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Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Naoko Takeuchi, utilizados por mi solo porque los amo y me hace feliz escribir de ellos xD
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Todo lo que realmente eres para mí.
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Mina estaba terminando su discurso en la presentación del libro que había escrito junto a algunos de sus colegas, los nervios ya habían pasado, y se sentía muy firme al ver a sus cuatro amigas que desde el público la miraban con orgullo. Al bajar del escenario se reunió con ellas, la felicitaron y dejaron listos los últimos detalles de la celebración, sería el fin de semana, ya que como todas tenían deberes que cumplir en la semana, podrían celebrar en grande en unos días sin preocuparse, solo las cinco. Luego que se despidiera de ellas se dirigió a recoger sus cosas a una salita que habían ambientado detrás del escenario, se encontró con un enorme ramo de flores, y detrás de las flores estaba Yaten.
- ¿Qué haces aquí? No te vi durante la ceremonia.
- Era una sorpresa .No me perdería por nada este día tan especial para ti.
- Gracias, estoy muy contenta de que estés aquí conmigo. - Se acercó a él y lo abrazó. - Si no fuera por ti no habría tenido ánimos de escribir nada.
- Entonces podría cobrarte una comisión de tus ganancias por el libro.
- ¡Yaten! Estoy hablando enserio.
- Lo sé dulzura, pero no quiero que piensas en cuando estabas triste, porque hoy es tu día, y nada debe opacarlo.
- Tienes razón.
Se fueron al departamento de Mina, pensaban comer algo que encontraran y dedicarse a conversar, o a ver alguna película, qué más daba, Mina sabía que si había alguien con quién quería compartir esa noche tan importante para ella ese era Yaten, y él quería compartir cada momento con ella.
- Mina, debemos hacer un brindis, pero esta vez será solo una copa, jajaja.
- Qué malvado eres, que yo recuerde tu tampoco estabas muy bien con todo lo que tomamos.
- Ok, mejor vamos por esa botella que nos queda.
- Emmm…quedaba,
- ¿Te la has tomado tu sola?
- ¡No! Como crees, es que hace unos días estaba limpiando el refrigerador, y se me cayó la botella al suelo, así que no tenemos con qué brindar.
- Mmm, tengo una idea, espérame aquí.
Mina escuchó la licuadora y adivinó lo que Yaten hacia, volvió con dos vasos de jugo de frutillas.
- Sabía que algún día iba a servir haber comprado tantas frutillas.
- Ok, menos mal que no cediste cuando estábamos en el supermercado y te dije que eras una exagerada por comprar tantas frutillas.
Mina tomó un sorbo de jugo antes del brindis.
- Este es el brindis más dulce qué he hecho en mi vida.
- ¿Por qué?
- Yaten, se te pasó un poco el azúcar, jajaja.
Yaten probó el jugo y se dio cuenta que parecía mas bien jugo de azúcar con sabor a frutilla, rió junto a Mina y luego retomaron la conversación.
- Lo haré yo. Brindo por este día tan especial, y porque estas aquí conmigo, porque gracias a ti lo terminé, cuando me ayudabas en las investigaciones aunque no te interesara mucho el tema, gracias, de verdad que en este momento me siento muy feliz.
- Brindemos por la mujer maravillosa en la que te has convertido frente a mis ojos.
Yaten acarició el rostro de Mina mientras ella sonreía por las palabras que escuchaba, estaban tan cerca, tan felices de estar ahí, que lo demás comenzó a desaparecer y Yaten tomó el rostro de la chica en sus manos, acariciándola, para acercarla a él y besarla. No era un beso tímido y suave como la vez anterior, devoraba sus labios con pasión, la misma pasión con la que Mina respondía, rodeó el cuello de Yaten con sus brazos, atrayéndolo más hacia ella, lo que fue la perdición del platinado. Descendió sus manos por la espalda de Mina y sentía como ella temblaba ante sus caricias, abandonó sus labios para saborear el cuello, dulce, suave, irresistible. Se acercaba cada vez más a su cuerpo, terminando por recostarla en el sillón y ubicarse sobre ella. Mina no podía controlar el deseo enorme que sentía en ese momento, con sus manos sacó la camisa de Yaten del pantalón y las pasó bajo la tela para recorrer la espalda firme de él, sintió como él también temblaba. Se creyó capaz de todo, solo por tener a esa mujer entre sus brazos, esa mujer a la que tanto amaba. Deslizó los tirantes del vestido para besar sus hombros, bajando hasta encontrarse con los delirantes pechos de la rubia, sin atreverse a avanzar hacia ellos. Fue Mina quién continuó, sacándole con rapidez la camisa a Yaten, y llevando sus manos a través del abdomen del chico, mientras él recorría con una de sus manos los muslos, subiendo lento, lo que hacía que Mina encendiera cada parte de su cuerpo emitiendo leves gemidos en el oído del platinado. No aguantando más bajó un poco más sus manos, hasta llegar al final del abdomen de él, encontrándose con el borde del pantalón, el cual comenzó a desabrochar. Fue entonces que Yaten se tensó y se separó de Mina, mientras ella lo miraba suplicante.
