Los arreglos para la boda se habían vuelto más que exhaustos. Draco quería que fuera de esas grandes celebraciones, que nadie nunca podría olvidar. Yo, por otro lado, solo quería que eso terminara, que fuese lindo, y que estuviera toda la gente a la que quiero, y realmente no sabía si lo iba a lograr.

Ginny me ayudaba siempre que podía, lo cual era un poco extraño, ya que seguía diciéndome sobre sus sopechas de Harry y una amantes, además que por las noches, Harry estaba ahí, siempre con cara de malhumorado. Harry siempre buscaba excusas para salir de la casa mientras yo estaba, normalmente solo decía que saldría con James un tiempo, pero a veces era tan noche que James ya estaba dormido, así que solo subía a su habitación y bajaba de vez en cuando y no me sonreía.

Por dentro yo moría de ganas de dejar todos esos papeleos de la boda, ignorar a Ginny y gritar que amaba a Harry, pero luego miraba la manera en que Ginny se preocupaba por él, y el como James adoraba estar con él. Y poco a poco me fui dando cuenta de que la única persona que estorbaba en la pintura, era yo…

En las noches, Draco se encargaba de hacerme sentir la persona más especial del mundo, siempre me sorprendía con alguna actividad nueva, y yo sabía que debía demostrarle lo mismo, pero mis únicas excusas se parecían a las mismas de los matrimonios fallidos… "no estoy de humor", "me duele la cabeza", y la más común "estoy en esos días".

Yo aun no lograba entender como Draco podía amarme tanto y no recibir mucho a cambio. Y había veces que me sentía tan mal conmigo misma, que prefería que Draco hiciera lo que quisiera conmigo, aun cuando el pensaba que era algo que yo también quería; normalmente luego de hacer el amor, yo me iba al baño y me duchaba, sintiéndome como algún pedazo de porquería pegado al zapato.

Mi último encuentro con Harry, antes de la boda, no fue lo mejor, dijimos que nos reuniríamos en algún lugar, y lo hicimos… Yo no paré de llorar y él no dejo de hablar sobre todas las posibilidades que yo tenía.

-Siempre puedes decir que no.

-Sabes que no lo haré, ¿cierto?

-¿Ni por mi?-preguntó tomando mis manos y yo solo lloré un poco más.

-¿Porqué haces esto tan difícil? ¿Sabes? Pensé que esta vez sería una rutina más, la última vez… Y que sería especial… Pero lo único que haces es echarme en cara que estas casado y que yo pronto lo estaré… No es lo que quería…

-Pues ya ves. Tenemos diferentes pensamientos. Yo no quiero que lo nuestro…

-No hay "nuestro"…

-…sea solo sexo. Luna, ¿acaso no lo entiendes? Yo te amo. Y te quiero para mi. Si me dices que sí…

-Si en vez de esperar una respuesta mía, hace años hubieras visto lo que tenías… Todo sería diferente. ¿Te imaginas? Todo lo que hubiera pasado. Todos los momentos juntos… Pero no fue así. Lastima.

-Aun hay tiempo…

-Hubo tiempo. Ahora es mi tiempo de recibir la paga y ser feliz.

-¿serás feliz con él y no conmigo? ¿Acaso él sabe de esos pequeños detalles que te vuelven loca? ¿Acaso él te quiso en el colegio? ¿No fue él quien se burló de ti, que te hizo llorar una vez?...

-¡YA BASTA! Es suficiente. Y no tengo porque soportarme todo esto. Y no, él no sabe de esos detalles… Falta tiempo para que se de cuenta… No puedes comparar años con un año… Es imposible…

-…Luna…

-Y sí, el me hizo llorar UNA vez. En cambio tu. ¿Cuántas noches no he pasado en vela por verte con Ginny, por saber que no estas ahí? Creo, Harry, que eres tú quien no lo ha entendido. Tuviste tu oportunidad… Ya es muy tarde. Lo lamento. Pero no hay nada más que hacer…

Y esa fue la última vez que lo vi. Luego de esas últimas palabras me fui, llorando, claro, y me quede todo el día dando vueltas con mi auto, esperando por que fuera la hora de regresar a casa

Y ahora me encontraba frente a Ginny, escogiendo mi vestido de novia. Ginny estaba emotiva y cabe decir que se notaba en ella la emoción, en mí, no tanto. Me miré en el espejo y suspiré Ginny me abrazo y dijo que era el vestido perfecto. Era largo. Strapless. En capas al final y en la cadera una flor que unía todas las capas de debajo. Era hermoso. Pero, algo dentro de mí decía que era tan perfecto, tan bello, que no debía ser para esa boda. Ginny parecía estar más que emocionada de ser mi madrina. Se le estaba pasando en grande. Para mi fiesta de soltera hizo una gran fiesta de brujas en su casa, ya se imaginarán, música para bailar, volumen alto, hechizo para que los vecinos no se dieran cuenta, comida de todo tipo, hombres musculosos bailando por ahí…

-Este es. Te lo tienes que quedar.

