Querido diario...
Siento empezar tan fuerte, pero es lo que necesito para descargar mis hormonas... ¡joder, joder, joder, joderrrrrrrr!.
Vale, ya está, ahora me siento un poco más aliviado... Las razones por las que estoy así son varias y debidas a los numerosos acontecimientos ocurridos hace apenas... unas 24 horas.
De primeras, creo que me estoy volviendo loco. Apenas me reconozco a mí mismo en estos últimos días... estar como compañero de habitación de Sora Takenouchi está haciendo que la cordura, madurez e indiferencia características de mí se vayan a Dios sabe donde.
Cada noche, cuando la veo entrar en la habitación creo que de un momento a otro se va a derrumbar mi fachada de chico duro y popular para dar paso a un idiota sin sentido. Y es que no es de extrañar, por mucho que Sora sea mi amiga y hayamos tenido una relación de amistad durante tantos años, hay que entender que si a un tío joven se le pone delante una jovencita con cara inocente y con un nicki para dormir que apenas llega a la mitad del muslo... este se quede imbécil perdido. Aunque aparte de eso, creo que ha sido un shock para mí descubrir que Sora también es una chica.
Con esto me refiero a que jamás se me había pasado por la cabeza en que algún día de estos vería que mi amiga Sora ha crecido y madurado, y que ello conlleva el ver que ya es una muchacha de lo más atractiva, con sus muchos encantos femeninos.
Supongo que pareceré un hentai, pero los primeros días que la vi tan ida de sí misma y del resto, aproveché para darle unos pocos ánimos a mi manera, metiéndome en su cama y abrazándola, no sin antes tocar algunos de mis acordes favoritos para conseguir que olvidara cualesquiera que sean sus problemas. Cualquier chica con la que hubiera hecho eso no habría resistido la tentación al deseo y hubiera caído en mis brazos, sin embargo siempre hay una excepción a la regla, y es Sora, quien apenas se movía. Tal vez por eso la considero como la mejor de mis amigas, porque no me ve como un "sex símbol".
Bueno, pues la conclusión a la que he llegado ante tales actos, es que me estoy volviendo un completo gilipollas, y es que cada día que pasa tengo más y más ganas de disfrutar ese delicioso momento nocturno con ella (joder, cualquiera se pensaría que soy un cerdo), parece una droga de la que uno no ve escapatoria alguna, ese suave aroma que emana de su piel, esa lisa y revuelta cabellera rojiza... ¡me estoy volviendo un maniático pervertido!.
Cambiando de tema, para estresarme todavía más, hace nada llegó Jun Motomiya, la mayor de las pesadillas existentes en mi vida, la única parte positiva que le encuentro a este asunto es que de momento sólo me ha atacado una vez, el resto del tiempo se lo pasa discutiendo con Maki y las demás fans, así que discretamente escurro el bulto y consigo escaparme de sus garras, aunque desgraciadamente aún no sé cuánto durará la guerra con Maki, sólo espero que sea el mayor tiempo posible.
Lo curioso del asunto es que junto con Jun ha llegado Michael, el amigo que tiene Mimi en Estados Unidos, todavía no sé por qué ha venido, aunque tampoco es algo que me interese. Ese chico me pone de los nervios, aunque intente disimularlo creo que a este paso, dentro de poco le diré más que palabras... El muy creído se viene a pasar unos días con nosotros sin que nadie se lo haya pedido, y encima se cree el rey de Roma y se pasea como un auténtico casanova.
Y claro, como no tiene gusto ni nada el chaval, le ha echado el ojo a Sora, se nota a kilómetros que está más que interesado por ella, y ver cómo intenta ligar con ella sin el menor de los disimulos hace que las venas se me hinchen y me ponga todavía más nervioso, a este paso no sé si acabaré la gira.
Además, Sora es tan inocente, que aunque supiera que él anda detrás de ella (cosa que no me extrañaría) no sería capaz de rechazarle directamente para no herir demasiado sus sentimientos, y me veo que Michael aprovechará la bondad de Sora para engatusarla y conseguir por lo menos una cita con ella.