- Ya…ten. - Aún su respiración no volvía a la normalidad, no quería despegarse de Yaten.
- No puedo…¿qué estamos haciendo?
- ¿Ah?- Mina reaccionó y se sentó, acomodándose la ropa al igual que Yaten comenzaba a acomodar la suya.
Se quedaron en silencio, Mina aún sentía sus labios latir por la intensidad de los besos, y Yaten aún podía respirar el aroma del cuello de Mina.
- Yo sería el hombre más feliz del mundo si estuvieras conmigo, pero…no puedo evitar pensar en que has estado así antes con Seiya…con mi hermano.
- Yo…nunca estuve así con Seiya, nosotros nunca hicimos el amor.
- ¿Qué?, pero…la noche antes de irnos a Londres, cuando entré los encontré…bueno bastante incómodos y claramente desarreglados, pensé que ustedes…
- No, nada pasó, ni esa vez, ni antes. La verdad es que tenía dieciocho años, y me sentía como si tuviera doce. Es cierto que esa noche las cosas se pusieron mas intensas, pero yo estaba asustada, Seiya me tranquilizó, y pensé que como él volvería en un par de meses y nos casaríamos, estaba bien, así que no muy segura lo dejé seguir…y bueno, luego sentimos la puerta…
- Entonces tú nunca has estado con nadie.
- ¿Crees que mientras mi novio estaba fuera iba a entregarme a otro solo por saber que se sentía?
- ¿Y qué es lo que estabas haciendo ahora conmigo entonces?
Mina se sintió en un torbellino en el cual no distinguía nada, estaba hablando sobre la fidelidad que le profesaba a su novio durante cinco años lejos, estaba hablando de eso justo cuando acababa de separar su cuerpo de Yaten, y no porque ella lo quisiera.
- Nunca pensé que el roce de tu piel iba hacer que la mía se quemara. Nunca había perdido así el control abandonándome y dejando que la pasión me guiara. ¿Qué quieres que te diga? Sabes que no he hecho nada de esto por pasar el rato contigo, sabes que eres demasiado importante para mí como para jugar a los amantes. No sé que es lo que me hizo querer seguir contigo hasta el final, pero…se sentía hermoso.
- Dulzura, no sabes como me siento al escucharte..
- Es todo tan complicado.
- Lo sé, no podemos dejarnos llevar, sé que está Seiya, no olvido su compromiso, por eso me detuve.
- Él no merece que yo sea así, y tú no te mereces esto tampoco.
- No te culpes, no es intención de nadie dañar a Seiya. Será mejor que me vaya.
Yaten caminó a la puerta, en un impulso volvió donde Mina, la besó fugazmente y se fue. Ella quedó sin moverse del sillón, tratando de aclarar su mente, miró el sillón, sintió un escalofrío recorrer su espalda, y mientras se llevaba las manos a los labios sonrió levemente.
Esos días no vio más a Yaten, tenía algunas reuniones en la editorial donde se publicó su libro, luego llegó el fin de semana y con ello la celebración con sus amigas. Las risas, las conversaciones que las llevaban a su adolescencia, la rica comida que compartían, la hicieron distraerse un poco del asunto.
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El domingo por la tarde salió al supermercado, sin poder sacar de sus pensamientos a los dos Kou, levantó la cabeza, y como si ya no fuera suficiente con tener que preocuparse de Yaten y Seiya, vio que Taiki caminaba hacia ella.
- Mina, que sorpresa. Te ves estresada.
- Mmmm.
