.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Naoko Takeuchi, utilizados por mi solo porque los amo y me hace feliz escribir de ellos xD

.



.

.

Hay que mantener las viejas tradiciones.

.

.

La paciente prometida de Seiya se encontraba horneando unas galletas, hacía un mes que comenzó con la manía de aprender a cocinar, y cada vez lograba preparar platillos más elaborados. Esto la relajaba y la distraía, y como a veces no sabía que hacer con tanta comida, le llevaba de regalo a sus amigas, en especial a Serena, cada vez que cocinaba algo dulce, guardaba la porción más grande para ella, sabía cuanto adoraba los pasteles.

Hace dos meses que vivía sola en un departamento, entre sus estudios de literatura y las ocasionales audiciones de canto a las que asistía, le quedaba tiempo para trabajar en una librería, donde de paso conseguía descuentos para los libros que necesitara en la universidad.

Mina y Seiya hablaban día por medio, se turnaban para llamarse, siempre a la misma hora, en la noche. Conversaban sobre sus días, actividades, se ponían al tanto de la vida de sus amigos, y de vez en cuando tenían aquellas conversaciones importantes que solían extenderse bastante. Cuando Mina se fue a vivir sola, las llamadas debieron ser menos, pero seguían en contacto. Ya lo extrañaba menos al saber que faltaba poco para su regreso

Habían hablado sobre el regreso, el día en que Seiya volvería él iría por ella a su departamento, y ya que ese día era mañana, Mina se preocupó de que todo se viera perfecto, hace dos semanas que no sabía de él, pues esas semanas serían las mas ocupadas para su novio, pero no les molestó no hablarle, al otro día lo tendría con ella.

Durmió sin problemas y al levantarse se sentía totalmente renovada como para comenzar a preparar la especial cena con la que recibiría a Seiya, al fin podría sorprenderlo con todo lo que había practicado cocinando estos meses. Y ya que sus gustos de comida eran prácticamente los mismos, estaba segura de que ambos disfrutarían de aquella comida.

-

Comenzaba a oscurecer y en el departamento de los Kou la puerta se movía. Sí, aún costaba abrir esa puerta, pero los meses fuera no le habían hecho olvidar la técnica repetida tantas veces para entrar a su hogar. Un apuesto joven entró con solo un pequeño bolso de mano mientras buscaba el interruptor de luz. Se sentía aliviado de volver a su hogar, aunque solo estuviera él ahí, sus hermanos se encontraban en Europa, él había aprovechado de arrancarse diciendo que iba en busca de algunas letras que había dejado olvidadas. Y aunque no le creyeron mucho que recordara que las había dejado en casa después de seis meses, no le dieron mucha importancia al viaje de su hermano.

Se fue a la ducha, cambió su ropa y salió nuevamente, apurando el paso mientras se dirigía hacia la verdadera razón de su viaje.

-

Mina comenzaba a preocuparse, ya era de noche, la verdad no sabía a qué hora aterrizaba el avión que por fin le traería de vuelta a Seiya, pero eran las diez de la noche, y dentro de dos horas el día que su novio debía volver se acabaría. Caminaba nerviosa por todo el departamento, reacomodando todo lo que hace horas tenía preparado para recibirlo. Iba a la cocina a revisar la comida, volvía a arreglar las flores, las velas, el mantel, los cojines del sillón, hasta que el timbre la hizo saltar del susto. Una sonrisa se dibujó en ella.

- Esa manía tuya de preocuparme…

Caminó hacia la puerta acomodándose el cabello y dando un respiro profundo antes de abrir la puerta y lanzarse a los brazos de Seiya, tal como se lo había prometido la última vez que se vieron. Abrió la puerta, pero la sorpresa en su entrada la hizo detenerse perdiendo el equilibrio, pero el chico la tomó por los hombros antes que cayera frente a él. Cuando Mina recuperó su posición firme miró atónita al chico, no sabiendo que decir comenzó a balbucear.