Pero bueno, aquí está Yamato Ishida para proteger a sus amigos...
Eso es lo que me dije cuando tomé la determinación de que debía impedir que Sora acabara en las redes de ese bandido... Claro que no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir aquella noche...
Necesito contarlo para desahogarme y quitarme un poco de estrés de encima...
El caso es que ayer por la tarde aproveché para salir con Taichi, Takeru y Ken ya que era uno de mis días libres y necesitaba despejarme. Decidimos irnos de copas, si si... ya sé que eso está mal y bla bla bla... pero creo que ya somos un poco mayores para beber un poco...
Total, que nos fuimos a una cervecería no muy lejana a la residencia donde nos encontrábamos y decidimos tomar unas cuantas cervezas... la verdad es que me lo pasé genial con ellos, porque tanto mi hermano, como Taichi y Ken no hacían más que pedirme consejos sobre cómo tratar a las mujeres, más bien sobre cómo deberían tratar a Hikari, Mimi y Miyako. El más insistente fue Tai, aunque eso no me sorprende, porque lleva ya unos cuantos días que no deja de hablarme de Tachikawa, lo genial que es, lo divertidos que son sus comentarios... yo no sé él, pero no sabría qué pensar, porque Mimi es una chica muy abierta que se lleva bien con todos y me da miedo que al final mi amigo se lleve un chasco...
En fin, me he desviado del tema, el caso es que entre tanta charla no nos dimos cuenta de que ya eran casi las 10 de la noche y llevábamos una buena tanda de botellas alcohólicas, mi hermano y Ken no se pasaron mucho, pero tanto Taichi como yo ya llevábamos más de 10, y la cordura era algo que perdíamos por momentos. Así que fuimos lo suficientemente imbéciles como para llevarnos dos últimas botellas de litro y medio cada uno y nos marchamos de local con la mercancía en mano.
Y repito, aunque recuerde los hechos, no era mi verdadero yo el que actuaba...
Cuando aterrizamos en la residencia, Taichi y yo nos caíamos de la borrachera que llevábamos encima, así que desistimos de intentar vaciar las 4 botellas que nos quedaban. Decidimos irnos a dormir cuanto antes, para que el efecto del alcohol se nos pasara lo más pronto posible.
Así que llegué a mi habitación dando tumbos y a duras penas conseguí abrir la puerta, cuando entré y cerré lo más delicadamente posible por si estaba Sora durmiendo, la vi escuchando uno de mis cds de música, llevaba puesta la ropa para dormir, creo que cuando me vio en ese estado la cara se le puso blanca, yo sonreí como un idiota y entonces Sora comenzó a reír a carcajada limpia, se reía de verme en un estado tan deplorable, es muy triste pero es verdad...
Terminamos sentados los dos en una cama, frente a frente e intentando mantener una conversación mínimamente coherente para que mi resaca se fuera pasando. Sora no hacía más que reírse de verme así, comentaba que nunca pensó que llegaría a verme en ese estado, y que era muy gracioso cuando estaba borracho.
Ante tal actitud decidí hacerle una apuesta, esa maldita y estúpida apuesta...
Le dije que si tan lista era ella de reírse de mi, se bebiera una de las botellas de cerveza de un trago, a ver cómo acababa. Se me quedó mirando sorprendida, pude notar un leve sonrojo en sus mejillas y cómo decía en un hilillo de voz "Yo nunca he bebido". Entonces el que se rió esta vez fui yo, y comencé a hacerle rabiar diciéndole que era una miedica y que no se atrevería. Y entonces ella se levantó, cogió las dos botellas y me tendió una a mí diciendo "El que antes termine la botella ganará la apuesta y el otro tendrá que hacer lo que pida".
Yo comencé a reír seguro de que iba a ganar pero ella se mostraba tan desafiante que me dieron ganas de intentarlo por la curiosidad de verla beber alcohol. Acepté.