- ¿Muchas preocupaciones?
- ¿Qué?
- Solo pregunto si no es que un par de tontos que tengo por hermanos no te tienen muy agobiada.
- ¿Por qué me dices eso?
- Porque no hay que ser muy sabio para entender que tantos años sin ver a Seiya deben tenerte preocupada, y bueno, Yaten que de tanto insistir te debe tener algo confundida.
- Taiki, no creo que sea bueno que hablem…
- Mina, yo sé como son ellos, y hay tantas cosas que podría decirte para ayudarte a aclarar lo que te pasa, pero eres tu la que debe decidir lo que es mejor para todos.
- ¿Yo?
- No puedo creer que voy a decir esto, pero deja de pensar tanto y déjate llevar por lo que sientas.
- Gracias, supongo.
- Ok, ya me voy, ah, por cierto, felicidades por tu libro, quien diría que con lo que te costaba estudiar en la escuela ibas a terminar siendo tan disciplinada.
- Jajaja, todos cambiamos alguna vez.
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Luego de comprar lo que necesitaba volvió a su departamento, ordenó y se puso su camisa de dormir. Sirvió un vaso de leche y se acomodó en su cama para leer un rato, pero su lectura fue interrumpida a los cinco minutos por el timbre que sonaba.
Fue a abrir, y como sospechaba por la repentina taquicardia que sintió, era Yaten
- ¿Noche de película?
- Creo que nos hace falta una buena dosis de películas sangrientas.
- Entonces prepara las cabritas mientras preparo el cine.
Yaten corrió a un lado las cosas que estaban sobre la alfombra, dejó los cojines en el suelo y prendió el televisor. Mina fue por mantas mientras y luego llevó las cabritas, así que se acomodaron en la alfombra dejando correr la película.
Llevaban media hora de función cuando Yaten decidió que era demasiado, Mina no dejaba de moverse nerviosa y no estaba poniendo atención a la película, algo andaba mal.
- ¿Te encuentras bien?
- No…no lo sé. - Mina se giró para quedar frente a él.
Yaten apagó el televisor, la película solo interrumpía su conversación.
- Dime…
- No me importa…
- ¿Qué? ¿Qué es lo que no te importa?
- Todo, todo lo que está atormentándonos, ya no quiero que me importe.
- Dulzura, ¿Qué es lo que quieres entonces?
Yaten la miraba con ternura mientras esperaba que ella hablara, pero Mina no respondió ninguna palabra, en vez de eso se fue a los brazos de él y lo besó, sentándose sobre él. Yaten no era capaz de rechazarla, la abrazó y recorrió cada rincón de su boca, mientras sus manos buscaban sentir la suave piel de la chica. El aire se le agotaba y debieron romper el beso para respirar, se vieron, los ojos de uno clavados en el otro, Mina dio un gran suspiro, y se apegó nuevamente a ese cuerpo que la acogía con tanto amor, desabrochó la camisa de Yaten con las manos temblando, y al quitársela volvieron a quedar con las miradas clavadas.
- Dulzura…¿estás segura de que quieres seguir con esto?
- Yaten, es mi corazón, no me deja detenerme, nunca he estado más segura en mi vida.
Él la acercó a su torso desnudo, sintiendo como los latidos de ambos aumentaban, volvieron a besarse, la desesperación había quedado de lado, todo lo que los guiaba era la pasión. Yaten bajó con sus manos a las piernas de Mina, rozándolas suavemente y subiendo por ellas, hasta encontrarse con el borde de la corta camisa de dormir que ella llevaba, la tomó con ambas manos para quitársela, viendo hechizado el cuerpo de Mina, que no estaba cubierta más que por una pantaleta, ella se sonrojó al ver como los ojos de Yaten se tornaban verde oscuro y volvió a devorar sus labios, no duró mucho el beso, ya que el platinado descendió su boca por el cuello de ella mientras con una de sus manos comenzó a acariciar uno de sus pechos, haciendo que su respiración se agitara, sintiendo el latido acelerado contra su palma. Mina besaba el cabello plateado, jugando a ratos con el lóbulo de la oreja. No pudo continuar con la labor al sentir que los labios de Yaten salían de su cuello para bajar a sus senos, echó la cabeza hacia atrás mientras él recorría con su lengua el escote de Mina, provocándole una mezcla de cosquillas y escalofríos, lo cual la tenía completamente extasiada. Recobrando algo de control pasó sus manos por toda la espalda de Yaten, quién dejó escapar un leve gemido, acercándose al rostro de Mina le susurró al oído.
