se soltó del agarre bruscamente, encolerizado encaró a la morena y la miró severamente.

-"Ichigo… por favor… no es lo que tu crees… entiende que…"- Pedía la morena con las lágrimas empapado su rostro, mostrando ese lado débil y pesaroso.

-"¡¡No!! ¡¡No quiero escucharte!!! ¡¡La que no entiende eres tú!!"- Le vociferó un pelinaranja iracundo, se sentía traicionado, no entendía como pudo ser tan idiota como para creerle todas sus mentiras, esa escena que presenció le daba a entender muchas cosas, la principal era las verdaderas razones por las cuales Rukia no rechazó su oferta de vivir juntos en Las Vegas, pues claro, tenía al actorcillo ese de amante.

-"Vine para arreglar las cosas, pensaba quedarme en Tokio para hacer una vida contigo…pero llego y te encuentro con otro…"- Comentó Ichigo quedamente, burlándose de su propia ingenuidad, aun cuando su orgullo no le permitió en un principio declinar a sus decisiones, al final había dado su brazo a torcer cuando decidió renunciar a ese sueño en Las Vegas, pero ella ya le había olvidado literalmente, Rukia negaba con la cabeza cada frase que Ichigo consideraba una afirmación, sintiendo su corazón desgarrarse y más lágrimas rodar por sus mejillas.

-"Pero es que…"- Rukia trató de nueva cuenta en explicarle y que supiera la verdad pero Ichigo le ininterrumpió con más gritos.

-"¡¡No tienes que explicármelo!! ¡¡Ya me quedó muy claro que nunca me tomaste en serio, sólo me utilizaste… anda vete con ese actorcillo de quinta, a fin que cualquiera de los dos caliente bien la cama ¿no?!!"- Añadió completamente furioso, señalando hacia el interior de la televisora, expulsando todo su rencor, todos esos sentimientos que le oprimían el pecho al saber la 'realidad'.

-"¡¡No, no, no Ichigo!!"- Vociferó la morena a todo pulmón, trató de nuevo en detener al pelinaranja pero éste nuevamente se puso en actitud huraña.

-"¡¡No me toques!! ¡¡Déjame en paz!!"- Con eso bastó para que la morena desistiera, sabía lo empecinado que solía ser, por mucho que le explicara él jamás le creería, una imagen valía más que mil palabras y dolía más que las palabras.

Rukia se quedó observando como aquel hombre se perdía entre las sombras, dejándola con una herida en el alma que muy difícilmente sanaría.

Kurosaki continuó con su trayecto hasta su vehículo, tratando de calmar algo natural e implacable, todo lo acontecido en esa fracción de tiempo por tan doloroso que fue le sirvió para ser firme en sus convicciones y decisiones, se iría a Las Vegas para iniciar una carrera, una nueva vida, para olvidar el pasado y el sufrimiento que a cuestas cargaba, esperando que sus caminos no se volvieran a encontrar nunca.

Éste es nuestro último adiós

Odio sentir el amor entre nosotros morir

Pero se acabó

… … * … …