- Yaa…¿Yaten?... pee peero…- Balbuceó, confusa en lo que veía.

- Lo lamento, sé que no era a mí a quién esperabas.

- Sí, es decir, estas aquí y…

- ¿Seiya?

- No entiendo.

- Soy solo yo, Taiki y Seiya están en Londres, no han podido venir. – Le dijo incómodo por su reacción.

- Pero…es mejor que entres.

Ambos se sentaron en el sillón, Yaten vio la mesa arreglada para la cena romántica y miró a Mina, la que se sonrojó al ver que el platinado una vez más había sido testigo de algo que debía ser entre ella y su novio. No hablaron ni se miraron por un rato, hasta que Mina se cansó de estar especulando qué era lo que pasaba.

- Yaten, dime porqué estas solo tú de vuelta. - Interrogó seria.

- No estoy de vuelta, solo he venido de pasada, en dos días vuelvo con mis hermanos.

- ¿Vuelves? ¿Es que acaso ellos seguirán allá? – Se alarmó.

- Pues, creo que es mejor que Seiya te explique todo, se molestaría mucho si hablo por él, de hecho se molestaría si sabe que he venido a verte.

- ¿Cómo supiste donde vivía ahora?

- Es que…yo…revisé la agenda de Seiya, discúlpame, pero de verdad quería verte.

Mina dejó de lado su enojo, no era culpa de Yaten que sus hermanos no estuvieran ahí, que Seiya no estuviera ahí con ella. Además tenía razón, bastante había costado que su novio atravesara con la mirada a su hermano cada vez que lo veía cerca de ella..

- Entonces si no puedes decirme lo que pasa, puedes decirme como has estado, no sé nada de ti desde que viniste a despedirte la noche antes de que se fueran.

- Lo sé, al parecer no pude romper la tradición de venir en las noches a verte.

- Jajaja, al menos ahora no debo salir a escondidas de mis padres ni recibirte afuera.

- Ha sido muy duro no verte ni escucharte en tanto tiempo. – Expresó sin vacilar.

- Yaten…

- No quiero incomodarte, solo quiero que lo sepas.

- Está bien.

- Entonces, cuéntame sobre la universidad.

- Es maravilloso, me fascina estar en clases, leer historias que sientes tan reales y cercanas, creo que estoy en el lugar que me corresponde. – Relató emocionada

- Me alegra ver el entusiasmo que sientes. Mina, sé que es tarde, pero podríamos ir a algún lugar a comer algo, creo que hay algo cerca, no he comido desde que salí de Londres.

- ¿Qué? ¿En el avión no había nada que comer?

- Si, pero no me gusta la comida del avión.

- ¿Estás loco? Tienen unas galletas deliciosas. Mira, la verdad es que había preparado una cena para esperar a Seiya, pero ya que no vendrá, no voy a tirar a la basura esa comida. ¿Quieres que cenemos aquí? Tal vez no es tan lujoso como un restaurant, pero créeme que he cocinado con mucho cariño.

- …para mi hermano. - Agregó, sin poder evitarlo.

- Ehh…si, pero eso no quiere decir que no puedas disfrutarla tú.

- Está bien, además no creo que en otra parte me sienta más a gusto comiendo de lo que estoy aquí.

- Entonces pasa a sentarte mientras sirvo los platos.

Ambos se dirigieron una sonrisa. Mina fue a la cocina y acomodó los platos, haciéndolos lucir como si fueran hechos por una profesional. Mientras, Yaten se sentaba y observaba cada detalle del departamentito de Mina, todo reflejaba lo que ella era, todo era acogedor y reconfortante. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el aroma a comida que se acercaba, y al voltear vio como la niña dulce que él conoció estaba convirtiéndose en una mujer independiente y decidida. Ella puso los platos en su lugar y se sentó frente a él, no había quitado nada de su decoración de cena romántica, pero las luces estaban prendidas y las velas apagadas, no venía al caso cenar a las luz de las velas con Yaten, después de todo era su cuñado.