- Te amo tanto dulzura.
Mina se estremeció completamente, quería tanto sentirlo, quería tanto permanecer así. Estaba tan embriagada en lo que él la hacía sentir que con sus manos bajó al final del abdomen para desabrochar el pantalón, introdujo una mano y sintió como el miembro de Yaten comenzaba a reaccionar, lo acarició con suavidad sobre la ropa interior que aún lo cubría, mientras Yaten emitía un ronco gemido, estaba completamente excitado. Levantó a Mina para poder deshacerse de sus pantalones y su bóxer, quedando completamente desnudo. La recostó en medio de las almohadas sobre la alfombra quedando sobre ella, presionó su cuerpo, Mina sintió que se derretía al sentir como la erección de Yaten aumentada sobre su intimidad. Mientras la besaba llevó una de sus manos a los muslos de Mina, recorriéndolo hasta llegar al borde de la pantaleta, se separó nuevamente para retirar la última prenda que cubría a la rubia, observándola como ella yacía completamente desnuda esperando por él ¿Podría existir algo mas maravilloso que este momento?
Cuando volvió a posarse sobre ella Mina se dirigió al cuello de él, Yaten sentía que desfallecería, quería sentirla por completo, quería conocer cada rincón de su cuerpo. Volvió a descender su mano, acariciando sus pechos, luego su vientre, provocando que lo hundiera ante la excitación que sentía por el tacto, por el camino dejaba una huella que quemaba la piel de Mina y gemidos que aumentaba a medida que él avanzaba por su cuerpo. Llegó a la intimidad de ella, rozándola apenas con la punta de los dedos, escuchaba como ahora ella casi gritaba poseída por la pasión que la hacía perder el control de sus movimientos, él continuó cubriendo cada vez más ese lugar inexplorado, jugueteando con sus dedos cada vez mas dentro de ella, Mina arqueó la espalda al sentir los dedos de Yaten moviéndose en su interior, apretándolos con sus músculos, ya no podía más, comenzó a convulsionar su cuerpo mientras Yaten, con su otra mano, acercaba su cabeza para besarla en la frente, justo antes que Mina sintiera el primer orgasmo. La abrazó, acariciándole la mejilla mientras ella trataba de recuperar el aliento. ¿Cómo era él capaz de llenarla por completo? Y si así se sentía con las caricias que él le había brindado ¿Qué era lo que sentiría al tenerlo completamente dentro de ella? El paraíso, o algo mas maravilloso aún.
Cuando logró reincorporarse se levantó, acercándose a Yaten que en ese momento estaba sentado y se subió a horcajadas en él, rozando su intimidad en el miembro del chico, él la apretó contra su cuerpo y el contacto los hacia gemir a ambos. Yaten ya sentía que estaba listo, pero no se atrevía a dar el siguiente paso, controlando sus propios deseos para no presionarla.. Quería que Mina estuviera totalmente segura para poder unirse a ella. La besó, pero con calma, con ternura, y esto fue todo lo que Mina necesito para darse el valor y comenzar a acomodarse, con algo de miedo aún, pues no sabía como sentiría la primera vez. Cuando la punta de Yaten rozó la entrada de Mina ambos sintieron que les quemaba, él comenzó a avanzar con cuidado, temiendo hacerla sentir demasiado dolor, de a poco fue sumergiéndose en ella, mientras en su oído escuchaba pequeños quejidos causados por el dolor, los que se mezclaban con los gemidos que a la vez daba por el placer que sentía. Yaten se detuvo, estaba asustado de seguir, Mina retiró el rostro de su oído y lo miró, sonriéndole, y fue ella quién con sus piernas alrededor de la cintura de Yaten se empujó hacia él mientras cubría sus labios con un beso. Al sentirse cada vez más dentro de ella comenzó a moverse, luego Mina lo acompañó, meciéndose sobre él y aferrando sus piernas con fuerza para sentirlo cada vez más profundo en su interior, invadiéndola de la más sublime emoción que pensó que existía. La velocidad de los movimientos aumentaba, apenas podían besarse por las respiraciones inconstantes. Yaten acariciaba la espalda de Mina mientras ella enredaba sus dedos en la coleta del cabello humedecido de él. Sus cuerpo estaban perdiendo el control, los movimientos eran fuertes, las sensaciones desenfrenadas iban en aumento, cada vez más potentes, hasta que llegaron, tal y como había supuesto Mina, a un lugar mas allá del paraíso.
