.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Naoko Takeuchi, utilizados por mi solo porque los amo y me hace feliz escribir de ellos xD

.



.

.

No sé lo que es esto.

.

.

Al día siguiente no podría hablar con Yaten sobre lo ocurrido en el zoológico, él había vuelto a Londres. Esperaba su próxima visita, no tardaría mucho, así que tendría una semana o dos para pensar en lo que iba a decirle. Pero las dos semanas pasaron, y Yaten no volvió, ok podía no se tan exacto en los días que demoraba en venir a verla, pero cuando dos meses pasaron sin saber nada de él comenzó a impacientarse. ¿Por qué ahora decidía dejar de venir?

En realidad no era necesario darle vueltas al asunto, seguramente él se dio cuenta que había sido un error alimentar ilusiones y dejarse llevar, tal vez era mejor acostumbrarse a que Yaten no viniera. Debía pensar en como dejar sus reclamos a Seiya cada vez que hablaban, las llamadas eran tan escasas que le dolía ser ella quien siempre terminaba por echar a perder las cosas. Llamó a su novio con la intención de hablarle con todo el cariño que sentía, ilusionada por recuperar lo que con los años alejados parecía estar escapándosele de las manos. El teléfono sonaba una y otra vez, hasta que se activó la contestadora, Mina esperó el tono para dejar su mensaje, sin saber que decirle.

- Seiya…- Sintió como su voz se quebraba. - Te…te necesito tanto…- Colgó.

Cuando logró calmarse un poco, buscó sus cosas para ir a devolver unos libros a la biblioteca, se dirigió a la puerta, y al abrirla se detuvo de golpe. La calma desapareció y comenzó a llorar con rabia, con desesperación, escondiendo el rostro y alejándose de la puerta para que él no se acercara a ella.

Yaten no sabía que pasaba, pero al verla así su corazón se apretó y la siguió para abrazarla por la espalda.

La rabia que sintió Mina al ver a Yaten de vuelta no le sirvió de mucho cuando hizo un intento de apartarlo de ella, se sentía tan débil que sentir como la rodeaba protectoramente la ayudó a volver a respirar con un poco mas de calma, se giró y se abrazó con fuerza a la cintura del chico, escondiendo la cara en su pecho. Yaten la cubrió con sus brazos mientras le acariciaba suave la espalda para tratar de calmarla.

Cuando ya las lágrimas dejaron que caer Mina se separó de Yaten, mirándolo con enojo nuevamente.

- ¿Por qué hiciste todo esto?

- ¿Qué cosa?

- ¿Quien te crees que eres? Tte pasas todos estos años visitándome cada vez que puedes, compartiendo conmigo, luego llegas y me besas, ¡sabiendo que voy a casarme con tu hermano!, y en vez de ser un par de personas relativamente adultas y conversar, desapareces por dos meses, ¡yo quería hablar contigo! Estoy harta de esperar si tienes unos días libres para venir, estoy harta de esperar todos estos años sin ver a Seiya, estoy harta de estar sola, ¡que me dejen sola! Y resulta que ahora te apareces como si nada, justo ahora, cuando acababa de cortar el teléfono por que llame a Seiya, porque necesitaba escucharlo y él no estaba.

Yaten intentó volver a abrazarla, pero ella no se lo permitió. Volvió a calmarse, ya era hora de hablar y dejar de gritarle a Yaten sus frustraciones.

- Lo siento, yo no tengo por qué exigirte que vengas, tú, puedes hacer lo que quieras con tus escasos días de libertad.

- Esto es lo que quiero, verte…

- ¿Para qué? ¿Para ver como espero a otro? Vas a seguir viniendo por dos días a verme mientras tratas de evitar salir herido por mi culpa, ¿vas a seguir así hasta cuando Yaten? Yo no quiero herirte, no quiero.

- Esta es la última vez de mis escapes de dos días

- ¿Qué? - A pesar que realmente quería terminar con esto para que Yaten no sufriera, escucharlo decir que no vendría más la heló, y se sintió vacía, esa sensación que no experimentaba desde que Seiya se fue. - Ya…no te veré entonces, creo que es lo mejor para ti.

- No entiendes, digo que no habrán más visitas express, me quedaré aquí.

- ¿Van a volver?

- Ya lo hicimos, debo volver mañana a Londres por unas cosas, pero para el fin de semana no habrá quien me mueva de Tokio.

- ¿Y…Seiya? ¿Está acá? Por eso no contestaba cuando llamé, ¿Dónde está? Quiero verlo.

- Mina…- Le apenaba escuchar la desesperación de ella por ver a su hermano, pero que mas iba a esperar, son novios - Tal vez no soy quien debe decirte esto, pero no me dejarías que te lo ocultara, Seiya no ha vuelto, solo Taiki y yo estamos aquí.