-Lo haré-le dije. Tal vez pasa hacerla callar, tal vez por que una chispa en mi cabeza dio la última luz de esperanza, y me imaginé llegando al altar, y ahí estaría él, esperándome….

-Está perfecto.-Comentó mientras aplaudía y examinaba el vestido desde varios ángulos.

-Sí, perfecto.

-Cuando todos te vean… ¡Cuando Draco te vea! –mi chispa desapareció.- Se le va a caer la baba, eso tenlo por seguro.

No pude hacer más que sonreír. Draco… Claro, yo me casaría con Draco, no con él.

La noche anterior a la boda, no pude evitar llorar en mi habitación, no me sentía muy bien. Draco estaba en casa de sus padres, ya saben, por todo eso de que es malo ver a la novia 24 horas antes de la boda. Mejor para mí. Por lo menos una noche no tendría que dormir junto a Draco… Suspiré antes de finalmente cerrar los ojos y jurarme a mí misma que todo terminaría rápido.

-wenDyy-Loony-WenDyy-Loony-WenDyy-Loony-

Respire lentamente. Una…Dos…Tres veces antes de finalmente comenzar a caminar, al doblar la esquina, pude sentir la alegría del momento. Todas las personas que yo quería estaban ahí. Era mi momento. Y nadie tenia ojos que no fueran para mi. Un sentimiento de alivio me inundo, al tiempo que la música nupcial llenó mis oídos. Levanté la mirada todos abrieron la boca al tiempo que se ponían en pie. La hija de Hermione llevaba un canasto con rosas, que las iba tirando delicadamente en la alfombra roja, para que yo luego pasara por ahí. Al ver a todos tuve una sonrisa inmediata. Todos exclamaban lo bella que me veía. Había personas a las que no conocía, pero igual su sonrisa de agrado eran muy gratificantes. Y llegó la hora…

Miré hacia el altar, y ahí estaba él, con una sonrisa radiante, esa sonrisa que tanto me gustaba. Me mordí un labio. No pude evitarlo. En ese momento lo único que pasaba por mi mente era lo atractivo que se veía. Y llegué al altar muy rápido, no tuve tiempo de reaccionar. Draco tomó mi mano y sentí un cosquilleo en mi garganta, que disimule mirando al suelo. Al levantar la vista, el padre había comenzado a hablar. Y yo no podía hacer más que mirar a Draco, en ese momento era exactamente todo lo que yo quería. Lo quería a él. Y nada más. Comenzaba a sentirme ansiosa de ser su esposa, comencé a idealizar una vida futura, con hijos, y con Draco a mi lado. El beso mi mano justo cuando el padre dijo ¿Acepta usted, Draco Lucius Malfoy, a Luna Lovegood como su futura esposa?, y él dijo sí, acepto.

Sonreí como nunca. Él me aceptaba. No lo tuvo que dudar ni un segundo.

-¿Acepta usted, Luna Lovegood, a Draco Lucius Malfoy como su futuro esposo?-dijo el padre, y abrí mi boca para responder, pero mientras el padre añadió lo de "en la pobreza y en la riqueza…" Yo miré a público, expectante de lo que yo dijera… No una de mis brillantes ideas.

Ginny estaba detrás de mí, llorando. Con una grata sonrisa esperando por mí. Pobre Ginny, ¿cómo fui capaz de hacerle tanto daño todos estos años? Sonreí. Una verdadera amiga. Ron y Hermione estaban tomados de las manos, Hermione con su cabeza en el hombro del pelirrojo, murmurando cosas. Probablemente con el típico "¿Recuerdas cuando esos eramos tu y yo?". Ron tenía la cara roja, normal, y una sonrisa radiante, y al ver que yo lo miraba me asintió con la cabeza y su sonrisa creció. Miré el lado del novio, y no me di cuenta de que los desconocidos parecían comerme con las palabras, pero no les dí importancia. En ese momento solo pude notar una única persona que estaba de pie, cerca de la puerta, con un bebé aburrido en sus brazos. Él me miraba a mi, con ojos llorosos y mordiéndose su labio inferior. Abrí mi boca de sorpresa… Casi ni me di cuenta de que el padre repitió su pregunta. Todos comenzaron a murmurar, seguro comentando que me estaba hechando hacia atrás…

Abrí mi boca para responder… y él negó con la cabeza. Casi pude oír sus gritos desesperados, pidiendo que cumpliera su capricho. Y dijo un inaudible "Te amo" y yo cerré mi boca.

