Hola todos/todas!!

Mil gracias todas las personas que leyeron el capítulo XVII y también a quienes dejaron su comentario, una gran disculpa si no pudo contestarlos en forma individual como le venido haciendo en la mayoría de las ocasiones.

Disculpen también la demora por éste capítulo, sigo en finales y siento que no acabo =S pero pronto seré libre jeje.

Había mencionado que según mis calculos faltaban alrededor de 4 capítulos más, cosa errónea porque estuve revisando el fic completo y no, aparentemente el capítulo final es el XVIII o el XIX.

Ehh y bueno finalmente traigo el XVII, que espero sea de su completo ;).

Toda opinión es bienvenida.

Saludos!!!


… … * … …

Capítulo XVII

"Segunda Oportunidad"

La pelipúrpura estaba furiosa, no lograba entender las razones por las cuales Ichigo le daba preferencias a la morena, se suponía que era su esposa y debía darle su lugar, se sentía avergonzada, y no iba a quedarse así como así.

-"¡Senna!"- Le gritó Ichigo una vez que llegaron a casa, necesitaba hablar con ella.

-"¡Sea lo que sea que tengas que decirme no quiero escucharte!"- Contestó ella mientras aventaba su bolso por un lado, con dirección a la recámara.

-"Es importante…"- Decía tranquilo el pelinaranja, pero ella hacía caso omiso a sus palabras, no estaba en condiciones de oír sus estúpidas explicaciones.

-"Ve y díselo a tu 'amiguita'…"- Definió Senna deteniendo su andar y encarando al chico, quien la observó detenidamente, imperturbable, era ahora o nunca.

-"Sabes… respecto a Rukia…"- Quería explicarle las cosas calmadamente, de forma que ella pudiera entenderlo pero súbitamente fue interrumpido por la fonación iracunda de su esposa.

-"¡Ichigo! ¡No quiero escucharte decir su nombre y que hables sobre ella!"- Vociferó, notando como algunas lágrimas nublaban su vista, y es que era por el dolor que le provocaba darse cuenta de que para el pelinaranja esa joven modelo era más importante que ella, escasas veces le reconocía su trabajo como actriz, hablaban de planes futuros juntos o le decía lo mucho que la amaba, de hecho gran parte de sus charlas matrimoniales giraban en torno a ella, a Rukia, y necesitaba poner un orden antes de que todo saliera fuera de control.

-"Esa es la nueva regla, cuando estés conmigo… no quiero oírte hablar de ella o decir su nombre"- Dictaminó mientras le miraba severamente, el chico de ojos miel siguió con la mirada todos sus movimientos y no pudo evitar poner una mueca en desagrado, era ridícula su 'nueva' regla.

-"¡¡No me pongas reglas. Es todo lo que tengo, reglas. Tengo que estar en un lugar a cierta hora, tengo que estar en los entrenamientos de Ganju, hacer negocios con gente importante y luego pasar tiempo contigo… ¿Qué es lo que quieres de mí?... Te compré tu casa soñada, muebles nuevos, tus cosas lujosas y un auto último modelo… ¿Qué no te es suficiente?!!"- Un Ichigo exaltado dejaba mostrar ese lado fastidiado de tantas exigencias, estaba harto de la agenda que tenía por cubrir, del tiempo que tenía que cumplir, tantas cosas lo turbaban y Senna estaba empezando por terminar con su paciencia.

-"¡¡Te quiero a ti y la vida que me prometiste que juntos tendríamos!!"- Le contestó en mismo tonó la pelipúrpura, quien observó ese semblante serio en su pareja.

Se llevó las manos a la cintura y miró hacia el techo, como si ahí estuvieran todas las respuestas a sus problemas; seguido enfocó su atención en su esposa y luego volvió a su particular tono quedo.

-"¿Y qué si no puedo cumplir esa promesa?"-

Senna se limpió una lágrima al oírlo decir semejantes palabras, suspiró hondamente y sin decir nada más, dio la media vuelta… dejándolo sólo en el pasillo.

… … o … …

La morena observaba detenidamente el panorama que presentaba la luminosa ciudad desde su habitación en el hotel, había una mezcla de alegría y tranquilidad que la embargaba por completo, el simple hecho de haberlo oído decir que era todo lo que necesitaba, le hacía olvidarse de sus problemas, de todos sus pesares, era como volver a resurgir entre sus brazos… era lo que estaba esperando…

-"¿Y que piensa hacer con su esposa?"- Preguntó el pelirrojo al vararse al lado de la morena, quien le dirigió una fugaz mirada, en ese detalle no había pensando, es más ni sabía cuales eran los planes de Ichigo.

-"No lo sé…"-

-"Y si todo sale bien… ¿Qué harás?... ¿Te vendrás a vivir aquí?... ¿Qué pasaría con tu trabajo en Japón?"- Eran muchas dudas que Renji necesitaba saber, la vida amorosa era un ámbito importante pero ¿y la laboral?, como solucionaría eso.

