Mostrar su debilidad no es algo que haga muy a menudo, joven amo. ¿Debo sentirme halagado de ser la única persona que le ha visto llorar? Seguramente si estuviésemos en una situación normal renegaría de mis palabras e intentaría hacerse el duro de nuevo, pero esta no es una ocasión normal. Usted se deshace en lágrimas y no le importa que lo vea.

Vamos, joven amo. ¿Tanto miedo siente? Su alma al fin se muestra ante mí, aquella fachada de fortaleza se ha derrumbado, mostrándome el niño que usted siempre ha sido. Quien necesitaba mi atención, excusándome de ser solo su mayordomo.

Pero ahora los papeles han cambiado. Ya no soy mas el mayordomo de la casa Phantomhive, usted ya no es mas mi amo. Ahora es simplemente Ciel. Aunque me perdonara usted, estoy demasiado acostumbrado a llamarlo "joven amo". Espero perder esa costumbre pronto.

No se preocupe, estoy aquí para usted así que no hace falta llorar.

Es ironico, por que ahora usted estará a mi disposición para siempre. No puede hacer nada al respecto, ya que esos fueron los términos de nuestro contrato. Yo cumplí mi palabra obedeciendo cada mínima orden suya, por mas absurda o irrelevante que pareciese. Si lo piensa detenidamente, ¿acaso eso no es a lo que los humanos le llaman "ser dependiente"? Muchas de esas órdenes no estaban relacionadas con el principal objetivo, o me dirá que traerle un postre cada vez que usted quisiera le acercaría más a encontrar a sus verdugos.

No, Ciel.

Desde aquel momento en que me hiciste jurar nunca alejarme de tu lado, nunca mentirte, comprendi realmente el fondo de tus sentimientos,aferrandote a mí como la única persona que, pasase lo que pasase, nunca se alejaría de tu lado como lo hicieron tus difuntos padres o tu tía.

Oh, perdona, te he hecho esperar demasiado tiempo. Debes estar muy preocupado, todos esos pensamientos que se arremolinan en tu mente deben estarte molestando. No te preocupes, terminaremos pronto,acercate a mi, pequeño conde Ciel Phantomhive.

-Todo estará bien, joven amo. Solo cierre los ojos.