Comenzaron a calmar sus movimientos, sin separarse, al contrario, se abrazaron con mas fuerza mientras lograban recuperar el aire para volver a besarse. Sin soltarse se recostaron en la alfombra, mientras Yaten cubría los cuerpos desnudos de ambos con una manta, luego dejó descansar su cabeza sobre los pechos de Mina, ella rodeaba su cabeza, acariciando el cabello del chico, mientras él pasó sus manos por la cintura de la única mujer que había sido capaz de dar vuelta su mundo. Se quedó dormido en poco tiempo, sintiéndose totalmente seguro en los brazos de ella.
Mina no se durmió enseguida, seguía acariciando el cabello de Yaten, besándolo a ratos, mientras lo observaba aferrado a ella, parecía un niño pequeño, tan indefenso, tan tierno que le conmovía el corazón. Ahí estaban como si llevaran años haciendo el amor, sintiéndose tan tranquila mientras lo protegía con sus brazos. Había pensado que al terminar su entrega no sabría que hacer, que tal vez se avergonzaría de verse desnuda frente a él, que tal vez se iría a dormir a su cama mientras Yaten se iba. Pero nada de eso pasó, Yaten seguía junto a ella, sus cuerpos desnudos se tocaban provocando aún calor, pero ya no el calor que los envolvía mientras hacían el amor, si no una calidez casi inocente, una calidez pura, no sabía como llamar a esa sensación.
No quitaba sus ojos ese maravilloso hombre que sin darse cuenta se había ganado todo lo que nunca nadie había sacado de ella, y no era solo por ser quién la encendiera de tal forma por primera vez, era algo mas que eso, era muchísimo mas que eso.
Entonces Yaten se movió, aún durmiendo, acomodándose nuevamente en el pecho de Mina, y al sentir como el aroma de ese hombre le llenaba los ojos de lágrimas y no podía evitar sonreír, comprendió el origen de todo lo que había nacido entre ellos durante esos cinco años. Acercó sus labios al oído de él, susurrando…
- Te amo Yaten.
Apoyó su cabeza en la almohada y ahora si logró dormirse.
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Creo que aún estoy algo hipnotizada después de escuchar tanta música, ver como en mi ventana está la luna llena, y tratar de transmitir y describir emociones que salían disparadas al teclado a medida que el capitulo avanzaba.
Qué les pareció? La verdad es que es primera vez que escribo lemon xD asi que cualquier aporte me es de gran ayuda para mejorar, en general con la historia.
Bueno, espero que tengan unos lindos días mientras vuelvo para desearles mas lindos días jajaja. Aquí, a pesar de estar con el smog media ahogada, parecen ser días muy lindos =)
Ah! Y al parecer aunque no tenga internet aquí he podido avanzar más rápido, y cuando tengo algo listo voy a algun cybercafe jajaja.
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Rapido respondo reviews (es q sale caro el cyber)
Patty ramirez de chiba: si, en londres, es tan solicitado, eso le pasa por ser famoso xD.
Usagi bombon: siii, es tan lindo! lo del fic lo decia porque tu tienes ideas para hacer un fic sobre este fic, jajaja, me habia explicado mal
Isa1181: no te preocupes, q cuando nos da con algo asi fuerte no hay nada mas q no distraiga jajaja, asi q es bueno verte de vuelta...es tan tierno, pero no es q seiya sea tan malito, solo que asi como está me sirve para la historia jajaja, es mi culpaaaa
chikita22bkou: tiene paciencia mina, parece, jajaja, Ah, y al principio de cada capitulo, en la parte donde sale la claificacion del fic, el idioma y todas esas cosas...salen los personajes principales del fic...aunque con decir eso ya le quité un poco la emocion =(
MoonStar: jajaja si! a mi tambien casi me dió ataque, aunque espero que estes viva despues de este capitulo, mira que aun no termino el fic ^^
Nos vemos en el proximo capitulo tratando de equilibrar la historia después de toda la miel derramada xD
Besitos!! =)
