Durante la comida hablaron en su mayoría del caso, después hubo un momento de silencio y Brennan decidió simplemente decir lo que había pasado.
-Escuche tu conversación con el hombre en el callejón.
-En serio, ─ dijo Booth sin darle mucha importancia ─ hmm, con razón no hiciste preguntas. Prometiste que te quedarías.
Hubo otro momento sin palabras y Brennan volvió a hablar, preguntando lo que no dejaba de darle vueltas en la cabeza desde que abandonaron el callejón.
-¿Es cierto?
-¿Si es cierto qué?
-Lo que le dijiste al hombre
-De que lo atraparíamos, claro. Recuerda somos Booth y Brennan.
-No, lo que siguió de eso.
Booth se quedo quieto un momento, había olvidado el discurso que le dio al tipo sobre lo que ella significaba para él y lo que sería capaz de hacer por ella. Cuando recordó no supo que hacer, sabia que no había salidas en esto, decir o no la verdad sobre lo que sentía sería una decisión que tendría que tomar en segundos. Sin pensarlo más respondió.
-Si
Ahora quien no sabía que hacer era Brennan, no sabía que tan serio tomarse eso. Respiró profundo y trato de analizar el asunto. Pero fue imposible porque cuando menos lo esperaba Booth se acercó y tomó su mano. Y como si supiera en que estaba pensando le dijo.
-No tienes que analizarlo. Haz por primera vez lo que creas correcto sin usar el cerebro y no quiero que tengas dudas.─ se acerco y hablo con un tono firme ─ Es verdad, haría lo que fuera por ti. Se que tal vez debí decirlo antes pero la verdad…
Brennan no lo dejo terminar, supo que aunque siempre lo había negado, en el fondo ella sentía lo mismo y también haría lo que fuera por él, y de un momento a otro se acercó a él y simplemente lo besó, incluso ella se sorprendió pero en poco tiempo lo olvidó porque su mente solo se concentró en lo increíble que era esa sensación, no estaba segura de que el tiempo fuera algo que se pudiera manipular pero en su mundo el tiempo se detuvo.
Cuando Booth volvió a mirar a Brennan a los ojos la única expresión que pudo mostrarle era felicidad y juró que a partir de este momento jamás en su vida dejaría de sonreír.
Oficialmente habían dado ese paso, era increíble el tiempo que había pasado sin que alguno revelara lo que en realidad sucedía, pero eso ya no importaba, lo mejor había sucedido. Por fin estaban juntos.
Salieron del restaurante y caminaron hacia el parque en medio de la noche, en el cielo alumbraban las estrellas, Booth le tomó la mano imaginando cuantas veces había caminado junto a ella con la necesidad de querer tomarla de la mano y ahora que era cierto ni siquiera le parecía real. Lo sorprendente era lo rápido que esto había pasado, al entrar al restaurante eran los de siempre y al salir sus vidas habían cambiado totalmente.
Al llegar al hotel ambos subieron al elevador, ninguno estaba seguro de lo que iba a pasar y Booth simplemente la tomo de la cintura al caminar por el pasillo de las habitaciones, encontraron la 806. Booth abrió la puerta, la dejó pasar, entró pero antes de que pudiera voltear a cerrar, Brennan se acercó a besarlo una vez más y con una rapidez increíble logro que se olvidara de todo aquello que no fuera ella, continuaron esto por un largo rato pero poco después Booth creyó que sería bueno cerrar la puerta y continuar en un lugar más cómodo, tal vez el sillón o incluso la cama pero no estaba seguro de cual sería su siguiente paso, esta vez no podía tomárselo como algo ligero porque sabía que era Brennan con quién estaba, alguien tan diferente y especial de las otras mujeres. Pero Brennan no lo dudó, estiró su brazo y cerró la puerta mientras Booth la empujaba hacia el sillón que tenían enfrente pero para su sorpresa Brennan dijo algo que apenas y Booth entendió:
-No lo creo, ya esperamos demasiado.
-Tienes razón ─dijo, sin volver a interrumpir obedeció lo que ella decía.
Y en vez de terminar sobre el sillón ella lo llevó directamente por el pasillo, chocando contra las paredes hasta llegar a la cama. Ahí fue donde ambos cayeron sobre las sábanas, después de notar que ya estaban en la cama Booth pensó en tomarse un tiempo para analizar lo que estaba por ocurrir pero prefirió olvidar eso y solo disfrutar el momento, se acercó y empezó a besar su cuello, y al estar cerca de su oreja susurró: Te amo.
Casi sin distinguir el momento en que pasó ambos empezaron a lanzar la ropa fuera de la cama, se colocaron debajo de las cobijas y dejaron que las cosas siguieran su curso, disfrutando cada instante que pasaba.
El sol comenzaba a asomarse atreves de la cortinas del hotel, eran casi las ocho de la mañana y el celular de Brennan comenzó a sonar, aún estaba dormida pero cuando reaccionó noto que Booth la abrazaba increíblemente cerca, recordó lo que había sucedido la noche anterior y su rostro mostró una enorme sonrisa, se distrajo por el conocido ruido de su celular, trato de levantar el brazo de Booth para alcanzarlo y contestar, se separo de él y respondió:
-Brennan
-Dra. Brennan espero no molestarla.
-No, ¿que pasa Zack?
-Encontramos el jardín botánico y al posible dueño de la daga, pero Cam dice que deberían ir a hablar con él en persona.
-De acuerdo le avisaré a Booth
Colgó y dejo el teléfono junto a una lámpara en el mueble de enfrente y escuchó la voz de Booth.
-No puede ser, otra vez molestando tan temprano.
-Dicen que encontraron el jardín botánico en el que posiblemente trabajaba el asesino, tenemos que ir a interrogarlo.
-De acuerdo pero ahora vuelve a dormir.
-Creía que no te era fácil conciliar el sueño.
-Tal vez si estas tu aquí me ayudes ─ dijo mientras la jalaba para que ocupara su lugar original bajo las cobijas.
Después de un rato ambos despertaron y bajaron a desayunar.
-No quiero regresar a Washington, como vamos a manejar esto.
-No lo sé pero no tenemos que decirlo si no quieres.
-Estará bien si no lo decimos por un tiempo, ya sabes por lo menos en lo que pienso en explicaciones para Angela.
-Si, será difícil escondernos de ella. ─ Ambos empezaron a reír imaginando lo inquieta y preguntona que se pondría en cuanto se enterara.
Después de arreglar las maletas tomaron el avión de las doce. Pero ambos estaban intranquilos pues sabían que las cosas cambiarían en Washington, no serían la feliz pareja que eran ahora. Así que disfrutaron el poco tiempo sobrante, de la libertad de mostrar su relación ante los que se encontraban en el avión. El la tomaba por la cintura y debes en cuando la besaba. Para el resto de la gente era simplemente una feliz pareja que disfrutaba de un viaje a Nueva York.
El taxi los llevó a la casa de Booth, quién sugirió que ella dejara sus cosas ahí, al fin y al cabo regresarían juntos por la noche.
Inmediatamente fueron al laboratorio para encontrarse con los demás, el camino en la camioneta fue agradable, pues ambos platicaban y disfrutaban la compañía del otro. De pronto Brennan pensó cómo le sería posible estar separada de él pero no le preocupo tanto cuando recordó que hacía años que no se alejaba de él.
