Hola!!!

Chicas a todas mil gracias por sus comentarios, me alegra que esté gustando la historia a pesar de todo el culebron que ando metiendo en la historia jejeje el drama se alarga más, espero no les resulte molesto pero trataré de hacer que nuestro IchiRukia se vaya acercando de nuevo ;).

Ehhmm pues paso a dejarles el capítulo XII, son pequeño detallitos antes de meterme de lleno en un mega drama, en sí el capi retrata sucesos posteriores a el reencuentro en Las Vegas, así que espero sea de su agrado.

Les mando un gran saludo y gracias por todo!!!


… … * … …

Capítulo XII

"Pensando en ti"

Después de todo, llegó a casa algo desilusionada, no sólo era la carga de trabajo también el recordar cuando vio al peliranja con 'esa' la tenían bastante distraída y afligida.

-"Que tal te fue hoy…"- Le dijo su novio al momento de verla entrar a la cocina.

-"Descuida, me fue bien"- Respondió con desgano mientras se recargaba en el contorno de la mesa.

-"No lo creo, te vez fastidiada…"- Le atinó a decir Kaien conforme acortaba la distancia entrambos.

-"Sí lo estoy…"- Aceptó la idea del mayor resignada, sobándose la cabeza. Por el rabillo del ojo podía observar como Kaien se le acercaba, hasta que sintió su respiración cerca de su rostro y su cuerpo apegarse cada vez más al suyo.

-"Me has tenido 'castigado' desde que llegamos de Las Vegas… ¿segura que no es por el idiota ese?"- Le dijo cariñosamente apegándose más a su cuerpo, murmurándole tales palabras, Rukia no le tenía muy en cuenta desde entonces, ni aceptaba ni sus besos ni sus caricias y eso le preocupaba.

-"No… ya lo he superado, sólo estoy fastidiada"- Mintió la morena sin más.

-"Conozco una forma para que se te quite ese fastidio…"- Le dijo pícaramente, Rukia lo miró cuidadosamente, y lentamente sus labios se fueron uniendo en un profundo beso, el pelinegro friccionaba su cuerpo contra el de la morena, el efecto fue rápido pues esas deliciosas sensaciones estaban por adueñarse de su cuerpo. La ojiazul tomó la cabeza del mayor para profundizar aún más ese beso que casi los dejaba cortos de oxígeno, Rukia se sentó en la superficie de la mesa, enganchando sus caderas con sus piernas, de pronto se separaron milímetros para tomar aire sin embargo ahora los labios del pelinegro se dirigían a succionar la luce piel del cuello de su novia, finalmente la necesidad de tenerlo entre sus brazos estaba siendo tomada en cuenta, pues después de varios días absteniéndose a sus besos y su cuerpo le sabían a gloria, como antídoto a calmar su atormentado corazón.

El placer que estaba percibiendo la enloquecía, los húmedos labios Kaien la llenaban de besos y sus manos de tantas caricias que parecían quemar su piel, la ansiedad de sentirlo aún más se incrementó cuando Kaien desabotonaba su camisola y conforme descubría su piel la llenaba de besos, para que entre los dos volvieran a compartir otro roce labial, sin embargo los recuerdos la contuvieron, llegaban a su mente pequeños flashes de los momentos con el pelinaranja…

-"No, Kaien… en serio… no quiero y no tengo ganas…"- Le dijo la morena alejándolo poco a poco, el mayor la miró desilusionado, Rukia sólo atinó a compartir una mirada tratando de expresar en ella un lo siento.

… … o … …

-"Renji te toca…"- Dijo Ichigo después de dejar en la superficie de la mesa una de las ficha de dominó.

Pero el pelirrojo estaba bastante ocupado, pues toda su atención la captaba una guapa rubia americana que tenía sentada en una de sus piernas, Ichigo levantó la ceja al ver a su amigo, se topó con los arrumacos de su amigo y su nueva novia, le enfermaba ver ese tipo de escenas, le recordaban momento al lado de la morena.

-"¡¡Renji te toca!!"- Gritó un encolerizado pelinaranja, golpeando la mesa con su puño, como respuesta estuvo la estupefacta reacción de aquel par, Renji puso cara de pocos amigos.

-"¿Te molesto si me traes un vodka?"- Le preguntó a su rubia acompañante en un inglés poco practicado, a lo que la mujer le sonrió y abandonó su puesto para ir en busca de la petitoria.

Esperó a que la chica saliera de la habitación para soltar palabrerías.

-"¡¡Ya, ya voy!! ¡¡¿Cuál es tu problema?!!"- Gritó Renji dejando con suma fuerza la ficha de dominó.