La apuesta comenzó y vi mientras bebía de mi botella cómo Sora pausaba muy a menudo para luego seguir bebiendo, como era lógico, gané yo. Pero ante su derrota Sora sólo puso cara de puchero diciendo que parecía una cría y consiguió terminarse lo que le quedaba de bebida. Entonces sonreí, porque Sora estaba graciosísima con los pómulos tremendamente sonrojados y tambaleándose, lo que yo quería que hubiera sido una noche de lo más tranquila para despejarme de la borrachera se convirtió en un circo ferial donde dos payasos hacían el bobo, y Sora y yo éramos los payasos.
Nuestra temperatura corporal aumentó debido al brusco movimiento y a la ingestión de alcohol, y yo acabé desabrochándome la camisa y ella holgándose más el cuello del nicki y dejando ver la tersa piel de su cuello.
Entonces... mierda...
Se hizo el silencio, nos miramos fijamente, tan fijamente que... Sora acabó desplomándose encima mío, enseguida reaccionó y nos empezamos a reír como nunca lo habíamos hecho y fue cuando dije las palabras mágicas.
"Ahora tienes que hacer lo que yo te diga"
Sora asintió alegre y esperó paciente a que yo diera la orden, no sé lo que me pasó en ese instante, el alcohol, el ambiente, el momento... hicieron que me fijara en su apetitoso y desnudo cuello, me acerqué lentamente hacia ella y la cogí de la cintura, Sora sólo volvió a sonreír tontamente.
Y... fue entonces cuando comencé a besarla, lenta pero apasionadamente, el latir de mi corazón se hacía cada vez más potente y notaba cómo a mi cuerpo le recorría un escalofrío sudoroso. Sora reaccionó susurrándome con una voz juguetona "Yamato... jiji... me haces cosquillas..." que lo único que consiguió es que me entraran más ganas de seguir con el "juego".
Si creía que no podía llegar a hacer más estupideces estaba muy equivocado... sin avisarla la cogí de improviso y la lancé sobre la cama, me vi colocándome sobre ella, apoyando mis brazos a ambos lados de su nuca, y, como un perfecto imbécil le dije "esto es lo que quiero que hagas".
Entonces cerré sus labios rosados y entreabiertos con los míos, comencé a besarla delicadamente, y ella me correspondió, colocó sus dóciles manos en el cuello de mi camisa, agarrándolo con delicadeza y dejamos que la pasión del momento nos envolviera, el ritmo iba aumentando, y los besos eran cada vez más apasionados, parecíamos dos lobos hambrientos el uno del otro, nos movimos al compás de nuestras lenguas, tal fue la efusividad y la complicidad con la que nos besábamos que de repente nos caímos de la cama y acabamos en el suelo.
Lo último que recuerdo de aquella noche es que volvimos a sonreírnos como tontos y a la mañana siguiente me levanté con un dolor de cabeza tremendo y Sora apoyada contra mi pecho, fijé bien la vista y vi que tenía una buena marca en el cuello, una marca del chupetón que le hice por la noche...
Nos hemos cruzado un par de veces desde aquel momento, porque yo me levanté, acomodé a Sora en la cama y aproveché para ducharme e irme del lugar...
Con Sora, delante del resto hago como sino pasara nada, ella también hace lo mismo, pero hace un momento nos hemos cruzado en la sala de estar y se ha puesto rojísima de vergüenza, me ha hecho gracia, se ve muy mona así.
Así que aquí estoy yo, compartiendo habitación con una chica que va a hacer que acabe encerrado en un psiquiátrico, si si... porque nuestros queridos amigos han decidido que no van a cambiar más de compañeros de habitación... Creo que ha sido Taichi quien les ha convencido, al parecer las cosas ayer por la noche le fueron bien con Tachikawa...
Yo ahora estoy en la sala de ensayo descansando un poquito la mente, o puede que estresándola más, acabo de ver pasar a Sora, lleva el cuello tapado con un pañuelo color rojo...
No sé lo que pasará, aunque una cosa la tengo clara, por lo menos si se entera el imbécil de Michael de lo que ha pasado no me dará ningún remordimiento aunque no creo que sea lo más conveniente...
Termino de desahogarme... ¡Joder, joder, joder, joderrrr!