- Pero…¿por qué?

- Terminamos nuestro trabajo como grupo allá, estamos de vacaciones, y los siguientes proyectos podemos realizarlos desde aquí, pero a Seiya le ofrecieron hacer un trabajo como solista paralelo al grupo, así que sigue allá por un tiempo más.

Mina se dejó caer en el sillón, ¿eso significaba que pasarían otros cinco años antes que volviera? Pero de pronto sintió que no era tan terrible, había estado tanto tiempo en esa situación que se había acostumbrado a estar de novia con un teléfono.

- ¿Mina? ¿Estás bien?

- Sí, no tengo por que involucrarte en mis problemas con Seiya. Lo siento.

- Está bien. Eso si, deberíamos hablar sobre lo que pasó la última vez que vine.

- Yaten, yo sé que sientes algo por mí, no estoy enojada, solo que fue desconcertante y la verdad no sé que decirte. ¿Te parece si seguimos como siempre? No quisiera que nuestra amistad cambiara por habernos…ya sabes…ese día en el zoológico.

- Si así lo quieres así será, yo no soportaría alejarme de ti. Estos dos meses ya fueron demasiado.

- Lo sé. Extrañaba que aparecieras por acá.

Ese mismo día Seiya devolvió el llamado de su novia, explicándole lo mismo que Yaten ya le había dicho, al escuchar la voz triste de su novio por no volver supo que no todo estaba perdido, que aun se necesitaban ambos, así que solo quería que ahora no demorara tanto en volver.

-

Los días eran casi iguales a antes que sus cuñados volvieran a Tokio, excepto porque Yaten ahora iba a verla más seguido, unas dos o tres veces por semana, y se divertían como siempre, sorprendiéndose al ir cada vez descubriendo más cosas de él que con el pasar del tiempo le había permitido conocer, habían veces en que no entendía como se permitía seguir las locuras de Yaten, como la vez en que la convenció de tirarse en paracaídas con él. Otras veces le sorprendía lo serio que era, el apoyo que le daba y la fuerza que tenía para hacer que cada vez que ella se sintiera débil, él, sin perder su delicadeza hacia ella, le hablaba duro sobre los asuntos que la mortificaban y la hacia entrar en razón.

Solo bienestar había en él por el momento, Yaten estaba encantado de estar más tiempo con ella. Si en un principio, cuando dejaron claro lo de su amistad, pensó que de a poco podría quererla como su amiga y aceptar que era la novia de su hermano, este tiempo solo le había demostrado que su amor por ella crecía, y aunque probablemente el día que la viera vestida de blanco para unirse definitivamente s Seiya, su corazón se partiría, por ahora los días juntos eran maravillosos, y no había para qué pensar en lo que pasaría mas adelante.

Estaban tan acostumbrados a que cada vez que no tuvieran que ocuparse de algo se juntaban, cada vez más seguido. A veces cuando solo se quedaban en el departamento de Mina sin ganas de estar en otro lugar, miraban algún programa, desde documentales científicos hasta caricaturas, mientras se acomodaban juntos en el sillón, Mina recostando su cabeza en las piernas de Yaten, mientras él acariciaba la rubia cabellera. Ninguno veía sus actitudes como algo más, les nacía ser así, tenían la suficiente confianza para ser totalmente espontáneos.

Cuando caminaba por pasear, o de camino a algún lugar donde se dirigían, alternaban graciosas conversaciones que en ocasiones no los dejaba avanzar mucho de tanto reírse, y otras mantenían sus típicos intercambios de opiniones, cada uno convenciendo al otro. Y durante estas mismas caminatas, hubo veces en que iban tomados de la mano, o abrazados, no siempre, solo cada vez que alguno de los dos sentía las ganas de hacerlo.

Cuando de vez en cuando Seiya llamaba ya no discutían, si no que hablaban sobre sus días y actividades, eso si, Mina omitía que durante los seis últimos meses había estado la mayor parte del tiempo con Yaten. Seiya se escuchaba menos tenso, disfrutaba de hablar con su novia, tanto como ella. Agradecían haber dejado atrás los días en que sus conversaciones no eran mas que discusiones.

-

Un domingo Yaten prometió a Mina que cocinaría algo muy especial para ella, pero que debía ser en el departamento de la chica, pues no quería que Taiki se alarmara al verlos juntos, no pasaba nada entre ellos, pero Taiki que sabía de los sentimientos de Yaten, le tendría preparado un eterno sermón. También pidió a Mina que saliera, pues no quería que viera lo que le prepararía, era un total sorpresa, podía llegar a ayudarle con el postre, entre los dos harían un pastel.

