Brennan se sorprendió la rapidez con la que Booth salió del edificio.

-¿Qué sucede Booth?

-Alguien en el hotel quiere darnos información sobre el caso, al parecer es urgente.

Llegaron de inmediato al hotel, estacionaron el auto y se dirigieron a la recepción, hablaron con la primera persona que se encontraba libre.

-Me llamaron ─ dijo Booth─ hay alguien que quiere verme.

-Permítame señor, lo veré con mis compañeros, ¿su nombre es?

-Seeley Booth

Paso un rato y la señorita se acercó de nuevo a ellos.

-Señor, no encontramos registros de ninguna llamada hecha a su celular, además el reglamento no nos permite molestar por teléfono a los huéspedes a menos que sean casos extremos.

-Pero yo recibí la llamada, este es el número ─ le mostró la pantalla del celular.

-Señor ese número no es del hotel, nuestra extensión es 640. Lo siento pero debió haberse confundido.

-No, me llamaron hace 20 minutos, diciendo que eran del hotel, que tenía que venir con urgencia.

-Pues esa llamada no fue hecha aquí, debería notificar a la policía

-Yo soy la policía ─ y le enseño su brillante placa del FBI.

-En ese caso no puedo hacer nada más.

Ninguno de los dos sabía lo que pasaba, pero Booth sabía que no era nada bueno, posiblemente se trataba de una trampa.

-Pero de quién era la llamada, casi nadie en Nueva York nos conoce.─Dijo Brennan.

-Excepto los directores de las galerías.

-Y los trabajadores.

Sin pensar en más ambos tomaron el elevador para ir a la habitación. Booth abrió la puerta con la tarjeta y Brennan colocó su bolso en la mesa, junto a esta vio una nota muy extraña:

Querida Dra. Brennan:

Probablemente no tenga idea de quien soy, de cualquier modo quiero hacerle saber que yo se quién es usted, y no tengo problema en encontrarla a la hora y lugar que sea. Si quiere puede tomar esto como amenaza, no me interesa, pero le recomiendo no meterse en lo que no le importa, y si es tan inteligente como creo y valora su vida, tomara mi consejo.

Booth notó la expresión de confusión en el rostro de Brennan y tomó el papel que ella sostenía. Al terminar de leerlo tuvo la misma mirada y salió sin decir nada.

-¿A dónde vas Booth?

-A averiguar quien hizo esto.

-¿Cómo?

-Aún no lo sé, pero se que se va a arrepentir.

Brennan lo siguió, jaló la puerta y ambos bajaron al lobby del hotel. Mientras avanzaba sobre la carpeta que cubría el piso del hotel, Booth trataba de encontrar la manera de averiguar quien había escrito esa carta, sabía que antes de continuar con el caso era importante hacerle ver a quien fuera que hubiera hecho eso que Brennan no estaba sola, y a pesar de ser agente del FBI, se atrevería a muchas cosas antes de dejar que algo le pasara.

-¿Cómo crees que supieron el hotel y el número de tu celular, nosotros no hemos dicho esa información, ni siquiera a los directores de las galerías?

-Tuvo que haber sido alguien de la recepción quien les dio la información, además entraron al cuarto, alguien tuvo que haberles dado la llave. Hablare con ese de allá.

-¿Por qué él?

-Es el más joven y parece alguien que se dejaría sobornar con facilidad.

Se acercó a él, mientras el muchacho buscaba algo en la computadora.

-¿Puedo ayudarlo señor?

-Claro pero iré directo al grano, ¿alguien te soborno para dar información y tomar prestada la llave de una habitación hace unas horas?

-No se de que me habla

-Lo repetiré, ─dijo en un tono nada amable ─ te sobornaron para dar un número de teléfono y tomar prestada la llave de la habitación 806, porque estoy casi seguro de que sí, pero te estoy dando la oportunidad de decírmelo, soy del FBI así que no juegues conmigo.

El muchacho titubeo durante unos segundos y al fin contestó.

-Dijeron que eran amigos, que vivían en la ciudad y querían dejarles una sorpresa en su habitación, no pensé que fuera nada malo.

-¿Cuántos eran?

-Tres

-¿Traían uniformes con el nombre "The great art of New York" verdad?

-Si, los conoce ¿no?

-Si, claro que los conozco.

Dejó al muchacho y se acercó a Brennan.