-"Lo que sea necesario para que estemos bien…"- En épocas pasadas esas palabras no habría salido de su boca, pues ahora lo comprendía, valía más la pena arriesgar algunos aspectos que verse en medio de la nada, esa temporada de escándalos, de amor forzado y de disparatada soledad le habían quitado la venda de los ojos.

-"Después de todo, tienes derecho a ser feliz… me alegra que haberte traído aquí haya servido de mucho"- Y aunque no había sido algo planificado, estaba contento por ella, porque sin querer había conseguido que ese par pudiera dar pié a una segunda oportunidad.

-"Y te lo agradezco…"- La morena le sonrió, para después volver la vista hacia el panorama, imaginando su nueva vida… al lado de él hombre que tanto amaba a pesar de las adversidades.

… … o … …

Tenía una agenda muy ocupada y su relación con Senna a penas empezaba por recuperarse después de lo ocurrido en aquella cena, sin embargo y aún cuando ella reglamentó no mencionar ni hablar sobre la mujer que tanto amaba, había conseguido la forma de estar en comunicación con la morena, un par de veces salieron a dar la vuelta por la ciudad, aún cuando los paparazzis les rondaban, aún cuando Senna se ponía insoportable al no pasar tiempo con ella o llegar tarde a casa… Ese par de ocasiones que salieron, tratando de recuperar el tiempo perdido le sirvió para afianzar aún más la decisión de pedirle el divorcio a la pelipúrpura, ya no deseaba estar con ella y soportar sus enfermizos celos, pero no era capaz de decírselo cara a cara, era algo cobarde de su parte pero necesitaba preparar el escenario… así que una noche después de terminar sus asuntos en cuanto a su carrera como promotor boxístico, quedó de ver a la morena en mismo restaurante de cuando se encontraron: el Alizé del Palms.

En realidad ya no le importaban los rumores, y mucho menos que dijeran sobre él, con toda libertad se paseó con la morena en elegante vestido, llevándola del brazo, siendo blanco de miradas, unas más sorprendidas que otras pero ya no estaba en condiciones de guardar más el cariño que lo unía a ella.

Tomaron asiento en una mesa cercana a la música de piano, ordenando espumoso vino y deliciosa carne, comida gourmet a la cual ameritaba su cita, la reunión previa a muchas más.

Y aunque había tantas cosas de que poder hablar, ninguno de los dos se enfocó en sacar a relucir las malas del pasado, no valía la pena hacerlo, no cuando ahora todo era diferente…

-"Y… sabe Senna que ¿estás aquí… conmigo?"- Rukia sentía la necesidad de saberlo.

-"No… pero te prometo que… se lo diré y le pediré el divorcio…"- Posó su mano sobre la de la morena, sonando sincero, con un característico brillo en sus ojos, Rukia confiaba en su palabra… así que sonrió ligeramente y fue acortando la distancia que separaba sus labios, hasta que estos quedaron unidos en un dulce beso, un exquisitos sabor que ambos extrañar en su paladar.

El resto de la velada no se volvió a tocar el tema, todo transcurrió entre amenas pláticas, como en antaño… incluso al final de la noche, la pasión y el amor se combinaron a la perfección para orillarlos a terminar en la habitación de la modelo.

Las prendas terminaron desperdigadas por el suelo de alfombra, entre besos y caricias los cuerpos cayeron en vilo sobre el colchón. Rukia boca arriba sentía las cálidas manos del otro recorrer desperadas su cuerpo, impregnando sus besos en cada centímetro de piel expuesta, uno que otro suspiro brotaba de sus labios, y las cosquillas en las entrañas eran mayores conforme se acentuaba los movimientos, había extrañado la calidez de sus manos acariciar su cuerpo… estar con él en esos momentos era como tocar el cielo.

El pelinaranja por su parte no pudo contenerse, dio el primer paso al decirle a la morena que extrañaba despertar y lo primero en ver, era su rostro… para ese entonces ni se acordaba de Senna, sólo se limitaba a palpar el cuerpo de aquella morena bajo suyo, siendo presa de la exorbitante pasión, suspiraba entre besos y la excitación se elevaba en su cuerpo al oírla gemir cuando sus dedos se apoderaban de sus rosados pezones, jugueteando con ellos hábilmente.

La morena arqueaba su espalda ante el placer que su cuerpo experimentaba, los húmedos labios de su amante ahora saboreaban sus pechos sin ninguna clase de miramientos, mientras ella acariciaba su ancha espalda con fervor, jadeando deseosa de que esa experiencia se intensificara aún más.

Sus labios abandonaron la tortura a los pezones, ascendió con sutiles besos por su abdomen, esa sensación era tan perfecta, tan cosquilleante a cada paso, sentir los labios de su amante en el bajo vientre fue una clase de explosión eléctrica que afectaba su sistema, pues conforme procedía la excitación la encendía.