Mina comenzó a comer sin hablar, no sabiendo muy bien que decir, la situación era bastante extraña para los dos. De vez en cuando se miraban y sonreían. Hasta que la atmósfera calmada se rompió en el momento que Yaten dio el primer bocado a su comida.

- ¿Qué es esto?

- ¿Ah? ¿Tan malo está?

- No, está delicioso, pero…

- ¿No te gusta la comida italiana?

- No es mi favorita, pero puedo comerla.

- ¿Entonces?

- Es que, nunca había probado esto con tanto ajo, y la verdad es que odio el ajo.

- En realidad eso fue mi toque extra, lo siento, es que me encanta la comida con mucho ajo y también a… - Mina se detuvo y miró a Yaten preocupada, no quería recordarle de nuevo que esa cena la había preparado para Seiya.

- No tienes que alarmarte, desde que tengo memoria Seiya ama las comidas llenas de ajo.

- Puedo preparar otra cosa si quieres.

- No, me lo comeré.

- Entonces dime qué es lo que más te gusta en una cena, si no algún día podría intoxicarte, jajaja.

- Mmmm, me gusta la comida árabe, es exquisita. También el caviar, y adoro las comidas bañadas en salsa de champiñones.

- Ah.

- ¿Qué pasa?

- He probado la comida árabe, es algo extravagante, pero es interesante probarla, no me desagrada del todo. El caviar, no lo sé, me da un poco de asco. Pero sí hay algo que nunca en mi vida podría comer es champiñones.

- ¡Wow! Veo que nos costará llegar a un acuerdo mañana.

- ¿Mañana?

- Podríamos almorzar juntos, esta vez tú serás mi invitada.

- ¿Cocinas? – Preguntó sorprendida de la novedad.

- Casi nunca, en realidad es un secreto, mis hermanos no tienen idea.

- Quién diría que de los tres tú eres el que cocina.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque sé que a Taiki no le interesa, y a Seiya lo he visto en una cocina solo cuando me acompañaba a servir jugo, él no sabe que ahora soy toda una chef profesional, jajaja.

- Y lo ibas a sorprender hoy.

- Si, pero ya ves que no resultó, además ni tú pudiste disfrutar la comida. Al menos ahora sé que cuando quiera saber lo que te gusta tengo que pensar en lo que a mí me desagrade jajaja.

- No creo que sea tan extremadamente así.

- Acepto.

- ¿Aceptas?

-Mañana, almorzar contigo.

- Será maravilloso.

Se hacía tarde y Yaten decidió irse. Tenía que prepararse para el almuerzo del día siguiente.

Mina se sentó sobre su cama y pensó en lo gracioso que era darse cuenta que mientras Seiya compartía la mayoría de sus gustos, Yaten le llevaba la contra. ¿Qué tan diferentes eran esos dos?

-

A la mañana siguiente, muy temprano Mina se despertó por el sonido de su teléfono. Contestó algo dormida, pero al darse cuenta que era su novio sus sentidos se pusieron en alerta rápidamente.

- ¿Mina?

- Estaba esperándote.- Respondió, abiertamente molesta.

- Lo sé, y lo siento.

- ¿Por qué no has vuelto?

- Hay complicaciones para volver, todo va tan bien con nuestra música que el regreso se ha pospuesto unas semanas.

- ¿Cuántas?

- No nos han dicho, pero no será mucho tiempo, no sabes cuanto lamento demorarme más en volver.

- Mmmm.

- ¿Estás enojada?

- No, pero tampoco me alegra mucho la idea de esperar más. Tengo ganas de verte.

-Yo también.

- Debo colgar, tengo cosas que hacer.

- Está bien, y no te preocupes que seguiremos hablándonos seguido, no te darás cuenta cuando ya esté de vuelta.