-Fueron ellos, los de la galería. Al parecer estamos metidos en algo más grande de lo que imaginamos.

-Vamos al bar del otro día, seguro que están ahí.

Subieron al auto y se dirigieron al bar que quedaba a pocas cuadras del hotel, antes de acercarse Booth se estacionó en donde no pudiera ser visto.

-Vamos, ─ dijo Brennan tratando de abrir la puerta del carro─ Ah, y por cierto, creo que ahora seria un buen momento para tener el arma que prometiste.

-De acuerdo te la daré con una condición.

-¿Otra?, no, la condición era venir no puedes poner otra condición.

-Bueno, creo que ninguno esperaba que un asesino te dejara una carta amenazadora ¿ok?, las cosas cambian.

-¿Que quieres a cambio?

-Promete que aceptarás.

-Ni siquiera se que es.

-Promételo.

-No sé.

-Entonces no hay arma.

-Está bien acepto, ¿Qué es?

Le entregó el arma y salio del auto, antes de cerrar le dijo.

-Te quedarás en el auto

-¿Qué?, no, yo quiero ir.─ Pero la puerta ya se había cerrado y Booth ni siquiera la escuchó.

Booth tenía el arma al alcance pero decidió no sacarla a menos de ser necesario, lentamente se acercó asegurándose de que Brennan se hubiera quedado en el auto. Avanzó por la pared del edificio, se asomó por una de las ventanas y vio a dos de los hombres con el uniforme de la galería, sentados en la barra pero sabía ellos ya lo conocían así que no podía entrar. Espero unos minutos y decidió entrar por la puerta de atrás cerca del baño de hombres. Desde lejos observó como ambos platicaban hasta que uno de ellos se levantó. Booth supuso que iría al baño y ése sería el momento ideal para atraparlo. En cuanto el hombre se acercó Booth lo tomó por el brazo y lo jaló hasta el callejón por el que él había entrado.

Brennan esperaba impaciente en el auto y sintió que ahí dentro no ayudaría en nada, además si algo le pasaba a Booth y ella no estaba para ayudar se sentiría culpable. Abrió la puerta y siguió el mismo camino que Booth, pero antes de llegar al callejón se detuvo porque escucho fuertes ruidos y después la voz de Booth.

Booth empujó al tipo contra la pared y lo puso de espaldas, tomó uno de sus brazos y lo torció hacia su espalda.

-Así que tu y tus amigos planearon escribir esa carta verdad.

-Vaya, fue rápido el tiempo que tomó en averiguarlo.

-Así es pero sabes que, te agradezco en aceptar la culpa, nos ahorraste horas de investigación, ahora estoy seguro de que eres culpable de la muerte de Mike Jason.

-No puedes probarlo ─ dijo el hombre casi riendo.

Brennan no veía la escena pero escuchaba con claridad lo que ocurría, decidió no presentarse en ese momento, sabía que Booth se lo reclamaría.

El tono burlón del hombre lo hizo enojar y lo apretó más contra la pared, saco su arma y la puso detrás de su cabeza, lo suficientemente cerca como para que pudiera sentir el metal frío en la nuca.

-No estés tan seguro, no tienes idea de lo que mi compañera puede hacer.

-Si yo fuera tú no me confiaría, no sabes cuanto tiempo más estará contigo.

Booth sabía que el tipo se arrepentiría de haber dicho eso. Lo volteo para que pudiera verlo a los ojos, puso el arma hacia su frente y con todo el enojo que había acumulado le dijo.

-Con ella no te metas infeliz, si te vuelves a acercar a ella juro que te arrepentirás. No me conoces, ella significa el mundo para mí y no te imaginas lo que soy capaz de hacerle a quien se mete con ella. Piénsalo.

Y con esto empujó una vez más al tipo frente a la pared y guardó su arma.

Brennan se alejo del callejón antes de que supiera que estaba ahí y se metió al auto justo antes de que Booth saliera por la calle para regresar

Abrió la puerta, se metió al auto y con una sonrisa le dijo.

-Asunto arreglado, ¿quieres comer algo?

-Claro ─ contesto Brennan quién aún se sentía algo confundida e intrigada por la conversación del callejón.

A Booth le pareció extraño que Brennan no hiciera preguntas pero lo ignoró. Llegaron a un restaurante cerca del hotel.