-Sí, acepto.

-wenDyy-Loony-WenDyy-Loony-WenDyy-Loony-

Todos bailaban y la pasaban bien. Yo acababa de salir del baño y me retoqué el maquillaje.

Al poco tiempo, fue el primer baile como esposo & esposa. Fue uno de los mejores momentos en mi vida, lo puedo jurar. Todos comenzaban a decir "aaaw" y muchas mujeres lloraban. Draco siempre me trató con la delicadeza que yo merecía, no como otras personas…. Pero no debía pensar en eso en ese momento. Aunque no podía negar que justo cuando Draco me dio una vuelta, vi que Harry le decía algo al oído a Ginny y que ambos se iban de ahí. Mi sonrisa se desvaneció un poco, pero en el momento en que la vuelta terminó Draco susurró en mi oído que me amaba. Fue todo lo que necesite y lo besé. Un beso de verdad. Y en ese momento no existía nadie mas… Aun cuando podía escuchar sus aplausos. Jejee.

Al terminar el baile, Draco beso mi frente y dijo que me tenía una sorpresa, se saco una cajita de su bolsillo y la abrió. Una reluciente cadenita estaba ahí, con una placa con nombre. Me acerque para leerla. "Doggy". No supe que decir y el padrino, Zabini, se dio la vuelta y sacó de otra caja un pequeño cachorro de French Puddle, con un pequeño pañuelito amarrado a su cuello. Sonreí. Y me dije a mí misma que un perro sería como el primer paso, sería como una prueba de que tan bien padres íbamos a ser. Doggy se amisto conmgio rápidamente, y jugaba más de lo que cualquiera esperaba. Al poco tiempo, estaba jugando con los nuevos Weasley.

Luego de partir el pastel, me senté en una silla, lista para descansar un poco, y Ginny llegó junto a mí.

-Me encanta verte feliz-me dijo. Y noté la sinceridad en su voz. Ella me amaba.

-Nada de esto hubiera sido posible sin ti. No se que haría sin ti, en serio- nos dimos un abrazo en donde lloramos un poco. Y luego me acorde lo que había pasado en el baile-¿Y Harry? No lo he visto.

-Se marchó, al parecer James se estaba enfermando un poco. –me comentó. Y por dentro pensé si eso era cierto.- Pero te mando a decir que felicidades, y que disculpa por no disfrutar este momento contigo…

-¿Eso dijo?

-Sí, palabras exactas –dijo Ginny, sonriendo. Sonreí un poco hipócrita… Pero es que era imposible no notar el doble sentido de su última frase.

-Está bien. Sus razones tendrá-Dije, y luego me reí un poco, y Ginny rio conmigo, sin saber que por dentro mi corazón latía más que rápido.

-wenDyy-Loony-WenDyy-Loony-WenDyy-Loony-

Ya había pasado un año, un año en donde Draco y yo habíamos pasado de viaje y viaje, llevando a Doggy con nosotros a donde fuese que tuviéramos que ir. Mi vida no podía ser mejor… o tal vez si. Pero no me importaba. Estaba feliz con el resulto, aun cuando muchas veces un vació me inundaba por dentro, y aun que yo sabía perfectamente cual era la causa y la cura, nunca hice nada para remediarlo.

Draco y yo volvimos a nuestra casa en Londres, Doggy estaba feliz de regresar, llegó corriendo y se subió al sofá y nos ladró para que lo acompañaramos. Yo fui en seguida, pero Draco se dirigió a la mesa, para ver si había anotaciones o mensajes. Nuestra sirvienta tenía la obligación de dejar escrito cada llamada que se hiciera una vez que salíamos de la casa, a mi me parecía una mala idea, no me gustaba la explotación hacia ella, pero ella estaba feliz, asi que…

-Oh no.-murmuró Draco al tiempo que yo le daba un beso a Doggy en la cabeza.

-¿Qué pasa? ¿Está todo bien?

-Sí, no pasa nada… -me dijo. Me acerque y coloque mi mano en su espalda en un intento de reconfortarlo y bese su oreja, le encantaba cuando hacia eso. Sonrió y se volvió hacia mí. Me abrazó y beso mi mejilla. Me encantaba su manera de reaccionar. Siempre feliz de estar conmigo, y triste de no estarlo.

-Ahora dime realmente qué pasa.-Le dije entre besos. De la nada me había nacido unas ganas de besarlo y estar con él.

-Lu… Jajaa-dijo él. Mientras yo le hacia cosquillas con mi nariz, en su mejilla.- Bueno… Tu sabes que muero cuando no estoy contigo, ¿cierto?- aaw. Lo amo. – Pero el trabajo… Lo necesito. Y al parecer ellos a mí. Te aseguro que volveré en la noche.