- Eso espero, cuídate.

- Y tu también Mina, un beso.

-Uno beso para ti también.

No muy conforme con la explicación, se quedó pensando en lo que ocurría, ¿Por qué Seiya no pudo venir aunque fueran dos días, así como lo hizo Yaten? Ahora no le quedaba más que esperar un par de semanas extras. Qué más daba, al menos sabía que el tiempo separados lo compensarían cuando estuvieran juntos por el resto de sus vidas, después de todo se iban a casar.

-

El almuerzo que Yaten preparó para Mina la dejó sin poder moverse de tanto comer. Ella pensaba que el chico cocinaría algo que no le gustaría, pero al parecer había dado en el blanco. Sin embargo no conversaron mucho, Mina estaba distante y seria, Yaten podía adivinar la razón, así que decidió no presionarla. Luego del almuerzo se despidieron, pues él debía volver a Londres.

-

Al encontrarse de nuevo sola se dedicó a estudiar y trabajar, veía a sus amigas algunos días, pero ya no disponían de tanto tiempo como cuando estaban en la escuela, cada una estudiando con dedicación, aún así disfrutaban al máximo cada vez que se juntaban.

Pasaron dos meses en los que Mina y Seiya hablaban por teléfono sin que él pudiera darle una fecha exacta de su regreso, cada vez requerían más de ellos, su éxito en Europa crecía. Ella ya comenzaba a acostumbrarse a no saber que pasaría, así que dejó de preguntar por su regreso, simplemente se dedicaban a mantenerse unidos a pesar de que ya llevaban ocho meses sin verse.

-

A la semana siguiente volvió a ser sorprendida cuando Yaten se apareció en su departamento, al igual que la última vez se había arrancado por un par de días y la visitaba. Esto siguió repitiéndose cada vez más seguido, cada vez que podía el chico volvía a Tokio y visitaba a Mina, salían juntos y conversaban, o más bien discutían sus distintos puntos de vista para llegar a una neutralidad. Las visitas de Yaten se convirtieron en una parte más de las tradiciones, como le gustaba llamar a Mina las apariciones repentinas de Yaten.

-

El día del cumpleaños de Mina, ya terminando el día más bien, ella se encontraba ordenando su departamento pues durante la tarde celebró con sus queridas amigas, ya tenía diecinueve años, estaba contenta de tenerlas a su lado durante tanto tiempo. Sacó unas bolsas de basura hacia fuera y volvió a buscar las últimas que quedaban dentro, se sentó en el suelo y cayó en cuenta que Seiya no la había llamado, comenzaba a borrarse su sonrisa cuando un ramo de flores apareció frente a ella. No había cerrado la puerta principal ya que aún faltaba basura que sacar, así que Yaten había entrado en silencio al verla distraída, pero cuando ella se giró a saludarlo notó su tristeza.

No preguntó nada, simplemente la sacó de ahí y la llevó a patinar, era de noche, pero le parecía que un poco de movimiento la relajaría. Así fue, se rieron de cada caída, competían a ver quién patinaba más rápido, parecían dos niños pequeños.

Iban caminando de vuelta al departamento de Mina, estaban algo empapados por el hielo derretido que aún les quedaba en la ropa después de las caídas, y como era una noche helada apuraron el paso para cambiarse. Ninguno se dio cuenta en qué momento terminaron tomados del brazo, pero les parecía natural, así evitaban un poco el frío.

Al llegar al departamento, Mina le trajo unas mantas a Yaten para que se secara y ella fue a su habitación a cambiarse de ropa y abrigarse. Al volver Yaten estaban envuelto en las mantas, sentado en el sillón, así que se sentó junto a él y comenzaron a bromear sobre las caídas de cada uno, así los alcanzó el cansancio y en el mismo sillón se quedaron dormidos.