El pelinaranja echó una mirada hacia la morena, podía notar en su rostro esa expresión llena de goce y afecto, ser él quien en esos momentos le brindaba el mejor de los placeres le hacía sentir lleno de vigor, sonrió pícaramente para después hundir su rostro entre las torneadas piernas, chupando, lamiendo, besando la zona íntima de la morena, subiendo una de sus manos para masajear ese par de pechos, a lo que Rukia sólo respondía con fuertes gemidos imposible de enmudecer…

El deseo estaba consumiéndolo, necesitaba hacerla suya de una buena vez… así que desatendió aquella zona y buscó la manera de acomodarse entre los muslos de la morena, quien realmente odiaba la posición que el chico quería implementar, así que prefirió tomar fuerzas y cambiar, pues de un solo movimiento la pelinegra quedó encima de él, acomodando sus caderas en una zona muy sensible para el pelinaranja, quien la miraba sorprendido… se veía tan hermosa con ese aperlado sudor cubriéndola…

Rukia sonrió con ternura, para después comenzar a sentarse lentamente sobre el miembro de su amante, tomando soporte con sus manos y brazos en el pecho del chico, gimió en el proceso debido a la sensación, Ichigo observó esa expresión, vaya que era realmente sugestiva y encantadora a la vez.

Cuando se acostumbró, la morena empezó un lento movimiento de sus caderas, esa sensación que no podía explicar con palabras, era una clase de choques eléctricas que nacía desde el bajo vientre y comunicaban el placer para todo su cuerpo, gemía con cierto descontrol mientras Ichigo sentía esa presión de su miembro, además de un cosquilleo incesante que le brindaba un exquisito placer, incluso acomodó su mano izquierda en la cadera de la joven, alentándola a que incrementara la velocidad en sus movimiento a la par que con la derecha masajeaba sus senos.

Varios gemidos y suspiros inundaron la habitación conforme la morena aceleraba sus movimientos a un ritmo casi violento, el placer que le daba no se comparaba con nada, le encantaba todos y cada uno de los detalles que Ichigo añadía cuando hacían el amor, estaba logrando llegar al orgasmo, Rukia dobló su espalda hacia tras dejando salir un fuerte gemido acompañado de otro cuyo autor era el pelinaranja, una cálida sensación percibió en el vientre, pues la semilla de su amante quedó impregnada en su interior, completamente agotada y satisfecha la morena cayó hacia delante, quedando en el pecho de Ichigo, quien sin más la abrazó, arrullándola con los latidos de su corazón… a espera de que llegara el alba.

… … o … …

Había pasado una noche maravillosa con la mujer que tanto amaba, y no se arrepentía de ello, el único inconveniente fue que al regresar a casa y entrar cuidadosamente por la puerta principal, tratando de hacer el menor ruido, Senna se encontraba en la sala… suponía que lo estaba esperando…

-"¿Dónde demonios estabas?"- Fue la primera pregunta que la pelipúrpura soltó.

-"En la ciudad… divirtiéndome…"- Dijo en lo general, caminando lentamente hacia su esposa, quien no le quitaba la mirada de encima.

-"Divirtiendote, divirtiéndote con 'esa' horrible mujer…"- Senna ya lo intuía, ese par de días que legó tarde a casa, además de los rumores que rodeaban la situación ya le daban un presagio, lo que más le enfada era que Ichigo no tenía el valor de decírselo de una vez por todas…

-"¿De donde escuchaste eso?..."- Le preguntó el pelinaranja.

-"¡¡¡Lo dice la televisión, los periódicos, las revistas, el internet… Habla Y hablan sobre tu relación con Rukia y yo he pasado a convertirme en la burla de todos!!!"- Gritó a punto de derramar lágrimas, apretando los puños y los dientes, sacando fuerzas de no sé donde para contenerse y no ir a propinarle una bofetada.

-"¿Y que esperas que haga?... Rukia es alguien muy importante para mi"- La cosa no podía estar más clara, su relación con Rukia ya esa parte de la especulación de ser romántica gracias a los paparazzis.

-"¡Te dije claramente que no quería que pronunciaras su nombre!... ¡Me haz estado viendo la cara todo este tiempo y no lo tolero más!..."- Vociferó aún más iracunda, con una mezcla de dolor y odio, sacándose el anillo de bodas y aventándolo en el piso, para después ir hasta la habitación y empezar a empacar sus pertenencias en un arrebato de ira.

-"¡¡Debí terminar contigo la noche de la premiación!!"- Fue lo que le dijo en voz alta, y estaba seguro de eso, debió dejarla antes de que su vida se viera más complicada…

No quería que las cosas entre ellos terminaran así, esperaba que por parte de Senn, ella fuera un poco más civilizada y madura para entenderlo, pero al parecer era mucho pedir de su parte.

… … * … …