Me quede pasmada ahí mismo. ¿En la noche? Eran las nueve de la mañana!

-¿Qué?

-Amor, no te pongas así, no sabes las ganas que tengo de estar contigo…de vuelta en la casa. Pero es una junta urgente.

-Detesto que no trabajes en algo mágico.

-Amor?

-No.

-Luu? –dijo y me beso.

- nu-uh –Dije. Pero el me besó con tanto amor que no pude evitarlo -Está bien. Pero no es justo, tendrás que hacer algo bueno para recompensarme

-Será un placer.-Dijo sonriendo, y me besó. Luego de unos cuantos besos, tomo sus llaves y salió.

Me quede ahí de pie, con un poco de frustración al respecto. Pero no haría nada para cambiarlo, aunque quisiera. Doggy estaba comiendo. Así que fui a mi habitación, a dormir un poco…

El timbré me despertó y pensé por un momento que era Draco, pero luego pensé que él no tenía necesidad de tocarlo. Me moví hacia un lado y ese vació volvió. Quería verlo. Necesitaba verlo. Respiré hondo y traté de dormirme de nuevo. Pero en ese instante tocaron a mi puerta.

-¿Señora Luna?-dijo la sirvienta, María.- La busca un señor, dice que es urgente.

-eeem

-Está todo mojado. Al parecer vino caminando. Parece ser de suma importancia.

-Está bien. Dale una toalla y que venga a mi habitación-dije, sin siquiera pensarlo.

Me levanté y trate de hacer de mi habitación un lugar agradable, y de que mi cara no luciera tan adormilada. Luego de ponerme una de las sudaderas de Draco y verme en el espejo, la puerta comenzó a abrirse….

[desde aquí pueden escuchar la canción Kiss Me. Les ayudara a entender mi punto de vista.-Wendy.]

No tuve que verlo para saber que era él. Corrí hacia él y lo abrace. Era lo que había estado esperando. Su camisa mojada pronto mojó la sudadera, pero no me importaba. Él coloco una mano en mi cabello y la otra en mi cadera baja. Traté de respirar su aroma, de guardarlo en mi memoria. Traté de estar lo más cerca posible de él… No me quería alejar.

-Aun te necesito. Y no aguanto extrañarte tanto. Y es que… yo no te he dejado de amar.

Fue todo lo que dijo. Me separé de él para verle la cara. Se veía cansado, como si estuviera enfermo. Su pelo mojado pegado a su frente. Sus ojos verdes mirando, esperando. Y sus manos en mi cadera. Estaba más que mojado. Su quijada se veía mas cuadrada. Su camisa se pegaba a su expectacular cuerpo y, como siempre, se mordía el labio. Estaba nervioso.

-¿Estás bien? Te ves enfermo-fue todo lo que pude decir. Aun no lo soltaba, y comenzaba a dudar que lo hiciera.

-No estoy bien… Mi matrimonio con Ginny va de mal en peor. James ya sabe hablar y no hay nadie a quien pueda confiarle lo que siento… Te necesito. No dejo de pensar en ti. Y Ginny me dijo que volverías hoy… Y creo que eso me ha afectado… He dejado de comer… no me apetece… Te quiero de vuelta…

-¿Harry? Calla de una vez. Comienzas a decir estupideces. ¿Tienes hambre?

-Ahora sí. Ya comienzo a sentirla…

-Ven, te llevare a comer.

-No.

-Huh?

-Quiero oírlo.

Suspiré, el me acercó un poco más y su dulce respiración toco mi cara. Me sentí derretir en sus brazos. Coloque mi mano izquierda en su pecho.

-Dilo.

-Te amo.

Ambos sonreímos, y el besó mi frente, como si le hubiese quitado una condena perpetua, como si hubiese vuelto su alma, como un dementor al revés. Con tanta emoción que me erizó la piel.

-Lo sabía. Era todo lo que necesitaba…Creo que… Ya puedes seguir tu vida normal, y feliz… Yo volveré a la mia

-Sí, es lo mejor…para todos-dije. Sonreí. Era bueno volverlo a ver y saber que seguía amándome.

Harry se despegó de mi, beso mi frente una ultima vez y se dirigió hacia la puerta, tomo de la perilla y avanzó un paso. Estaba por salir de la habitación.

Suspiré.

El me miró.

Y ambos sonreímos. Eso era. No había manera de evitarlo. Nos amábamos. Por más que trataramos de huir de eso, nosotros estábamos destinados… Y yo lo supe, justo en ese momento. Que todo se volvería a repetir. Y que no habría manera de que no sucediera.

FIN