Eran cerca de las 5 de la tarde, Brennan miró su reloj impaciente mientras se acercaba para ver por la ventana que estaba frente a su sala, se había quedado de ver con Booth hacia 30 minutos, necesitaban estar en el aeropuerto a las 5:45 y al parecer esto no iba a ser posible.

Había intentado llamarle pero ni siquiera se podía escuchar el tono de marcado, definitivamente su celular estaba apagado. Después de esperar por otros 10 minutos que parecieron una eternidad se escucho la voz de Booth, llamándola desde la entrada del edificio. Brennan tomó su equipaje y salió tan rápido como le fue posible, pero definitivamente no se iba a quedar sin decir nada:

-¡No puedo creer que seas tan impuntual! ¿que te paso?, quedamos de vernos hace 40 minutos y ¿por qué no contestas en el celular?. ─Decia esto mientras Booth trataba de responder a sus quejas y poner las maletas dentro del taxi que los llevaría al aeropuerto.

-Ni siquiera me dejas explicar, como esperas obtener una respuesta si lo único que se escucha es tu voz. ─Evitando decir la palabra cállate dentro de su oración.

-Bien, pues si vas a dar una explicación que sea ahora, y que sea buena.

Se metió al taxi y posteriormente Booth, indicándole al taxista que calles tomar, dejando claro que necesitaban llegar lo más pronto posible al aeropuerto y tratando de ordenar sus ideas para la explicación comenzó:

-Se suponía que Rebecca me dejaría sacar a Parker para despedirme de él, así que fui por él… salimos un rato y cuando regreso para dejarlo con su madre, me entero de que tuvo que salir,¡ y va a tener problemas si fue para ver a alguno de sus novios!, no podía dejarlo solo, llamé a su niñera pero ella no me contestó, le dejé el recado y una hora después llegó con Parker, en cuanto lo deje con ella pase por ti. Y por lo del celular, la batería se terminó antes de que entrara tu llamada, ¿suficiente?

Al parecer la explicación había sido suficiente para Brennan porque no se escuchó ninguna replica de su parte, ni su voz hasta llegar al aeropuerto, Ambos bajaron tan rápido como pudieron sacaron las maletas de la cajuela, y le pagaron al taxista.

En cuanto se encontraron fuera del taxi comenzaron a correr tratando de esquivar a toda la gente que se encontraba en la entrada.

-Booth no creo que lleguemos, el vuelo sale en 10 minutos. ─Mientras decía esto cargaba con una maleta, e iba tan rápido como podía

-Por lo menos lo intentaremos ¿Ok? ─Respondió, tratando de sostener una maleta que tenía en la espalda con otras dos maletas que tenía en sus manos y encontrar la sala en la que se documentaría el equipaje.

-Sabes que si viniera sola jamás me pasaría esto, ¿verdad? ─Al decirlo estaba corriendo

y tratando de abrir paso en medio de la multitud, evitando golpear o mirar a la gente que los veía de forma extraña.

Booth que estaba a pocos metros delante de ella ni siquiera había intentado responder a eso, cuando escuchó la voz de una señora bastante enojada:

-¡Que falta de respeto, por lo menos fíjate por donde vas!

Brennan había empujado y tirado el equipaje de la señora, pero no había tenido tiempo para recogerlo y se limitó a decir:

-Disculpe…lo siento fue un accidente. ─Dijo esto volteando hacia atrás, pero tenía que seguir corriendo para no perder de vista a Booth que ya se había adelantado.

Finalmente llegaron a la sala de documentación y mientras Booth dejaba las maletas, comenzó a reírse:

-¡Si que la hiciste enojar Bones!, creo que todos te miraron bastante feo.

-Booth…no es el momento ─Y tomó los pases de abordar.

Booth no tuvo muchos segundos para pensar en que hacer cuando Brennan comenzó a caminar rápidamente tratando de encontrar la sala número 27 que era en la que subirían al avión, que para su suerte se encontraba casi al final del aeropuerto, miró su reloj viendo que sólo faltaban 4 minutos para que despegara, dejar sus otras pertenencias para ser revisadas y pasar a través del detector de metales parecía algo imposible, Booth la siguió esperando que por lo menos supiera hacia donde iba.

-¿Ya encontraste la sala? ─Dijo con un tono desesperado.

-No, creo que deberías preguntar.

Booth sabía que el tiempo que quedaba era increíblemente corto y que el preguntar a alguien llevaría bastante, prefirió encontrar la sala a su modo, circulando rápidamente alrededor del lugar en el que se encontraba y pidiendo por un milagro para dar con la bendita sala.

Se sorprendió cuando de la voz de Brennan se escucho casi como un grito:

-Ahí está, ya la encontré… ¡vamos! ─Ambos recorrieron la distancia que los separaba de la entrada a aquella sala y en cuanto se encontraron frente al detector de metales se quitaron los objetos que creían cargar para ponerlos en la bandeja de plástico frente a ellos. Brennan puso el celular y su reloj, mientras Booth maldecía el haberse puesto cinturón justo ese día, tratando de que el quitárselo no tomara mucho.

Pasaron fulminantemente aquel detector, tomaron sus cosas y continuaron corriendo, uno de los policías que vigilaba la zona gritó:

-Hey, Hey…¡ustedes!, los dos de ahí, que van corriendo, ¡necesito que se detengan! ─Era necesario que se detuvieran porque ahí no se permitía transitar a esa velocidad.

Cuando Booth escuchó esto lo único que pensó en hacer fue sacar su placa del FBI y mostrársela al vigilante:

-No se preocupe, soy del FBI y esto definitivamente es necesario. ─Pero al hacer esto ni siquiera se detuvo, no podía perder tiempo.

Llegaron con la aeromoza que estaba en la puerta y casi sin aliento dijo:

-Necesitamos subir a ése avión aquí están los boletos. ─Se los mostró tratando de respirar un poco después de todo lo que habían pasado.

-Me alegro de que llegarán, son los últimos…los estábamos esperando. ─Con una sonrisa los invitó a pasar.

Brennan no podía creer por el martirio que Booth la hizo pasar, pero al subir al avión olvido por completo el enojo y después de un rato, incluso le pareció divertido.

El vuelo duraría aproximadamente 53 minutos. Las puertas del avión se cerraron y de pronto Booth comenzó a sentir desesperación, los últimos días lo había olvidado y francamente lo que les acababa de pasar no le había dado tiempo de recapacitar acerca de su desconfianza a los aviones, especialmente a las complicaciones que éstos pudieran tener, pero las compuertas se habían cerrado y la única opción era tranquilizarse y dejar su temor a un lado, pues no sabía si lo adecuado sería que Brennan notara esto. El capitán anunció el inicio del despegue y lo único que Booth pudo hacer fue aferrarse al asiento en el que estaba.