-"Ninguno pero es molesto que desde que ahora eres 'famoso' en el box, no pasa día que no traigas una mujer contigo, y lo que es peor: nunca es la misma… Eso te da mala imagen para tu información"- Le espetó el pelinaranja enojado, y es que esa actitud de Renji empezaba por fastidiarlo, no quería que sus boxeadores se caracterizaran por tener escándalos o ese tipo de cosas, quería que se les reconociera por sus aptitudes.

-"Sólo me estoy divirtiendo…"- Renji expresó con candor, así lo veía él, sentía que no había nada de malo salir con mujeres, divertirse a su lado y demás cosas, además ¿Por qué se quejaba?, a fin que hasta el momento no le había dado malo resultados como boxeador, es más hasta creía que se lo merecía.

-"Sí claro… ¿Qué pasará cuando una de tus tantas amantes te empiece a exigir? O peor aún: ¿Qué sucederá cuando te enamores de alguna y ella te trate como si fueras escoria?"- A Ichigo nunca le había parecido interesante salir con muchas mujeres a la vez, lo consideraba bajo, y aunque sus palabras sonaban estilo a la Dra. Corazón, era una forma muy suya de expresar como se sentía.

-"Eso no va a pasar…"- Dijo muy seguro el pelirrojo, observando sus fichas de juego a espera de su turno, y es que era una persona a la que le costaba mucho enamorarse, francamente sólo sucedió una vez y realmente no resultó como esperaba, terminó divorciándose.

-"Y hablando de novias, amantes y todo eso… ¿Dónde está Senna?"- Preguntó Ganju, para variar un poco a la conversación y evitar que salieran a resurgir una pelea.

-"Ocupada… Ya sabes la actuación…"- Dijo sin más Ichigo, se le notaba poco interesado, a Senna no la había visto desde ayer y sólo de vez en cuando se tomaba la molestia de llamarla, podía decir que no la extrañaba tanto a como extrañaba a cierta pelinegra ojiazul que estaba al otro lado del mundo.

-"Jaaa… actuación… no te toma muy enserio… deberías estar con otras…"- Se burló el pelirrojo, y es que a pesar de todo a Renji no le agradaba mucho la pelipúrpura, era de lo más presumido y sentía que sólo estaba con Ichigo por necesidad, por que no le gustaba la soledad.

-"No gracias, ser promiscuo no es lo mío…"- Le contestó con tales palabras llenas de veneno, ofendiendo al pelirrojo con tal adjetivo.

-"No soy promiscuo…"- Se defendió, es más ni se alteró.

-"Sí claro… es como decir que soy un mal promotor…"- Dijo socarronamente, sin poder creer como su amigo todavía tenía el descaro de decir que no era algo tan evidente.

Renji levantó la ceja, estaba a punto de soltar muchas ofensas cuando por la puerta de la habitación apareció Hanatarou, quien desde que llegó a Las Vegas se dedicaba a encargos pequeños, nada que pusiera en peligro su integridad.

-"Disculpen que interrumpa pero alguien mandó esto…"-

Hanatarou cargaba consigo una adorno floral, dejándolo en unos de los burós, mientras el resto observaban asombrados, ¿a que venía ese detalle?.

-"Lo manda una tal Michelle Wilkinson…"- Acotó el pequeño chico inocentemente.

El trío se miró entre sí, ninguno conocía a la susodicha, así que Renji formuló la pregunta clave.

-"Y… ¿Para quién se supone es?"-

Hanatarou buscó entre las flores la tarjeta, así que la leyó detenidamente.

-"Para Shiba Ganju…"-

Los ojos del trío se abrieron como platos, el más sorprendido fue Ganju, quien se levantó en seco y con muchas interrogaciones rondando su cabeza, se acercó hasta donde el obsequio, buscando confirmar con sus propios ojos que era para él.

-"No soy muy fanático de las flores pero la intención cuenta… Llévalas a mi habitación"- Pidió el moreno boxeador a Hanatarou, quien al instante cargó con aquel arreglo con el fin de llevarlo a su destino.

-"Parace que tienes fans…"- Comentó Ichigo con una pizca de sátira, aunque realmente creía eso.

-"¿Fans? ¿Yo?"- Ganju no creía en esa posibilidad, ¿quién podría admirarlo?, realmente era un bonito aliciente para mejorar, pero era algo increíble, algo que jamás pensó que podía pasar.

-"Jaa… buen chiste…"- Dijo un envidioso Renji, le resultaba ridículo que existieran mujeres que asediaran a Ganju, ¿Qué le veían?...

