Después de desayunar salieron del hotel para averiguar cual sería el siguiente paso.

-Y ahora que hacemos, es tan temprano que aún no podemos ir a la galería

-Bueno vamos a caminar a Central Park

La vegetación y la agradable vista que ofrecía el parque eran relajantes, ambos caminaban por el sendero de piedra, que los conduciría al Museo Metropolitano de Arte. El tiempo pasó tan rápido que ninguno lo notó.

-Ya es bastante tarde, deberíamos entrar al museo y ver si conocen la galería de la que habló Hodgins.

Ambos entraron admirando la belleza de aquél lugar, Booth se acercó a la recepción y pregunto por el encargado. En unos minutos el director del museo apareció y los invitó a pasar a una de las oficinas.

-¿En que puedo ayudarlos?

-Somos del FBI, estamos investigando la muerte de un hombre llamado Mike Jason asesinado en Washington, creemos que trabajaba en la galería "The great art of New York", lo conoce.

- No lo creo pero se que esta tarde darán una reunión para realizar las subastas de las mejores obras, deberían ir. Pero si eso no ayuda, hablen con el director de la galería, es un buen amigo mío.─ Le entregó una tarjeta de aquella galería, junto con los teléfonos de sus oficinas.

-Muchas gracias, nos pondremos en contacto con él.

-Bueno, espero verlos en la subasta de esta tarde, lo mejor de Nueva York se aparece en esas reuniones. ─ Saco dos boletos que le entregó a Booth con la hora y el lugar de la celebración─ Lleguen temprano.

-Ahí estaremos

Ambos salieron de la oficina, y luego del museo, atravesando el parque.

-¿Así que una subasta eh?

-Si, espero que no sea tan aburrido como suena. Es a las siete, así que mejor vamos a cambiarnos.

Ya en hotel, Brennan sacó la ropa que se pondría, era un vestido negro, bastante adecuado para la ocasión.

-Que bien, ¿trajiste el vestido para la fiesta de la galería?

-Supuse que sería necesario, contigo nunca se sabe ─ Y cerró la puerta del baño.

Booth se quedo pensando en la respuesta y sin más, prendió la televisión en el canal de deportes, poniéndose cómodo, ya que sabía cuanto tardaban las mujeres cuando de arreglarse se trataba.

Después de 35 minutos Booth también se había cambiando, volteó para buscar su corbata y vio que Brennan ya estaba frente a él.

-Vaya, te ves bien ─ dijo intentando no mostrar demasiado lo que en realidad creía, que se veía hermosa

-Tu también, ¿ya nos vamos?.

-Si dame un segundo. ─ Se puso la corbata, el cinturón y abrió la puerta, dejándola salir para después guardar la tarjeta de entrada en su pantalón, seguido de esto extendió su brazo para que Brennan se tomara de él, así lo hizo y ambos caminaron hacia el elevador.

El auto que habían rentado no era diferente a los que Brennan había manejado, pero Booth extrañaba la enorme camioneta del FBI, la que mostraba el poder que en realidad el FBI tenía sobre los malos.

A la entrada de la galería se encontraba la gente caminando hacia el interior, el edificio era bastante grande por lo que había suficiente espacio para todos los que estaban presentes. Bajaron del auto y Booth le dio las llaves a uno de los muchachos para que se encargara de estacionarlo. Ambos entraron disimulando que conocían y pertenecían a la alta sociedad de Nueva York. Impaciente por lo que sucedería Brennan preguntó:

-Bien ya estamos aquí, ahora que sigue.

-Tenemos que encontrar a los trabajadores que vimos ayer en el bar, y después hablar con el director para ver que información nos puede dar sobre Mike.

Pasearon por la sala, Booth tomaba la mano de Brennan con el pretexto de que no quería que se perdiera entre tanta gente. Pero frente a una de las mesas de bocadillos reconocieron a algunos sujetos.

-Son ellos ─ dijo Booth ─ voltea discretamente.

Como era de esperarse Brennan volteo tan pronto como Booth dijo son ellos, sin discreción alguna. Eran tres los que estaban reunidos del otro lado de la mesa, pero pronto sintieron la mirada de Brennan, Booth la jaló del brazo para hacer que volteara y alejara la vista de ellos, pero ya era tarde porque ahora los tres hombres habían notado lo extraño de la situación.

-¿Qué haces? No voltees, los culpables tienden a ser más paranoicos que cualquier otra persona, si son ellos sospecharán de nosotros.

-Bueno, pero entonces ¿no podemos interrogarlos o sí? No creo que nos dirían la verdad.

-No, debemos ir con el director de la galería, mira allá están las oficinas

Uno de los hombres vio la dirección que Booth y Brennan tomaban, se dirigían a la planta alta, la sección de oficinas, inmediatamente recordó que los había visto en el bar, se separó del grupo y discretamente los siguió.

Afuera de la oficina con el nombre de Mark Thompson, el mismo de la tarjeta, Booth tocó la puerta. Abrió un hombre robusto de aproximadamente sesenta años.

-¿Si, que sucede, puedo ayudarlos?

-Si, soy Seeley Booth señor Thompson ─ dijo Booth saludando de mano al señor─ estamos investigando un homicidio y nos preguntábamos si podríamos hacerle unas preguntas

-Claro, adelante ─ y cerró cuando ambos entraron.

El hombre que los seguía escucho el inicio de la conversación y se puso a distancia considerable de la puerta, lo suficiente como para oír lo que platicaban dentro.

-¿Supongo que usted conocía a Mike Jason?

-Si era trabajador, aunque era muy reciente su trabajo aquí, apenas llevaba unas semanas, lo recuerdo porque recibí buenas recomendaciones de él, quería ser pintor y en mi opinión tenía futuro, solo le faltaba conocer un poco más del mundo del arte.

-¿Desde cuando no se presenta a trabajar?

-Mañana va a ser una semana, no me preocupe demasiado pues creía que tal vez había conseguido entrar a una escuela de la que me había hablado, se notaba que tenía el entusiasmo por ser pintor, pero le faltaban fondos para financiar su carrera.

-¿Tiene los nombres de los demás trabajadores?

-Claro ─ le entregó una lista con los encargados de seguridad, guías y trabajadores.

-Una última pregunta, ─ dijo Brennan─ ¿Ah tenido problemas con la actitud de algunos de ellos o con su trabajo?

-Pues no con ellos pero hace unas semanas reporte el robo de tres obras de arte, eran pinturas muy valiosas, pero la policía ya se encarga de eso.

-De acuerdo gracias por su tiempo.

Cuando el hombre que escuchaba la conversación sintió que los pasos se aproximaban a la puerta salió corriendo, para no ser visto.

Los tres bajaron a la sala cuando el celular de Booth comenzó a sonar.

-Booth

-Señor le hablamos del hotel en el que se encuentra hospedado, hay alguien aquí que dice que necesita verlo con urgencia

-¿Quién es?

-Hmm… dice que no puede mencionarlo por teléfono pero la información que tiene podría servirle, ¿que le digo?

-Voy para allá.