Mina aprovechó la tarde en comprar cosas que necesitaba. Al final, al pasar por el supermercado compró unas botellas de champagne, no recordaba si quedaban, pero por las dudas las llevó.

Al entrar vio que Yaten tenía hasta la mesa lista, no era una cena romántica, así que no esperaba encontrarte con velas y flores, en vez de eso se encontró con Yaten saliendo de la cocina, con su delantal de cocinar puesto, lo que le pareció una imagen totalmente cómica y encantadora. Yaten al notar la mirada de Mina se sonrojó levemente.

- ¿Te vas a quedar ahí parada? Aun debemos hacer el pastel.

- Voy a dejar mis cosas a mi habitación y vuelvo.

Mientras preparaban lo que faltaba Mina trataba de ver qué era lo que Yaten cocinó, pero él no se lo permitía, así que entre risas terminaron el pastel, al ver que Mina tenía la cara con harina y Yaten restos de crema en el pelo. Luego de limpiarse fueron a sentarse.

- Prepárate para probar el manjar más delicioso que he preparado.

- Pues ya apúrate que me tienes intrigada.

- Voy por su cena señorita.

Yaten volvió con los platos servidos, comenzando a probar lo que había cocinado, sin quitarle la vista de encima a Mina, esperando que dejara de inspeccionar y comiera. Al fin ella probó la comida, degustándola para adivinar qué era, sin éxito.

- ¿Y?

- Mmmm…la verdad no tengo la mas mínima idea que me estas dando de comer pero está delicioso.

- ¿De verdad te gustó la comida?

- Claro, y ya deja de preguntar y come.

Terminaron de cenar y fueron por el postre, que a opinión de ambos estaba tan delicioso como la comida.

- Oh, había olvidado por completo que traje unas botellas de champagne.

- Pero si quedaban aún tres, las tengo en el refrigerador.

- Es que no estaba segura, en fin, tomemos las que están heladas.

Yaten fue por una botella y los vasos, aprovechando de poner a enfriar las botellas que Mina traía.

- Entonces quiero hacer un brindis por el chef escondido que tienes. Y por lo deliciosa que estaba la cena.

- Jajaja.

- ¿De qué te ríes?

- Mina, la cena, eran champiñones.

- ¿QUÉ?

- Los pasé por ajo, así te agradaría mas el sabor, y luego los freí en aceite luego de pasarlo por harina, huevos y pan rallado.

- Por eso creía que estaba comiendo una especie de croqueta. ¿Cómo es que lo hiciste con ajo si lo odias?

- La verdad es que así como quedó no sabe del todo mal, me ha gustado.

- …a mi también, no puedo creer que me hayas hecho comer champiñones.

- Tenía mis dudas de lograrlo.

- Entonces ahora cada vez que comamos juntos será esto, así ambos estaremos satisfechos.

- ¿Por qué?

- Haz hecho que coma algo que te encanta y yo odio, y tu no soportas los ajos, pero al ponerle a tus champiñones para que yo los comiera te han gustado.

- Brindemos por el equilibrio de nuestros gustos.

Luego de terminar la tercera botella y comenzar con las que Mina había comprado, se sintieron algo mareados, pero ella, que tenía menos resistencia, se sintió mal, así que Yaten decidió que lo mejor era irse. Mina le pidió que antes la ayudara a llegar a su habitación, así que la llevó, y luego de recostarla acomodó unas mantas para taparla. En eso ella se quedó dormida, y Yaten la observó de cerca, parecía un angelito así. Y sintió el mismo impulso que aquel día en el zoológico, pero antes de dejarse llevar se apartó y salió casi corriendo del departamento.

Mientras se alejaba sintió una brisa fresca y notó que con el apuro de salir no había traído su chaqueta, así que corrió para entrar en calor, llegando a su habitación sin encontrar con Taiki por el camino, se acostó y se durmió, pensando en lo mucho que había disfrutado aquel día.

.

.

.


He llegado! Ok, ahora no alcanzaré a responder cada review, pero de todas formas los leo y agradezco siempre que los dejen, sus opiniones, lo que creen que va a pasar, etc. A lo mejor este capitulo deja con ganas, lo digo porque el pobre de Yaten se vive quedando a punto. Pero bueno, a ver que se viene xD

Hoy conversaba con una amiga que no veía hace un par de meses, y pensábamos en lo interesante que es la personalidad de Yaten para hacer fics con él, eso que tenga como una doble personalidad hace que sea entretenido desarrollar cada una de sus facetas, o bueno, al menos hacer el intento.

Esto de estar sin internet aquí es lo que me hace demorar! Pero la historia mientras la estoy avanzando

Besos!! =)