-"Es en serio… ha de ser por el carisma"- Añadió el pelinaranja dejando en claro que así lo creía, había mucha probabilidad de ser verídico el asunto de las fans, y ¿Por qué no?, Ganju era una buen tipo, alegre, simpático, gozaba de muchos atributos que aparentemente resultaban atractivos para algunas mujeres y ahí estaba la prueba.

-"Carisma… jaaa…"- No lo aceptaba, esa envidia estaba surgiendo.

… … o … …

Sus ojos zafiro observaban detenidamente la pantalla del computador, no sabía porqué estaba ahí, observando por la web las noticias referentes al pelinaranja, al parecer su fama estaba creciendo como la espuma, mucha gente ya le reconocía sus logros como promotor, eso le daba cierta felicidad, saber que a Ichigo le estaba yendo bien después de todo, aunque… no podía dejar de sentirse mal, sentir un profundo vacío en su corazón, deseando estar con él en esos momentos, compartiendo el éxito, ahora se maldecía por las decisiones del pasado y que la tenía encerrada en ese laberinto colmado de arrepentimiento y desdicha.

-"Me habías dicho que ya lo habías superado…"- Musitó Rangiku al verla sentada en el escritorio, y es que la misma Rukia hace tiempo le había perjurado que su relación con Ichigo ya estaba en el pasado así como sus sentimientos hacia él, era bastante contradictorio lo de ahora.

-"Así es… sólo que… quería sabes como le estaba yendo, nada más…"- Se excusó, incluso no se atrevía a decirle lo que había más allá de esas palabras.

-"No me mientas… sé que aún lo quieres… además, no logro entender porqué no se lo dijiste cuando lo viste en Las Vegas…"- Matsumoto la conocía bastante bien, aunque sus palabras dijeran algo muy distinto, sus ojos reflejaban una verdad irrefutable, consideraba que Rukia tuvo la oportunidad de declarar sus sentimientos en aquel viaje pero no sabía muy bien porqué no tomó cartas en el asunto.

-"No pude… Ichigo está enamorado de otra mujer… es una actriz en ascenso… sus fotos juntos están por toda la web… me enferma verla"- Espetó Rukia llena de odio, y es que aún cuando Ichigo tenía un futuro exitoso, aquella mujer pelipúrpura también tenía lo suyo, era una actriz con algunos papeles pequeños en series americanas pero a fin de cuentas era del medio, y lo que más le molestaba era sentía que Ichigo era una mentiroso, pues cuando aún eran novios nunca quiso acompañarla a sus galas de alfombra roja pues eso le traía muchos problemas y ella no quería que eso pasara, pero ahora aparecía en diversidad de fotos en las alfombras roja de las premiere de las series televisiva en las que Senna participaba… Eso le daba idea de que Ichigo quería mucho a esa pelipúrpura, tanto que era capaz de mostrarse en público con ella, sin ningún miramiento.

-"¿Sale con esa chica? Y yo que creí que era su chaperona o algo así…"- Y esa idea le vino a Rangiku al verla en los periódico, realmente no se le hacía una mujer muy atractiva, no era ni un cuarto de bella como lo era su protegida y se preguntaba: ¿Qué demonios le había visto el naranjito a esa mujer?.

-"Sí… desafortunadamente… queda claro que no hay cabida para mí… más eso no implica que no lo siga queriendo"- Musitó la joven modelo con cierta nostalgia, ahora de daba cuenta de los graves errores que cometió al aferrarse a su vida en Tokio… Pero era ahora cuando lo analizaba y toda esa existencia en la ciudad no le retribuía la felicidad que tanto le daba estar con Ichigo, ahora vivía de un simple recuerdo que amenazaba en convertirse en un fantasma nocturno.

… … o … …

Ella en Tokio y él en Nevada, bastante lejos uno del otro como para conectar sus mentes en un solo camino, cada quien con una vida por delante, con sueños a espera de ser cumplidos, rodeados de gente que sin importar qué, les brindaban parte de su vida y de su cariño, un cariño que si bien era recíproco pero sabían en su interior que había una persona más en sus corazones… lo peor del asunto es que esa persona parecía ya haber superado la nostalgia y tenía otros planes en mente, al menos y de cierta forma quería encontrarse nuevamente, no para buscar enmendar los errores y volver a lo de antes, si no para ver su rostro y darse cuenta de que estaba bien.

Pero la vida siempre tenía guardadas más sorpresas… algunas de ellas serían más dolorosas.

… … * … …