-

Al otro día despertaron adoloridos por dormir sentados, no se movieron mucho, apenas abrieron los ojos, dándose cuenta que la cabeza de Mina descansaba en el hombro de Yaten mientras él la envolvía con un brazo y la manta.

Se separaron y Yaten se puso de pie acomodándose para irse.

- Disculpa Mina, no me di cuenta.

- Está bien, me habría dado frío si no me hubieras tapado con la manta, así que gracias.

- Me voy, debo arreglar mis cosas, en la noche sale mi avión de vuelta. Espero no te haya molestado que apareciera así en tu cumpleaños.

- No, de hecho fue muy divertido ir a patinar.

- Me alegra haber ayudado en algo.

- No, no es algo, es mucho…Yaten muchas gracias, tú eres muy bueno conmigo.

- No hay nada que me guste más que verte contenta.

- Tú…eres un gran amigo para mí.

- Tú eres…bueno, eres una persona que lo merece.

- …es mejor que vayas, tienes cosas que hacer.

- Claro, nos vemos en unas semanas dulzura.

- Nos vemos…

Más tarde llamó al fin Seiya, no pudo llamarla el día anterior pues se encontraba en medio de unos cerros alejados de toda civilización, donde había hecho una sesión de fotos y no tenía como comunicarse con el resto del mundo. Mina entendió, sabía que Seiya no le mentía, así que conversaron por un rato como de costumbre, aunque su costumbre de llamarse ahora demoraba a veces casi dos semanas. Luego de colgar Mina fue a dormir a su cama, necesitaba descansar su cuerpo después de tanto patinar y dormir sentada. Así que a penas se metió a la cama se quedó dormida.

.

.

.



Oh! Aquí está lo prometido, un nuevo capítulo. Hoy en la noche viajo de vuelta, Santiago me espera, entro de nuevo a la universidad. Así que el capitulo 7 se demorará un par de días más en llegar, pero no será mucho más que unos días.

Ahora respondiendo a los reviews

Patty Ramirez de Chiba: Gracias! No te preocupes que trato de actualizar rapidito, tanto como mi inspiración lo permita.

chikita22bkou: ahh, si es raro leer cosas que no son lo que normalmente nos gusta, a mi me pasa cuando he leido fics de Yaten y serena, o de Mina y Kunzite (creo q nunca me voy a acostumbrar a ellos) pero q bueno que te haya gustado =)

KIRA MOON XKARLATA: a mi me pasó eso de no poder dejar de leer con un fic que tenia como 25 capitulos =S ah…no me gusta que ninguna sufra, pero sin conflicto no hay historia jajaja, eso me enseñaron mis profes xD

Usagi bombon: jajajaja, tu idea es como un fic de un fic xD Y no te preocupes que tengo paciencia para esperar reviews jajaja.

Lerinne: Si, es extraña pareja, aunque sería mas extraña Mina y Taiki yo creo =S. Tienes la suerte de que existan tantos fics de Darien y Serena, y con historias tan distintas, a veces igual leo de ellos, hay unas realmente buenisimas!!

MoonStaR: Ahh, ahora me siento culpable de no dejar review en las historias que leo, y bueno, ahora que se terminan las vacaciones, el tiempo se arrancará de todo el mundo. Pero que bueno que te den ganas de leerlo aunq no siempre tengas mucho tiempo.

Kinsei. x: Que linda!! Que rico saber que te gustan mis historias, y eso del toque que le doy xD. Bueno, ojalá que te vuelvan las ganas, a mi también me encantan tus historias.

Gracias por las lindas palabras, la verdad es que en el capitulo anterior no habían muchos comentarios, pero con estos se me ha pasado la pataleta jajaja.

Además descubrí que un summary que se entienda ayuda, porque leí el que había escrito en un principio y estaba casi escrito en clave jajajaja, así que lo arreglé.

Y bueno, apenas pueda se viene el capitulo 7

Besos =)